July 12, 2021
De parte de Nodo50
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En septiembre de 1991, en medio de una nube de c谩maras de televisi贸n y un enjambre de periodistas que dotaban al evento de una cobertura mundial, un grupo de cuatro hombres y cuatro mujeres se encerraban para pasar dos a帽os autoconfinados en el ecosistema cerrado artificial m谩s grande jam谩s construido. Una vez se cerraron las puertas, ten铆an el objetivo de ser autosuficientes y responsabilizarse de reproducir las condiciones que hac铆an posible su subsistencia.

El experimento BIOS2 hab铆a desarrollado una biosfera artificial en unas instalaciones ubicadas en el desierto de Arizona. En un espacio interior aislado se hab铆a reproducido la atm贸sfera, y diversos ecosistemas con plantas y animales. Una selecci贸n de algunos de los biomas m谩s significativos de la tierra (desierto, playa, arrecife de corales, bosque tropical, zonas de cultivo鈥) permitir铆an ensayar la desconexi贸n de esta burbuja del planeta tierra, BIOS1.

驴C贸mo se llega a organizar un alunizaje en la tierra?

El nacimiento del ecologismo moderno surge aunando de forma simult谩nea nuevas formas de conocimiento sobre la realidad, las bases cient铆ficas de la ecolog铆a, y nuevas formas de vida, ligadas a la contracultura. En medio de la efervescencia pol铆tica de los setenta, un heterodoxo colectivo implicado en el teatro experimental decide fundar una comuna rural, Synergia Ranch, donde convivir y, de paso, practicar con la agricultura ecol贸gica y la bioconstrucci贸n.

El grupo vive un proceso de concienciaci贸n creciente por los problemas ambientales, lo que los lleva a fundar el Instituto de Ecotecnolog铆a, donde se especializan en la ecoingenier铆a y la investigaci贸n sobre tecnolog铆as aplicadas a la restauraci贸n ecol贸gica. A partir de ah铆, comienzan a colaborar con universidades y entrar en contacto con personalidades cient铆ficas como Buckminster Fuller, Richard Dawkins o Lynn Margulis. En uno de estos encuentros interdisciplinares y creativos surgi贸 la idea de BIOS2.

La huida del planeta se convierte, parad贸jicamente, en la oportunidad que permitir铆a desarrollar los avances tecnol贸gicos para hacer nuevamente viable nuestra presencia en la tierra

Hay que tener en cuenta que a mediados de los a帽os ochenta nos encontramos en los estertores de la carrera espacial, el sue帽o de la colonizaci贸n de la luna o la terraformaci贸n de Marte se encuentran muy presentes en el imaginario popular. As铆 que resulta comprensible c贸mo, desde la 贸ptica de la ingenier铆a, la huida del planeta se convierte, parad贸jicamente, en la oportunidad que permitir铆a desarrollar los avances tecnol贸gicos para hacer nuevamente viable nuestra presencia en la tierra.

Entre 1987 y 1990, el equipo del Instituto de Ecotecnolog铆a dise帽贸 y construy贸 la ambiciosa BIOS2, con un tama帽o similar al de dos campos y medio de f煤tbol. En su interior, hab铆a una selva tropical de 2.000m虏, un oc茅ano de 850 m虏 con un arrecife de coral, un manglar de 450m虏, una sabana de 1.300m虏, un desierto de 1.400m虏 y 2.500m虏 de tierras cultivables, adem谩s de una granja que albergaba distintos animales. L贸gicamente, tambi茅n contaba con alojamientos, oficinas y laboratorios, as铆 como ciertas instalaciones t茅cnicas bajo tierra.

La calefacci贸n y el agua fr铆a circulaban por sistemas de tuber铆as independientes, y la energ铆a el茅ctrica era proporcionada por una central de gas natural, el 煤nico insumo exterior. Una naturaleza artificialmente construida y contenida en una estructura herm茅tica que permit铆a, a trav茅s de m谩s de mil sensores, monitorizar la qu铆mica del aire, el agua, la tierra y la vida contenida en ella. Un experimento con una s贸lida propuesta cient铆fica, que sedujo y permiti贸 involucrar a centenares de universidades, equipos de investigaci贸n e ingenieros, en su proceso de dise帽o y edificaci贸n.

La construcci贸n cost贸 200 millones de d贸lares. Una inversi贸n astron贸mica que solo era posible conseguir ali谩ndose con alguna gran corporaci贸n, que quisiera darle un barniz de filantrop铆a al experimento. El magnate del petr贸leo Edward Bass, que presum铆a de tener una sensibilidad ambiental, fue quien se anim贸 a financiarlo, pensando que si la cosa funcionaba obtendr铆a retornos econ贸micos al vender algunas de las patentes.

