December 2, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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An谩lisis

Para los multimillonarios, el futuro de la tecnolog铆a consiste en su capacidad de huida. El objetivo es trascender la condici贸n humana y protegerse del cambio clim谩tico, los grandes flujos migratorios, las pandemias globales鈥

Douglas Rushkoff 1/08/2018

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Dise帽o interior y exterior del ‘toro de Stanford’, un proyecto de la NASA que proporcionar铆a una vivienda fija a entre 10.000 y 140.000 personas. 

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Dise帽o interior y exterior del 鈥榯oro de Stanford鈥, un proyecto de la NASA que proporcionar铆a una vivienda fija a entre 10.000 y 140.000 personas.Donald E. Davis (Wikimedia)
El a帽o pasado me invitaron a dar una charla en un resort de superlujo ante un p煤blico que supon铆a integrado por unos cien banqueros de inversi贸n. Nunca antes se me hab铆a ofrecido tanto dinero para dar una charla 鈥搇a mitad de lo que gano en un a帽o como profesor鈥 y todo por intentar arrojar algo de luz sobre 鈥渆l futuro de la tecnolog铆a鈥.

Nunca me ha gustado hablar sobre el futuro. Los actos en formato pregunta y respuesta tienden a acabar siendo como una especie de juego de sal贸n en el que se me pide opinar sobre la 煤ltima palabra tecnol贸gica de moda como si fueran indicadores para potenciales inversiones: cadena de bloques, impresi贸n 3D o CRISPR. Rara vez tiene el p煤blico un inter茅s real en aprender acerca de las nuevas tecnolog铆as ni sobre su potencial impacto, m谩s all谩 de poder discernir entre invertir o no en ellas. Pero el dinero es lo primero, as铆 que acept茅 el bolo.

A mi llegada, pens茅 que me conducir铆an hasta el camerino, pero en lugar de colocarme un micr贸fono o llevarme hasta el escenario, me dejaron sentado ante una mesa redonda e hicieron pasar a mi audiencia: cinco tipos s煤per ricos (s铆, todos ellos varones), y de las altas esferas en el mundo de los hedge funds. Despu茅s de intercambiar unas breves palabras no tard茅 en advertir que ten铆an nulo inter茅s en los contenidos que me hab铆a preparado sobre el futuro de la tecnolog铆a. Ven铆an con su propia bater铆a de preguntas preparada.

Empezaron planteando cuestiones bastante inocuas tales como 驴Ethereum o bitcoin? 驴Es real la computaci贸n cu谩ntica? Sin embargo, sin prisa pero sin pausa, fueron escorando sus preguntas hacia los temas que verdaderamente les preocupaban.

驴Qu茅 regi贸n se ver铆a menos afectada por la crisis provocada por el cambio clim谩tico, Nueva Zelanda o Alaska? 驴Realmente Google est谩 construy茅ndole a Ray Kurzweil un hogar para albergar su mente? 驴Lograr谩 su conciencia sobrevivir a la transici贸n, o por el contrario perecer谩 y renacer谩 una completamente nueva? Y, por 煤ltimo, un director general de una agencia de bolsa comentaba que estaba a punto de terminar de construirse un b煤nker y lanz贸 la pregunta:鈥溌緾贸mo conseguir茅 imponer mi autoridad sobre mi guardia de seguridad despu茅s del acontecimiento?鈥.

El acontecimiento. Este era el eufemismo que empleaban para el colapso medioambiental, la agitaci贸n social, la explosi贸n nuclear, la propagaci贸n imparable de un virus o el momento en que el hacker de Mr. Robot acabe con todo.

Esta fue la cuesti贸n que nos mantuvo ocupados durante toda la hora restante. Eran conscientes de que necesitar铆an vigilantes armados para proteger sus instalaciones de las masas encolerizadas. 驴Pero, con qu茅 iban a pagarles cuando el dinero ya no valiera nada? 驴Y qu茅 impedir铆a a su guardia armada elegir a su propio l铆der? Estos multimillonarios barajaban recurrir a cerraduras de combinaci贸n especiales para proteger el abastecimiento de alimentos, que s贸lo ellos controlar铆an. O poner a sus vigilantes alg煤n tipo de collar disciplinario a cambio de su propia supervivencia. E incluso, crear robots capaces de servir como guardias o trabajadores, si es que daba tiempo a desarrollar la tecnolog铆a necesaria.

