April 16, 2021
De parte de La Haine
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‘HIJOS DE LA IRA’ (1944) ‘INSOMNIO’ Madrid es una ciudad de m√°s de un mill√≥n de cad√°veres (seg√ļn las √ļltimas estad√≠sticas). A veces en la noche yo me revuelco y me incorporo en este nicho en el que hace 45 a√Īos que me pudro, y paso largas horas oyendo gemir el hurac√°n, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.

Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla. Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,

por qu√© se pudren m√°s de un mill√≥n de cad√°veres en esta ciudad de Madrid, por qu√© mil millones de cad√°veres se pudren lentamente en el mundo. Dime, ¬Ņqu√© huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¬ŅTemes que se te sequen los grandes rosales del d√≠a, las tristes azucenas letales de tus noches?

 Adelante el 90 aniversario para la eternidad de los tiempos (1931-2021)

Sevilla 21.9.1902 nace el entra√Īable Luis Cernuda Bidou. Estudiaba derecho cuando conoci√≥ al profesor y poeta` Pedro Salinas: ‚ÄĚSi no fuera por la rosa fr√°gil, de espuma, blanqu√≠sima, que √©l, a lo lejos se inventa, ¬Ņqui√©n me iba a decir a m√≠ que se le mov√≠a el pecho de respirar, que est√° vivo, que tiene un √≠mpetu dentro, que quiere la tierra entera, azul, quieto, mar de julio?‚ÄĚ. Seg√ļn algunos escritos, al parecer fue el que descubre lo que aflora latente en el aire entre la pasi√≥n y talento de Cernuda, y tambi√©n de timidez y sensibilidad, ante los placeres prohibidos, silenciados, enfrentados a la realidad social moralista-cristiana y deseo desbordante que lleva inserto el joven estudiante. Pedro Salinas es consciente de la talla del alumno en que se encuentra, conoce los manantiales profundos y fuentes de sabidur√≠a en eco de ciencia como caracola anunciadora, de inquietas eminencias como Cernuda, y se entrega de lleno al talentoso muchacho ayud√°ndolo a soltar todo ese vital so√Īador de vida, liberando sus primeros brotes hacia la literatura ajena a la abogac√≠a estrictamente concebida, rizando el rizo a rastras de la actividad indagatoria esfum√°ndose entre despachos la b√ļsqueda de la verdad. Le adentr√≥ e instruy√≥ hacia el fondo de las aguas potenciales entre las grandes obras de autores como Rimbaud, Baudelaire, Mallarme, Verlaine, Andre Gide… entre ellos encontr√≥ seguridad, equilibrio, se hizo gigante, descubri√≥ lo que quer√≠a ser, y, se encontr√≥ as√≠ mismo ferviente de lectura y escritura como poeta ilusionado en torbellino de inquietudes futuristas. A la edad de veinticinco a√Īos se encontr√≥ frente a una mala recepci√≥n por parte de la critica con la publicaci√≥n de ‘Perfil del aire’, su primer libro, por el contrario, ese mismo texto, form√≥ parte en una versi√≥n remozada del volumen ‘La realidad y el deseo’, y fue, precisamente la obra que consagr√≥ a1 autor. Luis Cernuda quien hab√≠a sido en la II Rep√ļblica (1936) un militante comunista, parte al exilio como tantos otrxs tr√°gicamente dolorido lleno de nostalgia golpe√°ndole la soledad, atr√°s queda todo lo que le motiv√≥ y el peso de la vida arrebatada a Lorca. Se entrega en cuerpo y alma como rayo que no cesa a una intensa lucha desde el frente cultural contra el fascismo -creador de una ejemplar notable y poderosa obra- representa una de las voces po√©ticas de denuncia del antifascismo poderosa de la generaci6n del 27.

