January 9, 2022
De parte de Nodo50
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En v铆speras del periodo navide帽o, la flamante vicepresidenta y ministra de trabajo, Yolanda D铆az, cerraba la negociaci贸n de la reforma laboral con una propuesta que satisfac铆a, b谩sicamente, al propio Gobierno, a las c煤pulas de los sindicatos mayoritarios en el 谩mbito estatal y a la patronal. En el campo de los tibios quedaba toda la derecha, que ni siquiera en estos tiempos de inflamaci贸n ret贸rica ha apuntado contra la reforma, siguiendo la l铆nea que ha marcado en este tema su brazo armado en el terreno econ贸mico, la patronal y sus voceros. La l铆nea pol铆tica no es nueva, y ha tenido en tiempos recientes momentos tan vergonzantes como el que protagoniz贸 el secretario general del PCE pidiendo confianza a los trabajadores de C谩diz en plena protesta por la negociaci贸n del convenio, pero en este caso se dirige al n煤cleo pol铆tico y econ贸mico de lo que, tradicionalmente, ha sustentado cualquier Gobierno de izquierdas.

El resultado ha sido ya analizado estos d铆as y no pretendo insistir en el contenido concreto del proyecto de la reforma, sino en su implicaci贸n pol铆tica, que viene marcada por la acci贸n del Gobierno PSOE-UP en la actual coyuntura de gesti贸n de la pospandemia. De un lado, el Gobierno saca pecho de una gesti贸n diferente a la de la crisis del 2008, con una respuesta focalizada en la inversi贸n p煤blica que vende como propia, aunque en realidad ha sido la pauta general en toda Europa, tras la evidencia de que la aplicaci贸n de recetas de austeridad inflexible tuvieron resultados macabros 鈥攏o en t茅rminos sociales, algo que no preocupa demasiado a los dirigentes, sino en t茅rminos de gobernabilidad鈥.

Por otro lado, el neokeynesianismo del que hace gala el Gobierno no deja de estar matizado por un sesgo evidente que provoca que la aportaci贸n econ贸mica del Estado sea mayoritariamente captada por el capital, especialmente a trav茅s de los Fondos Next Generation, como ha explicado Alfons P茅rez. As铆 pues, la distancia entre la cacareada acci贸n pol铆tica del Gobierno m谩s progresista de la historia y la aplicaci贸n de recetas compartidas con el resto de Gobiernos europeos, de izquierdas o derechas, y con la propia Comisi贸n Europea, no deja de agrandarse, y la 煤nica salida del Gobierno parece pasar por agitar los logros en una estrategia comunicativa que magnifique cualquier logro o lo invente cuando sea necesario.

La primera lecci贸n que nos deja esta reforma laboral generada en semejante contexto es que el PSOE, y no la derecha, es el 煤nico partido de Gobierno en el Estado espa帽ol. Si entendemos el sistema como un capitalismo popular, que prioriza los mecanismos de producci贸n de valor pero los acompa帽a de toda una institucionalidad democr谩tica, y adem谩s hace de freno a los impulsos m谩s brutales del capital, entonces el PSOE ha demostrado estar al mando. Con una crisis pand茅mica y disponiendo solo de un Gobierno de coalici贸n que heredaba parte de la inestabilidad pol铆tica del periodo anterior, el Gobierno de S谩nchez y los suyos no solo ha conseguido recuperar la gesti贸n p煤blica para el Estado, sino que alcanza acuerdos, recupera la paz social y, al mismo tiempo, logra financiaci贸n millonaria para el capital. Esto es, precisamente, lo que se le supone a un Gobierno en el orden capitalista, y lo hace rematando la anulaci贸n pol铆tica de lo que pudiera quedar de d铆scolo en Podemos y con las bendiciones de la burocracia europea. La tarea puede resultarnos tan repugnante como se pueda imaginar, pero no podemos negar su complejidad y la eficiencia que demuestra a la hora de restaurar la normalidad institucional del capitalismo.

Pero la acci贸n pol铆tica debe evaluarse a la luz de sus resultados, y los que esta reforma pretende alcanzar parecen tomados de otra 茅poca, muy poco factibles en el momento actual. Sobre todo porque el horizonte de crisis ecosocial lo limita todo y est谩 empezando a manifestarse de forma cada vez m谩s cruda en la econom铆a mundial. Hoy d铆a ni siquiera los medios m谩s afines al Gobierno pueden ocultar la situaci贸n de crisis enquistada y el enga帽o de las predicciones que lanza el Gobierno; medios como El Pa铆s publican largos reportajes sobre la situaci贸n de crisis m煤ltiple y los problemas a los que se enfrenta la econom铆a espa帽ola. Sin embargo, la norma est谩 pensada para no cambiar gran cosa, e incluso aquellos aspectos en los que se introducen novedades son continuistas con el modelo actual: es decir, se piensan desde unas relaciones laborales entendidas como si la crisis ecosocial no estuviera sucediendo.

La normalidad capitalista est谩, a d铆a de hoy, seriamente afectada; no solo por los cambios en el escenario clim谩tico, sino por la sucesi贸n de rupturas que se anuncian en el horizonte. El terreno energ茅tico es particularmente visible, pero es necesario observarlo en toda su amplitud: no se trata de facturas m谩s caras, que son de por s铆 un drama, se trata de que con estos precios en la energ铆a se rompe un supuesto clave del desarrollo capitalista, como es la disponibilidad de energ铆a abundante y barata. Sin eso, no se puede mantener un crecimiento sostenido y, desde luego, no se puede soportar el ingente movimiento de personas y, sobre todo, de mercanc铆as. Es solo un ejemplo, muy visible en este momento, de c贸mo se producen los impactos econ贸micos sociales derivados de la crisis ecol贸gica. Est谩n mediados, pero no por ellos dejan de ser un producto de la sobre-explotaci贸n de los recursos naturales y, por eso mismo, no se pueden abordar sin plantear un cambio de fondo en los criterios de la econom铆a actual.

