August 2, 2022
De parte de SAS Madrid
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Javier no tiene muchas ganas de socializar. Tiene 47 a帽os, vive en la periferia de Madrid y hace unos meses tuvo una cirug铆a para reducir obesidad que le hizo bajar 50 kilos. El cambio abrupto le fue dif铆cil de asimilar y est谩 con depresi贸n, algo com煤n en pacientes de este tipo. 鈥淓stoy tratando de salir adelante y hacer cosas pero me cuesta. Voy al psiquiatra cada seis meses, tomo medicaci贸n y tal, pero no me alcanza鈥, comenta.

Jorge tiene 33 a帽os, trabaja de gu铆a tur铆stico y hace poco trabajaba en una agencia. Una situaci贸n violenta con la jefa lo hizo renunciar y le ha acelerado sus pensamientos negativos y la ansiedad. 鈥淟a pandemia a m铆 me mat贸鈥, explica. Sabe que est谩 mal y hace poco, por un altercado laboral, acab贸 casi inmovilizado, con brote de llanto, en una sala de urgencias de Segovia. Los m茅dicos le dijeron que hab铆a sufrido un ataque de ansiedad. Lo medicaron y le sugirieron que pida cita con psiquiatra. 鈥淰oy a ir a uno privado porque no puedo esperar meses鈥, relata. Para 茅l no es prioridad hacer terapia psicol贸gica, s贸lo tiene en mente obtener la receta para psicof谩rmacos y erradicar cuanto antes su malestar. Sabe que tiene suerte: tiene el dinero para pagar un tratamiento privado que muchos otros no.

Como 茅stas hay miles de historias en toda Espa帽a. Se repiten por doquier aunque no todas reciben la misma escucha. Los problemas de salud mental siguen siendo un tab煤 en nuestra sociedad, aunque bastante menos que hace unos a帽os. La pandemia ha catapultado la presencia del asunto en los medios de comunicaci贸n, en las conversaciones con amigos y hasta con compa帽eros de trabajo. 鈥淓stoy de baja por ansiedad鈥 es algo escuchado tan frecuentemente que impacta, en un pa铆s que tiene medicalizada su salud mental ante la falta de psic贸logos y psiquiatras en la sanidad p煤blica.

El 煤ltimo informe del Centro Europeo de Monitoreo de Drogas y Adicci贸n se帽ala que Espa帽a es el Estado del mundo con mayor consumo legal de benzodiacepinas

El 煤ltimo informe del Centro Europeo de Monitoreo de Drogas y Adicci贸n se帽ala que Espa帽a es el Estado del mundo con mayor consumo legal de benzodiacepinas, es decir, en medicamentos que disminuyen la excitaci贸n neuronal y que tienen un efecto antiepil茅ptico, ansiol铆tico, hipn贸tico y relajante muscular. Se recetan para atender s铆ntomas de estr茅s, ansiedad, depresi贸n, esquizofrenia y trastorno obsesivo compulsivo.

En el mismo sentido va el 煤ltimo reporte de la Junta Internacional de Fiscalizaci贸n de Estupefacientes (JIFE), organismo que depende de Naciones Unidas. All铆 se afirma que el consumo actualmente en Espa帽a llega a las 110 dosis diarias cada mil casos, mientras que en B茅lgica, que ocupa el segundo lugar, alcanzan las 84 y nuestros vecinos de Portugal se sit煤an en las 80 dosis diarias por cada mil habitantes.

鈥淐omo no hay suficientes psic贸logos en la salud p煤blica, se sustituyen por pastillas鈥, opin贸 crudamente el presidente de la Academia de Psicolog铆a, Helio Carpintero, en una entrevista reciente con el diario El Monta帽茅s, y exigi贸 un urgente refuerzo en la Atenci贸n Primaria en detrimento de los psicof谩rmacos. Su frase es bien gr谩fica y muestra c贸mo rige una suerte de neoliberalismo sanitario en la salud mental de los espa帽oles: quien pueda permit铆rselo (y no sea v铆ctima de los tab煤es culturales al respecto) se podr谩 pagar un psic贸logo para resolver el problema. Quien no pueda, recibir谩 del Estado un mero parche, con el riesgo de adquirir a largo plazo una adherencia peligrosa al medicamento.

