June 30, 2022
De parte de Nodo50
178 puntos de vista

D铆as despu茅s de la invasi贸n rusa de Ucrania, la presidenta de la Comisi贸n Europea, Ursula Von der Leyen, afirm贸 en el Parlamento Europeo que la UE estaba m谩s unida que nunca y que se hab铆a avanzado m谩s en materia de seguridad y defensa com煤n 鈥渆n seis d铆as que en las 煤ltimas dos d茅cadas”, en referencia al desbloqueo de 500 millones de euros de fondos comunitarios para equipamiento militar para Ucrania. Un env铆o de armas que chocaba con los mismos tratados europeos que proh铆ben de forma expresa destinar fondos del presupuesto com煤n a proyectos con 鈥渋mplicaciones militares o de defensa鈥. Demostrando una vez m谩s que los tratados europeos son m谩s flexibles seg煤n para qu茅 cuestiones y seg煤n la relaci贸n de fuerzas de quien propone salt谩rselos. Si no, que se lo pregunten al pueblo griego que vot贸 contra los memor谩ndums de austeridad.

Unos meses antes de la invasi贸n de Ucrania, en el discurso del estado de la Uni贸n, Von der Leyen, exministra de Defensa alemana, afirm贸 que, ante la falta de confianza y en un mundo cada vez m谩s convulso 1/,鈥渓o que necesitamos es la Uni贸n Europea de la defensa鈥. La remilitarizaci贸n de Europa es una aspiraci贸n que las 茅lites europeas llevan mucho tiempo escondiendo bajo paraguas tales como Br煤jula Estrat茅gica o eufemismos como una mayor autonom铆a estrat茅gica de la UE. Pero hasta ahora parec铆a contar con demasiados escollos para llevarse a cabo. La propia Von der Leyen se preguntaba ret贸ricamente, en el mencionado discurso por qu茅 hasta ahora no se ha avanzado en una defensa com煤n: “驴Qu茅 nos ha impedido avanzar hasta ahora? No es la escasez de medios sino la falta de voluntad pol铆tica”. Justamente esa voluntad pol铆tica es la que parece sobrar desde la invasi贸n de Ucrania, que se ha convertido en la coartada perfecta para la aceleraci贸n de la agenda de m谩ximos de unas 茅lites neoliberales europeas que ya no solo ven en la remilitarizaci贸n de la UE su tabla de salvaci贸n, sino abiertamente el nuevo proyecto estrat茅gico de integraci贸n europea para complementar al constitucionalismo de mercado que ha imperado hasta ahora. Una Europa de los mercados y la 鈥渟eguridad鈥.

En este sentido, el alto representante para la Pol铆tica Exterior de la UE, Josep Borrell, afirm贸 en una entrevista al inicio de la invasi贸n de Ucrania: 鈥淟os europeos hemos construido la Uni贸n como un jard铆n a la francesa, ordenadito, bonito, cuidado, pero el resto del mundo es una jungla. Y si no queremos que la jungla se coma nuestro jard铆n tenemos que espabilar.鈥 Unos meses antes, el propio Borrell hab铆a presentado el Plan Estrat茅gico para la Defensa Europa, afirmando que “Europa est谩 en peligro”. Hasta ahora ese peligro parec铆a provenir fundamentalmente de los flujos migratorios que han sido abordados desde la securitizaci贸n de las fronteras de la Europa Fortaleza.

Una din谩mica que, como define Tomasz Konicz, es consustancial al imperialismo de crisis del siglo XXI, que ya no solo es un fen贸meno de saqueo de recursos, sino que tambi茅n se esfuerza por aislar herm茅ticamente los centros de la humanidad superflua que el sistema produce en su agon铆a. De modo que la protecci贸n de las relativas islas del bienestar que a煤n subsisten constituye un momento central de las estrategias imperialistas, reforzando las medidas securitarias y de control que alimentan un autoritarismo en auge (Konicz, 2017: 187-188). Una buena muestra de ello es el endurecimiento de las leyes migratorias de la UE en las 煤ltimas d茅cadas. Un autoritarismo de la escasez que conecta perfectamente con la subjetividad del no hay suficiente para todos que d茅cadas de shock neoliberal han construido entre grandes capas de la poblaci贸n. Este sentimiento de escasez est谩 en el tu茅tano de la xenofobia del chovinismo del bienestar que conecta perfectamente con el auge del autoritarismo neoliberal del s谩lvese quien pueda en la guerra de los 煤ltimos contra los pen煤ltimos.

Ante la falta de amenazas militares tradicionales que justificasen mayores gastos en defensa, la securitizaci贸n de las fronteras 2/ exteriores de la UE se hab铆a convertido durante todos estos a帽os en una mina de oro para la industria de defensa europea. Se trata de las mismas compa帽铆as de defensa y seguridad que se lucran vendiendo armas a la regi贸n de Oriente Medio y 脕frica, alimentando los conflictos que son la causa de la que huyen muchas de las personas que llegan a Europa buscando refugio. Las mismas empresas que luego proporcionan el equipamiento a los guardias fronterizos, la tecnolog铆a de vigilancia para monitorizar las fronteras y la infraestructura tecnol贸gica para realizar el seguimiento de los movimientos de poblaci贸n. Todo un 鈥渘egocio de la xenofobia鈥 en palabras de la investigadora francesa Claire Rodier. Un negocio que, dada su opacidad y m谩rgenes difusos, cuenta con cada vez m谩s partidas presupuestarias en la UE disfrazadas de ayuda al desarrollo o de 鈥減romoci贸n de buena vecindad鈥. De hecho, podr铆amos decir que lo m谩s parecido a un ej茅rcito europeo que hasta ahora ha tenido la UE ha sido Frontex, la agencia que se encarga de administrar el sistema europeo de vigilancia de las fronteras exteriores como si de un frente militar se tratase.

La propia Frontex se帽al贸 el a帽o pasado a Bielorrusia por permitir los cruces ilegales de frontera a Polonia y Lituania, acus谩ndola de utilizar los flujos migratorios como 鈥渁rma pol铆tica鈥 con la intenci贸n de desestabilizar a la UE. Una estrategia que analistas del Centro de Excelencia de Amenazas H铆bridas de la UE y la OTAN no dudaron en titular como parte de las llamadas guerras h铆bridas. Incluso se ha llegado a dar un importante debate en el seno de la Alianza Atl谩ntica sobre si este tipo de actos h铆bridos pueden invocar el art铆culo 5 de la OTAN, que estipula la defensa mutua. No sabemos c贸mo ni hasta qu茅 punto termin贸 ese debate en el marco de la OTAN, lo que s铆 ha sucedido es que la Alianza Atl谩ntica mand贸 diversos batallones disuasorios a cada pa铆s b谩ltico (Estonia, Letonia, Lituania) adem谩s de a Polonia, mientras los pa铆ses de la UE comenzaron la construcci贸n de nuevas vallas fronterizas de concertinas en los cientos de kil贸metros de la frontera comunitaria con Bielorrusia.

Al imaginario de invasiones b谩rbaras 3/ de la Europa Fortaleza y su deriva autoritaria, ahora hay que sumarle el peligro del nuevo imperialismo ruso. La coartada perfecta sobre la que construir el nuevo proyecto neo-militarista europeo que refuerce a煤n m谩s el neoliberalismo autoritario europeo. Nada cohesiona y legitima m谩s que un buen enemigo externo. 鈥淓uropa est谩 hoy m谩s unida que nunca鈥 es el nuevo mantra en los pasillos de Bruselas. Un mantra que se repite para alejar los fantasmas de crisis recientes y proyectar hacia el exterior que Europa vuelve a tener un proyecto pol铆tico com煤n.

