November 13, 2021
De parte de Acracia
203 puntos de vista


A lo largo de la historia, creo que puede decirse as铆, ha habido una tensi贸n permanente entre una actitud racional y otra, digamos, apasionada. La primera podr铆a corresponder a la ciencia y la segunda, aunque obviamente no solo, a la religi贸n; por supuesto, la cosa necesita de matices en ambos polos.

Por su propia esencia, la religi贸n es fundamentalista, dogm谩tica, aunque sean apelativos que solo aplicamos muy influidos por los medios a los que terminan haciendo barbaridades en nombre de sus creencias. Cuando decimos que alguien es fan谩tico, no estamos diciendo otro cosa que es excesivamente apasionado, es decir, que puede terminar por no corregir su actitud con una buena dosis de racionalidad (ni, muy importante, con una 茅tica que a veces hay que aplicar sin m谩s cuando se trata de respetar al pr贸jimo). No es una tensi贸n, volviendo al principio del texto, que sea f谩cil de resolver; sencillamente, es la vida cotidiana la que tiene que dar las respuestas. La frialdad cient铆fica no puede aplicar a todos los 谩mbitos humanos, y el dogmatismo, a mi modo de ver las cosas es siempre rechazable (creo que, aunque cueste un poco verlo, todo conlleva cierta dosis de relativismo, aunque sea un t茅rmino que no defendamos abiertamente y que, especialmente, nos cueste ver aplicado en cuestiones morales).

La confianza en la ciencia de la modernidad, como garante de progreso y que supondr铆a el fin de toda superstici贸n, sencillamente hay que ponerla en duda a estas alturas. Y hay que hacerlo, no por disquisiciones filos贸ficas a veces algo delirantes (lo que llaman la posmodernidad), sino porque paralelamente a uno logros cient铆ficos altamente estimables se ha ido consolidando un sistema econ贸mico injusto y devastador, junto a uno pol铆tico m谩s bien fr谩gil y muy subordinado al primero (no dejan de ser otros, una clase dirigiente y mediadora, aunque con la excusa 芦democr谩tica禄, los que toman las decisiones). Recordemos, adem谩s, que en la 茅poca contempor谩nea se han producido tambi茅n cultos ideol贸gicos tan perniciosos como la religi贸n, y que precisamente gracias a la ciencia han posibilitado acabar con muchos m谩s seres humanos en menos tiempo (los herejes de las nuevas creencias). Es por eso que rechazar el dogmatismo, dej茅moslo muy claro, supone criticar la religi贸n junto a otras ideolog铆as pol铆ticas cuyos m茅todos terribles han supuesto una secularizaci贸n del ideal absolutista (ese que suele se帽alar al otro como equivocado). En las sociedades que hoy llamamos 芦avanzadas禄, y que tambi茅n acostumbramos a calificar como 芦liberales禄, hay un evidente aumento de otras formas de irracionalidad: creencias religiosas cl谩sicas, replegadas en el fundamentalismo, junto a nuevas formas que importan culturas ex贸ticas fusionadas con toda suerte de disparates a gusto del consumidor.

A mi modo de ver las cosas, no se trata de una consecuencia simplemente del rechazo al conocimiento cient铆fico ni un problema causado por las nuevas corrientes filos贸ficas posmodernas (que, a veces, tambi茅n se atacan con excesiva virulencia y simplicidad). El tema es m谩s complejo y, adem谩s, habr铆a que invertir los t茅rminos. Es decir, tal vez, son los problemas que contin煤an afectando gravemente a las sociedades humanas, tradicionales o 芦desarrolladas禄, los que suponen el caldo de cultivo para todo tipo de creencias. Los fil贸sofos posmodernos se limitan a analizar la nueva situaci贸n, aunque es cierto que se eche de menos un cierto optimismo para un nuevo horizonte, algo que no tiene que estar enfrentado a esa saludable dosis de relativismo. Normalmente, atacamos los s铆ntomas de la enfermedad (las creencias), pero rara vez hay un an谩lisis que vaya a la ra铆z del problema (la patolog铆a, si continuamos con el s铆mil). Es cierto que este sistema econ贸mico basado meramente en el comercio se sirve de ese caldo de cultivo para potenciarlo en su propio beneficio: de ah铆, por ejemplo, los superficiales libros de autoayuda o de pseudociencia que campan a sus anchas. Pero, insisto, es posible que todo sea consecuencia de algo, una tensi贸n, un malestar o una frustraci贸n, que nos empuja a refugiarnos en la creencia sin tener una visi贸n amplia de la vida.

No soy ning煤n doctrinario marxista (un sistema que pareci贸 derivar en nuevas formas de culto cient铆fico), pero creo que Marx podr铆a tener su parte de raz贸n cuando hablaba de que la cultura, ideolog铆a o religi贸n (creencias, al fin y al cabo), eran un resultante de las condiciones econ贸micas. No hay que verlo de una forma dogm谩tica, y sigue siendo muy importante la difusi贸n cultural para tratar de influir en el estado del cosas (con una filosof铆a basada en el escepticismo, el pensamiento cr铆tico y la oposici贸n al dogmatismo). Sin tener, obviamente, una receta 芦m谩gica禄 para ese nuevo horizonte, algo que parecen tener a veces ciertos aparentes partidarios del librepensamiento de forma simplista, nos limitamos, que puede que no sea poco, a aplicar ese escepticismo cr铆tico y esa racionalidad a todos los 谩mbitos de la vida (incluyendo los 谩mbitos econ贸mico y pol铆tico, que demandan cambios radicales), a帽adiendo la mencionada dosis de 茅tica que necesita toda situaci贸n. Es tal vez esa 茅tica la que pudiera ocupar el lugar del apasionamiento, tantas veces pernicioso en otras formas absolutistas, mencionado al principio del texto. Puede que todo ello sea, esta vez s铆, cierto garante de progreso 芦espiritual禄 y cient铆fico para el conjunto de la humanidad.

Capi Vidal
http://libreexamen.blogspot.com/2016/10/la-tension-entre-racionalidad-y.html




Fuente: Acracia.org