October 1, 2021
De parte de La Haine
356 puntos de vista


La se帽ora Ministra y la confusi贸n

En declaraciones del 30 de septiembre, la actual Ministra de Trabajo, Yolanda D铆az, ha asegurado que est谩 construyendo un proyecto pol铆tico que liderar谩 en las elecciones generales de 2023. El proyecto no ser谩, en palabras de la se帽ora Ministra, 鈥渦na suma de partidos ni de egos鈥 y personas muy diferentes tendr谩n cabida en 茅l. Todo apunta a un frente amplio donde cohesionar todos los proyectos a la izquierda del PSOE. Sus propuestas incluyen 鈥渞econstruir un contrato social con una parte extensa de la sociedad espa帽ola, que quiere un proyecto nuevo鈥, incluyendo subidas de impuestos a las grandes empresas, bajar los precios del alquiler, subir los salarios de las y los trabajadores o reducir los de los miembros de los consejos de administraci贸n de las grandes multinacionales.

No sabemos si la se帽ora Ministra tendr谩 茅xito o no en la construcci贸n de ese frente amplio. Pero sabemos que sus promesas tienen tanta validez como las de Syriza en 2015. La se帽ora Ministra no lo sabe o no lo quiere reconocer. Sin embargo, cualquiera que se diga comunista, como hace ella, deber铆a tener al menos una noci贸n de los l铆mites de la socialdemocracia en una econom铆a de segundo orden de un espacio subordinado y sin independencia del centro imperialista como es Espa帽a en Europa. Hace unas semanas la actual Ministra de Trabajo, Yolanda D铆az, presentaba su introducci贸n a un libro de referencia para las y los marxistas y para muchas personas que no lo son. Ni m谩s ni menos que el Manifiesto comunista, un texto que ha abierto la puerta a la militancia pol铆tica a muchos de nosotros, o si m谩s no, a una reflexi贸n m谩s profunda, informada y apasionada de las injusticias que sufrimos y a las posibilidades de erradicarlas.

Por esa misma raz贸n, resulta insultante que una Ministra del Gobierno de izquierdas m谩s de derechas de la historia se atreva a inscribirse en una tradici贸n pol铆tica a la que solo pertenece para traicionarla. Debe ser por su prolongada militancia y vinculaci贸n familiar con el PCE. Pero por mucho que el PCE lleve comunista en el nombre y por mucho que gran parte de su militancia tuviese un comportamiento ejemplar y hasta heroico durante la Guerra Civil, la dictadura franquista y la Transici贸n, hace d茅cadas que la l铆nea pol铆tica que defiende el PCE no es marxista, ni comunista, ni mucho menos revolucionaria.

Dice la se帽ora Ministra en su introducci贸n al Manifiesto comunista que 鈥淓l pensamiento de Karl Marx […] reaparece siempre en los contextos de crisis econ贸mica y social con toda su lucidez y su capacidad de estimular la reflexi贸n鈥. Efectivamente as铆 es. Y al mismo tiempo que vuelve Marx, aparecen revoloteando todos aquellos que viven, de una forma u otra, de decirse marxistas, sin serlo. Efectivamente lo peor de que personajes tan nefastos como la se帽ora Ministra reivindiquen textos como el Manifiesto comunista es la confusi贸n que siembran.

Sembrar confusi贸n parece ser el objetivo de la se帽ora Ministra. En su introducci贸n rescata un relato de Balzac, 鈥淟a obra maestra desconocida鈥, que Paul Lafargue afirma obsesionaba a Marx. La lectura que la se帽ora Ministra hace del relato no hace m谩s que confirmar nuestra hip贸tesis. Dice Lafargue: 鈥淓n esta obra un pintor genial se atormenta de tal forma por el deseo de reproducir las cosas tan exactamente como se reflejan en su mente, que pule y retoca su cuadro una y otra vez hasta que al fin resulta que no ha creado sino una masa informe de colores, la cual sin embargo representa a sus ojos velados la m谩s perfecta reproducci贸n de la realidad鈥.

Y seg煤n la se帽ora Ministra, es as铆 que debemos abordar el Manifiesto comunista, 鈥渃omo una clave interpretativa tan borrosa como exacta, que nos permite pulir y retocar, una y otra vez, nuestra visi贸n del mundo o de las cosas.鈥 Es muy reveladora la elecci贸n de esas palabras, exacta pero borrosa. Sin embargo, el Manifiesto comunista no es una clave para desentra帽ar la realidad. Al contrario. Como ella misma dice en otra parte de la introducci贸n: 鈥渆l Manifiesto comunista es un texto de propaganda pol铆tico鈥. Y a帽ade: 鈥渃onvendr铆a no olvidarlo鈥.

Convendr铆a no olvidarlo, efectivamente. En el Manifiesto, Marx no explica, describe. No analiza, arenga. Es en el Capital donde Marx se obsesiona por plasmar de forma clara, cient铆fica y exacta, nunca borrosa, una realidad viva, en permanente movimientoy contradicci贸n. Y para ello desarrolla un m茅todo imprescindible para captar la realidad, el materialismo dial茅ctico, porque las corrientes filos贸ficas anteriores no sirven para explicar el capitalismo, ni su forma de funcionar ni su movimiento interno. Sobre todo, no sirven para pensar c贸mo destruirlo ni c贸mo construir una alternativa mejor y m谩s justa. Ni para saber qui茅n est谩 en posici贸n de hacerlo: los hombres y mujeres de clase obrera que hoy son traicionados, como tantas veces en la historia, por una socialdemocracia repugnante.