Una Europa en crisis en busca de un proyecto com煤n

Desde las sendas derrotas en refer茅ndum del proyecto de Constituci贸n Europea en Francia y Pa铆ses Bajos, la UE perdi贸 el horizonte de un proyecto de unidad pol铆tica. El sue帽o federalista de un Estado europeo parec铆a desvanecerse. El rechazo popular al modelo de integraci贸n europea no solo fue deso铆do desde las instituciones y 茅lites europeas, sino que, por el contrario, se aceler贸 el paso de las reformas estructurales con la m谩xima de mejor decretar que preguntar. En ausencia de una constituci贸n pol铆tica, se ahond贸 en el constitucionalismo de mercado en el conjunto de las normas comunitarias, destacando el Tratado de Lisboa que, aunque no tiene formalmente el car谩cter de una Constituci贸n, se erigi贸 como un acuerdo entre Estados con rango constitucional. Una especie de Constituci贸n econ贸mica neoliberal que consagra las famosas reglas de oro: estabilidad monetaria, equilibrio presupuestario, competencia libre y no falseada.

As铆, como sostiene Pierre Dardot:

鈥淓n ausencia de un Estado europeo, existe una expresi贸n concentrada del constitucionalismo de mercado en el conjunto de las llamadas normas comunitarias que prevalecen sobre el derecho estatal nacional. La ecuaci贸n que se impone es la misma que la que formul贸 Hayek en su tiempo: primac铆a del derecho privado, garantizada por un poder fuerte. Esta primac铆a est谩 consagrada en los tratados europeos; el poder fuerte encargado de velar por el respeto de esta primac铆a lo encarnan diversos 贸rganos que se complementan, como el Tribunal de Justicia, el Banco Central Europeo (BCE), los Consejos interestatales (de jefes de Estado y de ministros) y la Comisi贸n 4/.鈥

脫rganos a los que tendr铆amos que sumar el Eurogrupo, que en la crisis de la deuda griega jug贸 un papel fundamental. Mecanismos de decisi贸n institucionales no sometidos a ning煤n control democr谩tico a escala supranacional, en donde el Parlamento Europeo no deja de ser un mero maquillaje.

Con todo, la ausencia de un proyecto pol铆tico europeo m谩s all谩 del rebuscado m谩ximo beneficio de los mercados, de la constitucionalizaci贸n del neoliberalismo y de la consagraci贸n de un modelo de autoridad burocr谩tica protegida de la voluntad popular, ha ido erosionando poco a poco el apoyo social a la UE. Un proceso acelerado a ra铆z del encadenamiento de crisis en el seno de la UE que han afectado a su legitimidad e incluso a su propia integridad. Fundamental en este sentido ha sido la radicalizaci贸n neoliberal del austeritarismo como respuesta a la crisis de 2008 y, sobre todo, sus consecuencias: un brutal aumento de la desigualdad, la aceleraci贸n en la destrucci贸n de los restos del Estado del Bienestar y la expulsi贸n de millones de personas trabajadoras de los est谩ndares preestablecidos de ciudadan铆a. Y, sin embargo, hasta la fecha ha sido el Brexit la crisis que ha golpeado m谩s traum谩ticamente a la eurocracia bruselense. Por primera vez, la UE no solo no ampliaba el club sino que perd铆a a uno de sus miembros. Y no a uno cualquiera. As铆, la salida del Reino Unido hay que leerla no como una crisis m谩s, sino como el s铆ntoma m贸rbido de la profunda crisis que sufre la mutaci贸n neoliberal del proceso de integraci贸n europea. Una ruptura con la UE, hegemonizada desde la derecha, en clave de repliegue nacional y de un mayor acercamiento si cabe a EE UU.

Europa rompe su tab煤 militar

La dura, larga y no exenta de problemas negociaci贸n para aplicar el art铆culo 50 del Tratado de Lisboa por el que se ejecutaba la separaci贸n brit谩nica de la UE aument贸 la melancol铆a de unas instituciones europeas que parec铆an asistir impasibles a su lento desmoronamiento. Pero, a la vez, la salida del Reino Unido del club europeo abr铆a una posibilidad hasta entonces bloqueada por los brit谩nicos: la integraci贸n militar. En su discurso sobre el estado de la Uni贸n de 2016 5/, con el refer茅ndum del Brexit a煤n caliente, el ex presidente de la Comisi贸n Europea, Jean-Claude Juncker, rompi贸 el tradicional tab煤 europeo en cuestiones militares para hablar de un fondo de defensa com煤n, un “cuartel general europeo” y una “fuerza militar com煤n” para “complementar a la OTAN”. De esta forma se abr铆a paso en los pasillos de Bruselas una vieja aspiraci贸n de gran parte de las 茅lites, defendida ardientemente por una Francia necesitada de un ej茅rcito europeo que vele por sus intereses neocoloniales en 脕frica.

Con motivo del 60 aniversario del Tratado de Roma y con el Brexit como tel贸n de fondo, la Comisi贸n Europea present贸 el Libro Blanco sobre el futuro de Europa donde se analizaban cinco diferentes escenarios a los que se pod铆a encaminar la UE. A pesar de pretender ser una reflexi贸n con aires estrat茅gicos, aquel ejercicio de pol铆tica ficci贸n de autoconsumo omit铆a los principales problemas a los que se enfrentaban las sociedades, las econom铆as y las instituciones europeas. Ni una sola alusi贸n a la intensificaci贸n de las divergencias productivas y sociales en las d茅cadas de 鈥渁vance y consolidaci贸n鈥 del proyecto europeo. Ni una menci贸n al aumento de la desigualdad durante la d茅cada anterior. Por el contrario, el texto llamaba la atenci贸n sobre los peligros que para Europa supone ser un 鈥減oder blando鈥 en un contexto donde 鈥渓a fuerzapuede prevalecer sobre la ley鈥. 驴Qu茅 se quiere decir exactamente con poder blando y c贸mo fortalecerlo? Evidentemente, se trata de una invitaci贸n, apenas disimulada, a reforzar el gasto militar.

Porque aquel Libro Blanco de Europa no solo planteaba la 鈥淓uropa a la carta鈥 con la que durante tantos a帽os hab铆an so帽ado Merkel y otros pa铆ses del centro y norte de la Uni贸n. La cuesti贸n ya no era solo que algunos Estados Miembros puedan avanzar a mayor velocidad que otros en la integraci贸n europea en t茅rminos generales (cosa que, por cierto, ya ocurr铆a, o qu茅 es si no la zona euro o el espacio Schengen del que no forman parte todos los Estados Miembros o incluye a pa铆ses que no lo son), sino que estos ritmos dispares puedan aplicarse a 谩mbitos concretos a elecci贸n del consumidor. La puerta quedaba abierta a m谩s Europa para algunos temas, freno para otros e incluso menos Europa en algunos aspectos. Pero, sobre todo, la Europa que dise帽aba el Libro Blanco ten铆a un men煤 muy concreto y reducido: quienes quieran y puedan est谩n invitados a sumarse a 鈥渕谩s Europa鈥 en las 谩reas de defensa y seguridad. Ah铆 quedaba la puerta por fin abierta.

As铆 pues, ya en 2017 esa ya era la gran (y por lo visto 煤nica) apuesta estrat茅gica de las 茅lites europeas: la militarizaci贸n de la UE. Un proyecto ni mucho menos nuevo que se asentaba sobre la l贸gica de: si ya no podemos ofrecer bienestar y democracia, al menos s铆 seguridad ante las amenazas que surgen y crecen por todo el mundo. Y, para ello, se empieza a desarrollar la 鈥渃ooperaci贸n reforzada鈥 entre los Estados Miembros que as铆 lo deseen, con el objetivo de crear un Fondo Europeo de Defensa, una industria com煤n militar y armament铆stica y una mayor coordinaci贸n policial y militar para, qui茅n sabe si m谩s temprano o m谩s tarde, ver por fin nacer el tantas veces anunciado ej茅rcito europeo.

