October 5, 2021
De parte de Arrezafe
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Nuestra
República
– 16/07/2021

EEUU tuvo como cuna el
inmenso genocidio de los pueblos originarios: Apaches, Sioux,
Cherokees, Cheyennes, Blackfeets, Arapahos, Navajos y muchos otros.
Hay 574 tribus reconocidas por la ley federal, la mitad de las cuales
viven en reservas, esos morideros de indios convenientemente
aprovisionados en drogas, alcohol, juegos y otras manifestaciones de
la civilización occidental.

En octubre de 1978 Régis
Debray publicó una nota en Le Monde Diplomatique, titulada
“Los hombres libres necesitan esclavos” (Il faut des esclaves
aux hommes libres
). Debray propone allí un juicioso método para
comprender lo que ocurre:

Si Ud. quiere saber
el porqué de un hecho, busque en las antípodas. Aquí se
explica por allá. Si África, por ejemplo, no fuera lo que
es, Europa occidental tampoco sería lo que es.”

Creo oportuno agregar que
si América no fuese lo que es, ni Europa ni los EEUU serían lo que
son.

EEUU tuvo como cuna el
inmenso genocidio de los pueblos originarios: Apaches, Sioux,
Cherokees, Cheyennes, Blackfeets, Arapahos, Navajos y muchos otros.
Hay 574 tribus reconocidas por la ley federal, la mitad de las cuales
viven en reservas, esos morideros de indios convenientemente
aprovisionados en drogas, alcohol, juegos y otras manifestaciones de
la civilización occidental.

De Canadá mejor ni
hablar: los inuit se degradan en indecentes caseríos, privados de su
vida tradicional, y simplemente de vida, así, a secas. El
descubrimiento reciente de miles de tumbas de niños aborígenes,
encerrados en ‘escuelas para nativos’ y tratados con métodos
dignos del doctor Mengele, no parece amargarle el sirope de arce a
nadie.

A propósito del
genocidio de las poblaciones americanas originarias, William Donovan,
reputado autor y profesor emérito de Geografía en la Universidad de
Wisconsin-Madison, escribió en su ensayo “El Mito Inmaculado: el
Paisaje de las Américas en 1942”:

“La declinación de
las poblaciones nativas americanas fue rápida y severa,
probablemente el peor desastre demográfico de la Historia. Las
enfermedades del Viejo Mundo fueron el principal asesino. En muchas
regiones, particularmente en las llanuras tropicales, la población
cayó en un 90% en el primer siglo después del contacto”.

Comparado con los
conquistadores-colonizadores, el Covid-19 es un mal chiste. La
disminución de la población original americana fue acelerada por su
sometimiento a la calidad de esclavos por los colonos europeos. En
ciertos países la desaparición de los nativos fue total, generando
una lucrativa oportunidad de negocio: la importación de población
africana, la trata de negros.

Negocio inmejorable. De
ahí que el 26 de agosto de 1789 la Revolución Francesa decidiera
–contra la opinión de Condorcet, Grégoire y Robespierre– que la
nueva patria de los Derechos del Hombre necesitaba azúcar y café,
por lo cual los 450 mil esclavos de Santo Domingo (Haití) no serían
considerados seres humanos.

La abolición de la
esclavitud por la Convención (Robespierre) el 4 de febrero de 1794
fue de corta duración: en el año 1802 Napoléon se encargó de
restablecerla enviando al Caribe un ejército al mando de su cuñado,
el general Leclerc.

Toussaint Louverture,
cabecilla de la libertad, ex esclavo que se levantó junto a sus
hermanos como ‘un revolucionario francés más’, fue hecho
prisionero y deportado a Francia. Encerrado en el Fort de Joux en las
montañas del Jura, una de las zonas más frías del país, murió en
1803 carente de toda asistencia médica.

Hace unos días, en el
Caribe, región controlada política, militar y diplomáticamente por
los EEUU, un comando de mercenarios vino desde Colombia (en donde hay
ocho bases militares yanquis) y asesinó al presidente de Haití.

