November 13, 2020
De parte de La Haine
265 puntos de vista


Los tiempos inmediatos a la revoluci贸n bolchevique fueron de convulsi贸n para la sociedad argentina. Hip贸lito Yrigoyen hab铆a llegado al gobierno en 1916, en las primeras elecciones libres y competitivas de la historia del pa铆s.

Se hallaba en curso un realineamiento de las fuerzas obreras, con la Fora del IX Congreso que tomaba preeminencia con el sustento de sindicalistas revolucionarios y socialistas, mientras la Fora del V Congreso fung铆a como n煤cleo de la intransigencia anarquista. Cierto crecimiento industrial iba acompasado con el incremento de la conflictividad, bajo un gobierno que parec铆a m谩s dispuesto a conciliar y mediar entre obreros y patrones, pero termin贸 adoptando un sesgo represivo cuando la protesta obrera sobrepas贸 los cauces conocidos.

Por los mismos a帽os se daba el incremento de la influencia del Partido Socialista, que llegaba a ganar las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires y hab铆a constituido un bloque importante en la C谩mara de Diputados y contaba con un senador.

Meses despu茅s del Octubre ruso, despuntaba la Reforma Universitaria, y un poco despu茅s un episodio de rebeli贸n obrera de una magnitud in茅dita sacud铆a a Buenos Aires en enero de 1919.

Un poco antes, la actitud a tomar frente a la guerra mundial dio lugar a gigantescas manifestaciones a favor o en contra de la neutralidad, que atraviesan incluso a las fuerzas obreras: El anarquismo se pronuncia y moviliza por la neutralidad, el socialismo al comienzo tambi茅n, pero luego las actitudes se dividen. Las fuerzas conservadoras, con protagonismo de la alta burgues铆a urbana y rural y un rol importante de la Iglesia Cat贸lica se ponen en l铆nea de combate contra lo que entonces llamaban 鈥渕aximalismo鈥, y en particular contra su influencia en el movimiento obrero.

La revoluci贸n de los soviets era interpretada por muchos como el inicio de una ola revolucionaria internacional en la que se jugaba la emancipaci贸n de la humanidad. Por lo tanto era vista como el potencial inicio de una nueva era, y como un hito en la historia mundial de una dimensi贸n e incidencia parecida a la del movimiento franc茅s desencadenado en 1789.

Hubo un amplio campo de adhesiones a la revoluci贸n, con diversidad ideol贸gica, generacional, incluso de clase. Se pronunciaron figuras p煤blicas de primera magnitud. A la cabeza, Jos茅 Ingenieros, que traduce el manifiesto de la revista francesa 鈥淐lart茅鈥 y da una interpretaci贸n en cierto sentido idealista.

Esa perspectiva es la que preside su ensayo 芦Significaci贸n hist贸rica del movimiento maximalista禄, un texto que resulta de una conferencia que dicta en noviembre de 1918. All铆, a un a帽o de haberse producido la toma del Palacio de Invierno, Ingenieros hipotetizaba:

鈥濃 puede preverse que ahora vendr谩 lo que desde antes de la guerra se miraba como su consecuencia: una transformaci贸n profunda de las instituciones en todos los pa铆ses europeos (鈥) El resultado ser谩 un bien para la humanidad, como el de la precedente Revoluci贸n Francesa (鈥) Los resultados ben茅ficos de esta gran crisis hist贸rica depender谩n, en cada pueblo, de la intensidad con que se definan en su conciencia colectiva los anhelos de renovaci贸n. Y esa conciencia solo puede formarse en una parte de la sociedad, en los j贸venes, en los innovadores, en los oprimidos, pues son ellos la minor铆a pensante y actuante de toda la sociedad.鈥

Esta concepci贸n no incumbe s贸lo a Ingenieros. La revoluci贸n no s贸lo es puesta en cabeza de los trabajadores, sino de la juventud, el Octubre ruso es socialista. pero tambi茅n es visto como una rebeli贸n generacional, como se ver谩 entre los dirigentes de la Reforma Universitaria. Escritores y artistas no enrolados a priori con las ideas de izquierda muestran tambi茅n su entusiasmo, como Roberto Giusti, orientador de la prestigiosa revista Nosotros o el jovenc铆simo Jorge Luis Borges.

El ascenso de las luchas y la aparici贸n de rasgos insurreccionales movilizaban a la clase obrera e infund铆a fuertes temores a las clases dominantes. La Semana Tr谩gica, las huelgas de la Patagonia, el conflicto de La Forestal se suced铆an y desbarataban las previsiones conciliadoras del gobierno radical. Iban ligadas al alzamiento revolucionario que se extiende por Alemania, Hungr铆a, Italia, Espa帽a, con el avance de la consigna 鈥淗agamos como en Rusia鈥, que cruza el oc茅ano y repercute en el R铆o de la Plata.