El a帽o pasado en El Salto explicamos por qu茅 es peligroso que la sanidad p煤blica afronte los problemas psicol贸gicos solo con f谩rmacos y no con terapia. En aquel momento, el grupo parlamentario de Unidas Podemos hab铆a presentado una proposici贸n de ley de Salud Mental, que ven铆a a llenar un hueco legal existente, y tambi茅n vimos sus luces y sombras.

Hoy, diez lunas despu茅s, la situaci贸n no ha evolucionado, casi en ning煤n aspecto. La formaci贸n morada ha acusado varias veces al PSOE en esta primera mitad de a帽o de 鈥渂loquear鈥 la proposici贸n, cuya tramitaci贸n parece perpetua y el a帽o legislativo ha cerrado sin su aprobaci贸n. Su per铆odo de enmiendas en la comisi贸n de Sanidad comenz贸 en octubre. Habr铆a que preguntar a la presidenta de la comisi贸n, Rosa Romero S谩nchez (PP) y a la Mesa del Congreso por qu茅 este proyecto lleva 32 (s铆, 32) ampliaciones de per铆odo de enmiendas.

鈥淚gual de mal鈥

Seg煤n la OMS, la depresi贸n y la ansiedad aumentaron m谩s de un 25% en el primero a帽o de la pandemia solamente. Hace un mes, la organizaci贸n internacional public贸 su mayor reporte sobre salud mental desde su fundaci贸n, en el que reclama una 鈥渋ndiscutible y urgente transformaci贸n para garantizar鈥 un mejor tratamiento del asunto e insiste en mejor la accesibilidad de psic贸logos en la atenci贸n primaria y fortalecer los lazos comunitarios para contener los casos, que muchas veces se convierten en patolog铆as graves por no haber actuado a tiempo.

Seg煤n datos de Sanidad, el 10,4% de la poblaci贸n sufre trastorno grave o moderado de ansiedad y el 4,1% de depresi贸n, mientras que las patolog铆as m谩s graves est谩n en el 1%

El problema es global, s铆, pero en el Estado espa帽ol, siendo un pa铆s considerado desarrollado y uno de los veinte m谩s ricos del mundo, la situaci贸n puesta en perspectiva es grave. No solo por lo anteriormente explicado sobre consumo de psicof谩rmacos sino por las cifras. Todas las tendencias son negativas, siendo la peor la tasa de suicidios: la mayor desde que se tenga registro (11 muertes diarias, y se considera que por cada suicidio hay ocho intentos fallidos). Seg煤n datos de Sanidad, el 10,4% de la poblaci贸n sufre trastorno grave o moderado de ansiedad y el 4,1% de depresi贸n, mientras que las patolog铆as m谩s graves est谩n en el 1%. No hace falta ser matem谩tico para entender que esto afecta, como m铆nimo, a m谩s de ocho millones de espa帽oles, y s贸lo hablando de los casos diagnosticados. Por algo las consultas han aumentado hasta 30% y las listas de espera llegan a los seis meses.

El a帽o pasado la salud mental estuvo como nunca sobre la mesa y tanto el Gobierno central como varios auton贸micos anunciaron iniciativas y leyes futuras sobre esta problem谩tica. En conversaci贸n con El Salto, el presidente del Consejo General de la Psicolog铆a de Espa帽a (CGPE), Francisco Santolaya, respondi贸 a la pregunta sobre si hubo avances: 鈥淟a situaci贸n sigue igual de mal, pero empeorada, porque la salud mental se ha deteriorado en los 煤ltimos a帽os mientras que los recursos destinados para cuidarla siguen siendo pr谩cticamente los mismos鈥.

De hecho, el CGPE y la Organizaci贸n de Consumidores y Usuarios firmaron a comienzos de julio un manifiesto para reclamar a las administraciones que destinen m谩s recursos a la salud mental y fueron contundentes: 鈥淟a atenci贸n psicol贸gica solo la recibe quien puede pagarse la consulta privada y en la sanidad p煤blica esa atenci贸n escasea supli茅ndose con la prescripci贸n de f谩rmacos, en ocasiones, de manera excesiva y perjudicial鈥. De hecho, est谩 comprobado que la tasa de recuperaci贸n confiable es cuatro veces superior en los pacientes que recibieron el tratamiento psicol贸gico adem谩s o antes de medicaci贸n.