Para ellos, el futuro de la tecnolog铆a en realidad consiste en una cosa: la capacidad de huida

Fue en ese punto cuando me di cuenta de que al menos para estos caballeros, esos eran los temas que pretend铆an escuchar en una charla sobre el futuro de la tecnolog铆a. Siguiendo el ejemplo de Elon Musk y su colonizaci贸n de Marte, o del envejecimiento revertido de Peter Thiel o del proyecto de Sam Altman y Ray Kurzweil de subir sus mentes a supercomputadoras, se preparaban para un futuro digital que ten铆a bastante m谩s que ver con la intenci贸n de trascender la condici贸n humana y protegerse del peligro real y presente del cambio clim谩tico, el aumento de los niveles del mar, los grandes flujos migratorios, las pandemias globales, el p谩nico nacionalista o el agotamiento de los recursos que con la construcci贸n de un mundo mejor. Para ellos, el futuro de la tecnolog铆a en realidad consiste en una cosa: la capacidad de huida.

No es que haya nada de malo en las valoraciones s煤per optimistas sobre los beneficios de la tecnolog铆a para las sociedades humanas. Es que la actual tendencia hacia una utop铆a posthumana es algo muy distinto, que tiene m谩s que ver con una cruzada para trascender todo lo humano: el cuerpo, la interdependencia, la compasi贸n, la vulnerabilidad y la complejidad que con c贸mo imaginar la gran migraci贸n de la humanidad hacia un nuevo estado existencial. Los fil贸sofos de la tecnolog铆a llevan advirti茅ndolo varios a帽os: la visi贸n transhumanista reduce con demasiada facilidad toda la realidad a los datos, y concluye que 鈥los seres humanos no son m谩s que objetos procesadores de informaci贸n鈥.

Es la reducci贸n de la evoluci贸n humana a un videojuego en el que alguien gana la partida al encontrar la ventanilla de salida, dejando que se unan al viaje algunos de sus mejores amigos. 驴Musk, Bezos, Thiel鈥 Zuckerberg? Estos multimillonarios son los presuntos ganadores de la partida de la econom铆a digital, vamos, m谩s de lo mismo seg煤n la l贸gica empresarial de la supervivencia de los m谩s aptos y que, para empezar, es la misma que alimenta toda estas especulaciones.

Obviamente, las cosas no siempre han sido as铆. A principios de los a帽os noventa, durante un breve espacio de tiempo, el futuro digital ofrec铆a un final abierto a nuestra imaginaci贸n. La tecnolog铆a era como un patio de recreo que permiti贸 a la contracultura crear un futuro m谩s inclusivo, distributivo y pro humano. Sin embargo, los intereses econ贸micos establecidos s贸lo ve铆an en ella un nuevo nicho para la extracci贸n de beneficios de toda la vida y demasiados tecn贸logos fueron seducidos por las empresas unicornio. Los escenarios del futuro digital pasaron a ser m谩s como los futuros sobre acciones o los futuros de algod贸n, un nicho ideal para hacer predicciones y apuestas. De modo que, la relevancia de cada discurso, art铆culo, estudio, documental o papel en blanco solo depend铆a de que apuntara a un indicador burs谩til. El futuro se convirti贸 no tanto en algo en lo que influyen las opciones por las que apostamos hoy, o nuestras esperanzas para la humanidad de ma帽ana sino en un escenario al que estamos predestinados y sobre el que apostamos con nuestro capital de riesgo,  pero al que llegamos sin m谩s capacidad de acci贸n.

Este enfoque permite a todo el mundo librarse de cualquier implicaci贸n moral de sus actividades. El desarrollo tecnol贸gico ten铆a que ver cada vez m谩s con la supervivencia individual que con una perspectiva de mejora colectiva. Y, lo que es a煤n peor, como pude comprobar, cualquier comentario de advertencia en este sentido te convert铆a a tu pesar en un enemigo del mercado o en un tecn贸fobo gru帽贸n.

De modo que la mayor parte de los acad茅micos, periodistas y escritores de ciencia ficci贸n en lugar de detenerse en la dimensi贸n 茅tica del empobrecimiento y la explotaci贸n de la mayor铆a por parte de unos pocos, optaron por plantearse problemas m谩s abstractos y elaborados: 驴Es justo que los agentes de bolsa utilicen drogas de dise帽o? 驴Deber铆a estar permitido poner implantes a los ni帽os para que aprendan idiomas? 驴Queremos que los veh铆culos aut贸nomos prioricen la vida de los peatones por encima de la de los pasajeros? 驴Las primeras colonias de Marte deber铆an regirse por un sistema democr谩tico? 驴Si cambio mi ADN estoy debilitando mi identidad? 驴Deben de tener derechos los robots?