De esta forma, desde 2017 la UE ha establecido varias estructuras para financiar la investigaci贸n y el desarrollo de tecnolog铆a militar a trav茅s de entidades y organizaciones con acr贸nimos como PADR (Acci贸n Preparatoria para la Investigaci贸n en materia de Defensa, programa pionero dotado con 90 millones de euros), al que sigui贸 el EDIDP (Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa, con 480 millones) y el actual programa FED (Fondo Europeo de Defensa) cuya financiaci贸n asciende ya a 7.900 millones. Estos planes han supuesto un aumento considerable de los presupuestos y de la financiaci贸n p煤blica a la investigaci贸n en defensa.

Las cuatro grandes empresas (Thales, Airbus, Indra Sistemas y Leonardo) que reciben la mayor parte de los fondos p煤blicos cuentan con unos pocos Estados europeos entre sus accionistas: Francia, Alemania, Espa帽a e Italia. Adem谩s de sus lazos con los gobiernos, estos grandes fabricantes de armas tienen en su capital a los mismos fondos de inversi贸n estadounidenses que tambi茅n poseen acciones de la industria armament铆stica de Estados Unidos. En conjunto, esto crea una concentraci贸n del mercado en manos de unos pocos gigantes de la industria, lo que, como se帽alan los expertos, esto no es un problema de competencia sino tambi茅n un problema para la democracia europea dado el impacto de estos gigantes sobre sus instituciones y decisiones.

En este sentido, un reciente informe de European Network Against the Arms Trade (ENAAT), Stop Wapenhandel y el Transnational Institute (TNI) no solo afirma que 鈥渓a UE esta虂 financiando deliberadamente a empresas armament铆sticas que est谩n involucradas en pr谩cticas altamente cuestionables que se sit煤an lejos de la defensa de los est谩ndares de los derechos humanos y el Estado de derecho鈥, sino tambi茅n que 鈥渁l conceder millones de euros para el desarrollo de nuevas tecnolog铆as de defensa, la UE est谩 alimentado una tercera y profundamente preocupante carrera armament铆stisca鈥. 6/Un proceso que se est谩 acelerando de forma fren茅tica desde la invasi贸n rusa de Ucrania.

Porque, a pesar de que hay pocas m谩quinas de propaganda mejor engrasadas que la UE (y no ser谩 por falta de expertise y recursos) y del apoyo incondicional de los lobistas armament铆sticos, lo cierto es que la integraci贸n militar nunca ha gozado de la suficiente aceptaci贸n popular m谩s all谩 de las moquetas de Bruselas como para avanzar con paso decidido. Al menos hasta ahora. Porque la guerra de Ucrania lo est谩 cambiando todo.

Un informe reciente del diario franc茅s Le Monde mostr贸 un ejemplo instructivo del efecto de la guerra de Ucrania en la opini贸n p煤blica y en la financiaci贸n de la industria armament铆stica: citando a Armin Papperger, jefe de Rheinmetall, uno de los principales fabricantes de armas de Alemania que en enero se quej贸 de la renuncia de los fondos de inversi贸n a colaborar con su empresa, el peri贸dico se帽alaba c贸mo el cambio radical de atm贸sfera ha permitido que el Commerzbank, uno de los principales bancos alemanes, anunciara su decisi贸n de dedicar una parte de sus inversiones a la industria de armamento. Algo impensable hace tan solo unos meses por el impacto que podr铆a tener en la opini贸n p煤blica. Algo, sin embargo, perfectamente pasable ahora mismo en el contexto de la guerra en Ucrania.

En Francia, donde la presi贸n ciudadana origin贸 una tendencia creciente a la desinversi贸n de la industria de armamento por motivos de responsabilidad 茅tica (especialmente a la luz de la repugnante contribuci贸n de las armas occidentales a la destrucci贸n de Yemen por parte del ej茅rcito de Arabia Saud铆), Guillaume Muesser, director de asuntos de defensa y econ贸micos de la Asociaci贸n de la Industria Aeroespacial, explic贸 a Le Monde que 鈥渓a invasi贸n de Ucrania ha cambiado el tablero de juego. Demuestra que la guerra sigue en el orden del d铆a, ante nuestras puertas, y que la industria de defensa es muy 煤til鈥 7/.

La militarizaci贸n de la UE como proyecto de integraci贸n

Aunque la propuesta de rescatar el proyecto de integraci贸n de la UE en torno a la re-militarizaci贸n de Europa es un proceso que lleva a帽os en marcha, nadie puede negar que la invasi贸n de Ucrania lo ha acelerado dram谩ticamente y le ha dado un soporte de legitimidad popular nunca so帽ado meses antes. Un buen ejemplo de ello es el reciente refer茅ndum en Dinamarca por el que el pa铆s escandinavo abandona despu茅s de 30 a帽os la cl谩usula de exclusi贸n voluntaria de las pol铆ticas de defensa de la Uni贸n Europea. Esto implica, entre otras cosas, que Dinamarca se convertir谩 en miembro de pleno derecho de la Pol铆tica Com煤n de Seguridad y Defensa; que los soldados daneses podr谩n ser enviados a operaciones militares de la UE si as铆 lo ratifica la mayor铆a del Parlamento de Dinamarca; y que el Gobierno dan茅s podr谩 incrementar en 7.000 millones de coronas (unos 940 millones de euros) el gasto en defensa en los dos pr贸ximos a帽os.

En un pa铆s tradicionalmente euroesc茅ptico, el 66,9% de los votantes apoyaron la integraci贸n de Dinamarca en los programas militares de la UE, lo que significa la mayor victoria de una medida referente a la Uni贸n Europea en una votaci贸n danesa. El mismo presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, expres贸 en su perfil oficial de Twitter: “El pueblo de Dinamarca ha tomado una decisi贸n hist贸rica. El mundo ha cambiado desde que Rusia invadi贸 Ucrania. Esta decisi贸n beneficiar谩 a Europa y har谩 que tanto la UE como el pueblo dan茅s sean m谩s seguros y fuertes鈥 8/.La integraci贸n militar se est谩 configurando como el aut茅ntico salvavidas de una UE que carec铆a de un proyecto unificador ante las pulsiones disgregadoras que se mostraron con el Brexit.

En este contexto marcado por la guerra de Ucrania, los Estados Miembros aprobaron en marzo el Strategic Compass, un plan de acci贸n para reforzar la pol铆tica de seguridad y defensa de la UE de aqu铆 a 2030. Aunque esta Br煤jula Estrat茅gica ha estado en elaboraci贸n durante dos a帽os, realmente su contenido se adapt贸 r谩pidamente al nuevo contexto abierto por la invasi贸n rusa de Ucrania. “Este entorno de seguridad m谩s hostil nos obliga a dar un salto decisivo y exige que aumentemos nuestra capacidad y nuestra voluntad de actuar, reforcemos nuestra resiliencia y garanticemos la solidaridad y la asistencia mutua鈥 9/. Esta nueva postura recogida en el Strategic Compass construye una visi贸n de la defensa europea que ya no se basa en el mantenimiento de la paz, sino en la seguridad nacional-europea y la protecci贸n de las 鈥渞utas comerciales clave鈥. Esto es, proteger los intereses europeos asegurando la 鈥渁utonom铆a estrat茅gica鈥 de la UE.