 Homenajeado en M√©xico con una exposici√≥n amplia fotogr√°fica y documental como parte del evento que fue creado un a√Īo antes en Sevilla, conmemorando el centenario de su nacimiento, paneles enmarcando vida e historia, cartas, reproducciones de poemas, im√°genes de diverso formato, copias de manuscritos… Ah√≠ quedaba grabado, de una y otra manera apa√Īada la persecuci√≥n pol√≠tica durante el golpe de estado fascista, la melancol√≠a, tristeza del vac√≠o, todo lo que quieres y por lo que apuestas, las inquietudes de militancia, filtrando y perfilando el destierro, exilio que lo oblig√≥ a morir lejos de su tierra y su a√Īorada Rep√ļblica entre calles y gente que vivi√≥ desde ni√Īo. Y el amor brota de √©l, amor de revoluci√≥n y transformaci√≥n social, de vida, amor impregnando la obra, acordes de deseo y lucha, amor enfrentado a una segura condena. No hay que olvidar, que Luis Cernuda nace en 1902, ni el seno fr√≠o de la severidad y las normas castrenses de un padre de disciplina tosca y ruda en carga varonil de ejemplaridad. Pero Cernuda aunque sensible no es d√©bil, y adem√°s es inteligente, introduce el esplendor de su rebeld√≠a saliendo a la luz: ‚ÄúLibertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo o√≠r sin escalofr√≠o‚ÄĚ. Avanza en complicidad entroncado al profesor de un mismo ideario antifascista. Hora a hora, d√≠a a d√≠a abrazando en la literatura, conciencia, sentimiento y poes√≠a como respuesta a la asfixia desde la propia adolescencia que va alumbrando al hombre, al poeta, al ser, al amor encarnado, al amor encantado, al yo, a la vida concebida por uno mismo como fruto de sus d√≠as y noches de lucha ¬°¬°No era una sola voz era todas las voces juntas!! ¬°¬°No no era una sola voz, era el eco entroncado, a cientos de ra√≠ces de la tierra!!. 

En 1931 (I Rep√ļblica), escribe Los placeres prohibidos, con la edici√≥n en 1936

(II Rep√ļblica), de La realidad y el deseo, este volumen reuni√≥ sus mejores trabajos y el asentamiento definitivo como poeta; su talento no se hizo esperar, obtuvo gran reconocimiento y apasionados elogios de su amigo del alma, otro de los grandes, Federico Garc√≠a Lorca. Fue el 14 de abril de 1938, cuando el poeta tuvo que salir de estampida para siempre de su tierra, nunca dej√≥ de luchar ni perfilar un retorno, que nunca lleg√≥: ‚ÄúAtr√°s quedaba tu tierra sangrante y en ruinas. La √ļltima estaci√≥n al otro lado de la frontera, donde te separaste de ella, era s√≥lo un esqueleto de metal retorcido, sin cristales, sin muros un esqueleto desenterrado al que la luz postrera del d√≠a abandonaba ¬ŅQue puede el hombre contra la locura de todos? Y sin volver los ojos ni presentir el futuro, saliste al mundo extra√Īo desde tu tierra en secreto ya extra√Īa‚ÄĚ. Luis Cernuda, sufre profundamente, dolorido de soledad y recuerdos entra√Īables; sufre por todos los compa√Īeros que fueron cayendo con los que tanto comparti√≥, los d√≠as pasan con la mente puesta en el asesinato de Garc√≠a Lorca y otros despu√©s igualmente asesinados. Ese mismo a√Īo de 1938 en que parti√≥, intenta volver a su tierra tras un viaje a Inglaterra… le invade la crudeza de los hechos y consejos que recibe y se reconoce as√≠ mismo un exiliado dolido: ‚ÄúAmargos son los d√≠as de la vida, viviendo solo una larga espera fuerte de recuerdos‚ÄĚ. Se lamentaba el poeta en el libro ‘Las nubes’ de 1940; melancol√≠a que lo acompa√Ī√≥ hasta 1963, a√Īo en que lleg√≥ al final de sus d√≠as entre nosotros y, del destierro que como Machado, nunca se sobrepuso.