Las plataformas digitales han logrado convertir un mercado ya de por s铆 explotador y extractor, en una versi贸n del mismo a煤n m谩s deshumanizante

Por muy entretenido que resulte en t茅rminos filos贸ficos plantearnos este tipo de cuestiones, lo cierto es que no contribuye demasiado a lidiar con las verdaderas disyuntivas morales que plantea el desarrollo tecnol贸gico desatado en nombre del capitalismo corporativo. Las plataformas digitales han logrado convertir un mercado ya de por s铆 explotador y extractor (v茅ase Walmart), en una versi贸n del mismo a煤n m谩s deshumanizante (v茅ase Amazon). La mayor parte de nosotros ya fuimos conscientes de los inconvenientes que plantea la automatizaci贸n de los trabajos, la gig economy y la desaparici贸n del comercio local.

El desarrollo a toda velocidad del capitalismo digital tiene un impacto devastador sobre el medioambiente y la poblaci贸n m谩s pobre a escala global

Pero el desarrollo a toda velocidad del capitalismo digital tiene un impacto devastador sobre el medioambiente y la poblaci贸n m谩s pobre a escala global. Las redes de trabajo en condiciones de esclavitud est谩n detr谩s de la fabricaci贸n de algunos de nuestros ordenadores y smartphones. Estas pr谩cticas est谩n tan profundamente arraigadas que en una ocasi贸n una compa帽铆a llamada Fairphone, fundada desde la base con la intenci贸n de fabricar y comercializar tel茅fonos 茅ticos, acab贸 concluyendo que era imposible. (Por desgracia, el fundador de la compa帽铆a se refiere a sus productos ahora como tel茅fonos 鈥渕谩s justos鈥.)

Mientras tanto, la extracci贸n de metales preciosos y los residuos que generan nuestros dispositivos de alta tecnolog铆a digital destruyen los h谩bitats humanos, que son sustituidos por vertederos t贸xicos que acaban siendo recogidos por ni帽os campesinos y sus familias, que vuelven a vender los materiales reutilizables a los fabricantes.

鈥淥jos que no ven coraz贸n que no siente鈥, pero la externalizaci贸n de la pobreza y del veneno no desaparece por el mero hecho de que nos pongamos unas gafas de tres dimensiones y nos sumerjamos en una realidad alternativa. Cuanto m谩s ignoremos las repercusiones sociales, econ贸micas y medioambientales, m谩s problem谩ticas se tornar谩n estas. A su vez, esta situaci贸n genera una din谩mica de mayor repliegue, aislamiento y fantas铆as apocal铆pticas, a la par que la necesidad de inventar desesperadamente m谩s tecnolog铆a y planes de negocio. El ciclo se retroalimenta a s铆 mismo.

Cuanto m谩s comulgamos con esta interpretaci贸n del mundo, m谩s tendemos a ver al ser humano como parte del problema y a la tecnolog铆a como una soluci贸n al mismo. La propia esencia de la condici贸n humana se considera cada vez menos como un rasgo definitorio y m谩s como un virus. Las nuevas tecnolog铆as se consideran como algo neutro, obvi谩ndose el sesgo que encierran. As铆, los malos h谩bitos que inducen en nosotros no son m谩s que un mero reflejo de la corrupci贸n de nuestra propia esencia. Como si la culpa de nuestros problemas radicara de alguna forma en nuestro salvajismo innato. Igual que la ineficacia del sector del taxi se 鈥渟oluciona鈥 mediante una aplicaci贸n que arruina a los conductores humanos, las molestas inconsistencias de la psique humana se pueden corregir mediante una versi贸n mejorada digital o gen茅tica.

En 煤ltimo t茅rmino, de acuerdo a la ortodoxia de la tecnolog铆a que todo lo resuelve, el cl铆max del futuro de la humanidad llegar谩 con la capacidad de subir nuestra conciencia a un ordenador o, quiz谩 mejor a煤n, aceptar que la propia tecnolog铆a es nuestro sucesor l贸gico evolutivo. Ansiamos entrar en la siguiente fase trascendente de nuestra evoluci贸n, como si fu茅ramos miembros de un culto gn贸stico, mudando de cuerpo y dejando el viejo tras nosotros, junto con nuestros pecados y pesares.

