December 15, 2020
De parte de El Libertario
166 puntos de vista

F. Zerpa, P. Millar y A. Rosati
 
Las lluvias tropicales han eliminado la mayor铆a de los rastros externos del derrame de petr贸leo que devast贸 R铆o Seco [aldea pesquera en la costa del Edo. Falc贸n] este oto帽o. Pero el pueblo de pescadores a la sombra del principal centro de refinaci贸n de Venezuela tiene las cicatrices de una contaminaci贸n m谩s profunda.

Los barcos con cascos manchados de aceite ahora deben viajar m谩s hacia el Caribe para hacer una captura. El crudo ha empapado las ra铆ces de los manglares cercanos, dejando las tierras de los camarones est茅riles. Sin ver futuro, decenas de pescadores y sus familias han huido de sus hogares; los que quedan holgazaneando en el pueblo, esperando que Petr贸leos de Venezuela, la petrolera estatal conocida como PDVSA, les compense los botes, equipos y ventas perdidos.

Quebrado y sujeto a sanciones internacionales, el gobierno del presidente Nicol谩s Maduro est谩 exprimiendo lo que puede de la colapsada industria petrolera de Venezuela, desatando un desastre ambiental en una de las naciones con mayor diversidad ecol贸gica de la Tierra. A medida que los vastos recursos del pa铆s se convierten en una carga t贸xica, Venezuela ofrece una visi贸n sombr铆a del fin del petr贸leo en un miembro fundador de la OPEP.

Rio Seco es el 煤ltimo en sufrir las consecuencias, luego de que la ruptura de un oleoducto en alta mar produjera un enorme g茅iser t贸xico en medio de los caladeros locales en septiembre. El incidente solo sali贸 a la luz despu茅s de que Nelio Medina, el l铆der de un consejo de pesca en el pueblo, publicara un video de la cat谩strofe en las redes sociales, provocando una protesta. Est谩 lejos de ser un caso aislado. En el pasado, fueron necesarias protestas para obligar a la petrolera estatal a actuar, dijo Medina en una entrevista.

Los barcos de pesca incluso han bloqueado las rutas mar铆timas a las refiner铆as, una medida dr谩stica en un pa铆s conocido por perseguir a los disidentes. Sin embargo, la desesperaci贸n es real: Medina no ve fin a los problemas causados por el deterioro de las tuber铆as. 鈥淒eber铆an haberlos reemplazado hace mucho tiempo鈥, dijo. Venezuela cuenta con las reservas de petr贸leo m谩s grandes del mundo, pero est谩 luchando por producir gasolina, ya que las sanciones limitan las exportaciones de crudo que son la base de su econom铆a y proh铆ben la importaci贸n de piezas esenciales para el mantenimiento. El resultado es una espiral descendente de derrames, escasez y a煤n m谩s sufrimiento econ贸mico que golpea de manera desproporcionada a los m谩s pobres de los pobres, aquellos que no pueden permitirse unirse a los 5 millones de venezolanos que se estima que han huido a pa铆ses vecinos.

Un viaje en noviembre a la pen铆nsula de Paraguan谩, que alberga las refiner铆as Card贸n y Amuay de PDVSA, mostr贸 lo lejos que ha ca铆do Venezuela. Debido a la escasez end茅mica, los preparativos para un viaje de ida y vuelta desde la capital, Caracas, de poco m谩s de 1.000 kil贸metros (unas 620 millas) incluyen la adquisici贸n de combustible suficiente para la ruta y un veh铆culo capaz de transportar los bidones necesarios.

Los contrastes entre los d铆as de gloria alimentados por el petr贸leo de Venezuela y el abandono actual en todas partes. El complejo de Paraguan谩 fue una vez el m谩s grande del mundo, y en el cambio de siglo sus refiner铆as eran exportadores tan dominantes a los Estados Unidos que incluso fallas de producci贸n menores a menudo disparaban los futuros de la gasolina. En estos d铆as, solo dos de los seis producen algo.

El complejo tiene una capacidad de procesamiento de casi 1 mill贸n de barriles por d铆a. Sin embargo, ahora incluso el gas para cocinar es tan escaso que muchos residentes tienen que depender de la le帽a. 鈥淣o entendemos c贸mo con dos refiner铆as tan grandes a nuestro lado no tenemos gasolina ni gas鈥, dijo Reina Falc贸n, de 69 a帽os, mientras preparaba pescado para sus cuatro nietos y cinco bisnietos. Falc贸n ha visto de cerca la ca铆da de la fortuna de PDVSA desde las costas de la refiner铆a de Amuay. Al vivir tan cerca del complejo, le preocupa la salud y la seguridad de su familia: una explosi贸n gigante en 2012 dej贸 al menos 42 muertos y desde entonces los incendios y las explosiones se han vuelto casi rutinarios.