 El vac√≠o es un pozo sin fondo peligroso en plaga de carcoma, desarrolla la inercia, y complica la vida. Se hace dif√≠cil militar durante a√Īos, y no haber sido educadxs en los conocimientos y sabidur√≠a profunda de la resistencia antifascista en todo su conjunto; todo lo que nos aport√≥, su canto incondicional de vida sin apenitas aludir, y ni siquiera eso, a quien sin duda fue uno de los grandes. Por qu√©, c√≥mo podr√≠a explicarse tantos a√Īos de ello, tantos a√Īos de olvido que una se pregunta si todav√≠a dura la amnesia y, hacia que nuevo callej√≥n sin salida, nos impulsa su intencionada ceguera. Como dijera Diderot `engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga¬ī. Por qu√©, por qu√© me pregunto, cuando los nuevos tiempos no son sino los viejos tiempos con nuevas amenazas tanto o m√°s depravadas, pues abarcan al mundo entero en un mismo golpe mortal. Pero, la verdad es siempre verdad, as√≠ lo espero, aunque sus leyes y lacayos nos digan ¬°¬°Eso es mentida!!. ¬°¬°NO!! (Les responderemos) ¬°¬°Pues el que tiene la verdad, tiene la dignidad en sus manos de decirla, no se achica!! (No deber√≠a). Hoy el discurso es algo hueco e insustancial sin hilos entre la paja del trigo y el barro ni ra√≠z en tierra, forma parte de una elaboraci√≥n de laboratorio en nave espacial, el parlamento, y eso obliga a invocar desacuerdos, roturas, la izquierda enfangada en el poder no es izquierda, hoy la pol√≠tica no es sino un lujo, cualquier mediocre puede llegar a dirigir un pa√≠s, como en EEUU, puro marketing humillante, voces rotas, coro aberrante de confrontaci√≥n, misma instrucci√≥n y consejos, cuerdas rotas, notas disonantes en manos y u√Īas inmaculadas los explotados siguen escupidos democr√°ticamente en cada ventanilla institucional en cada empresa y gran banca.

 Muy poco reconocimiento se ha hecho a su obra ni siquiera al poeta de carne y hueso, poca, muy poca justicia incondicional en complicidad ni siquiera con el poeta en si; por supuesto, no me refiero a las instituciones fascistas del gobierno que ser√≠a una aberraci√≥n c√≥ncava de demencia grotesca, sino a la izquierda antes de la muerte del poeta e incluso despu√©s de, camino de cumplir 58 a√Īos de ella; izquierda, de ese abanico amplio que lo fue de siglas combatientes antifascistas, entre los que hoy a√ļn se encuentra gente orgullosa de no haber dejado nunca de luchar, con y sin partido, dado el desplome de la gran mayor√≠a de ellos; izquierda, de una u otra rama del √°rbol de la ra√≠z que nos reafirm√≥ en lucha de resistencia; ni siquiera el propio PCE antes de desaparecer de los umbrales, de la izquierda, te√≥ricamente su partido, el que tanto y tanto poder usurp√≥, en sudor de arrastre irreconciliable de reconciliaci√≥n-nacional; ni siquiera ese conjunto, de la izquierda, af√≠n a la causa del mismo tronco, ¬Ņignorado, por todos olvidado?. Para ello habr√≠a que conocer cuanto menos, al personaje, un silencio tan profundo y amplio, es feo, muy feo, de un selectivo irracional, pues para llegar a respetar y amar a una persona indiscutiblemente hay que entender su creaci√≥n, la sonrisa que la conmueve y l√°grimas de sus d√≠as, su rel√°mpago combativo a su delirio abrazado para poder comprender y sentir el frente de resistencia literaria que enarbol√≥. Dudo que antes y despu√©s del dictador muchos de los `imprescindibles¬ī de estos partidos que se defin√≠an dirigentes, le conocieran, pues no hablo de haber o√≠do alguna vez su nombre c√≥mo podr√≠a hacerlo?. NO, no se explica, el no haber o√≠do, u o√≠do muy poco como sin trascendencia, pues por m√°s que lea y relea peri√≥dicos prohibidos de la √©poca ¬īm√°s roja`, no encuentro apenitas una sombra de su existencia, por ignorancia?, ¬Ņni siquiera conoc√≠an su obra su trayectoria siquiera? Y, aunque parezca aberrante preguntarlo, no est√° dem√°s el decirlo, quiz√° por homosexual, posiblemente por comunista, o por ambas cosas a la vez? (Luis Cernuda da la clave del monstruo que se levant√≥ en armas):

 ‘VIENTRES SENTADOS’ (Sent√≠ un dolor en el pecho, y vi a mi alrededor una extra√Īa mascarada‚Ķ)

Con satisfacción

Como quienes saben

Como quienes tienen en su pu√Īo la verdad

Bien apresada para que no escape

Y con orgullo

Como vigilantes de vosotros mismos

Domin√°is a lo largo a lo ancho de la tierra

Vosotros vientres sentados.