El Strategic Compass repite varias veces que 鈥渓a agresi贸n de Rusia a Ucrania constituye un cambio tect贸nico en la historia europea鈥 a la que la UE tiene que responder. 驴Y cu谩l es la principal recomendaci贸n de esta Br煤jula Estrat茅gica? El aumento del gasto y coordinaci贸n militar. Precisamente en un contexto en el que los presupuestos militares de los pa铆ses miembros de la UE son m谩s de cuatro veces superiores a los de Rusia y donde el gasto militar europeo se ha triplicado desde 2007 10/. Pues dicho y hecho: este aumento del gasto en defensa se concret贸 en el Consejo Europeo de Versalles 11/ en el que los Estados Miembros se comprometieron a invertir el 2% de su PIB en esta partida. Se trata de la mayor inversi贸n en defensa en Europa desde la II Guerra Mundial. Por eso mismo, en dicha cumbre el presidente del Consejo, Charles Michel, declar贸 sin tapujos que la invasi贸n rusa de Ucrania y esa reacci贸n presupuestaria de la UE hab铆an “consagrado el nacimiento de la defensa europea”.

Por cierto, el aumento del gasto militar hasta el 2% del PIB no es una cifra balad铆: ha sido una demanda del gobierno estadounidense a todos sus aliados de la OTAN desde la cumbre de Gales en 2014 y, especialmente, tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, quien hizo la suya hasta el punto de amenazar a sus socios europeos con reducir sus aportes a la Alianza Atl谩ntica si no aumentaban sus presupuestos militares hacia ese horizonte. El cambio europeo m谩s dr谩stico ha sido el del Gobierno alem谩n, que gastar谩 100.000 millones de euros m谩s en defensa y aumentar谩 el presupuesto por encima del 2% del PIB a partir de 2024. Con ello, Alemania sobrepasar谩 a Reino Unido, que el a帽o pasado fue el segundo pa铆s de la OTAN y el tercero del mundo en gasto militar. Un aumento que supone casi el doble del presupuesto de defensa ruso, que en 2020 fue de 55.494,3 millones de euros.

Adem谩s del aumento del gasto militar, otra de las iniciativas estrella de la Br煤jula Estrat茅gica es la creaci贸n de un cuerpo de reacci贸n r谩pida de la UE de hasta 5.000 efectivos para diferentes tipos de crisis, que estar铆a plenamente operativo en 2025. Esta fuerza militar estar谩 basada en los batallones con los que ya contaba la UE, pero que nunca han llegado a utilizarse. En este caso, su organizaci贸n ser谩 modular y tendr谩 componentes terrestres, a茅reos y mar铆timos. Un aut茅ntico embri贸n de ej茅rcito europeo.

Pero el impulso a la militarizaci贸n que apunta el Strategic Compass no solo debe leerse en t茅rminos cuantitativos, ya sea por el aumento del gasto militar o por la creaci贸n de este cuerpo de reacci贸n r谩pida. El propio Borrell lo reconoc铆a en twitter: “El entorno hostil actual requiere un salto cu谩ntico hacia adelante (…) La br煤jula nos ofrece un plan de acci贸n ambicioso para una seguridad y una defensa de la UE m谩s s贸lidas para la pr贸xima d茅cada鈥. Estamos pues ante una mirada hol铆stica de la defensa europea que no solo involucra a todos los dominios operativos (鈥渇ortalecer nuestras acciones en los dominios mar铆timo, a茅reo y espacial鈥), sino tambi茅n la migraci贸n (vista como una 鈥渁menaza importante鈥) y el cambio clim谩tico (鈥渦na amenaza-multiplicador鈥). Aunque reconoce la emergencia clim谩tica, reitera la importancia de la protecci贸n militar de la 鈥渟eguridad energ茅tica鈥 de la UE que sigue bas谩ndose en combustibles f贸siles.

El resurgimiento de la OTAN

A pesar de que el Strategic Compass marque los pasos de una mayor autonom铆a estrat茅gica europea, el documento deja claro que la Alianza Atl谩ntica 鈥渟igue siendo la base de la defensa colectiva de sus miembros鈥. Desde el final del Pacto de Varsovia y la ca铆da del Muro de Berl铆n, la OTAN ha intentado reinventarse y adaptarse a una nueva realidad geopol铆tica en la que la trascendencia del v铆nculo transatl谩ntico parec铆a superada. El propio presidente franc茅s, Emmanuel Macron, asegur贸 en 2019 que la falta de liderazgo estadounidense estaba causando la 鈥渕uerte cerebral鈥 de la Alianza Atl谩ntica y que Europa deb铆a comenzar a actuar como una potencia mundial estrat茅gica. Ahora, con soldados rusos invadiendo Ucrania, y con Mosc煤 amenazando t谩citamente con el uso de armas nucleares, la OTAN vive un resurgimiento, vuelve a tener un prop贸sito y un nuevo sentido existencial.

En una entrevista a mediados de la d茅cada de los noventa del siglo pasado, Mija铆l Gorbachov argumentaba que 鈥渓a ampliaci贸n de la OTAN es la respuesta de Estados Unidos a la unidad europea; en Washington muchos temen perder influencia y quieren apuntalarla a trav茅s de la OTAN. 12/鈥滾a Alianza Atl谩ntica ha sido tradicionalmente un instrumento de sumisi贸n de la pol铆tica exterior europea a los intereses estadounidenses. Una buena muestra de esta subordinaci贸n europea a la agenda de la OTAN fue la resoluci贸n aprobada a los pocos d铆as del inicio de la invasi贸n de Ucrania por parte del Parlamento Europeo. Entre otras cosas, el texto dec铆a textualmente:

鈥淩eitera que la OTAN es la base de la defensa colectiva de los Estados miembros aliados en la OTAN; acoge con satisfacci贸n la unidad entre la Uni贸n, la OTAN y otros socios democr谩ticos afines para hacer frente a la agresi贸n rusa, pero subraya la necesidad de reforzar su posici贸n de disuasi贸n colectiva, su preparaci贸n y su resiliencia; alienta la intensificaci贸n de la Presencia Avanzada Reforzada de la OTAN en los Estados miembros m谩s pr贸ximos geogr谩ficamente al agresor ruso y al conflicto; destaca las cl谩usulas de asistencia mutua y solidaridad de la Uni贸n y pide que se pongan en marcha ejercicios militares comunes; reitera su llamamiento a los Estados miembros para que incrementen el gasto en defensa y garanticen capacidades m谩s eficaces, y para que hagan pleno uso de los esfuerzos conjuntos de defensa en el marco europeo, en particular la Cooperaci贸n Estructurada Permanente (CEP) y el Fondo Europeo de Defensa, con el fin de reforzar el pilar europeo en el seno de la OTAN, lo que aumentar谩 la seguridad de los pa铆ses de la OTAN y de los Estados miembros por igual鈥

Puede parecer un dato anecd贸tico, pero en la resoluci贸n europarlamentaria la palabra paz aparec铆a solo en cuatro ocasiones, mientras que t茅rminos como OTAN se repet铆an 15 veces y seguridad otras 22. Las palabras pueden decir mucho de los verdaderos intereses de un texto. Pero, desde luego, de lo que no cabe duda alguna es que la Alianza Atl谩ntica se ha reafirmado como garante de la seguridad europea y que, en gran medida, la UE ha delegado y subordinado a EE UU su defensa colectiva. Ning煤n Estado Miembro cuestiona en estos momentos las relaciones con la OTAN y nadie aboga por la creaci贸n de una fuerza europea totalmente aut贸noma fuera de la Alianza Atl谩ntica. En este sentido, la pol铆tica militar europea ha sido dise帽ada sobre todo para apoyar financieramente la expansi贸n de la industria militar europea en el marco de las prioridades fijadas en el seno de la OTAN.