Los derrames tambi茅n ocurren con regularidad, y cada vez que Venezuela puede eludir las sanciones y exportar algunas cargas de petroleros, como sucedi贸 cuando un barco iran铆 carg贸 crudo este oto帽o, libera espacio de almacenamiento para comenzar a bombear petr贸leo a trav茅s de tuber铆as con fugas. La mayor flota de petroleros de Ir谩n hasta ahora est谩 en el mar ahora con destino a Venezuela.

Las mejores pr谩cticas se fueron por la ventana hace dos d茅cadas luego de un golpe fallido y una huelga nacional contra el fallecido Hugo Ch谩vez, el presidente populista de Venezuela que acumul贸 deudas masivas incluso durante la era del petr贸leo de $ 100 por barril. Los precios se han hundido bajo Maduro y han llevado a un punto cr铆tico el impacto acumulativo del abandono, la corrupci贸n y la mala gesti贸n. PDVSA era una de las compa帽铆as petroleras nacionales t茅cnicamente m谩s avanzadas hasta fines de la d茅cada de 1990; ahora es una c谩scara ahuecada que preside la desaparici贸n de la industria. La producci贸n de crudo de Venezuela alcanz贸 un m铆nimo de 337.000 barriles por d铆a en junio, solo el 10% de la producci贸n m谩xima del pa铆s en 2001. PDVSA no respondi贸 a las solicitudes de comentarios por correo electr贸nico y mensajes de texto.

Con la demanda global cayendo en picado durante la pandemia, la realidad para Venezuela como en otros lugares es que el mundo est谩 pasando de los combustibles f贸siles. Las econom铆as dependientes del petr贸leo en todas partes necesitar谩n miles de millones de d贸lares para retirar de manera segura d茅cadas de construcci贸n de infraestructura, pero en el caso de Venezuela, el dinero no est谩 ah铆 y hay pocas perspectivas de ayuda externa, mientras que el legado de la industria se remonta a un siglo. 鈥淓l nivel de negligencia ha sido brutal鈥, dijo Ra煤l Gallegos, director de Control Risks, una consultora internacional con sede en Bogot谩. Es m谩s, el impacto solo va a empeorar ya que el gobierno de Maduro 鈥渘o va a ninguna parte鈥, dijo.

Maduro, quien reforz贸 su control sobre el poder en las elecciones de la Asamblea Nacional este mes y parece haber visto fuera de la administraci贸n Trump, ha expresado su esperanza de mejorar las relaciones con Estados Unidos bajo el presidente electo Joe Biden. Pero las perspectivas de una disminuci贸n de las sanciones parecen difusas. Biden critic贸 el impulso de Trump por un cambio de r茅gimen, pero tambi茅n llam贸 dictador a Maduro.

Venezuela export贸 su primer barril de petr贸leo en 1539, cuando los registros muestran que se envi贸 un cargamento a la corte espa帽ola para tratar la gota del emperador Carlos V. El lago Maracaibo, una ensenada caribe帽a del tama帽o de Connecticut, es donde la industria tuvo su verdadero comienzo. En 1922, Royal Dutch Shell hizo un descubrimiento en Cabimas, acompa帽ado de un “reventon” [derrame incontrolado]: los residentes de Maracaibo a unas 20 millas de distancia pod铆an ver el chorro de crudo al otro lado del lago desde sus tejados.

El campo petrolero gigante entonces conocido como El Barroso II, m谩s tarde como el Complejo Costa Bol铆var, pas贸 a convertir a Venezuela en el principal exportador del mundo a fines de la d茅cada, una corona que mantuvo hasta 1970. Los ingresos del petr贸leo impulsaron aeropuertos y carreteras de 煤ltima generaci贸n en la d茅cada de 1950, lo convirtieron en un destino para inmigrantes de Europa y pa铆ses vecinos, y ayudaron a allanar el camino para una era dorada de exceso. Hilton estableci贸 hoteles en la capital y cerca de la costa caribe帽a; el Concorde vol贸 en un servicio directo Caracas-Par铆s .

Un siglo despu茅s del brote inicial, las calles de Cabimas se vuelven a ensuciar de crudo. El 18 de septiembre, a pocas cuadras del pozo de 1922, el petr贸leo brot贸 de una acera residencial durante las fuertes lluvias e inund贸 varias calles, seg煤n videos y fotos publicados en Twitter. Ninoska D铆az, una residente de Cabimas que dirige una peque帽a escuela desde su casa, dijo que tuvo que enviar a los estudiantes a casa cuando la escuela se inund贸 con petroleo que empap贸 los escritorios y las sillas, lo que la oblig贸 a tirarlos. 鈥淣o vemos ninguna respuesta del gobierno鈥, dijo por tel茅fono.

Los derrames de petr贸leo son un subproducto cr贸nico de la producci贸n diaria en Venezuela, sin embargo, las sanciones limitan el alcance de la ayuda externa incluso si Maduro buscara ayuda. Los derrames son mayores y m谩s frecuentes fuera de la vista en las llanuras del r铆o Orinoco, donde se ubican los fundos ganaderos y los cultivos, seg煤n Ismael Hern谩ndez, experto de la Universidad Central de Venezuela. Maduro est谩 priorizando los principales campos de la regi贸n en una 煤ltima posici贸n para mantener cualquier producci贸n.

