September 15, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
206 puntos de vista

La línea de apoyo contra el suicidio atiende a una media de 1.000 soldados al mes | ONG como la española Médicos del Mundo dan asistencia psicológica en los refugios antiaéreos y cubren la atención a la que no llega el sistema público | En Ucrania hay un tabú contra la salud mental: “Está mal visto que los hombres lloren o muestren sentimientos”, dice Olga Tokariuk.

Nieves Salinas | Mario Saavedra

El periodista ucraniano Konstantin Ryzhenko acaba de escapar de la zona de Jersón ocupada por Rusia, donde ha permanecido oculto, cambiando de piso y de teléfono, por miedo a ser capturado. Es una figura conocida y era objetivo del ocupante. Ryzhenko sufre ahora un trastorno de ansiedad, a pesar de estar ya fuera del yugo. “He tenido otro ataque de pánico tras encontrarme con soldados [ucranianos] durante la tarde. Temo que vayan a venir a por mí”, acaba de escribir en su cuenta de Facebook. “Tengo miedo de volver a caer otra vez”. Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves

Frente a los horrores de una guerra total en marcha (decenas de miles de muertos, entre ellos varios centenares de niños), los problemas de salud mental pueden parecer secundarios. Las ONG que están ayudando en el país lo ven de otro modo, y dedican recursos para ayudar a la gente que tiene que aguantar días de bombardeos en un refugio oscuro, para los soldados que han visto morir a un compañero, para quienes han perdido a un familiar para las bombas y no tienen tiempo para hacer duelo ni ayuda durante el proceso… O para quien ha matado a un soldado enemigo y no puede soportarlo.

“Es muy traumático quitar la vida de otra persona. Hablamos con combatientes que acaban de dar un disparo mortal a un militar ocupante”, explica desde Ucrania a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, diario que pertenece al grupo Prensa Ibérica al igual que este medio, Paul Niland, fundador de LifelineUkraine, un teléfono de prevención del suicidio que atiende a una media de 1.000 llamadas al mes. “Otro tipo de trauma emocional es el de la ’culpa del superviviente’, cuando un soldado pierde a un compañero y se pregunta por qué él sigue vivo”.

La salud mental en las trincheras de Ucrania: culpa del superviviente, estrés postraumático y mucho miedo.

Para ganar la confianza del soldado que llama, son otros voluntarios con experiencia militar los que les atienden. Se les intenta llevar “a un lugar mental seguro, donde los pensamientos suicidas se han atenuado”, y se les redirige a recursos donde pueden encontrar soluciones a sus problemas emocionales.

Su organización es, de facto, la única de este tipo en el país asediado. Hay psicólogos en el ejército, pero las “soluciones” que dan a soldados con problemas, por ejemplo de Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), no siempre son adecuadas. “Los que están empotrados en los batallones del ejército no siempre ayudan. En algunos casos simplemente les recomiendan que recen”, dice desde Ucrania a este diario la periodista Olga Tokariuk.

En el país hay programas de ayuda a niños y soldados, pero nada generalizado para el resto de población que sufre la guerra. Y se necesita. “Veo peticiones de mis amigos buscando ayuda psicológica gratuita”, dice Tokariuk. La terapia psicológica es privada, y muy cara. Y en plena recesión derivada de la guerra, cada vez hay menos clase media que se pueda permitir este tipo de ayuda sanitaria.

Hay, además, un problema de tabú social. “Culturalmente está mal visto que los hombres expresen sus sentimientos o lloren”, resalta la periodista ucraniana.

Imagen de archivo de un militar ucraniano junto a un centro comercial destruido en Kiev.

Apoyo población asediada

Organizaciones como Médicos del Mundo se esfuerzan desde hace meses en prestar servicios de atención psicosocial en ciudades fuertemente afectadas por el conflicto en Ucrania, como Kiev, Jarkov y Chernivtsi. Su objetivo se centra en el apoyo a la población desplazada, refugiada o asediada. Tratar sus emociones, previene graves secuelas que pueden marcar sus vidas, aseguran desde la organización humanitaria.

Ricardo Angora, coordinador de salud mental en Ucrania de Médicos del Mundo y buen conocedor de la situación que se vive en el país, a donde ha viajado en numerosas ocasiones, describe a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA “el sufrimiento elevado” desde punto de vista psicológico que viven las personas desplazadas en las zonas fronterizas o próximas a las líneas de combate tras seis meses de guerra. “El malestar psicológico se incrementa con el tiempo. Al principio, estaba la esperanza de regresar a sus casas, pero esa esperanza se viene abajo y se produce una quiebra”.