Menos de tres a帽os entre la 鈥渕uerte cerebral鈥 de la Alianza Atl谩ntica que anunciaba Macron en 2019 y su resurgimiento y ampliaci贸n sin precedentes con la petici贸n de entrada en la OTAN de dos pa铆ses tradicionalmente neutrales como son Suecia y Finlandia. Una decisi贸n que el propio secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que se trataba de “un paso hist贸rico”. Y es que Suecia no ha participado en una guerra desde los tiempos de Napole贸n y ha construido su pol铆tica de seguridad en torno a “la no participaci贸n en alianzas militares”. Y Finlandia, por su parte, ha hecho gala durante d茅cadas de un comportamiento neutral hacia Rusia que asumi贸 tras el fin de la Segunda Guerra Mundial como manera de asegurarse la paz frente a un vecino mucho m谩s poderoso que ya le hab铆a invadido en 1939 durante la llamada Guerra de Invierno.

La realidad es que, desde la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica, tanto Suecia como Finlandia han ido aumentando su cooperaci贸n militar con la OTAN, especialmente desde la anexi贸n rusa de la pen铆nsula de Crimea en 2014. Pero la invasi贸n de Ucrania lo ha cambiado todo y ha decantado a la opini贸n p煤blica hacia la incorporaci贸n de ambos pa铆ses en la Alianza Atl谩ntica. Una encuesta del pasado marzo mostr贸 que un 57% de suecos aprobaba la entrada en la OTAN, la primera vez en la historia que la mayor铆a del pa铆s optaba por posicionarse claramente en favor de un bloque militar. En Finlandia, donde la opci贸n de unirse a la OTAN jam谩s hab铆a alcanzado m谩s del 30% de aprobaci贸n entre la poblaci贸n, a las pocas semanas de la invasi贸n de Rusia a Ucrania la opini贸n p煤blica dio un giro dram谩tico alcanzando el 76% de aprobaci贸n, la m谩s alta en la historia de las encuestas.

Las lideresas pol铆ticas de ambos pa铆ses han insistido en repetidas ocasiones que la invasi贸n rusa de Ucrania les hizo modificar su hist贸rica postura de neutralidad. “Cuando Rusia invadi贸 Ucrania, la posici贸n de seguridad de Suecia cambi贸 fundamentalmente”, explic贸 en un comunicado en abril el partido dirigido por la primera ministra sueca, Magdalena Andersson. En el caso de Finlandia, la primera ministra justific贸 su cambio de opini贸n respecto a la OTAN asegurando que “Rusia no es el vecino que pens谩bamos que era”.

De concretarse esta ampliaci贸n de la OTAN, supondr铆a un cambio destacable en el tablero geopol铆tico internacional con implicaciones futuras. No podemos olvidar que Finlandia comparte 1.300 kil贸metros de frontera con Rusia. De esta forma, sumado a los pa铆ses n贸rdicos que cuentan con un notable potencial militar, la Alianza cerrar铆a definitivamente el B谩ltico, adem谩s de acabar con la neutralidad de los dos citados pa铆ses n贸rdicos que hab铆an hecho de esta posici贸n su se帽a de identidad. De hecho, estamos asistiendo estos d铆as al entierro definitivo de la finlandizaci贸n como concepto de neutralidad en plena Guerra Fr铆a que parad贸jicamente hoy vuelve a reclamarse como estrategia de descompresi贸n y alternativa para Ucrania en un hipot茅tico acuerdo de paz con Rusia. Por eso, la entrada de Finlandia tiene una importancia no solo material y estrat茅gica, sino que supone tambi茅n una victoria pol铆tica de hondo calado para la OTAN, acabando con los pocos pa铆ses europeos que hab铆an hecho de la neutralidad ante los bloques militares una pol铆tica de Estado.

La guerra como doctrina del shock

La invasi贸n de Ucrania se est谩 convirtiendo en un trauma que promete reconfigurar el futuro de Europa. Un cambio de paradigma en la defensa y en su relaci贸n con Rusia, su vecino nuclear. Un shock pol铆tico similar al que sufri贸 EE UU tras el ataque yihadista del 11-S o la propia Europa tras la ca铆da del muro de Berl铆n. Un aut茅ntico acontecimiento entendido como una quiebra disruptiva en donde emerge una nueva Europa, que por desgracia tiene mucho que ver con la consecuci贸n de los viejos anhelos de las 茅lites europeas.

En la antesala de la actual guerra, la pandemia ya hab铆a servido de catalizador de una (nueva) gigantesca transmisi贸n de dinero p煤blico hacia manos privadas, con los Fondos de Recuperaci贸n actuando como puntal de los intereses de las grandes empresas. Y todo ello vendiendo la ilusi贸n euro-reformista de que es posible llevar a cabo una pol铆tica que no se base en el ajuste sin poner en duda de forma definitiva los tratados europeos y las reglas b谩sicas mediante las que ha funcionado la econom铆a europea en las 煤ltimas tres d茅cadas. Una ilusi贸n 贸ptica de 鈥渙tra manera de salir de la crisis鈥 que sin embargo, en la pr谩ctica, no ha dejado de ahondar en la especializaci贸n productiva de cada pa铆s en el seno de la UE y en la solidificaci贸n de las relaciones jer谩rquicas entre los capitalismos centrales y perif茅ricos.

Pues si la gesti贸n de la pandemia fue la excusa, la guerra de Ucrania se est谩 convirtiendo en una coartada perfecta para aplicar una aut茅ntica doctrina del shock. Porque la UE no solo se est谩 remilitarizando para poder hablar el 鈥渓enguaje duro del poder鈥 en un desorden global en donde las disputas por los recursos escasos son cada vez m谩s agudas. Tambi茅n se est谩 acelerando la agresiva agenda comercial europea con el pretexto de la guerra. Porque todo vale cuando estamos en guerra. Un buen ejemplo de ello es lo r谩pido y f谩cil con que el maquillaje verde de la UE ha saltado por los aires al decretar la Comisi贸n Europea que el gas y la nuclear pasaban a ser consideradas energ铆as verdes con el pretexto de romper con la dependencia energ茅tica rusa.

Estrategias como la recientemente aprobada de la 鈥済ranja a la mesa鈥, uno de los pilares del Pacto Verde Europeo, que promet铆a triplicar la superficie dedicada a la agricultura ecol贸gica, reducir a la mitad los pesticidas y recortar los fertilizantes qu铆micos en la UE en un 20% para 2030, se ha desvanecido en cuesti贸n de semanas. Porque en guerra todo vale. De la misma forma, la Comisi贸n Europea anunci贸 la autorizaci贸n del uso de las llamadas zonas de 鈥渋nter茅s ecol贸gico鈥 y de barbecho para aumentar la producci贸n agr铆cola europea. De nuevo con el pretexto de que la seguridad alimentaria debe tener prioridad sobre el desarrollo de la agricultura ecol贸gica. Otra vez la guerra como pretexto. Y algunos no lo esconden, como el eurodiputado alem谩n del PPE Norbert Lins, presidente de la Comisi贸n europarlamentaria de Agricultura: 鈥淧utin est谩 utilizando el hambre como arma. Cada tonelada de grano en Europa es una tonelada que invertimos en democracia y libertad鈥 13/.

En una resoluci贸n supuestamente sobre sanciones a Rusia, el Parlamento Europeo aprob贸 favorecer la importaci贸n de grano transg茅nico desde EE UU ante la falta de las exportaciones ucranianas y rusas. La intenci贸n es clara: apoyar a la muy contaminante ganader铆a intensiva cueste lo que cueste. Por eso la Comisi贸n Europea aprob贸 una ayuda excepcional de 500 millones de euros para el sector. De esta forma, compromisos clim谩ticos y Pactos Verdes Europeos se desvanecen al ritmo de los tambores de guerra y del incremento fren茅tico del gasto militar. Incluso los fondos europeos que las fuerzas que conforman el gobierno de Espa帽a catalogaron como hist贸ricos, no solo han quedado totalmente desfasados. Sino que incluso, con la guerra como coartada, se han rebajado a煤n m谩s las barreras ambientales y clim谩ticas con tal de asegurar el suministro energ茅tico a la UE. As铆, las inversiones para la mejora de las infraestructuras energ茅ticas y la seguridad de suministro quedan exentas de la obligaci贸n de cumplir con el principio de no causar un perjuicio significativo. La excepcionalidad se convierte en regla general una vez m谩s.