Las pel铆culas y series de televisi贸n se encargan de la representaci贸n de estas fantas铆as. Las series de zombis nos muestran un mundo post apocal铆ptico en el que la gente no es mucho mejor que los muertos vivientes, y parece ser consciente de ello. Y, lo que es a煤n peor, invitan a los espectadores a imaginarse el futuro como una batalla de suma cero entre los pocos humanos que quedan, en la cual la supervivencia de un grupo depende de la destrucci贸n del otro. Incluso la segunda temporada de Westworld, basada en una novela de ciencia ficci贸n en la que los robots corren por ah铆 enloquecidos, termina con una revelaci贸n final: los humanos somos m谩s simples y predecibles que las inteligencias artificiales que nosotros mismos hemos creado. Los robots aprenden que cada uno de nosotros puede ser reducido a unas pocas l铆neas de c贸digo y que somos incapaces de elegir deliberadamente. Qu茅 demonios, hasta los robots de la serie quieren trascender los l铆mites de sus cuerpos y pasar el resto de sus vidas en una simulaci贸n de ordenador.

La propia esencia de la condici贸n humana se considera cada vez menos como un rasgo definitorio y m谩s como un virus

Semejante intercambio de roles entre los humanos y las m谩quinas requiere una gimnasia mental que parte de la presunci贸n impl铆cita de que los humanos dejamos bastante que desear. O bien los cambiamos o bien nos alejamos de ellos para siempre.

As铆, los tecnomultimillonarios lanzan coches el茅ctricos al espacio, como si esto simbolizara algo m谩s que la capacidad de un multimillonario de hacer un poco de promoci贸n corporativa. Y, si algunos pocos logran escapar a velocidad de v茅rtigo y sobrevivir de alguna forma en una burbuja en Marte 鈥揳 pesar de nuestra incapacidad para lograr generar una burbuja similar aqu铆 en la Tierra, tal y como se demostr贸 en las dos pruebas de la biosfera, que costaron miles de millones- ser谩 m谩s bien porque la 茅lite se ha provisto de un bote salvavidas, pero no garantizar谩 a la di谩spora humana una oportunidad de supervivencia.

Cuando los hedge funders me preguntaron c贸mo podr铆an ejercer su autoridad sobre las fuerzas de seguridad despu茅s de 鈥渆l acontecimiento鈥, suger铆 que la mejor apuesta ser铆a empezar a tratarles muy bien desde ya. Entablar relaci贸n con ellos como si fueran miembros de su propia familia. Y cuanto m谩s impregnaran sus pr谩cticas empresariales, su gesti贸n de la cadena de suministros, sus esfuerzos por contribuir a la sostenibilidad y la distribuci贸n de la riqueza de este ethos de inclusividad, menos probable ser铆a, para empezar, que se produjera un 鈥渁contecimiento鈥 de estas caracter铆sticas. Toda esa magia tecnol贸gica podr铆a empezar a aplicarse desde hoy mismo a unos intereses quiz谩 menos rom谩nticos pero s铆 m谩s colectivos.

Por mucho poder y riqueza que acumulen, no se creen capaces de influir en el futuro

Mi optimismo les hac铆a gracia pero en ning煤n momento me lo compraron. No ten铆an ning煤n inter茅s en evitar la desgracia; est谩n convencidos de que ya no hay tiempo para ello. Por mucho poder y riqueza que acumulen, no se creen capaces de influir en el futuro. Sencillamente, se limitan a aceptar el m谩s oscuro de los escenarios y a reunir la mayor cantidad de dinero y tecnolog铆a que les permita aislarse, sobre todo si se quedan sin sitio en el cohete rumbo a Marte.

Por suerte, aquellos de nosotros que no disponemos de los fondos suficientes como para renegar de nuestra propia humanidad, disponemos de un buen n煤mero de opciones mucho mejores. Ni siquiera tenemos que utilizar la tecnolog铆a de una forma tan antisocial y atomizada. Basta con que no nos convirtamos en los consumidores y perfiles individuales que quieren nuestros dispositivos y plataformas, y podemos recordar que el ser humano verdaderamente evolucionado no opta por una salida individual.

La condici贸n humana no tiene que ver con la supervivencia o escapatoria individual. Es un deporte de equipo. Cualquiera que sea el futuro que aguarda a la humanidad, nos afectar谩 a todos.

鈥斺斺斺斺斺斺斺斺

Douglass Rushkoff es autor del libro de pr贸xima publicaci贸n Team Human (W. W. Norton, enero de 2019) y host del podcast TeamHuman.fm.

Este art铆culo se public贸 originalmente en Medium.

Traducci贸n de Olga Abasolo.

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Fuente: Asociaciongerminal.org