De cara a elegir a la tripulaci贸n definitiva el grupo de personas candidatas se someti贸 a un complejo proceso de selecci贸n que implicaba din谩micas de convivencia, participaci贸n en experimentos, viajes鈥 de forma que se fueran identificando conocimientos cient铆ficos, habilidades personales, actitudes hacia la misi贸n y cierta capacidad para la teatralidad. Y esta 煤ltima cobraba importancia en la medida en que el experimento se estaba gestando como un acontecimiento comunicativo de primera magnitud. As铆 la est茅tica estaba muy cuidada, no hay m谩s que ver los uniformes de gala, muy parecidos a los de los lagartos invasores de la serie V. La composici贸n final de la tripulaci贸n fue criticada por su falta de diversidad, al ser todas personas j贸venes y blancas.

Dos a帽os en un terrario humano

El grupo humano arranc贸 su aislamiento cargado de ilusi贸n, esperanza, estrictas rutinas de trabajo y una elevada disciplina. Las conexiones con el exterior se realizaban telef贸nicamente y mediante unas c谩maras donde pod铆an recibir visitas a trav茅s de un cristal. A nivel relacional las din谩micas grupales, enfrentadas a un modelo de convivencia an贸mala, fueron pasando por distintos ciclos, desde las complicidades iniciales al inevitable desgaste, las tensiones, las ri帽as o los romances. Una comunidad donde era dif铆cil sentirse solo, pero tambi茅n donde fue f谩cil llegar a sufrir cierta forma de claustrofobia social. El contacto recurrente demanda unas habilidades sociales particulares, capaces de gestionar la necesidad de intimidad, los niveles de exposici贸n p煤blica o los conflictos derivados de una proximidad permanente. En palabras de uno de los terranautas 鈥渟贸lo el hecho de que saliera el mismo n煤mero de personas que entraron es un triunfo鈥.

El viaje al futuro supon铆a un regreso al pasado, dando forma a una moderna y tecnologizada sociedad campesina obligada a cerrar los ciclos metab贸licos

Tratar de garantizar las condiciones capaces de reproducir la vida en confinamiento fue desde el inicio una tarea enormemente dura, que exig铆a jornadas de trabajo maratonianas. M谩s que astronautas se hab铆an convertido en agricultores de subsistencia en el Jard铆n del Ed茅n. La producci贸n de alimentos se llevaba buena parte del esfuerzo y aun as铆 era m谩s escasa y menos completa de lo deseable. El viaje al futuro supon铆a un regreso al pasado, dando forma a una moderna y tecnologizada sociedad campesina obligada a cerrar los ciclos metab贸licos.

Desde el inicio, la dimensi贸n comunicativa del evento eclips贸 a la cient铆fica, evolucionando hacia un enorme espect谩culo. La apertura de un centro de visitantes al que asistieron millones de personas, previo pago de entrada; conexiones en directo en televisi贸n; coberturas sensacionalistas que les acusaban de ser una secta… Seg煤n avanzaban los meses, la pol铆tica de comunicaci贸n hizo aguas con la salida de una terranauta ante una emergencia sanitaria y su inmediato reingreso desde el hospital, y especialmente cuando se descubri贸 que se hab铆a  instalado un depurador de CO2, como en los submarinos, para ayudar a disponer de m谩s ox铆geno. Una de las cuestiones cr铆ticas fue esa falta de ox铆geno, que llev贸 a  insertar suplementos dos veces desde el exterior.

Los problemas, que se hab铆an ido sobrellevando, se agudizaron en los 煤ltimos meses de encierro: plagas de cucarachas, merma de cultivos, muerte de animales, d茅ficit de ox铆geno que les oblig贸 a vivir algunos d铆as como si estuvieran a 4.000 metros de altitud鈥

Los ocho participantes perdieron una media del 15% de su peso, solo quedaron ejemplares de 7 de las 25 especies de animales vertebrados introducidos

Algunos datos nos dan idea del balance final del experimento. Los ocho participantes perdieron una media del 15% de su peso, solo quedaron ejemplares de 7 de las 25 especies de animales vertebrados introducidos, el oc茅ano se hab铆a acidificado y la composici贸n del aire se hab铆a alterado.

El 茅xito comunicativo, el fracaso cient铆fico y la ruina econ贸mica llevaron a la necesidad de refinanciar el proyecto. Momento que nuestro empresario fil谩ntropo aprovech贸 para recurrir a fondos de inversi贸n de capital riesgo y expulsar del proyecto al Instituto de Ecotecnolog铆a. Para ello, contrat贸 a Steve Bannon, por entonces representante de Goldman Sachs, y que posteriormente se har铆a famoso por promover una alianza internacional de ultraderecha. El objetivo era impulsar una segunda misi贸n en BIOS2 para rentabilizar la inversi贸n, que finalmente resultar铆a un desastre. Tras la quiebra del proyecto, las infraestructuras fueron adquiridas por la Universidad de Arizona.

驴Qu茅 ense帽anzas podemos sacar revisitando BIOS2?