Monitorear y evaluar los derrames es cada vez m谩s dif铆cil debido al temor a represalias del gobierno, dijo Alicia Villamizar, bi贸loga de la Universidad Sim贸n Bol铆var en Caracas. Un ejemplo atroz se produjo en julio, cuando el petr贸leo de una refiner铆a de PDVSA se derram贸 sobre la arena blanca y los arrecifes de coral del mundialmente conocido parque nacional Morrocoy, hogar de m谩s de 1.000 especies marinas, muchas de ellas en peligro de extinci贸n. Como signatario de las convenciones regionales sobre salvaguarda del ecosistema caribe帽o, Venezuela tiene el deber de proteger el 谩rea, dijo Villamizar, experto en manglares de la regi贸n. En cambio, dej贸 la primera respuesta a grupos ambientalistas y lugare帽os.

Las autoridades minimizaron el incidente de Morrocoy, acusando a los grupos ambientalistas de exagerar los da帽os. El ministro de Medio Ambiente, Oswaldo Barbera, dijo en octubre que los 25 kil贸metros de costa del parque hab铆an sido limpiados 鈥渁l 100%鈥 sin 鈥渆ncontrar petr贸leo鈥. Sin embargo, el da帽o ambiental sigue llegando. La refiner铆a El Palito al oeste de Caracas es propensa a accidentes e incendios debido a la falta de personal y repuestos. Los pozos de recolecci贸n de desechos de la refiner铆a se est谩n desbordando y se derraman en el Caribe cuando llueve, seg煤n las personas que trabajan all铆. La playa cercana huele a diesel. Im谩genes satelitales compiladas por Eduardo Klein, coordinador del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Sim贸n Bol铆var, muestran salidas oscuras de las refiner铆as El Palito y Card贸n como si estuvieran derramando petr贸leo hacia el Caribe.

La paradoja es que la ca铆da en la producci贸n de petr贸leo no ha hecho nada para frenar las emisiones de Venezuela. Esto se debe a que la industria no puede capturar y utilizar tanto gas como hace una d茅cada, por lo que lo quema. Solo Estados Unidos, Rusia, Irak e Ir谩n, todos con una producci贸n mucho mayor, quemaron m谩s gas el a帽o pasado, seg煤n un estudio del Banco Mundial.

Es posible que ahora se le est茅 acabando el tiempo a la industria venezolana. La producci贸n mundial de petr贸leo se redujo en respuesta al Covid-19, y los socios de Venezuela en la OPEP est谩n restringiendo la rapidez con que restablecen la producci贸n para poner un piso a los precios. Rusia, si bien es un aliado de Maduro desde hace mucho tiempo, produce un tipo similar de crudo pesado y ha invadido algunos de los mercados tradicionales de Venezuela. El crudo de alquitr谩n de Canad谩 se ha llevado otros.

Es poco probable que las grandes petroleras que ayudaron a Venezuela a desarrollar sus campos de petroleo extrapesado [la faja petrolera del Orinoco] a fines del siglo XX regresen, incluso si Biden precipita la salida de Maduro. Shell y Total est谩n bajo la presi贸n de los accionistas para frenar las emisiones, y eso significa mantenerse alejado de los grados de crudo m谩s cargados de carbono, como los del Orinoco.

Maduro intenta ser desafiante

鈥淓stamos preparados, nos hemos capacitado y Venezuela no se va a detener por el petr贸leo a 10, ni a menos de 10 [d贸lares el barril]鈥, dijo en abril.

En R铆o Seco, las fuertes lluvias fuera de temporada lavaron gran parte de los residuos cr贸nicos de petr贸leo de las playas en noviembre, otorgando a los lugare帽os un alivio temporal. PDVSA a煤n tiene que estimar los da帽os despu茅s del derrame, y los funcionarios le han dicho a la comunidad que est谩n esperando financiamiento para poder ofrecer una compensaci贸n.

Giovanny Medina, de 40 a帽os, del otro lado del golfo en Cardon, un pueblo de pescadores que ha logrado convivir con la refiner铆a construida por Shell en 1949, no est谩 preocupado por la competencia de los pescadores desplazados de R铆o Seco. Su principal preocupaci贸n es la incesante contaminaci贸n que supone llevar su bote de madera, conocido como pe帽ero, a aguas m谩s profundas utilizando m谩s gasolina. 鈥淵a no queremos pintar los cascos de nuestros barcos de blanco para cubrir las manchas crudas鈥, dijo. 鈥淓stamos cansados de hacer esto鈥.

[Tomado de https://www.costadelsolfm.org/2020/12/15/los-derrames-toxicos-en-venezuela-ofrecen-una-vision-sombria-del-fin-del-petroleo.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com