La mirada cansada de la izquierda

Cabe preguntarse por qu茅 la UE ha decidido desde el inicio de la invasi贸n rusa enviar armas salt谩ndose sus propios tratados, que lo proh铆ben expresamente. 驴Por qu茅 a Ucrania? 驴Por qu茅 no a cualquiera de los otros muchos conflictos en el mundo donde la legalidad internacional tambi茅n es vulnerada de forma flagrante? La respuesta parece clara atendiendo a las declaraciones del Canciller Olaf Scholz: 鈥淣uestro objetivo es que Rusia no gane esta guerra鈥 (鈥) Eso es lo que hay detr谩s de nuestros env铆os de armas, de nuestra ayuda financiera y humanitaria, de las sanciones y de la recepci贸n de refugiados鈥 14/. Y es que desde que Rusia se separara p煤blicamente de la estrategia de guerra contra el terrorismo emprendida a comienzo del siglo XXI por EE UU y la OTAN con las invasiones de Afganist谩n e Irak, la competencia estrat茅gica con Occidente no ha dejado de crecer. La anexi贸n de Crimea en 2104 fue un punto de inflexi贸n fundamental en esta relaci贸n conflictual. Pero quiz谩s sea la guerra en Siria en donde por primera vez Rusia retoma una agenda militar imperialista en disputa con Occidente apoyando la dictadura de Bachar el Asad al margen de sus tradicionales 谩reas de influencia. Esta relaci贸n conflictual ha escalado hasta el punto que Rusia ha vuelto a convertirse en una amenaza existencial, un rival por el poder en Europa, en una especie de reedici贸n de las tensiones pol铆ticas de la Guerra Fr铆a.

Es innegable que la brutal invasi贸n rusa ha supuesto el inicio de una guerra injusta contra Ucrania, pero no hay que olvidar que el pa铆s lleva al menos ocho a帽os inmerso en una guerra civil entre la oligarqu铆a pro-occidental y la pro-rusa con el tel贸n de fondo de una intensa disputa inter-imperialista por el control geopol铆tico y geoecon贸mico del pa铆s. Esta disputa, aunque localizada fundamentalmente en el este del pa铆s, en las regiones de Donetsk y Luhansk, ha costado 14.000 muertes antes de 2022. Que la oligarqu铆a pro-occidental controle el poder en Kiev es fundamental para entender el decidido apoyo material, log铆stico, econ贸mico y pol铆tico de la Alianza Atl谩ntica al gobierno ucraniano. Como explic贸 hace poco la vicesecretaria de Estado de EEUU, Victoria Nuland: 鈥淓stados Unidos se ha gastado en Ucrania m谩s de 5000 millones de d贸lares en promover el 鈥渃ambio de r茅gimen鈥 v铆a organizaciones no gubernamentales, medios de comunicaci贸n y compra de lealtades. 15/

La criminal invasi贸n de Ucrania ha sentenciado definitivamente el final de la globalizaci贸n y sus mecanismos de gobernanza, para volver a una disputa de bloques y 谩reas de influencia. Una desglobalizaci贸n, al menos parcial, que lleva a帽os produci茅ndose y que se ha turboalimentado a ra铆z de la pandemia de la COVID19 que ha acelerado un descenso de las interconexiones y de la interdependencia de las relaciones mundiales, y que ha engendrado el preludio de un nuevo orden global. En donde la econom铆a mundial globalizada parece estar escindi茅ndose poco a poco en una especie de regionalizaci贸n conflictiva y en disputa entre dos principales 谩reas de influencia: una zona bajo EE UU y otra zona bajo la 贸rbita de China, en donde a su vez conviven con potencias regionales subalternas de uno y otro bloque como son la propia UE y Rusia. Aunque quiz谩s lo m谩s paradigm谩tico de esta desglobalizaci贸n sea el desplome de los mecanismos multilaterales de gobernanza, especialmente significativo el colapso de la Organizaci贸n Mundial de Comercio (OMC).

En este sentido, la guerra de Ucrania es un elemento disruptivo clave, una recomposici贸n del escenario geopol铆tico de la misma profundidad de lo que en su d铆a fue la ca铆da del Muro de Berl铆n y el comienzo de la era de la globalizaci贸n, pero en sentido inverso. Podr铆amos decir que si Corea fue el primer gran campo de batalla de la Guerra Fr铆a, Ucrania puede ser el primer campo de batalla de una nueva contienda imperialista entre bloques. Mientras esto sucede, la izquierda parece actuar como si nada hubiera cambiado o, incluso a煤n peor, eligiendo bloque.

Desde que Rusia decidi贸 invadir Ucrania se declar贸 una guerra de liberaci贸n nacional. Y es l贸gico que quienes se encuentran en estos momentos en Ucrania luchando contra Putin decidan tomar las armas o adoptar otras formas de resistencia civil y hacer todo lo posible para evitar esta ocupaci贸n y defender su soberan铆a (algo que deber铆a pasar por el no alineamiento, precisamente lo contrario de convertirse en un sat茅lite de la OTAN o de Rusia) y deben ser apoyados por la izquierda europea. Pero las veleidades militaristas de nuevo cu帽o que parecen haber conquistado las moquetas y despachos de Bruselas nada tienen que ver con un apoyo desinteresado al leg铆timo derecho del pueblo ucraniano a la defensa.

Por el contrario, el env铆o de armas a Ucrania no solo es un elemento fundamental de la disputa militar inter-imperialista, en donde cada vez est谩 m谩s clara la participaci贸n directa de la UE y la OTAN en lo que podr铆amos catalogar como una guerra proxy. Una participaci贸n directa que no se circunscribe exclusivamente al env铆o de armas, que por otro lado ya no son solo ni mucho menos defensivas; sino tambi茅n por el apoyo de entrenamiento militar al ej茅rcito ucraniano o por la informaci贸n de inteligencia compartida por Washington con Kiev que habr铆a permitido al ej茅rcito ucraniano localizar y acabar con la vida de 12 generales rusos desde el comienzo de la invasi贸n rusa o el hundimiento del buque Admiral Makarov, el m谩s moderno de la flota de Putin. Por no hablar de c贸mo el Centro de Sat茅lites de la Uni贸n Europea ofrece inteligencia geoespacial a Ucrania para controlar los movimientos de tropas en la guerra, de la utilizaci贸n de los sistemas experimentales de inteligencia artificial para predecir los movimientos y estrategias del ejercito ruso o del env铆o de cientos de mercenarios occidentales pagados por empresas de EE UU 16/.

Al igual que en la Guerra Fr铆a, las potencias imperialistas se enfrentan de forma interpuesta en el campo ucraniano. Lo novedoso y quiz谩s m谩s peligroso de este enfrentamiento es que, por primera vez desde la II Guerra Mundial, este choque se produce en territorio europeo y el peligro de una confrontaci贸n entre potencias nucleares nunca ha estado tan cerca desde la crisis de los misiles en Cuba. El antecedente europeo m谩s cercano fue el ataque a茅reo de la OTAN en 1999 contra Serbia (incluida su capital, Belgrado) sin autorizaci贸n del Consejo de Seguridad de la ONU y sin una declaraci贸n previa de guerra, con el supuesto fin de acabar con las violaciones de los derechos humanos en Kosovo. A pesar de los lazos de hermandad 茅tnicos e hist贸ricos de los pueblos ruso y serbio, Mosc煤 no respondi贸 a esa agresi贸n y se conform贸 con condenas formales, alejando el fantasma de una posible contienda con armas nucleares. La gran diferencia es que, en el caso ucraniano, la escalada del conflicto entre potencias no est谩 ni mucho menos descartada. M谩s bien al contrario, cada d铆a que dura la guerra es un escenario m谩s plausible.

