October 27, 2020
De parte de Briega
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Siempre llevo cuaderno, bol铆grafo y  el m贸vil presto a grabar. Siempre, pocas veces lo utilizo. Cosas de la heterodoxia. Cosa de no ser m谩s que una escuchadora emocional, imagino.

Josefa y Marisol llegaron tarde a la cita que concertamos. Haciendo compras, porque Josefina quiere llevar regalos cuando vuelva a  Virginia, adem谩s hace fr铆o en Santander y se compr贸 un pantal贸n para abrigarse. Me cuentan. Miro  a Marisol y no s茅 qu茅 hacer para agradecer esa amistad generosa que me presenta a las personas que m谩s desee conocer. No tengo palabras para decirle lo que supone para m铆 el que me haga participe de sus recuerdos, de sus amigos, de sus vivencias. Tanto por tan poco.

Luego abrazo a Josefina y me siento privilegiada por ese encuentro. Comenzamos a contarnos. No es muy habladora, quiz谩 porque su vida se labr贸 a base de silencios,  aunque a poco se le suelta la lengua. Sobre manera cuando habla de la abuela. Del padre poco puede decir porque no le conoci贸.

Una jornada infausta, justo cuando ten铆a todo preparado para huir a Francia con Mar铆a su compa帽era, que embarazada de seis meses le acompa帽ar铆a, se le cruz贸 la traici贸n. El enlace que deb铆a proporcionarle el salvoconducto para cruzar la frontera fue captado por las fuerzas de 鈥渙rden鈥 y les condujo hasta el portal n煤mero 44 de la calle Santa Luc铆a de Santander, donde en la peque帽a buhardilla  viv铆a la madre de Mar铆a y se refugiaba la pareja, que imaginamos esperaba  ilusionada  la pronta salvaci贸n. Los Lav铆n pudieron haber sido una familia normal, de las muchas que se acogieron al exilio franc茅s. Josefina haber crecido con sus padres  en la a帽oranza de la Patria perdida pero felices de vivir juntos y de haberse salvado.

Podr铆a haber sido todo eso pero las balas cruzadas que salieron de las puertas del edificio de Santa Luc铆a abatieron a Jos茅 Lav铆n, El Cari帽oso, que muri贸 desangrado en el mismo portal. Poco despu茅s subieron a por Mar铆a鈥 a por la madre, que muri贸 d铆as despu茅s fusilada por amparar a su hija y al guerrillero. No hab铆a piedad para los vencidos. Ni misericordia para la embarazada que fue pateada sistem谩ticamente a fin de hacerle abortar la semilla del Cari帽oso. Dolor, golpes, silencio, eso fue lo que recibi贸 Mar铆a; algo debi贸 de llegar hasta la peque帽a que crec铆a en su seno. Quiz谩 por eso calla y observa tanto.

Para su fatalidad ni una mala foto conserva de ese padre perdido. Se las quemaron cuando arrasaron la casa de la familia Lav铆n con el fuego devastador del odio. Porque a los cobardes no les lleg贸 con llenarle el cuerpo de balas. No fue bastante. Quemaron la casa, masacraron a golpes a las hermanas, a la madre, a los primos, incautaron los negocios de la familia que eran comerciantes en su mayor铆a鈥 ella, Teresa Cobo, la abuela, se hizo cargo de una ni帽a de dieciocho meses que era fruto de los amores de su Pin y de Mar铆a Solano. No hab铆a casa donde guarecerse, ni trabajo, ni comida, ni ropa. Nada. Josefina nos insiste que ella y la abuela no ten铆an nada. Bueno, s铆, nos puntualiza: 鈥渘os ten铆amos la una a la otra鈥

-Y la abuela no estaba para nietas, sabes, que la hab铆an matado a dos hijos, la abuela estaba para que la cuidaran. Y no. Se hizo cargo de m铆, me cuid贸, me quiso y me dio de comer como pod铆a, pescando, buscando debajo de las piedras, donde fuera para que yo pudiera comer. Pescaba en el Miera, sabes鈥 a veces  ven铆an los guardias y le quitaban los peces. Ese d铆a no com铆amos porque ellos le quitaban la pesca, que digo yo 驴qu茅 mal hay en comer lo que has pescado?-

 

Los ojos vivos de Josefina se le avivan con los recuerdos. A煤n le queda mucho que drenar.

-La abuela era respetada por todos, jam谩s le escuch茅 nada malo de nadie, ni de los que mataron a los hijos. Bueno de los que nos quitaban los peces, s铆鈥 a esos los llamaba hijosde鈥ero solo un momento. La abuela era seria, firme como una roca. No s茅 qu茅 pensaba porque hablaba poco pero me cuid贸 mucho, me quiso y la quise鈥a quiero. Ella fue mi madre, la madre de Jos茅, mi abuela Teresa Cobo. Mar铆a, mi verdadera madre, estaba llena de rencor, jam谩s olvid贸 ni cerr贸 las heridas. Vivi贸 recordando todo lo que la hicieron. Tuvimos una relaci贸n dif铆cil, nunca nos comunicamos, hab铆a un muro de distancia. Jam谩s lo rompimos-

A Josefa se le vira el gesto, se le pone la boca agria. Se  nota que prefiere hablar de la abuela. No de la madre. No debi贸 ser f谩cil vivir ante un muro de dolor silencioso. De rencor sin aspavientos.

