August 21, 2021
De parte de Indymedia Argentina
934 puntos de vista

Es un apriete. Y quiere ser ejemplificador. La reacci贸n conservadora quiere pasar factura por el activismo a las mujeres feministas.

No es el primero en su tipo, pero esta vez cobr贸 cuerpo en un comunicado de una entidad, Aciera (la pol铆ticamente activ铆sima Alianza Cristina de Iglesias Evang茅licas de la Rep煤blica Argentina) contra una persona, la escritora Claudia Pi帽eiro, conocida porque sus libros reciben premios y suelen ser best seller pero tambi茅n por no callar lo que piensa. Pi帽eiro, se sabe, desde hace unos a帽os participa activamente de debates p煤blicos sin temor de poner su voz para pronunciar palabras de los feminismos, algo que para las figuras p煤blicas, cuando son mujeres, trae consecuencias y hostigamiento.

Hablar en la escena p煤blica, para las mujeres feministas, no es gratis. Si su voz tiene peso en la formaci贸n de opini贸n, vade retro.

No es un fen贸meno exclusivo de Argentina (en Espa帽a, en Estados Unidos, en Chile, por nombrar algunos casos, tambi茅n est谩 sucediendo), ni es es estrictamente propio del siglo XXI (ya lo hab铆a relevado Susan Faludi, en Reacci贸n. La guerra no declarada contra la mujer moderna, ese cl谩sico cada vez m谩s necesario que registr贸 la respuesta de los 80 a los feminismos de los 70), pero de un tiempo a esta parte s铆 se est谩 instalando como un patr贸n, como un manual de acci贸n sistem谩tico para silenciar, asustar, bloquear y sacar del tablero a quienes ponen en cuesti贸n lo que la reacci贸n busca hacer pasar por sensatez y (esa palabra tan maleable, tan cara a jugar a la grieta emoci贸n-racionalidad) valores. A los argumentos, la reacci贸n opone censura pura y dura. Para eso, usa el hostigamiento.

Esta vez se nota mucho. En el comunicado en apariencia dedicado a 鈥渓a ficci贸n 鈥楨l Reino鈥欌, la serie producida por una plataforma tan popular como es Netflix, una entidad como Aciera -con visibilidad y contactos pol铆ticos no escasos- recorta con bistur铆 hasta convertir en blanco a una mujer feminista. Aunque elogia al elenco de actores -en realidad s贸lo a 鈥渆l talentoso Diego Peretti鈥- y pretende glosar a Gramsci; e indica que 鈥渓a ficci贸n鈥 fue desarrollada por Pi帽eiro 鈥渏unto al realizador Marcelo Pi帽eyro鈥 y tiene por productor al 鈥渆mpresario farmac茅utico -Grupo Insud- Hugo Sigman鈥, el texto concentra el malestar en la escritora.

No importa que en todos y cada uno de los cap铆tulos, Pi帽eiro firme como co-creadora de la serie y co-autora de los guiones, junto con Pi帽eyro; que en las fotos promocionales que retrataron el proceso de producci贸n, aparezcan ambos; que la responsabilidad sobre el producto sea compartida y tenga detr谩s a una de las mayores productoras de contenidos audiovisuales del momento. El ataque va solamente contra ella.

Los subrayados son m铆os y son arbitrarios, las manipulaciones son exclusivamente del comunicado: 鈥渆s sabido el encono que (Pi帽eiro) ha expresado (鈥) desde su militancia feminista durante el debate de la ley de aborto鈥; 鈥減areciera ser que el objetivo ser铆a buscar destruir la trayectoria y el testimonio鈥 de las iglesias evang茅licas; 鈥渦sar el arte para inventar una ficci贸n con el fin de crear en el imaginario popular la percepci贸n de quienes lideran (鈥) s贸lo tienen ambiciones de poder o de dinero (鈥) es reprochable鈥; 鈥渘o es que la narradora lo hace por mero desconocimiento鈥; 鈥渟e los trata de encasillar en 鈥榮eguidores de Bolsonaro鈥, 鈥榬eaccionarios de derecha鈥, agentes del mal contra los ideales que promueve el colectivo que la guionista representa鈥; 鈥渇ascista鈥.

A esas definiciones se sumaron intervenciones en redes sociales de referentes de la entidad, de alguna diputada nacional, de alguna diplom谩tica que tiempo atr谩s fue tambi茅n diputada. Tambi茅n, de un partido cuyo 煤nico lema es ser 鈥減rovida鈥 y que en 2020, mientras en el Congreso avanzaba el debate sobre la ley de IVE, organiz贸 aprietes en domicilios particulares de diputadas, diputados, senadoras y senadores -con volantes sanguinolentos en papel dedicados a cada representante incluidos-.

Les molestan los activismos feministas. Corrijo: les molestan las mujeres que no tienen miedo de participar en debates p煤blicos para sostener palabras que no se dec铆an en voz alta en espacios institucionales. Les molesta que esos activismos hayan ganado espacio transversal y prestigio porque validan pol铆ticamente ante los ojos de las nuevas generaciones. Que haya mujeres de todas las edades hermanadas en una misma mirada, aunque no compartan miradas partidarias ni trayectorias de vida o profesionales. Les molesta que las feministas tengamos la capacidad de unirnos en las diferencias (es gracias a las diferencias, pero eso no pueden entenderlo, c贸mo podr铆an).

A la reacci贸n le molesta que se le vean los hilos. Puede ser una investigaci贸n period铆stica con datos acreditados (piezas sueltas, y p煤blicas, de un rompecabezas que es p煤blico pero suele verse disperso), el trabajo de una periodista en ejercicio del oficio en una pantalla con alto nivel de encendido, la co- escritura de un guion ficcional, la intervenci贸n inc贸moda en redes sociales. La respuesta es silenciar intentando apabullar, a los gritos, en patota, con manipulaciones y mentiras.

Esas no pueden, no deben ser las reglas de la pol铆tica en una sociedad democr谩tica. Eso no es debate p煤blico, sino intento de amedrentar para que esas palabras no se reproduzcan, para que esas voces no demuestren que hay espacios cr铆ticos potentes, que hay otras miradas, que hay un mundo que no pueden detener.


Fuente: https://www.pagina12.com.ar/362652-la-reaccion-conservadora-contra-claudia-pineiro-y-el-reino-e




Fuente: Argentina.indymedia.org