En este sentido, el env铆o de armas no es solo una participaci贸n en el conflicto por parte del bloque OTAN, sino que internamente en el contexto europeo es sobre todo un elemento performativo clave en la remilitarizaci贸n de la UE. Pero, adem谩s, no nos enga帽emos, el env铆o de armas no solo es un poderoso incentivo para los sectores y la industria armament铆stica europea, sino que es la primera vez que Europa habla el llamado lenguaje duro del poder鈥. Esta primera experiencia de coordinaci贸n militar europea pretende ser el elemento fundacional de una pol铆tica de defensa m谩s agresiva que pueda concluir en un cuerpo operativo o incluso en un ej茅rcito europeo para intervenir en el nuevo tablero internacional.

Un ej茅rcito europeo ni separado de la OTAN ni pensado para grandes contiendas militares, sino m谩s bien como un cuerpo operativo de reacci贸n r谩pida que pueda controlar 谩reas y recursos en el escenario del aumento de las disputas neocoloniales. Dicho de otro modo, un ej茅rcito para intervenir m谩s en N铆ger que en Ucrania. La ministra de Defensa espa帽ola Margarita Robles alert贸 recientemente del peligro de la 鈥渃reciente penetraci贸n de Rusia en 脕frica鈥 mediante su presencia militar a trav茅s del ej茅rcito regular ruso o de compa帽铆as de mercenarios como Wagner. Declarando que, ante esta situaci贸n, 鈥渓a OTAN no puede permanecer indiferente鈥 17/ y reclamando as铆 una mayor presencia de la Alianza Atl谩ntica en el continente africano.

Con la presencia de la OTAN y de un futuro ej茅rcito europeo en 脕frica, EE UU y la UE quieren asegurarse el acceso a los enormes recursos energ茅ticos y de materias primas del continente, en competencia directa con los pa铆ses emergentes y en especial con China y Rusia, no s贸lo con contratos comerciales, sino construyendo todo un entramado de relaciones pol铆ticas y militares. El apoyo a la creaci贸n de la Fuerza de Reserva Africana (ASF), el entrenamiento militar de fuerzas africanas en las escuelas de la OTAN y la difusi贸n de las doctrinas e ideolog铆as militares de la Alianza Atl谩ntica permiten crear relaciones y lazos que aseguran una incidencia pol铆tica real en las 茅lites dirigentes, al tiempo que garantizan una buena parte del jugoso mercado africano de compras de armamento, que tambi茅n es objeto de competencia. Como afirma el Centre Del谩s de Estudios por la Paz: 鈥渟i la OTAN fue una pieza clave para asegurar la hegemon铆a norteamericana en Europa occidental durante la Guerra Fr铆a primero y en toda Europa despu茅s, ahora la Alianza Atl谩ntica pretende jugar el mismo papel en 脕frica 18/.鈥

Es indudable que la invasi贸n criminal de Putin ha permitido cohesionar a la opini贸n p煤blica de la UE sobre la base de un fuerte sentimiento de inseguridad ante las amenazas externas, legitimando su remilitarizaci贸n (que es mucho m谩s que el aumento del gasto militar antes mencionado). A la vez que permite a la OTAN diluir toda veleidad de independencia pol铆tica de la UE mientras recupera una legitimidad y una unidad perdidas tiempo atr谩s, especialmente tras el fracaso de la ocupaci贸n de Afganist谩n. La incorporaci贸n de Suecia y Finlandia es una buena muestra del resurgimiento e impulso que ha tomado la OTAN, la mayor alianza militar nunca conocida, ampliando con mucho los marcos alcanzados durante la Guerra Fr铆a. Porque, m谩s all谩 de apreciaciones de t谩ctica militar, lo que est谩 fuera de toda duda es que los aut茅nticos ganadores hasta ahora de la invasi贸n rusa de Ucrania son el imperialismo norteamericano, el militarismo de la UE y las empresas que fabrican muerte.

Por esto es tan curioso que una gran parte de la izquierda y de los verdes europeos est茅 sufriendo de un repentino ataque de mirada cansada que le impide ver lo que m谩s cerca tiene. Grandes conocedores de la situaci贸n tanto de Ucrania como de Rusia, pero incapaces de ver c贸mo las 茅lites europeas y el imperialismo norteamericano est谩n utilizando esta guerra como un momento de reordenaci贸n capitalista e imperialista de hondo calado en el contexto de un desorden geopol铆tico global y de crisis ecol贸gica. En donde la disputa por los recursos escasos ser谩 cada vez mas intensa y violenta. En este sentido, el reclamo abstracto del env铆o de armas por parte de la OTAN y la UE a Ucrania aludiendo a su derecho a la defensa no puede descontextualizarse de los inter茅s inter-imperialistas en curso y de c贸mo dicha contribuci贸n armament铆stica es un elemento central en la legitimaci贸n de la remilitarizaci贸n europea. Por ello resulta pol铆ticamente desastroso que una parte de la izquierda se haya sumado a las veleidades militaristas del imperialismo norteamericano y europeo.

Desde algunos sectores se ha intentado comparar de forma torticera el caso de la rep煤blica espa帽ola y la guerra civil espa帽ola y su imposibilidad de armarse adecuadamente con el de Ucrania en estos momentos, como una forma de justificar ante la opini贸n p煤blica espa帽ola el envi贸 de armas por parte de la OTAN. No solo es absurdo e incluso de mal gusto comparar a la revoluci贸n espa帽ola y lo que significaba con el actual gobierno de Zelensky y la situaci贸n en Ucrania. Sino que adem谩s son contextos militares totalmente distintos: para empezar, por la misma sublevaci贸n militar de buena parte del ej茅rcito espa帽ol en contra del gobierno leg铆timo de la Rep煤blica. Pero en cambio creo que si es un buen ejemplo para poder razonar por qu茅 los republicanos espa帽oles sufrieron un boicot de las democracias occidentales en su derecho a armarse, cuando Francia e Inglaterra pusieron en pie la farsa del Comit茅 de No Intervenci贸n. Y en cambio el gobierno de Zelensky est谩 recibiendo apoyo material, militar y econ贸mico, aunque no sea todo el que est谩 demandando. No est谩 mal recordar que independientemente del hecho de que Ucrania tiene todo el derecho a resistir la invasi贸n de Putin, la OTAN y el imperialismo jam谩s armar谩 a ning煤n actor que no defienda abiertamente los intereses imperialistas de dicha organizaci贸n. El ejemplo de la Rep煤blica espa帽ola es uno entre tantos otros en la historia que as铆 lo demuestra.

Por cierto, las ayudas imperiales nunca son gratis, los republicanos espa帽oles durante la guerra civil as铆 como los revolucionarios vietnamitas pagaron un precio muy alto por la ayuda militar sovi茅tica: unos constre帽idos a frenar y reprimir la revoluci贸n social e imponer una especie de democracia popular avant la lettre; y los otros sufriendo las maniobras diplom谩ticas capituladoras del Kremlin, empezando por la partici贸n del pa铆s en 1953 19/. Ning煤n apoyo financiero o militar es neutro y est谩 exento de subordinaci贸n pol铆tica. Tampoco ahora en Ucrania, en donde los pr茅stamos europeos est谩n condicionados a una subordinaci贸n econ贸mica y a la aplicaci贸n de reformas estructurales en la l铆nea de la legislaci贸n laboral en tiempo de guerra aprobada por el parlamento. As铆 como el apoyo militar a la subordinaci贸n a los intereses geoestrat茅gicos occidentales.

