October 19, 2020
De parte de Acrata Libertario
216 puntos de vista


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Caricatura de 脕tomo Cart煤n

Parecen ser tiempos extra帽os que vivimos. En promedio, una gran pandemia mundial afecta a la humanidad cada siglo, adem谩s de otras endemias y brotes locales que atacan ciertas regiones del mundo cada cierto tiempo y parecen tener dificultades para salir de su entorno. La 煤ltima vez que la humanidad vivi贸 una situaci贸n similar a la presente fue hace cerca de un siglo, con la llamada gripe espa帽ola, que parad贸jicamente, los datos apuntan a que su caso 0 estuvo ubicado en Kansas, EUA, en 1917, y aument贸 en gran medida las bajas en plena primera guerra mundial. Adem谩s, se tienen registros de m煤ltiples enfermedades similares anteriormente, siendo sin lugar a dudas la m谩s conocida la peste negra, que acab贸 con la vida de entre un tercio y la mitad de los habitantes de Europa en el siglo XIV, dejando similar cifras de muertes en Asia.

La pregunta no era si pod铆amos enfrentarnos o no a una pandemia, sino m谩s bien 驴cuando?. Era cuesti贸n de tiempo para que la humanidad tuviera que enfrentarse a ello, y sin embargo, parece que los endebles planes preventivos no estaban a la altura de las circunstancias actuales. Empero, la pandemia ha acelerado cambios dr谩sticos que ya presentaban nuestras sociedades paulatinamente, en particular, ha proliferado una virtualizaci贸n de las vidas de maneras que no se pensaban comprensibles anteriormente: el teletrabajo, la educaci贸n a distancia, el auge del comercio a domicilio, o la oferta de servicios a trav茅s del internet (tales como ciertas revisiones m茅dicas o aprendizaje de instrumentos musicales). Si hubi茅ramos pensado esta misma situaci贸n diez a帽os atr谩s muy dif铆cilmente nuestras sociedades hubieran podido soportar alguno de estos cambios, y que entre otras definiciones, nos parecer铆an de ciencia ficci贸n. Este auge marca el inicio de una revoluci贸n que ya ven铆a caminando sin que nos percat谩ramos hace algunos a帽os, pero que las condiciones actuales, le impone un ritmo de crecimiento m谩s vertiginoso, obligando a las personas a asimilar esos cambios cada vez m谩s pronto, modificando h谩bitos de consumo, estando m谩s abiertas a las nuevas tecnolog铆as de forma acr铆tica o vi茅ndose en la necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones de mercado. Son las revoluciones tecnol贸gicas las que marcan la velocidad con la que avanza la sociedad hoy en d铆a, y no solamente porque modifican las relaciones laborales y de consumo como se hacia tradicionalmente, cuando una nueva m谩quina industrial pod铆a hacer prendas de vestir m谩s baratas y en mayor volumen, sino adem谩s, porque se modifican todos nuestros h谩bitos sociales: desde el ocio (con redes sociales virtuales cada vez m谩s complejas y diversas, que favorecen la venta de nuestra imagen a cambio de likes), la educaci贸n (con la irrupci贸n de la virtualizaci贸n en pr谩cticamente todas las universidades y colegios), la vida social (compartiendo cada vez m谩s con seres queridos distantes a trav茅s de v铆deo llamadas), entre otras facetas, incluso, la modificaci贸n subjetiva de los individuos.

A pesar de ello, como toda revoluci贸n, esta presenta riesgos. Ya Carl Sagan nos advert铆a del peligro de sociedades profundamente dependientes de la tecnolog铆a, que sin embargo, desconocen el funcionamiento de las mismas de manera general. En particular, un desconocimiento generalizado del funcionamiento de esta virtualizaci贸n conlleva a peligros relacionados con la privacidad, con la enajenaci贸n tecnol贸gica (es decir, que se percibe el funcionamiento interno de los productos como algo lejano y que no podemos entender, a pesar de que los usamos frecuentemente), y sobre todo, con la tecnificaci贸n burocr谩tica del poder, pues las sociedades deben regularse por los an谩lisis de epidemi贸logos, mientras se duda del acceso optimo a la informaci贸n que poseen o la calidad de la misma. Este peligro puede suponer un retroceso en avances en las luchas sociales que se ven铆an teniendo en a帽os atr谩s en muchos pa铆ses, y en particular, pueden relegar la discusi贸n pol铆tica y la educaci贸n en general a espacios cada vez m谩s reducidos a la virtualidad, que adolecen de m煤ltiples carencias y son por lo dem谩s excluyentes con las capas de poblaci贸n que no se relacionan de manera eficiente con las tecnolog铆as de la informaci贸n, o directamente carecen de ellas, como lo puede ser los sectores rurales o las periferias urbanas. Por eso mismo se hace indispensable pensarse los cambios que se vienen dando en funci贸n de una mayor cualificaci贸n pol铆tica, que permita una apropiaci贸n cr铆tica de las herramientas (por ejemplo, usando aplicaciones alternativas a las privativas de los grandes conglomerados) y un manejo eficaz sobre las mismas, entendiendo que el uso individual de estas tiene repercusiones colectivas en nuestros movimiento, e incluso ata帽en el futuro como especie humana.

Gran parte de las din谩micas de uso de redes y servicios virtuales aumentan la ansiedad, crisis nerviosas y dificultades para asumir estos nuevos retos en muchas personas (sobre todo, de la imposibilidad de que las ofertas de teletrabajo suplan la demanda laboral en el pa铆s, que ya de por s铆 es mayoritariamente informal y con alto indice de desempleo; o las crisis provocadas a los estudiantes con acceso limitado a estas herramientas), mientras las personas son sobrebombardeadss por la informaci贸n y con pocas posibilidades de convertir esas angustias en actividad f铆sica optima, lo que ha significado y -significar谩- una crisis de salud p煤blica, est谩 vez mental. Y todo esto teniendo de presente que esta virtualizaci贸n es solo uno de los primeros pasos, quedando en camino la irrupci贸n de nuevas tecnolog铆as como la inteligencia artificial, la rob贸tica (por ejemplo, con la entrega de domicilios con drones terrestres y a茅reos), y los cada vez mayores peligros en la privacidad (con el advenimiento de la 5ta generaci贸n de redes m贸viles -5G-).

Por eso, esta revoluci贸n plantea una gran cantidad de riesgos que parecen que se sortean sobre el camino, que vienen dejando una estela de preocupaci贸n donde en sociedades como la nuestra, ubicadas en el tercer mundo, parecen dif铆cil de sobrellevar, aumentando la brecha entre una revoluci贸n que avanza a pasos agigantados en las zonas urbanas e industriales que lo asumen como un cambio m谩s (una actualizaci贸n m谩s, como si se tratar谩 de una app), y aquellos lugares donde esa revoluci贸n tecnol贸gica se impone por sobre seres humanos que no pueden seguir el ritmo de esta rueda que se viene acelerando.

Steven Crux (mayo 2020)




Fuente: Acratalibertario.wordpress.com