La interpretaci贸n que asume como propia la se帽ora Ministra del relato de Balzac no es m谩s que la visi贸n m谩s superficial de ese texto, el c贸mo la obsesi贸n por la perfecci贸n puede llevar al absurdo. Pero hay otras lecturas, m谩s profundas. Entre otras que Balzac plantea un problema absolutamente moderno. La necesidad de que el arte interprete la realidad en lugar de ser su mera copia. Es un texto que abre la puerta a todo el arte posterior, al impresionismo, al cubismo, al surrealismo o al arte abstracto. Pero la se帽ora Ministra en su premisa s贸lo ve una masa informe c贸mo en el Manifiesto comunista s贸lo ve 鈥渦na clave tan borrosa como exacta鈥 y no el m谩s conocido de una serie de textos que conforman una herramienta de precisi贸n para destruir el capitalismo.

Las palabras que utiliza la se帽ora Ministra s贸lo pueden indicar falta de comprensi贸n o cinismo de sobras. Como tiene fama de ser una mujer inteligente, podemos apostar con tranquilidad por la segunda opci贸n. Por supuesto no es el 煤nico indicio. La alianza con el PSOE, los acuerdos con la patronal, la gesti贸n criminal de la pandemia, la represi贸n o los cr茅ditos europeos son algunas pistas m谩s que nos indican que la se帽ora Ministra puede haberse le铆do el Manifiesto comunista y hasta El Capital pero desde luego no defiende ning煤n proyecto pol铆tico que se base en sus postulados. Por si eso fuera poco, la intervenci贸n de la se帽ora Ministra en las fiestas del PCE de este a帽o defendiendo a un criminal de guerra como es el presidente estadounidense Joe Biden nos saca de toda duda.

La se帽ora Ministra concluye afirmando que: 鈥渆n todo este tiempo, [desde la fundaci贸n del PCE en 1921] el Manifiesto comunista ha continuado desarrollando su car谩cter program谩tico al comp谩s del siglo [鈥 Enfrente ha estado siempre el capitalismo, en cualquiera de sus diversas y voraces mutaciones, dispuesto a fagocitar, corromper y desintegrar la misma realidad que lo constituye pero sin poder escapar nunca a las teor铆as de Marx y al poder transformador de este texto.鈥

Los que pertenecemos y vivimos las vicisitudes de la clase obrera, el paro y la explotaci贸n, la falta de perspectivas, la violencia y las humillaciones diarias sabemos que nunca est谩 el Capitalismo enfrente, as铆, en abstracto. Enfrente encontramos a personas concretas que pertenecen a la clase explotadora, las y los burgueses. Y junto a ellas, a muchas personas m谩s, que han escogido, m谩s o menos conscientemente, defender los intereses de la clase dominante. Ah铆 se sit煤an muchos personajes necesarios para el mantenimiento del orden p煤blico. Jueces, polic铆as, carceleros, altos funcionarios, generales, obispos鈥 Tambi茅n obreros, que quieren olvidar que lo son. Pero mucho peor que todos esos, ah铆 tambi茅n se arriman personas concretas, como la se帽ora Ministra, que provienen de nuestra clase y dicen defender nuestros intereses, pero se ponen del lado de la burgues铆a una y otra vez.

Es por gente como la se帽ora Ministra que Marx dijo aquello de que 茅l no era marxista. Quiz谩s previ贸 las cosas que dir铆an y har铆an en su nombre. La historia nos ense帽a las consecuencias de unir confusi贸n a la exactitud de Marx. No hay que mirar muy lejos. La misma deriva de Podemos es m谩s que suficiente. Dice la se帽ora Ministra en su introducci贸n 鈥淗ay muchos marxismos en Marx, muchas refutaciones y rescates鈥. Pero lo cierto es que muchos de esos -ismos nacen de la confusi贸n y aplicar el plural al marxismo abre la puerta al 鈥渧ale todo鈥. Y no todo vale. Por ejemplo, no vale decirse marxista y formar parte de un Gobierno que no ha hecho m谩s que legitimar al gobierno de la burgues铆a, aprobar medidas anti-obreras y minimizar el descontento, la revuelta y la posibilidad de salir de este callej贸n sin salida que es el capitalismo.

Aun as铆, como no puede ser de otra manera, estamos de acuerdo cuando la se帽ora Ministra afirma que el Manifiesto comunista es 鈥淯n libro que nos habla de utop铆as, encriptadas en nuestro presente y en el que late hoy como ayer una tan vital como apasionada defensa de la democracia y la libertad鈥. Y recomendamos una y mil veces su lectura. Como dec铆amos al principio de este art铆culo, el Manifiesto comunista puede ser una puerta de entrada a una militancia pol铆tica que construya ese socialismo tan necesario y nos permita neutralizar a gente tan da帽ina para la clase obrera, para toda la sociedad y para el planeta como son la se帽ora Ministra y sus ac贸litos. Leamos pues, pero sobre todo, leamos para construir, desde abajo, con coherencia, dignidad y verdad, contra la confusi贸n, las mentiras y el cinismo.

https://trincheraor.com/f/la-se帽ora-ministra-la-confusi贸n-y-el-manifiesto-comunista




Fuente: Lahaine.org