Adem谩s, no deja de resultar curioso el 茅nfasis de la mayor铆a de la izquierda institucional en reclamar este env铆o de armas a Ucrania, cuando la OTAN y la UE no necesitan presi贸n alguna para mandarlas. 驴En serio el papel de la izquierda en este contexto es erigirse en corifeos de las pulsiones m谩s militaristas? Quiz谩s ser铆a m谩s 煤til presionar por que la UE o el FMI anulasen la deuda exterior ucraniana, una decisi贸n que aliviar铆a la presi贸n sobre una econom铆a devastada y, de paso, sobre su poblaci贸n y sus finanzas de cara a una futura reconstrucci贸n; levantar una campa帽a de movilizaci贸n ciudadana para conseguir un registro de los propietarios reales que esconden su dinero en los para铆sos fiscales europeos, lo cual permitir铆a la incautaci贸n de bienes de la oligarqu铆a rusa que sostiene al r茅gimen de Putin. Una acci贸n que no solo presionar铆a para acabar con la guerra, sino que tambi茅n permitir铆a obtener unos fondos fundamentales para la reconstrucci贸n de Ucrania; y/o presionar para que la UE acoja a los desertores de ambos ej茅rcitos favoreciendo la deserci贸n colectiva ante la guerra. Todas estas propuestas han sido presentadas en diferentes formas y ocasiones por parte de diputados y diputadas de la izquierda en parlamento europeo y han sido sistem谩ticamente rechazadas.

A煤n es m谩s sorprendente la presbicia de esa izquierda que a su condena de la invasi贸n rusa y la solidaridad con el pueblo ucraniano no incorpora el rechazo a la remilitarizaci贸n de la UE y el resurgimiento de la Alianza Atl谩ntica. Porque 鈥渁hora no toca鈥 y por lo visto todo vale para ganar la guerra y acabar con la amenaza del imperialismo ruso. 鈥淭odo vale鈥 porque estamos en guerra. 驴De qu茅 me sonar谩 todo esto? De esta forma asistimos a una incomprensible coincidencia de intereses con el imperialismo propio, el europeo en nuestro caso, que nos devuelve a la l贸gica de la Uni贸n Sagrada de los albores de la Primera Guerra Mundial, oblig谩ndonos a aceptar unos nuevos cr茅ditos de guerra. La pregunta ser铆a por qu茅 cierta izquierda ha ca铆do en la trampa binaria de apoyar a uno de los imperialismos en disputa, cuando el deber de los anticapitalistas ser铆a precisamente romper esa dicotom铆a y adoptar una posici贸n de parte, activa y clara a favor de los pueblos ucraniano y ruso, por la paz sin anexiones, por la retirada incondicional de las tropas rusas de Ucrania y por garantizar el derecho de los pueblos sin excepciones a decidir libremente su futuro.

La pandemia global que hemos sufrido ha acrecentado nuestros temores e inseguridades. Nunca ha sido m谩s evidente la necesidad de volver a imaginar que虂 entendemos por seguridad y definir que虂 nos hace sentir seguros. La invasi贸n de Putin a Ucrania se ha convertido en la coartada perfecta para explotar todas estas inseguridades por parte de la UE, aumentando exponencialmente los presupuestos de defensa y favoreciendo una integraci贸n europea basada en la remilitarizaci贸n. Una decisi贸n pol铆tica que prioriza los beneficios de las empresas armament铆sticas, alimentando, en vez de frenando, la inestabilidad as铆虂 como la probabilidad de la guerra. La izquierda debe cuestionar el concepto de seguridad basado en el gasto en armamento, infraestructuras de defensa y militares. Para plantear, alternativamente, un modelo de seguridad antimilitarista a trav茅s de la garant铆a de acceso a un sistema p煤blico de salud operativo, a la educaci贸n, el empleo, la vivienda, la energ铆a, mejorando el acceso a servicios sociales que aseguren una vida digna y respondiendo al cambio clim谩tico desde un horizonte ecosocialista. Como afirma el manifiesto ReCommons Europe, 鈥渓as fuerzas de la izquierda pol铆tica y social que desean encarnar una fuerza de cambio en Europa con el objetivo de sentar las bases de una sociedad igualitaria y solidaria, es imperativo adoptar pol铆ticas antimilitaristas. Esto significa luchar no solo contra las guerras de las fuerzas imperialistas europeas, sino tambi茅n contra la venta de armas y el apoyo a los reg铆menes represivos y beligerantes.鈥

El futuro de nuestro siglo se est谩 escribiendo hoy en las llanuras ucranianas. Ante la deriva militarista y belicista que est谩 azotando a Europa, y a pesar del ambiente macartista de intimidaci贸n intelectual y de demagogia belicista, las fuerzas transformadoras europeas debemos tomar una posici贸n activa con una agenda antimilitarista propia que rechace sin ambig眉edades el proyecto pol铆tico imperial de la oligarqu铆a rusa, pero tambi茅n la agenda militarista de la OTAN y la remilitarizaci贸n de la UE. Tenemos el gran reto de pensar c贸mo conseguir que pierda el imperialismo putinista sin que ello suponga una victoria del militarismo imperial occidental.

Miguel Urb谩n Crespo es eurodiputado, miembro de Anticapitalistas

Notas

1/ Unas semanas antes del debate de la Uni贸n acababa de caer Kabul en manos de los talibanes despu茅s de 20 a帽os de ocupaci贸n de la OTAN.

2/ Para saber m谩s sobre la securitizaci贸n de las fronteras de la UE son muy recomendables los estudios del Transnational Institute https://www.tni.org/es/publicacion/guerras-de-frontera

3/ Los romanos utilizaban este t茅rmino para designar a aquellos pueblos que habitaban fuera de sus fronteras.

4/ https://vientosur.info/regimenes-politicos-neoliberalismo-y-autoritarismo/

5/ https://ec.europa.eu/info/priorities/state-union-speeches/state-union-2016_en

6/ https://www.tni.org/files/publication-downloads/avivando-las-llamas-execsum-es.pdf

7/ https://vientosur.info/para-los-fabricantes-de-armas-la-guerra-en-ucrania-es-un-gran-negocio//

8/ https://www.europapress.es/internacional/noticia-ciudadania-danesa-vota-favor-participar-programas-militares-ue-20220601225021.html

9/ https://www.infolibre.es/politica/once-claves-creciente-militarizacion-ue_1_1224340.html

10/ http://centredelas.org/wp-content/uploads/2021/07/A-militarised-Union-2.pdf

11/ https://www.consilium.europa.eu/media/54773/20220311-versailles-declaration-en.pdf

12/ Poch de Feliu, Rafael. 鈥淟a Invasi贸n de Ucrania鈥. Escritos Contextatarios, marzo 2022, Madrid. pp 60

13/ https://www.infolibre.es/mediapart/parlamento-europeo-dice-no-ambiciones-verdes-politica-agricola-comun_1_1223488.html

14/ https://ctxt.es/es/20220401/Firmas/39377/Rafael-Poch-Estados-Unidos-rusia-invasion-Ucrania-guerra-Finlandia-Guerra-de-Invierno.htm

15/ Poch de Feliu, Rafael. 鈥淟a Invasi贸n de Ucrania鈥. Escritos Contextatarios, marzo 2022, Madrid. pp 46

16/ https://theobjective.com/internacional/2022-03-10/mercenarios-ucrania-dolares-guerra-putin/

17/ https://elpais.com/internacional/2022-05-25/espana-y-el-reino-unido-advierten-a-la-otan-del-riesgo-de-desatender-el-avance-ruso-en-africa.html

18/ http://centredelas.org/actualitat/la-expansion-de-la-otan-en-africa/?lang=es

19/ https://vientosur.info/el-drama-ucraniano-y-la-ruleta-rusa/#_edn28

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Fuente: Vientosur.info