September 26, 2022
De parte de CGT Fesi Bac
184 puntos de vista

Uno de los motivos recurrentes utilizados durante los últimos años por las entidades financieras para justificar el recorte de gastos y el despido de miles de personas (gráfico1) ha sido su baja rentabilidad (grafico2). Una supuesta baja rentabilidad motivada en gran medida por unos márgenes financieros lastrados por tipos de interés negativos. Tipos, por otro lado, inducidos por la aplicación de políticas monetarias llevadas a cabo por el Banco Central Europeo para reactivar la economía tras la crisis financiera iniciada en el año 2008. No obstante, habría que matizar que para ellos, todo lo que sea una rentabilidad por debajo del doble dígito es una baja rentabilidad, que en cualquier caso nunca ha estado reñida con la obtención de beneficios récord (gráfico3).

Ahora, por el contrario, nos encontramos en un momento en donde en tan solo mes y medio ha habido incremento acelerado de los tipos de interés del BCE, colocándose en el 1,25%. (gráfico4) para conseguir, según las mismas doctrinas económicas, reducir un IPC interanual desbocado, situado en el 10,5% (gráfico5), causado en gran medida por una subida en los precios de la energía, motivada por la guerra en Ucrania. Un incremento de tipos que en paralelo está empujando al Euribor a un año, referencia hipotecaria (gráfico6), a unos niveles no vistos en los últimos 10 años, pasando de estar en negativo en el mes de abril a llegar, el 21 de septiembre, hasta el 2,416% y sin visos de parar su crecimiento.

Estas subidas de interés coyunturales van a suponer para las entidades financieras la obtención de unos beneficios extraordinarios, que algunos denominan caídos del cielo, al tener por un lado más márgenes financieros para intermediar y a la vez, un incremento importante de los ingresos por intereses a cobrar, tras las revisiones de los tipos y el encarecimiento consiguiente de las cuotas de las hipotecas.

Y en estas, para la plantilla se genera la tormenta perfecta: ínfima subida salarial, desbocado incremento de precios al consumo, con la consiguiente pérdida inaceptable de poder adquisitivo e importante subida de las cuotas hipotecarias.

Es por ello, que se hace ineludible que las entidades financieras tengan que revisar al alza las subidas salariales pactadas en convenio con unos sindicatos negligentes, que rechazaron la propuesta de CGT de fijar una cláusula de revisión salarial indexada al IPC, que al menos nos hubiera garantizado no perder hasta la fecha más del 16% de poder adquisitivo.

Ahora bien, esta demanda no puede ser despachada por los bancos con una limosna, que les sirva a los firmantes del convenio (CCOO, UGT y FINE) para lavarse la cara. Hemos de recordar que en febrero de 2023 habrá nuevas elecciones sindicales y obviamente a la patronal bancaria le interesa que estos sindicatos mantengan sus resultados en detrimento de otros, como CGT, más reivindicativos y más beligerantes en la defensa de los derechos de las plantillas.

Desde CGT exigimos una subida salarial sustancial con impacto en tablas, y con ello, consolidable y pensionable. A la vez que no sea compensable con ningún otro concepto salarial. Ya que podría darse la paradoja de que lo den por un lado y lo quiten por otro, con el efecto neutro que ello supondría. Lo que sería sin duda una tomadura de pelo en toda regla.

Una negativa, debería suponer la inmediata puesta en marcha de medidas de acción sindical contundentes tendentes a doblegar el pulso a una patronal insensible, que aprovecha la coyuntura para incrementar sus beneficios a costa del sufrimiento de su plantilla.

26 de septiembre de 2022




Fuente: Fesibac.org