Francia, –país en el
que Jean-Claude Duvalier, Bebé Doc, encontró un dulce refugio en
1986, en un lugar vecino a Cannes, y pudo gastarse cientos millones
de dólares robados al pueblo haitiano–, no ha dicho esta boca es
mía.

El mismo Régis Debray
ironizaba en 1978: Los derechos del hombre, dijo sin reírse un
reciente invitado al Eliseo, es el retorno de lo trascendente en la
política”
. Gobernaba Valéry Giscard d’Estaing, presidente
que hizo Emperador a un distinguido criminal africano, Jean-Bedel
Bokassa.

En 1994, cuando se
cometió el genocidio contra los Tutsis en Rwanda con el amable
concurso del Quai d’Orsay y del ejército galo, presidía François
Mitterrand: 800 mil asesinados mayormente a machete. Los derechos
humanos, o el retorno de lo trascendente en la política…

No tengo ni tiempo ni
voluntad para describir siglos de crímenes, golpes de Estado,
asesinatos, invasiones, bombardeos, guerras y otras tropelías
cometidas contra los países colonizados hasta hace poco, o
presuntamente independientes desde no hace mucho.

En Malí, las bombas
‘inteligentes’ francesas caen estúpidamente donde no deben:
“Francia efectivamente bombardeó una boda y mató civiles, a
principios de enero en el centro de Malí: es la conclusión de una
investigación llevada a cabo por la ONU en el lugar.”
 (France
Culture. 31 de marzo 2021).

Hasta ahora eso parecía
ser una exclusividad yanqui practicada en Afganistán. Después de 20
años de guerra y miles y miles de muertos, los EEUU se retiran
derrotados, sin avisarle ni siquiera a sus aliados que corren para no
quedarse atrapados en el país cuyo espacio aéreo la US Air Force
proclamó haber “controlado en menos de 24 horas” en el
año 2001.

EEUU, poderoso país que
no logra cerrar el centro de torturas de Guantánamo, en el que aun
quedan detenidos sin nombre, sin acusación, sin delitos, sin
defensa, sin juicio, sin existencia real. Centro de torturas como
tantos otros –todos clandestinos– situados en terceros países,
de Polonia a Egipto o a Jordania, sin que nadie se inquiete de los
derechos humanos.

¡Ah!, Europa, esa
“Europa que ha masacrado tanto…”, suspira Régis Debray
en su libro “Que viva la República”. Ese continente que le da
lecciones de democracia al planeta, habiendo albergado las peores
dictaduras de la Historia y sido huésped de todas las Guerras
Mundiales, para no contar las guerras ‘limitadas’, la violación
de fronteras, los golpes de Estado y los países inventados a golpe
de bombas y misiles… que ahora participan en la Copa Europa.

Esa Europa dizque
occidental, que junto a los EEUU inventó el cuento de la “comunidad
internacional”
 cuya geometría y perímetro se limitan
excluyentemente a esa Europa dizque occidental y a los EEUU. Cuando
la TV declara: “La comunidad internacional condena…”, ya
sabes cual es el perímetro, y adivinas quien es el condenado.

Así, un fundamentalista
chií de Baalbek es un “fanático sanguinario”, mientras
un fundamentalista chií de Peshawar es “un combatiente de la
libertad”
. Un sunita, wahabita, de la casa de Saúd, es un
aliado incluso cuando hace descuartizar un periodista del Washington
Post en la embajada saudí en Turquía.

Debray, que conversó
horas enteras con Fidel Castro, con Ernesto Guevara, con Salvador
Allende y, porqué no decirlo, con el presidente François
Mitterrand, afirma:

“Si el mágico
discurso de los Derechos del Hombre no existiera, la sociedad del
espectáculo (nosotros diríamos de la farándula) lo habría
inventado… Presentar la historia actual de los cinco continentes
como el enfrentamiento de la Democracia y del Totalitarismo, como la
disputa del Derecho y la Barbarie, ha sido la música preferida de
los campeones de la comunicación (y) los Derechos del Hombre estos
últimos veinte años”
.