Esas importantes huelgas y rebeliones coinciden con el terror a la revoluci贸n de la burgues铆a y tambi茅n de sectores medios, que crean la Liga Patri贸tica Argentina y fortalecen a la organizaci贸n de rompehuelgas llamada Asociaci贸n del Trabajo. Ambos constituyen mecanismos paraestatales de represi贸n, adem谩s de prodigarse comousinas de producci贸n de una ideolog铆a contrarrevolucionaria y antiobrera, con resonancias 鈥渢radicionalistas鈥 y apoyo de la Iglesia Cat贸lica, que insiste en el empe帽o de construir un sindicalismo cat贸lico.

El Partido Socialista sufre dos disidencias sucesivas, ambas en todo o en parte definidas por la revoluci贸n de Rusia. Primero la que dar谩 lugar al Partido Socialista Internacional, que se perfila a partir de la discrepancia en la posici贸n frente a la guerra, y a la defensa por el ala izquierda del partido de la 鈥渙rtodoxia鈥 marxista, e incorpora la problem谩tica revolucionaria en su transcurso y su resoluci贸n. Esa disidencia en el P.S. se incubaba desde tiempo atr谩s y abarcaba varios campos: La inserci贸n en el movimiento obrero, la importancia del marxismo como referencia te贸rica, el nivel de politizaci贸n de la juventud. El avance de la Gran Guerra introdujo el debate en torno a la neutralidad y la revoluci贸n de febrero y sus distintas interpretaciones la cuesti贸n rusa.

La revoluci贸n sovi茅tica, con su radical oposici贸n a la guerra, con su pr茅dica de conversi贸n de la contienda internacional en guerra civil, avalaba el rumbo antib茅lico de los socialistas internacionales e hizo que los 鈥渋nternacionalistas鈥 se alinearan con los seguidores de Lenin y tomaran la defensa de la naciente Rusia sovi茅tica como bandera, mientras la conducci贸n partidaria apostaba al gobierno provisional. En marzo de 1918 nac铆a un nuevo partido, el Socialista Internacional.

Ya con los bolcheviques en el poder y la subsiguiente formaci贸n de la nueva Internacional, se despliega la disidencia 鈥渢ercerista鈥, centrada en la adhesi贸n a la nueva internacional comunista, lo que la vuelca hacia la incorporaci贸n a los 鈥渋nternacionalistas鈥, en el partido que a poco andar pasar谩 a llamarse comunista.

Tanto una como otra se diferencian en varios aspectos de la direcci贸n tradicional del PS, formada por Juan B. Justo, Nicol谩s Repetto, Enrique Dickmann y Mario Bravo, entre otras figuras descollantes. Los disidentes no tienen inserci贸n parlamentaria, son de un origen social m谩s modesto, menor educaci贸n formal (los universitarios son excepciones), son de menor edad y dirigen la juventud partidaria.

El anarquismo tambi茅n fue sacudido y conmovido por la revoluci贸n. Contra lo que suele creerse, en 1917 el grueso de los anarquistas sustent贸 con entusiasmo la causa bolchevique. Fue al calor de los choques posteriores entre bolcheviques y anarquistas que se produjo la partici贸n entre anarquistas tradicionales o 鈥減uros鈥 y los llamados anarcobolcheviques, agrupados en torno al peri贸dico Bandera Roja.

Incluso hay libertarios que adoptan parte del vocabulario leninista y aceptan la noci贸n de 鈥渄ictadura del proletariado.鈥 El planteo era que la actitud del anarquismo, deb铆a ser el apoyo y la disputa por la orientaci贸n del movimiento revolucionario, porque si el mismo no era plenamente libertario, su desarrollo pod铆a conducirlo hacia la sociedad emancipada.

Reforma universitaria y revoluci贸n bolchevique tuvieron una estrecha relaci贸n. El movimiento estudiantil se enfrent贸 a las elites 鈥渓iberales鈥 y termin贸 por inscribir su identidad prevaleciente en una cultura de izquierdas, marcada por el 茅xito bolchevique. Hubo revistas estudiantiles de orientaci贸n favorable al Octubre ruso, como Bases e Insurrexit. La primera la orienta Juan Antonio Solari, y se inscribe como 鈥渢ercerista鈥. Al tiempo aparece Insurrexit, con fuerte presencia de los socialistas internacionales.