No hay gas

No hay plomo

Que tanto levante que tanto lastre proporcione

Como vuestra seguridad deletérea

Esa seguridad de sentir vuestro saco

Bien resguardado por vuestro trasero.

Mir√°is a un lado y a otro

Sonreís rasgando maliciosamente la hedionda boca

Y desde allí emitís como el antiguo oráculo

Henchidas necedades

Dict√°menes que se escurren entre las rendijas como ratas

Alado el pie vigoroso

El pie juvenil y vigoroso

Que derrumbar√° bien pronto

Ese saco henchido de fango de maldad de injusticia

Arrastrando consigo vuestro trasero y vientre

Vuestra triste persona que mancha el aire

El aire limpio y justo

Donde hoy nos levantamos

Contra vosotros todos

Contra vuestra moral contra vuestras leyes

Contra vuestra sociedad contra vuestro dios

Contra vosotros mismos vientres sentados

Con una firme espiga

A quien su propia fuerza empuja desde la tierra

Para que se abra al sol

Para que dé su fruto

Fruto de odio y de alegría

Fruto de lucha y de reposo.

La verdad est√° en lucha y en ella os aguardamos

Vientres sentados

Vientres tendidos

Vientres muertos.

 En las √ļltimas d√©cadas las conciencias de algunas personas reaccionan con mucha dificultad y, debilidad, ante acontecimientos pol√≠ticos y culturales, el poder muestra en tal situaci√≥n no solo complicidad, sobre todo, su inter√©s ideol√≥gico; dentro del √°mbito cultural, ‚Äúlos neutrales‚ÄĚ, son los que m√°s han obstaculizado la verdad profunda de los hechos, los que m√°s da√Īo han hecho, a la vez que toda actitud comprometida que busque y aclame la verdad, es ignorada, o falseada por los `intelectuales muy intelectuales rabiosamente intelectuales¬ī, ajenos, no entroncados, a miles de millas de la clase obrera, parte en carne, de la reacci√≥n e ide√≥logos fascistas en sus filas. Situaci√≥n que realizan borrando de un plumazo o haciendo desaparecer, toda menci√≥n favorable de un pasado no tan lejano, estas actitudes que niegan la realidad, se manifiestan en todo √°mbito pol√≠tico tambi√©n en el campo de la literatura. Cualquier poeta, novelista o dramaturgo comprometido en su √©poca, como en el caso de Luis Cernuda, queda reducido a una simple an√©cdota cuando no a una tergiversaci√≥n consciente o al olvido. Hay ejemplos en vivo de los que han ejercido este tipo de comportamientos mezquinos de cambiar la historia; en una conferencia en Madrid -muerto el dictador- sobre el poeta Miguel Hern√°ndez creo recordar que eran dos los conferenciantes, uno disert√≥ sobre la obra literaria de Miguel, y el otro, el actor Paco Valladares con buena declamaci√≥n recit√≥ algunos poemas y habl√≥ tambi√©n sobre la militancia e ideolog√≠a del poeta. A√Īos m√°s tarde; muchos personajes y otros que sin talla juegan a ello, a nivel pol√≠tico e intelectual, pusieron en duda unos y afirmaban otros, que Miguel Hern√°ndez nunca fue ni pudo ser un militante comunista, cosa que el poeta nunca neg√≥ ni en los duros d√≠as del fascismo sujeto en la agon√≠a que acab√≥ con su vida; unos y otros, le presentaron como simpl√≥n, humanista, cristiano, especie de ‚Äúbuenin‚ÄĚ no mala gente, en algunos momentos como muy mucho o como queriendo hacer una gracia le elevaron a ideales socialistas-pesoteros entre ellos el fascista y falangista -como su compadre GAL-Gonz√°lez- Alfonso Guerra del PSOE, que manipul√≥ a la familia del poeta. De hecho siempre han intentado ocultar sus poemas m√°s comprometidos contra el fascismo y la propia iglesia, sus escritos como corresponsal en el frente y su Teatro de Guerra. Otro tanto pas√≥ con el poeta Antonio Machado, que sin ser militante del PC, demostr√≥ con algunos poemas y escritos, estar m√°s cerca de la Uni√≥n Sovi√©tica que de otras ideolog√≠as republicanas, y con Le√≥n Felipe el de: Franco, tuya es la hacienda, la casa, el caballo y la pistola. M√≠a es la voz antigua de la tierra. T√ļ te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo… Mas yo te dejo mudo… ¬°¬°mudo!!, de √©l, dice un libro de texto editado tras la transici√≥n: ‚ÄúEs profundamente religioso, intenso, violento y dolorido cuando habla de la guerra y del exilio‚ÄĚ, ocultando como se hizo con Miguel y el propio Lorca, entre una larga lista, sus poemas de m√°s compromiso en lucha antifascista (Y, esto lo digo al margen de ser o no marxista-leninista, anarquista, antifascista, libertaria o republicana).