Santolaya, fil贸sofo y Doctor en Psicolog铆a de la Universitat de Val猫ncia, dijo a El Salto que su entidad firm贸 ese documento porque 鈥渓os recursos econ贸micos y humanos destinados鈥 a la salud mental 鈥渟on muy reducidos para las necesidades existentes鈥 y cuestion贸 que 鈥渓as evidencias cient铆ficas no se est谩n aplicando correctamente鈥 ya que seg煤n las principales gu铆as de pr谩ctica cl铆nica 鈥渞ecomiendan intervenciones psicol贸gicas por delante de la prescripci贸n de f谩rmacos y sin embargo la sanidad p煤blica lo que facilita sobre todo son psicof谩rmacos鈥.

Con respecto al a帽o pasado, asegura que ya es un avance que se hable m谩s de salud mental pero que 鈥渉ay que planificar medidas eficaces para dar soluciones, financiarlas y ponerlas en marcha, y todo esto es un trabajo pendiente todav铆a por parte de las autoridades auton贸micas y estatales鈥. Ha destacado la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud aprobada en diciembre pasado 鈥減ero se quedar谩 en casi nada si no se le facilitan recursos, porque el plan de acci贸n tiene una dotaci贸n de solo 30 millones鈥.

Santolaya tambi茅n alert贸 por la no creaci贸n de suficientes plazas PIR (psicologo residente) y por el bloqueo a la creaci贸n de nuevas y necesarias especialidades psicol贸gicas, como la cl铆nica de la infancia y adolescencia, mientras que s铆 se ha creado la de psiquiatr铆a de infancia y adolescencia. 鈥淓sto a pesar que la poblaci贸n prefiere solicitar ayuda a psic贸logos y no a otros profesionales, como lo dijo la encuesta sobre salud mental y Covid realizada por el CIS en 2021鈥, se帽ala. En ese trabajo, el 69,7% dijo preferir un psic贸logo para tratar temas emocionales y no un m茅dico.

Sobre el Plan de Salud Mental Escolar, implementado por el Ministerio de Educaci贸n, ha lamentado que solo tenga una irrisoria dotaci贸n de cinco millones de euros y que con 茅l 鈥渟e pretende formar al profesorado para detectar problem谩ticas, lo que resulta sorprendente e ineficaz, porque se est谩 sobrecargando al profesorado con m谩s responsabilidades incrementando su estr茅s y se sigue dejando sin atenci贸n psicol贸gica al alumnado que la necesite鈥.

Por 煤ltimo en cuanto a las medidas tomadas, opin贸 que la l铆nea telef贸nica 024 de atenci贸n a personas con conducta suicida no es lo m谩s apropiada porque 鈥渘o est谩 garantizado que atiendan profesionales de psicolog铆a o psiquiatr铆a ni que quienes piden ayuda tengan luego una atenci贸n continuada鈥. La conclusi贸n parece ser que hay peque帽os cambios en marcha pero escasos, sin el dinero adecuado y sin estrategia integral a largo plazo.

Desde adentro

Jos茅 tiene casi 50 a帽os. No se llama Jos茅 pero se protege su identidad para que pueda contar las falencias graves que vive en el sistema p煤blico de sanidad y que no se animar铆a a decirlas sin reserva de su nombre. Es trabajador social y psic贸logo, ostent贸 por 15 a帽os un alto cargo de Sanidad en Castilla-La Mancha y vivi贸 en primera persona 鈥渓os recortes impresionantes, terribles鈥 cuando gobernaba la Junta Dolores de Cospedal. Actualmente, es el director de un instituto de discapacidad (que depende del Ministerio de Derechos Sociales) en una autonom铆a muy importante.

Ante todo, subraya el lado elitista que, ya desde el inicio, tiene la carrera psicol贸gica. 鈥淧ara ejercer, hay que tener un m谩ster de especialista sanitario y hay que pagarlo, adem谩s que no hay plazas suficientes ni por privada ni p煤blica y son dos a帽os y despu茅s de ese m谩ster se necesita hacer un examen de puntuaci贸n para obtener una rotaci贸n, y se dan unas 300 cada dos a帽os. Todo acaba siendo muy caro鈥, explica.

