May 24, 2022
De parte de CMI Guatemala
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Estas l铆neas fueron escritas en 2010, con ocasi贸n de la sentencia espuria que concluy贸 un juicio pol铆tico donde nunca se comprob贸 la participaci贸n de Don Ramiro Choc en los delitos que le imputaron: usurpaci贸n agravada, robo al Estado y detenci贸n ilegal. Sin embargo, fue condenado a 8 a帽os de prisi贸n, que meses despu茅s fueron reducidos a 6, tras el proceso de apelaci贸n. Seis a帽os de encierro para un esp铆ritu libre, para un padre, hijo, hermano, compa帽ero, agricultor, constructor, pescador, cuidador del bosque y sus secretos, traductor, mediador, gu铆a, luchador incansable por la madre tierra: 隆Un aut茅ntico pr贸cer de la Ixim Ulew!

Con infinita admiraci贸n y amor para mi Maestro, Don Ramiro Choc.


La Sentencia

-un cuento basado en hechos de la vida real-

Por Roc铆o Garc铆a

Hace apenas unas lunas que andaba, entre r铆os y monta帽as, socorriendo los males cotidianos de aquellos pueblos donde no hay maestro, ni m茅dico, ni cura tan siquiera. Lo buscaban porque s贸lo 茅l era capaz de juntar a gente y material para distribuir el trabajo y hacer en tres horas el puente del R铆o Claro, que hubiese podido costar tres d铆as sin su labor.

Lo buscaban porque era capaz de neutralizar una tragedia entre familias, como el d铆a que Macario y Maclovio estuvieron a punto de agarrarse a machetazos porque el primero encontr贸 al segundo encaramado en su mujer, como 茅l mismo dec铆a鈥 y s贸lo 茅l fue capaz de recuperar la honra de la dama involucrada y volver las relaciones familiares y los lazos comunitarios a su cauce.

Lo buscaban porque, seg煤n dec铆an, se enfrent贸 a la mismita muerte el d铆a que con sus manos improvis贸 una camilla y se llev贸 en la espalda a la Chabela, la hija de do帽a Tona, con una hemorragia que la comadrona no pudo contener.

Por eso lo buscaron el d铆a que vinieron aquellos ingenieros de la capital, a decir que ah铆 merito, donde estaban las casas, era un 谩rea protegida y que la ley dec铆a que ellos eran usurpadores y que re帽铆an con la ley viviendo ah铆. Lo fueron a buscar para consultarle.

鈥揚ero, 驴c贸mo? 鈥損reguntaba Macario鈥, si all铆 nos dio permiso el Tzuultaq麓a, cuando ven铆amos huyendo del ej茅rcito, si aqu铆 tengo mi milpa.

鈥撀緾贸mo? Si ah铆 nacieron nuestros hijos 鈥揹ec铆an el Maclovio y la Esperanza.

鈥撀緾贸mo? Si ah铆 enterr茅 a mi madre 鈥揹ec铆a do帽a Tona, la mam谩 de la Chabela.

鈥揝i all铆 fue donde hicimos el puente que ahora dicen que va servir para el turismo.

El tramo que uno hace en tres horas a buen paso, en tres cuartos de hora lo hizo 茅l para ir al pueblo a averiguar si era cierto y dej贸 muy clarito a la autoridad que la gente no ten铆a a d贸nde irse, y no ten铆a por qu茅 irse.

S谩bado en la noche era cuando llegaron la polic铆a y el ej茅rcito a sacar a la gente de sus casas. Qui茅n sabe en qu茅 momento se volte贸 la tortilla y la gente, defendiendo a sus hijos, sus cosechas, sus animales, sus casitas, agarraron a unos cu谩ntos polic铆as y amenazaron con quemarlos.

A Felipe, el patojo que m谩s r谩pido corr铆a, lo mand贸 un anciano hasta la otra comunidad a buscar al que siempre ayudaba, a rogarle que viniera sin tardar a ver lo que pasaba.

Apenas se calz贸 las botas de hule y sali贸 corriendo. Menos mal que lleg贸, si no segurito que queman a esos polic铆as.

Pocos d铆as hab铆an pasado del incidente cuando el amigo decidi贸 ir a hacer unos mandados a la capital鈥 Ni de la cabecera hab铆a salido la camioneta, cuando subieron unos soldados a bajarlo y se lo llevaron鈥 Registraron su mochila鈥 隆Nada!, apenas un su茅ter, la Biblia y un libro de Engels鈥 ese libro鈥 motivo suficiente para despertar las suspicacias conservadoras, suficiente para que hasta el presidente de la Rep煤blica le dijera terrorista鈥

鈥撀surpador!, dijeron los finqueros;

鈥撀epredador!, dijeron los ambientalistas鈥

Manipulador, comunista, guerrillero, hasta borracho y mujeriego, le dijeron en la prensa. 隆Que se aplique el Estado de derecho!, ped铆an todos 鈥

Un a帽o pas贸 en el bote hasta que pes贸 m谩s el miedo a la bulla del populacho y se vieron obligados a entablar el juicio. De usurpaci贸n, detenci贸n ilegal y robo al Estado se le acus贸. Una semana tard贸 el juicio, en el juzgado departamental鈥 y all谩 llegaban cientos de gentes diferentes cada d铆a, para acercarle caf茅 caliente, tamales fr铆os, dibujos coloridos de las ni帽as y los ni帽os, tortillas hechas por las mejores manos, rosarios conjurados con la esperanza de las abuelas, el abrazo y la risa de los amigos.

Los testigos dijeron que 茅l lleg贸 cuando el relajo ya hab铆a estallado, y que le llamaron para ver si 茅l pod铆a mediar entre partes, que la medici贸n del terreno era imprecisa y que no pod铆an llamarle usurpadora a la gente que viv铆a en el sitio鈥 隆Y menos a 茅l que hasta era de otro municipio鈥!

Cuando le toc贸 declarar, se dirigi贸 primero a la audiencia y despu茅s al tribunal que lo juzgaba, invoc贸 la fuerza y la verdad de sus antepasados y luego procedi贸 a pedir que no encarnaran en su persona los males que a esta sociedad le ha llevado m谩s de cinco siglos enredar.

Absortos audiencia y tribunal, se fija la sentencia para el d铆a siguiente. Al llegar el nuevo sol, miles de gentes en la calle, proclamaban su nombre y exig铆an su libertad, esperando en las calles aleda帽as, las gradas, los pasillos y la sala del juzgado鈥reinta p谩ginas ley贸 juez inexpresivo hasta que por fin sentenci贸:

鈥揅iertamente no se le puede culpar de usurpaci贸n, porque usted no vive ah铆 donde fue la molotera; no se le puede culpar de retenci贸n ilegal, porque los polic铆as ya estaban retenidos cuando usted lleg贸 a ver lo que pasaba; no se le puede culpar de robo, porque no hay bienes desaparecidos.

隆Pero este tribunal le encuentra a usted culpable!

隆Culpable de usurpar Historia oficial con la memoria colectiva!

隆Culpable de retener ilegalmente las ense帽anzas de sus antepasados!

Y, sobre todo, 隆Culpable de robarle al capital la posibilidad de expandirse por este territorio!

隆OCHO A脩OS DE PRISI脫N PARA USTED, RAMIRO CHOC!

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Fuente: Cmiguate.org