En esa lista y situaci√≥n se encuentra el poeta Luis Cernuda, ingresa en octubre de 1933, en el PCE; empieza a colaborar con la revista Octubre que dirige Rafael Alberti, donde public√≥, en los n√ļmeros 4-5 de octubre-noviembre de 1933 Los que se incorporan donde Luis Cernuda expl√≠citamente cree en un mundo de armon√≠a donde no existan clases sociales: ‚ÄúEste mundo absurdo que contemplamos es un cad√°ver cuyos miembros remueven a escondidas los que a√ļn conf√≠an en nutrirse con aquella descomposici√≥n. Es necesario acabar, destruir la sociedad caduca en que la vida actual se debate apasionada. Esta sociedad chupa, agota destruye las energ√≠as j√≥venes que ahora surgen a la luz. Debe d√°rsele muerte; debe destru√≠rsela antes de que ella destruya tales energ√≠as y, con ellas, la vida misma. Conf√≠o para esto en una revoluci√≥n que el comunismo inspire‚ÄĚ. A√Īos despu√©s; breve introducci√≥n de uno de los poemas de la poes√≠a de Cernuda en el exilio: ‚ÄúLa historia de mi tierra fue actuada / por enemigos enconados de la vida (…) La real para ti no es esa Espa√Īa obscena y deprimente / En la que regenta hoy la canalla / Sino esta Espa√Īa viva y siempre noble / Que Gald√≥s en sus libros ha creado / De aqu√©lla nos consuela y cura √©sta‚ÄĚ. Fueron algunas de sus obras: Las nubes. Noche de Luna. So√Īando la muerte. A un poeta muerto (Federico Garc√≠a Lorca). Sentimiento de oto√Īo. Un espa√Īol habla de su tierra. Eleg√≠a. Scherzo para un elfo. A Larra con unas violetas. Lamento y esperanza (…).

 Birds in the night, pertenece a ‘Desolaci√≥n de la quimera’:

El gobierno franc√©s, ¬Ņo fue el gobierno ingl√©s?, puso una l√°pida

En esa casa 8 Great College Street, Camden Town, Londres,

Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,

Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,

Durante algunas breves semanas tormentosas.

Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,

Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían.

[…]

Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,

Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,

Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras

Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.

[…]

¬ŅOyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?

Ojal√° nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable

Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,

Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio all√° no evita

Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno

Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.

Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.

  

Mar√≠a Teresa Le√≥n en su ‘Memoria de la melancol√≠a’ comenta sobre el poeta: ‚ÄúHubo unos a√Īos en que √©l crey√≥ en la salvaci√≥n de los seres peque√Īos, de los sin nombre, de los innumerables, de los que se levantan en armas al sentir atacada hasta su pobreza. Luis Cernuda dej√≥ un d√≠a la Alianza de intelectuales de Madrid para irse de soldado al Batall√≥n Alpino. Este poeta, uno entre los m√°s refinados que la Rep√ļblica tuvo, fue, adem√°s, de los poetas m√°s leales al pueblo espa√Īol y algo m√°s que otros y (…) mucho antes que otros‚ÄĚ. El gran poeta peruano C√©sar Vallejo escribi√≥: ‚ÄúRam√≥n J. Sender, Serrano Plaja, Luis Cernuda, luchan de un lado, en las mismas trincheras de Madrid, y, de otro, traducen, ¬°y con qu√© entra√Īable fuego! ¬°con qu√© lealtad hist√≥rica! ¬°con qu√© visi√≥n social de nuestra √©poca! Todo ese palpitante, humano y universal desgarr√≥n espa√Īol en el que el mundo se inclina a mirarse, como en un espejo, sobrecogido a un tiempo, de estupor, de pasi√≥n y de esperanza‚ÄĚ. Volviendo al poeta Luis Cernuda en cuanto al trato recibido tanto por su militancia como por su definici√≥n sexual, a ser considerado `como un poeta de un intransigente individualismo¬ī pero lo que resulta m√°s indignante, es elevar su militancia a simple an√©cdota en su vida (o explicarla a trav√©s de `orientaciones de car√°cter rom√°ntico¬ī), vamos, que se enamor√≥ de Alberti, y se hizo comunista un rato, o quiz√°, fue de Miguel Hern√°ndez m√°s rebelde en poes√≠a?.