Por su vasta experiencia desde la administraci贸n p煤blica, lo primero que sugiere es que la salud mental tenga 鈥渦n segundo nivel asistencial en atenci贸n primaria, que no existe鈥, y s贸lo hay una red de salud mental para pacientes graves, transferida a las comunidades aut贸nomas. 鈥淭ampoco existe la salud mental de las personas mayores, no hay psicogeriatr铆a. Cuando cumplen 65 pasan a la red de mayores y por ejemplo si tienes esquizofrenia, te atender谩 un geriatra y no un psiquiatra鈥. Otro d茅ficit grave que ve es en la atenci贸n a los j贸venes, para quienes se destina pocos recursos y 鈥渟uele haber un orientador cada 800 alumnos鈥.Eel exceso de trabajo que tienen los psiquiatras y psicol贸gos en la red p煤blica, lo que acaba generando que los pacientes sin cuadros graves sufran retrasos en la atenci贸n a niveles indignos.

鈥淓l aumento del malestar psicol贸gico hace insostenible esta situaci贸n, lo mires por donde lo mires鈥, lamenta, y carga contra el exceso de trabajo que tienen los psiquiatras y psicol贸gos en la red p煤blica, lo que acaba generando que los pacientes sin cuadros graves sufran retrasos en la atenci贸n a niveles indignos.

En su d铆a a d铆a vive el d茅ficit en la instituci贸n que preside. 鈥淗ay demoras hasta que salgan las plazas de ofertas p煤blicas por lo que quedan vacantes de quienes se jubilan. Se est谩n sustituyendo (en su instituci贸n) a personas que se jubilaron en 2019鈥. De los 79 puestos de trabajo en su establecimiento hay 23 pendientes, incluyendo la plaza de psic贸logo, que atend铆a a las personas con discapacidad f铆sica o sensorial que coexisten con patolog铆as psicol贸gicas.

El exceso de trabajo que tienen psiquiatras y psicol贸gos en la red p煤blica acaba generando que los pacientes sin cuadros graves sufran retrasos en la atenci贸n a niveles indignos

鈥淓s importante para que tengan un proyecto vital que resuelvan sus problemas psicol贸gicos generados por las discapacidades. Pero la plaza del psic贸logo qued贸 desierta en 2018 y quiz谩s vuelva a quedar porque nadie seleccione venir aqu铆鈥, explica, en relaci贸n a que el instituto est谩 en un barrio de bajos ingresos y que no suele ser apetecible para los opositores.

Cuando se le pide un ejemplo concreto, inmediatamente cita a Rom谩n, de 50 a帽os, que sufri贸 un ictus hace una d茅cada y necesita rehabilitaci贸n cognitiva por problemas de memoria. 鈥淪铆ntomas que deber铆a trabajar pero est谩 sin asistencia psicol贸gica desde 2018 porque no se cubre la plaza鈥, recalca, mostrando en forma cruda la realidad de quienes no pueden pagar asistencia privada.

En tanto, Santolaya, al ser preguntado por las medidas m谩s urgentes que el Estado debe tomar, destaca que si bien 鈥渓a responsabilidad es compartida, es sobre todo auton贸mica鈥, ya que son las comunidades las que tienen las competencias de asistencia sanitaria, aunque el Gobierno y el Congreso pueden 鈥渞egular las bases鈥.

El presidente del CGPE recomienda que Espa帽a alcance, 鈥渁l menos, la media europea de ratio de psic贸logos en la sanidad p煤blica, que hoy es de seis cada 100.000 habitantes, cuando en Europa la media est谩 en torno a los 18, lo que se estima en sumar unos siete mil profesionales adicionales鈥. Adem谩s, pide crear especialidades nuevas como la psicolog铆a cl铆nica de la infancia y adolescencia. 鈥淕ran parte de estos nuevos profesionales deber铆an dedicarse a la prevenci贸n del suicidio y a la Atenci贸n Primaria para atender los trastornos m谩s comunes. En algunas comunidades aut贸nomas han empezado a incorporar esta atenci贸n鈥, subraya.

La pandemia, la guerra, los problemas econ贸micos derivados de ambas, la crispaci贸n en muchos medios de comunicaci贸n…todo contribuye a un contexto cada vez m谩s dif铆cil y que puso sobre la mesa un tab煤 como el de la salud mental. Tambi茅n es un nuevo reto a abordar para los partidos pol铆ticos, la prensa y los acad茅micos, que tendr谩n que estar a la altura de la complejidad del problema.

Por ahora el desaf铆o de una soluci贸n integral, a pesar de los intentos, sigue pendiente.

Enlace relacionado ElSaltoDiario.com (01/08/2022).




Fuente: Sasmadrid.org