June 7, 2022
De parte de Asociacion Germinal
198 puntos de vista

Un estudio de Oxfam Intermón muestra que las medidas tomadas con la excusa de la covid-19 ha provocado un incremento dramático de las desigualdades en el mundo. Por un lado, la decisión de los gobiernos ante la â€œpandemia” abocó a situaciones de enorme precariedad a muchísimas familias; por el otro, las grandes fortunas vieron cómo su patrimonio se multiplicaba gracias a las oportunidades que les ofrecían sus posiciones de privilegio, así como a las inyecciones de capital que se han hecho desde los Estados para intentar paliar la crisis. El propio informe afirma que “una enorme parte del aumento de la riqueza de los milmillonarios ha sido consecuencia directa de esta inyección de dinero”.

El contraste entre ese 1% más rico y el 99% restante es difícilmente imaginable, así que las cifras son un elemento de gran ayuda. Se estima que el impacto de las leyes dictatoriales ejecutadas con la excusa del coronavirus puede provocar que, en el año 2022, 250 millones de personas se vean arrastradas hacia niveles extremos de pobreza, una situación en la que ya se encuentra una cantidad alarmante de seres humanos.

En la otra cara de la moneda, la riqueza de los milmillonarios ha crecido en los últimos 24 meses lo mismo que lo hizo en 23 años. Desde que empezase la “pandemia”, hay 573 nuevos milmillonarios en el mundo; además, su patrimonio equivale ahora al 13,9% del PIB mundial, un porcentaje altísimo que quizá no se llega a dimensionar con facilidad solo con el dato. Por ponerlo en perspectiva: en el año 2000, la riqueza total de los milmillonarios suponía el 4,4% del PIB mundial. Es decir, se ha multiplicado a más del triple en tan solo dos décadas, siendo estos dos últimos años responsables de una parte importante de ese incremento.

Todo ello ocurre mientras el 99% de las personas han visto sus ingresos mermados desde que “apareció” la covid-19, generando una paradoja que podría calificarse de distópica: en el tiempo que tarda en surgir un nuevo milmillonario, un millón de seres humanos pueden verse arrastrados a la pobreza.

Así se entiende mucho mejor que, desde la nada sospechosa de conspiranoia Oxfam Intermón, aseguren que la agenda de la pandemia de covid-19 “está en camino de propiciar el mayor aumento sistémico de la desigualdad de ingresos jamás registrado”. Con todas estas cifras en la mano es difícil no pensar que algo grave y estructural está ocurriendo.

El documento divide lo que llama “la pandemia de la desigualdad” en seis dimensiones: desigualdad de riqueza, de ingresos, de género, racial, en materia de salud y entre países, cada una de ellas con características propias. Cabe destacar el apartado que hace referencia a la brecha existente en el mundo entre hombres y mujeres, con datos que hacen pensar en un retroceso preocupante. Y es que, mientras que el empleo masculino se recuperó rápidamente del impacto del coronavirus, en 2021 seguía habiendo 13 millones menos de mujeres empleadas que en 2019.

La brecha salarial de género tampoco ha salido indemne: si antes de la pandemia se calculaba que se tardarían 100 años en igualar los sueldos de hombres y mujeres, después de ella la estimación ha aumentado hasta los 136 años.

Para terminar, el informe señala a “los gigantes que se están beneficiando del sufrimiento”, repartidos en cuatro sectores. Tanto las empresas farmacéuticas como las tecnológicas se vieron directamente beneficiadas por las consecuencias del confinamiento y de la dictadura sanitaria, respectivamente; las grandes petroleras multiplicaron por dos sus márgenes de beneficio, que siguen disparados; y, por último, sorprende el papel de las compañías del sector alimentario: de ellas han surgido hasta 62 nuevos milmillonarios desde 2020.

Visto todo esto, y teniendo en cuenta que se calcula que, en EE.UU., un 60% de la responsabilidad de la inflación recae sobre el incremento desorbitado de los beneficios de las empresas.

Así nos lo dicen las buenas y filantrópicas gentes de Oxfam, el pepito grillo del sistema capitalista. Y aun habrá quien piense que todo esto no estaba preparado. Destruyo la economía en una demolición controlada, antes me quedo con toda la riqueza, y luego cuando tengo toda vuestra comida, toda vuestra energía y os vigilo hasta límites insospechados, os hago bailar al son que me da la gana. Y por el camino, os entreno aterrorizándo al personal y consiguiendo que me dejen quedarme con todo sin ninguna oposición.

Hala, a aplaudir desde el balcón y a pedir vacunas para todos, panda de idiotas.

TerraIndomita

Fuentes

CTXT

Intermón Oxfam

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Fuente: Asociaciongerminal.org