-Viv铆amos como pod铆amos, nos dejaban dormir en las casas de Angustina, los vecinos se compadec铆an de nosotras porque quer铆an y respetaba a mi abuela. Si hac铆an matanza algo nos daban鈥ero no hab铆a casa, ni fincas, nada-                 

Una periodista americana se cruz贸 en el camino de Mar铆a Solano, visit贸 la c谩rcel, la entrevist贸 y comprob贸 que hab铆a nacido en EEUU, a su regreso lo notific贸 al consulado, que emprendi贸 los tr谩mites de su liberaci贸n. Lo consigui贸 con la promesa de jam谩s volver a Espa帽a. Josefina tiene entonces doce a帽os, sigue con su abuela que es la 煤nica familia que conoce. La enga帽an y la suben a un avi贸n de camino a USA. Con una madre desconocida y llena de rencor. Sin despedirse de Teresa, de los prados de Li茅rganes, de los paisajes del Miera. Sin un abrazo de la abuela.

鈥 Mi madre jam谩s aprendi贸 ingl茅s. Se relacionaba solo con latinos en Tampa, no quiso ir a ning煤n otro lado. No la gustaba Am茅rica. Nos ofrecieron ayuda pero no la quiso. Dec铆a que quer铆a ser independiente鈥ndependiente de qu茅, si no ten铆amos nada. Nuestra vida en com煤n era la distancia. Ella trabajaba mucho, yo iba al colegio, apenas nos ve铆amos un rato por la noche. Apenas habl谩bamos y cuando lo hac铆amos era para discutir-

Quiz谩 lo que no le gustaba  a Mar铆a era vivir despu茅s de los pateos en el vientre, de los golpes en las Oblatas, de las torturas y los insultos por llevar la simiente del Cari帽oso en sus entra帽as. A Mar铆a le sobraba la vida porque le mataron al compa帽ero y a la madre y la quitaron la libertad y su pa铆s.  A ella la dejaron  viva pero con una vida muerta.

-No nos comunicamos jam谩s, Mar铆a. Ni nos acercamos nunca, vivimos como extra帽as- me insiste Josefina.

 

Y es que los muertos no hablan. A Mar铆a tambi茅n la mataron  el 27 de Octubre de 1941 en el portal n煤mero 44 de la calle Santa Luc铆a, cuando su amor se desangr贸 en  las baldosas cosido a balazos. Cuando la pateaban la tripa para que abortara la semilla del guerrillero. Cuando fusilaron a la madre que los dio amparo. Cuando la encerraron con barrotes de venganza y miedo en las Oblatas y en otras prisiones durante doce largos a帽os. Tantos  como rencor acumul贸.

Mar铆a  Solano no pudo olvidar la lacerante vida que vivi贸 cuando despuntaba la juventud, cuando traicionaron al hombre que amaba. Cuando el odio le torci贸 la vida de forma absurda, porque era una joven embarazada y enamorada. Una tragedia sin cura ni perd贸n.

A Teresa en cambio, no le qued贸 tiempo para odiar. Entre pa帽ales y harapos la entregaron a la peque帽a Josefina . Y se amarr贸 a ella como a un salvavidas porque llevaba la sangre de su Pin, de su chico, tan bizarro, tan guapo y tan valiente. La acogi贸 en sus brazos y debi贸 juramentarse que saldr铆an adelante aunque tuviera que despedazar la tierra. Se lo deb铆a a su hijo. Se lo deb铆a al joven que corri贸 por los montes del Miera dejando atr谩s a los perseguidores con el coraz贸n libertario y los pies enganchados a la libertad. A partir del momento que tom贸 a la peque帽a en sus brazos, para Teresa no hubo m谩s vida ni m谩s meta que sacar adelante a su ni帽a. A la peque帽a de los Cari帽osos de Li茅rganes.

Ahora Josefina tiene 77 a帽os. Una vida que ha pasado en EEUU. Nunca  volvi贸 a ver a la abuela porque  no regres贸 a Espa帽a hasta el a帽o 1968, un a帽o despu茅s de que Teresa muriera. Volvieron, madre e hija,  a esa zona de Espa帽a que es m谩s USA que Montana, a Torrej贸n, no tocaron tierra espa帽ola. Mar铆a no pod铆a pisar su tierra espa帽ola, donde dej贸 tanto.

Teresa Cobo, hab铆a muerto sola, sin sus hijos, con las dos hijas que le quedaban dispersas, con el dolor de no ver a su peque帽a pero con la cabeza bien alta. Hab铆a cumplido con la promesa hecha. Hab铆a criado a la peque帽a de los Cari帽osos.

 

Mar铆a Toca

La semilla del Cari帽oso del Miera

27/10/2020




Fuente: Briega.org