Una forma de decir que la
expoliación del Tercer Mundo, el hambre de miles de millones de
seres humanos dictada por empresas ‘propietarias intelectuales’
de las semillas; la educación y la salud negadas a cientos de
millones de niños sin ‘poder adquisitivo’; las decenas de miles
de migrantes ahogados en las aguas del Mediterráneo por la negativa
europea de recibirles en sus puertos; los tres millones de migrantes
retenidos en Turquía a cambio de miles de millones de euros abonados
por la Unión Europea; las decenas de miles de muertos bajo los
misiles de los veinte países que bombardearon Siria (¡incluyendo
Australia y Canadá!); un país –Libia– enviado a la época de
las cavernas por las bombas francesas, británicas y estadounidenses
con el sencillo propósito de ocultar que Khadafi financió la
campaña electoral de Sarkozy; y un muy largo etcétera, no califican
en la lista de los atentados a los Derechos Humanos.

Tales pecadillos no
exigen en modo alguno el ejercicio del “derecho de injerencia” inventado por Bernard Kouchner, ex comunista, subsecretario con el
socialista Mitterrand, y ministro de Relaciones Exteriores con
Sarkozy y su muy extremista de derecha Primer Ministro François
Fillon (hoy condenado por estafa al erario público).

Ese “derecho de
injerencia”
 aplicable a los países picantes, miserables,
tercermundistas. En ningún caso a Israel cuando masacra palestinos
(¿cuando no?), ni a Francia cuando apoya y financia dictadores
africanos, ni a los EEUU cuando desangran a Iraq.

Luego, agrega Debray, hay
una cuestión de sensibilidad, tema atroz y desagradable, ¡pero que
diablos!, hay que decirlo: en el baremo de lo que moviliza la
televisión y apiada a las masas dopadas al Diazepam pseudo cultural
por esa misma televisión, para generar la misma emoción que provoca
un muerto yanqui tienes que disponer de 50 víctimas
latinoamericanas, 100 cadáveres africanos, y por lo menos 200
macabeos de la India.

¿Quiere todo esto decir
que los otros países respetan los Derechos Humanos? Desde luego que
no. Algún escritor francés aseguró “Todo poder abusa…” y seguramente llevaba razón. Pasa que la larga historia de crímenes
cometidos en el continente Americano señala al Imperio como su autor
convicto y confeso, amén de las abundantes muestras de su ADN, y
pasa que servidor fue víctima de uno de esos crímenes, como
millones de chilenos y chilenas.

Comparado con las
atrocidades cometidas por Pinochet y sus sicarios, la prisión de
Navalni en Rusia pasa por una minucia. Comparada con los 60 años de
bloqueo a Cuba, la reducción del volumen del gas ruso que pasa por
los pipelines de Ucrania son peccata minuta.
Comparada con la secular discriminación racial en los EEUU y el
recurrente asesinato de negros, esos Strange Fruits que
cantaba Billie Holiday, los apaleos de manifestantes en Hong-Kong
pasan por una diversión de adolescentes (a nosotros también nos
apaleaban en los años 1960 y nadie le aplicó sanciones al gobierno
de Frei Montalva que por otra parte asesinó mineros y pobladores).

Ya puestos, la
integración de Crimea a Rusia es una alpargata vieja comparada a los
millones de km2 que los EEUU le sustrajeron –por medio de la
violencia– a México. Sin contar, desde luego a Puerto Rico, Estado
asociado en sociedad.

Debo declarar que no. No
formo parte de esa ‘izquierda apostólica’, tocada por la gracia
de un San Pablo tan pagano como el original fue dogmático y
psicótico. Soy consciente de que la utopía comunista de los
bolcheviques del año 1917 murió en una decadencia inmoral y
patética.

Tengo para mí que las
ilusiones del 1º de enero de 1959 se fueron decolorando con el frote
de la realidad: más de medio siglo de agresiones imperiales ante el
silencio cómplice del Viejo Mundo, la incuria de guerrilleros más
competentes en la Sierra que en el manejo de la cosa productiva, el
fracaso de la creación del ‘hombre nuevo’, contrariada por el
deseo de disponer de un celular, de un par de nikes, o de comprarle
una sayita a la nena…

Cuba tuvo que comprender
(¿comprendió?) que Los países no tienen amigos, solo intereses…
(Charles de Gaulle). Que cuando se abandonan dos tercios de la tierra
agrícola y se importan legumbres, pollos y cerdos, hay que pagar en
dólares. Que hay que producir.