En medio de la agudizaci贸n de la crisis ecosocial, la pandemia covid-19 y el confinamiento global, se publicaba el a帽o pasado una novela y se realizaba el documental Spaceship Earth, donde se narra detalladamente la aventura que supuso este experimento. Una forma de devolver actualidad a aquel largo encierro voluntario en una biosfera artificial, que pas贸 de ser una utop铆a de la ingenier铆a a convertirse en un paleofuturo. Una especulaci贸n sobre el futuro incumplida que con el paso de los a帽os se va volviendo obsoleta.

Explorar cient铆ficamente el espacio es apasionante, fantasear con que all铆 vayamos a encontrar soluciones a nuestros problemas en la Tierra, no tanto

Explorar cient铆ficamente el espacio es apasionante, fantasear con que all铆 vayamos a encontrar soluciones a nuestros problemas en la Tierra, no tanto. BIOS 2 se convirti贸 en un juguete roto, cuya historia no encajaba con el auge de los relatos tecnoentusiastas, pues resulta inc贸modo recordarnos que somos incapaces de imitar la naturaleza en toda su complejidad. Los terranautas evidenciaron que las innovaciones tecnol贸gicas son condici贸n necesaria pero no suficiente para sacarnos del l铆o en el que estamos metidos. Una lecci贸n de humildad que deber铆a haber servido para aumentar la conciencia global sobre nuestra ecodependencia.

鈥淭odos somos astronautas a bordo de una peque帽a nave llamada Tierra鈥 afirmaba Buckminster Fuller, apelando a una pol铆tica terrenal que debemos enfrentar imperiosamente a la pol铆tica marciana a la que nos invita Elon Musk. M谩s que colonizar otros mundos y terraformarlos, necesitar铆amos descolonizar nuestras mentes, asumir nuestra condici贸n terr铆cola y no hacer inhabitable el 煤nico planeta que conocemos en el que efectivamente podemos vivir. Los avances tecnol贸gicos, m谩s que ayudarnos a huir, deber铆an estar al servicio de aplicaciones regenerativas y reparadoras, que acompa帽asen los necesarios cambios estructurales y culturales que implica reconciliar nuestros metabolismos econ贸micos y nuestros estilos de vida con los l铆mites biof铆sicos del planeta.

Frente a la actual extralimitaci贸n, uno de los rasgos m谩s interesantes y singulares de BIOS 2 era su experimentaci贸n en la gesti贸n colectiva de un ecosistema, asumiendo la escasez y los l铆mites biof铆sicos. Un ejercicio de autosuficiencia que obligaba a asumir los problemas en com煤n, discutiendo colectivamente sobre las decisiones a tomar ante las situaciones de crisis, organizar una elevada carga de trabajo f铆sico, asumir racionamientos o la estacionalidad de los productos鈥 El mismo desaf铆o que afrontamos ahora fuera de aquella burbuja cubierta con un techo de cristal.

BIOS 2 tuvo una enorme proyecci贸n medi谩tica, lleg贸 al p煤blico general y abri贸 debates como pocos experimentos de este tipo lo han hecho en la historia. Apunt贸 acertadamente a la necesidad de intervenir en el 谩mbito de los imaginarios culturales y de ensayar nuevas narrativas para comunicar la crisis ecosocial y c贸mo actuar ante ella. Sin embargo, finalmente fue v铆ctima de su propia din谩mica de espectacularizaci贸n y banalizaci贸n, convirti茅ndose en una precuela con tintes ambientales del reality show de Gran Hermano.

Visto en perspectiva, el principal valor de BIOS 2 ser铆a su capacidad de provocarnos preguntas m谩s que de ofrecernos respuestas. Generalmente el principal problema que obstruye nuestra creatividad es asumir que tenemos la soluci贸n ideal, cuando la mejor idea suele ser seguir pensando. La pulsi贸n ut贸pica que lat铆a en BIOS 2 sigue siendo pertinente, seguimos necesitando alentar el experimentalismo, pero debemos hacerlo fuera de las burbujas y de los entornos controlados.

El verdadero desaf铆o es intervenir en el mundo real con gente real. Un reto que podr铆a trasladarse tambi茅n a la necesidad de experimentar fuera de las burbujas pol铆ticas o ideol贸gicas, implicando a las personas corrientes. Experimentos que apunten m谩s a la vida cotidiana que a acontecimientos excepcionales, mostrando nuevas formas de habitar, convivir, trabajar, movernos, cuidar, comprar, alimentarnos, relacionarnos con el entorno natural鈥 Un utopismo de andar por casa, capaz de reinstaurar el techo ambiental en nuestras propuestas y proyectos de futuro, ayud谩ndonos a romper el invisible techo de cristal que tenemos para construir un ecologismo de mayor铆as.

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Jose Luis Fern谩ndez-Casadevante 鈥楰ois鈥 es soci贸logo, experto internacional en soberan铆a alimentaria.




Fuente: Ctxt.es