En los centros de acogida se llevan a cabo intervenciones grupales “para reforzar la resiliencia comunitaria.

Tras medio año del conflicto, apunta Angora, la situación ha cambiado porque a la desesperanza se suma “un estrés continuado de quien está fuera de su espacio habitual; es un estrés acumulativo”, señala el experto de Médicos del Mundo. “Todas esas personas que están en centros de acogida, se han quedado en provincias limítrofes con la ilusión de poder volver. Pensaban que el conflicto se resolvería antes, pero eso no se produce y les causa más afectación”, explica.

¿Cuál es la atención que se está prestando en el país en materia de salud mental? Angora especifica diferentes puntos de intervenciones: en los centros de acogida de las zonas limítrofes -como el Donbás- se llevan a cabo intervenciones grupales “para reforzar la resiliencia comunitaria”. “Les motiva para seguir activos, para mantener una vida lo más adaptada posible a la situación difícil en las que se encuentran”, añade. Además, con quienes han sufrido traumas, han sido testigos de situaciones violentas o atraviesan un duelo se realizan intervenciones individualizadas.

Cuando ese malestar no remite, y deriva en un trastorno, son los propios especialistas los que intervienen. Es ahí donde surgen las mayores dificultades. Angora explica que la salud mental no está integrada en un primer nivel del sistema sanitario público ucraniano, con equipos multidisciplinares y a través de Atención Primaria como en España. Forma parte de un segundo nivel, de atención especializada por parte de psiquiatras en los hospitales. Existen muy pocos psicólogos, precisa.

Depresión, agresividad, miedo…

¿Qué es lo que más se están encontrando? El experto de la ONG habla, por ejemplo, de depresión, ansiedad, estrés postraumático y duelos complicados. También de incrementos de suicidio o alteraciones de conducta en los adolescentes. En niños, más temor y ansiedad y, también, alteraciones fisiológicas como volver a mojar la cama. También, más introspección: menos ganas de jugar y relacionarse con sus amigos.

Niños en un hospital de Ucrania.

Hospital
Niños en un hospital de Ucrania. IRENE SAVIO

Los psicólogos insisten a padres, madres y cuidadores en que proporcionen a los menores espacios para expresar su ira, tristeza y frustración en el entorno familiar. Los padres o cuidadores, como es natural en esta situación, indican desde Médicos del Mundo, también están afectados emocionalmente. A veces, explican desde la ONG, los adultos se concentran lo más básico: dormir, comer, sobrevivir… y olvidan la importancia de ofrecer a sus hijos la necesidad de exteriorizar sus miedos.

En el caso de adolescentes, muchos han sido testigos de asesinatos, violencia, crímenes y muertes a su alrededor, lo que les lleva a albergar sentimientos de rabia y frustración que de no tratarse podrían afectar a la manera en la que se relacionen con su entorno en un futuro.

Sin atención en salud mental

“En organizaciones como Médicos del Mundo cubrimos lo que no cubre el sistema”, añade el psiquiatra, toda una vida dedicado, como cooperante, a atender a quienes las guerras expulsan de sus hogares. La organización ha desplegado a psicólogos en ciudades como Kiev, Jarkiv o Chernivtsi. En los últimos seis meses, se han realizado más de 5.400 consultas, tanto individuales como grupales, y consultas online. Además, la entidad ha puesto en marcha una línea telefónica de primera ayuda en el país.

Un refugio para personas desplazadas.

En Ucrania, las terapias se ofrecen, por ejemplo, en refugios antiaéreos improvisados, donde la gente se resguarda de los ataques o alertas. Suelen ser sótanos de universidades y residencias de estudiantes o centros culturales donde las personas que perdieron sus viviendas aún se guarecen. Aunque la mayoría de pacientes son mujeres -el 76%-, son los hombres quienes más usan los servicios de salud mental y apoyo psicosocial.

Médicos del Mundo subraya también el problema de la estigmatización cultural a la hora de expresar emociones. La salud mental es un tema tabú, sobre todo en las zonas rurales. “En las ciudades está más admitido. Por eso, parte de nuestro trabajo es hacer mucha pedagogía a través de programas para que las personas sean capaces de exteriorizar sus problemas y acceder a la sanidad para que les atiendan”, concluye el experto de la organización.

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Fuente: Grupotortuga.com