Deodoro Roca, Sa煤l Taborda y Carlos Astrada, prominentes dirigentes reformistas, encabezaban una lectura seg煤n la cual el bolchevismo y la Reforma implicaban ambos una ruptura que hac铆a posible el advenimiento de las verdaderas inquietudes vitales. An铆bal Ponce tom贸 parte tambi茅n, como orientador de grupos reformistas afines con la revoluci贸n. Consideraban que no deb铆an ce帽irse al campo universitario e incorporarse a la ola emancipatoria mundial abierta en octubre de 1917.

El Ateneo de Estudiantes Universitarios, suerte de secci贸n cultural de la Federaci贸n Universitaria de Buenos Aires (FUBA), reemplazaba su revista cultural Ideas por Clar铆n, que defin铆an como un semanario de 芦pr茅dica en hojas menos doctas, pero m谩s al alcance popular禄 a trav茅s del cual consolidaban un creciente v铆nculo con la Federaci贸n Obrera Regional Argentina (FORA) y el reci茅n creado Partido Socialista Internacional. Los dirigentes reformistas no necesariamente abrevaban en el marximo, pero ve铆an al movimiento sovi茅tico como un parteaguas, una v铆a de entrada en un momento nuevo para toda la humanidad.

Un tiempo despu茅s, con la revoluci贸n ya consolidada en el poder, aparecen iniciativas centradas en la identificaci贸n con los objetivos y el destino del gobierno sovi茅tico. Cabe mencionar a Arturo Orz谩bal Quintana, que se aboc贸 a la actividad de defensa y difusi贸n de la Revoluci贸n, como animador de la Asociaci贸n Amigos de Rusia y editor de la Revista de Oriente.

Por ese cauce entronca tambi茅n la articulaci贸n del entusiasmo revolucionario con un discurso latinoamericanista y antiimperialista contrario a la preponderancia norteamericana. Esto va a proyectarse en la propuesta de Ingenieros sobre la constituci贸n de la Uni贸n Latinoamericana. En 1924 se plasmar谩 La Liga Antiimperialista de las Am茅ricas, formada a impulso del V潞 Congreso de la Internacional Comunista, celebrado ese mismo a帽o.

Por fuera del 谩mbito acad茅mico, en el cruce entre una intelectualidad plebeya y las militancias partidarias, hubo un fuerte trabajo de divulgaci贸n y propaganda de la revoluci贸n.

La guerra y las dos revoluciones, la de Febrero y la de Octubre, coincidieron con el ciclo de la cultura popular en expansi贸n, del libro barato y del folleto ofrecido a centavos en el kiosco de diarios. El impresor Lorenzo Ra帽贸, ligado luego al Grupo de Boedo, lanzaba en 1918, bajo el t铆tulo de 鈥溌l triunfo maximalista!鈥, la Constituci贸n de Rep煤blica Sovi茅tica sancionada apenas unos meses antes.

Ediciones 鈥淟a Internacional鈥, del reci茅n creado Partido Socialista Internacional, comienza a difundir en ese mismo a帽o los principales textos de Lenin y de Trotsky. Documentos del Progreso, una revista quincenal editada en Buenos Aires entre 1919 y 1921 por un grupo de j贸venes de orientaci贸n 鈥渢ercerista鈥 emprende la traducci贸n y difusi贸n de los decretos, las proclamas y los manifiestos del primer gobierno proletario. Colecciones de folletos populares como Las Grandes Obras, Los Intelectuales, Los Pensadores y Claridad, en algunas de las cuales tuvo un rol destacado otro impresor, Antonio Zamora, integraron a los art铆fices de la Revoluci贸n Sovi茅tica al pante贸n de una versi贸n plebeya de la tradici贸n ilustrada, en la que conviv铆an Voltaire con M谩ximo Gorki, Volney con Trotsky, V铆ctor Hugo con Bujarin, Marx con Nietzsche y Zola con Plejanov.

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La revoluci贸n rusa tuvo una repercusi贸n vasta en el mundo de la izquierda argentina y m谩s all谩. Durante un tiempo fue sin贸nimo de 鈥渘ueva era鈥 para corrientes muy variadas. Luego hubo disensiones y desilusiones pero sigui贸 constituida en un norte para las propuestas de transformaci贸n revolucionaria. y se convirti贸 en referencia perenne para el Partido Comunista (redenominado como tal en 1920) y con posterioridad para otras corrientes que se inscribieron en el marxismo revolucionario. Tambi茅n la intelectualidad de izquierda la tuvo como punto de partida, desde el apoyo incondicional o en funci贸n de la cr铆tica desde posiciones radicalizadas.

La Haine




Fuente: Lahaine.org