 Es posible que en general hayan sido, Lorca y Machado, los poetas m√°s manipulados por unos y por otros, digo, por el fascismo y sus progresistas; recordar√© de por vida con indignaci√≥n y nausea, al presidente de gobierno de esa Espa√Īa que ha de helarte el coraz√≥n, de nombre Pedro S√°nchez, en clara provocaci√≥n y falso reconocimiento a Aza√Īa, de esa extrema majestuosa visita como pa` ser cre√≠ble a la tumba de Manuel Aza√Īa y a la del poeta Antonio Machado; en ambos casos, coloc√≥ la bandera fascista entre flores, la que enarbol√≥ el golpe nazifranquista contra la Rep√ļblica, bandera, a la que tanto Aza√Īa como presidente de la Rep√ļblica, como el poeta y educando Machado, les repugnaba, por representar el oscurantismo m√°s decr√©pito de historia en levantamiento genocida. El repulsivo fascista ex-presidente de gobierno J. M¬™ Aznar, dijo en otro `homenaje u ocasi√≥n¬ī, que su poeta favorito, el que m√°s le√≠a, era Le√≥n Felipe, ¬Ņser√° por √©sta poes√≠a?: ¬ęMi general‚Ķ ¬°Qu√© bonita letra tiene usted! ¬°Oh, que preciosa caligraf√≠a de cuartel! As√≠ escriben los tiranos, ¬Ņverdad? ¬°Y los gloriosos dictadores‚Ķ! ¬°Qu√© rasgos! ¬°Qu√© pulso! ¬ŅQui√©n le ense√Ī√≥ a escribir as√≠, mi general? Se dice general y se dice verdugo. Los dos tienen el mismo rango, los mismos galones. El general se diferencia del verdugo solamente en que el general tiene la letra m√°s bonita. Para firmar una sentencia de muerte hay que tener la letra muy bonita‚Ķ ¬°Qu√© bonita letra tiene Ud. mi general! (M√©xico 6-8-1967). Le√≥n Felipe era miembro destacado de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, ¬Ņa qui√©n leer√≠a Aznar?.

 A Carlos Otero, de Luis Cernuda (a la `doble nacionalidad¬ī gabacho-espa√Īola):

Es l√°stima que fuera mi tierra

Cuando all√° dicen unos

Que mis versos nacieron

De la separación y la nostalgia

Por la que fue mi tierra,

¬ŅS√≥lo la m√°s remota oyen entre mis voces?

[…]

La vida siempre obtiene

Revancha contra quienes la negaron:

La historia de mi tierra fue actuada

Por enemigos enconados de la vida.

El da√Īo no es de ayer, ni tampoco de ahora,

Sino de siempre. Por eso es hoy

La existencia espa√Īola, llegada al paroxismo,

Est√ļpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo

En creer que la razón de soberbia adolece

Y ante el cual se grita impune:

Muera la inteligencia, predestinado estaba

A acabar adorando las cadenas

Y que ese culto obsceno le trajese

Adonde hoy le vemos: en cadenas,

Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy espa√Īol, lo soy

A la manera de aquellos que no pueden

Ser otra cosa: y entre todas las cargas

Que, al nacer yo, el destino pusiera

Sobre mí, ha sido ésa la más dura.

No he cambiado de tierra,

Porque no es posible a quien su lengua une,

Hasta la muerte, al menester de poesía.

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)




Fuente: Lahaine.org