De las manifestaciones en
las calles lo único que me sorprende es que hayan tardado tanto.

No hace mucho, en mayo de
2018, los EEUU de Trump se retiraron unilateralmente del Acuerdo de
Viena con Irán, y le prohibieron a la Unión Europea el comercio con
los persas. La reacción de Bruno Le Maire, ministro de Finanzas de
Francia, fue inmediata. “¿Qué se creen los EEUU? Que nos van a
imponer una autorización para comerciar con quien nos de la gana?”

Le memorable y épica
resistencia de Bruno Le Maire y de Francia duró 48 horas. Dos días.
Peugeot y otras empresas europeas salieron abriendo de Teherán antes
de que Trump tuviese tiempo de firmar alguna nueva sanción contra
los aliados sobre los que ciscó repetidamente. Peugeot lo siente y
lo llora: Irán era su principal mercado a la exportación.

Cuba, para bien o para
mal, guste o no, lleva soportando más de sesenta años la agresión
financiera, económica, comercial, diplomática, militar, política y
propagandística del mayor Imperio de la Historia de la Humanidad. La
ONU condena anualmente, a la casi unanimidad del planeta, esa
agresión. Pero… ¿a quien le importa la ONU? Visto que su Asamblea
General se opone a los designios del Imperio en Cuba, los EEUU
suspenden el pago de su cuota y António Manuel de Oliveira Guterres,
o el Secretario General de turno, se queda sin fondos.

A estas alturas, las
falencias de los comunistas cubanos, su incompetencia en materia
económica destacada hasta por el PC chino –(“It must be said
that there is clearly something wrong with Cuba’s epidemic prevention
and its economy…”
 Global Times. Beijing, 13 of July, 2021)–,
e incluso la falta de libertad de expresión como la entienden los
milmillonarios propietarios de la prensa occidental, pueden ser
fácilmente atribuidas al estado de guerra permanente que vive la
mayor isla del Caribe. ¡Guerra declarada por los EEUU! No por Cuba.
Cuando estás en guerra… cualquier manifestación que favorece al
enemigo es considerada una traición. ¿No es así Edward Snowden?

En estas reflexiones
estaba, cuando recibí un Pulso Sindical de la CGT, en la que se
recuerda el origen de las políticas estadounidenses hacia Cuba. No
me refiero a la voluntad de Thomas Jefferson de apoderarse de Cuba,
que también. Sino a un Extracto de la página 885 del informe del
Departamento de Estado de EEUU de 1958 a 1960 (Volumen VI) donde
aparece un memorándum secreto, fechado el 6 de abril de 1960, del
Subsecretario Asistente para Asuntos Interamericanos, Mr. Lester D.
Mallory. Helo aquí:

“La mayoría de
los cubanos apoya a Castro (…) el único modo previsible de
restarle apoyo interno es a través del desencanto y la
insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades
materiales (…) hay que emplear rápidamente todos los medios
posibles para debilitar la vida económica de Cuba (…) una línea
de acción que, aun siendo la más mañosa y discreta posible, logre
los mayores avances en privar a Cuba de dinero y suministros, para
reducir sus recursos financieros y los salarios reales, provocar el
hambre, la desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

¿Los cubanos salieron a
la calle antes de ayer? ¡Me pregunto por qué diablos no salieron
antes!

En Francia, en donde
vivo, si se corta el suministro eléctrico más allá de dos minutos
–admitiendo que eso sea posible–, o si no tuviésemos croissants
para el desayuno de mañana, o si los ferrocarriles no nos llevasen a
nuestro lugar preferido de vacaciones como teníamos previsto…
salta el ministro de Finanzas, el de Industrias y el de Turismo, y
Macron –el conejo sacado de una chistera– correría como lo que
es: un conejo.

Por esas, y otras razones
largas de explicar, cuando el Imperio amenaza, Francia resiste 48
horas. Aunque eso signifique limpiarse el orto con los Derechos
Humanos.

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Fuente: Arrezafe.blogspot.com