Hace falta acabar una estructura econ贸mica orientada hacia el crecimiento constante para reducir dr谩sticamente la esfera productiva y, si no hacemos eso, se producir谩n dos cosas: a medio plazo 鈥攃ada vez m谩s corto鈥, crearemos una crisis de dimensiones catastr贸ficas y a nivel planetario y, desde ahora mismo, sufriremos una serie de ajustes imprescindibles que nos ser谩n impuestos por las distintas crisis sucesivas que anidan en esa crisis macro. Esos ajustes son los que estamos viviendo hoy con la p茅rdida de empleos en la automoci贸n o en las aerol铆neas, y su impacto en el trabajo es evidente. Al fin y al cabo, aqu铆 se hace bueno lo que ya afirmaba Marx, y es que las dos 煤nicas fuentes de valor son trabajo y naturaleza, y ante una crisis el capital solo puede reaccionar presionando m谩s sobre ambos.

Por otra parte, es evidente que esa reducci贸n de la esfera productiva tiene que venir acompa帽ada de una redistribuci贸n masiva para quebrar la desigualdad, y eso 煤nicamente puede realizarse con el apoyo masivo de las clases populares, puesto que las 茅lites capitalistas no solo son incapaces de abordar esto, sino que de hecho conservan un enorme poder que desplegar谩n para contener cualquier transformaci贸n que vaya en ese sentido. El objetivo es contener las l贸gicas de acumulaci贸n y crecimiento y sustituirlas por una econom铆a popular que garantice los servicios b谩sicos y elimine cualquier exceso para reacoplar la actividad humana con la naturaleza objetiva. Esto es algo que s贸lo los sectores populares pueden hacer, porque s贸lo les interesa a ellos y porque s贸lo ellos pueden acumular, por su masividad, la fuerza suficiente para doblarle la mano al capital y liderar la transici贸n.

Impacto

El impacto de todo esto en el empleo es evidente, y trae a primer plano no solo la negociaci贸n de las condiciones laborales, sino el papel de los sindicatos, que pueden y deben desempe帽ar tareas claves en la organizaci贸n de una masa popular. Para ello, es imprescindible cambiar el escenario, e ir m谩s all谩 de una negociaci贸n que se limite a los aspectos tradicionalmente vinculados con el trabajo asalariado 鈥攈orarios, beneficios laborales, derechos, salarios鈥 para poner el foco en la reconversi贸n del modelo productivo. Por supuesto, la reforma laboral empujada por el Gobierno y de la mano de los sindicatos mayoritarios no podr铆a en ning煤n caso abordar semejante tarea, porque ha demostrado su incapacidad para cuestionar ni siquiera lo m谩s urgente y claro. Pero no podemos olvidar que tiene mayor铆a parlamentaria y apoyo social para haber ido mucho m谩s all谩, y eso es lo que tenemos que exigirle. Har谩 falta movilizaci贸n y fuerza en la calle para hacerlo.

Pero lo que est谩 de fondo es una transformaci贸n en sentido fuerte para la que no podemos esperar ni a las instituciones ni a los sindicatos institucionalizados que act煤an como un ministerio m谩s. Existen agentes sindicales y sociales que est谩n en condiciones de lanzar una apuesta m谩s all谩 de las miserias del Gobierno supuestamente progresista; un sindicalismo alternativo, combativo y posicionado en t茅rminos de clase, que en algunos puntos 鈥攑articularmente en Euskadi鈥 ha entendido la necesidad de ampliar su esfera de acci贸n para incorporar los elementos de democratizaci贸n del mundo del trabajo y de transformaci贸n ecosocial de la esfera productiva. Se trata de trabajar por encima de las limitaciones institucionales para labrar un frente com煤n ante un capitalismo que se encuentra en una crisis profunda y que solo sabe salir intensificando las din谩micas de extracci贸n de valor, incrementando la presi贸n sobre el trabajo y el marco natural. La radicalidad, por lo tanto, pasa a ser de sentido com煤n, y la tarea es construir una serie de actuaciones que pongan esos debates en primer plano.

Tal vez una serie de demandas program谩ticas fuertes y bien expresadas, apoyadas por un polo amplio de organizaciones sea un buen primer paso. Quienes hoy se oponen a la reforma y denuncian expresamente sus m煤ltiples insuficiencias bien podr铆an estar en una serie de actuaciones que, sin pretender abrir la cuesti贸n del frente org谩nico, puedan abrir el escenario de una lucha compartida que m谩s adelante pueda conformar eso que a veces hemos llamado el polo amplio en clave anticapitalista. Desde luego, no faltan propuestas: garant铆a de suministro energ茅tico b谩sico, sanidad universal y eficiente, vivienda, derechos laborales y reparto del empleo pueden ser algunos. En un periodo de reflujo en las luchas, tratar de pensar en clave abierta y de reconstrucci贸n es tarea prioritaria, tratemos de ponerlo en marcha.

https://www.elsaltodiario.com/tribuna/la-reforma-el-estado-y-la-hipotesis-de-una-transicion-?fbclid=IwAR2UzY3Pwp1-rSmmljXqDwRrZjmr2prDw5_ENK1tu3vbnHiWmmQ7ptgaRCw

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Fuente: Vientosur.info