September 24, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
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Para comprender la tr谩gica situaci贸n actual en Ahwaz, es importante comprender su historia de colonialismo y ocupaci贸n, largamente descuidada y frecuentemente embellecida. Las protestas por la escasez de agua que sacuden la regi贸n Arabist谩n (donde viven los 谩rabes ahwazis), una estrecha banda que va desde la frontera iraqu铆 hasta la costa oriental del Golfo, que han ganado la solidaridad de otras regiones de minor铆as 茅tnicas de Ir谩n, no son un fen贸meno nuevo sino la 煤ltima consecuencia de d茅cadas de represi贸n 茅tnica iran铆 y racismo, que se remonta a casi un siglo.

Muchos en los medios de comunicaci贸n internacionales, que citan el cambio clim谩tico o la intolerancia asesina habitual del r茅gimen iran铆 a la disidencia como la raz贸n de las 煤ltimas protestas que agitan Ahwaz, no entienden la historia y la compleja din谩mica de esta regi贸n, o su relaci贸n con el Estado central iran铆, ya sea bajo la Rep煤blica Isl谩mica, la dinast铆a Pahlavi antes que ella, o los Qajars que los precedieron.

La regi贸n mesopot谩mica (hoy en d铆a Irak y el sur y suroeste de Ir谩n) ha sido una frontera entre los dos principales imperios que existieron, de una forma u otra, durante al menos mil a帽os: el Imperio Isl谩mico turco o 谩rabe, y el Imperio Persa, formando la frontera central y la zona de amortiguaci贸n, pol铆tica y militarmente, entre estas potencias regionales rivales.

En medio de toda esta historia, hubo un emirato 谩rabe independiente llamado Arabist谩n o 鈥淭ierra de los 脕rabes鈥, que fue dirigido por una serie de gobernantes din谩sticos tribales desde la d茅cada de 1400 hasta 1925. Arabist谩n no fue el 煤nico emirato de este tipo, con gran parte de la costa actual de Ir谩n, que consiste en un mosaico de emiratos de mayor铆a 谩rabe que se extiende desde la v铆a fluvial Shatt Al-Arab hasta Bandar Abbas, en el borde del Estrecho de Ormuz. En el primer cuarto del siglo XX, estos emiratos fueron despojados de su autonom铆a, conquistados y anexados uno por uno como parte de la Gran Persia por los gobernantes cada vez m谩s expansionistas de Teher谩n. Antes de la ca铆da del Emirato de Arabist谩n, en 1925, el Emirato de al-Maraziq, que consist铆a en lo que ahora son las provincias de Hormozegan, Bushsher y Bander Abbas, fue anexado por Persia en 1922.

El 煤ltimo Emirato que resisti贸 la anexi贸n fue Arabist谩n, que logr贸 mantener un grado de independencia, jugando contra Estambul (Constantinopla) y Teher谩n entre s铆 durante siglos.

Al igual que con tantas otras cosas en el Medio Oriente, el descubrimiento de enormes reservas de petr贸leo en Arabist谩n, en 1908, por los buscadores brit谩nicos, cuyos amos en Londres estaban dispuestos a construir lazos imperiales con Persia, sell贸 efectivamente el destino de Arabist谩n. Aunque el entonces gobernante, el emir Khaz鈥檃l bin Jaber Al-Kaabi, firm贸 una serie de acuerdos con los brit谩nicos que prometieron reconocer la independencia de Ahwaz para protegerla de la conquista persa, a cambio de su apoyo y acceso a estos recursos, los brit谩nicos y persas compartidos.

El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 puede haber ayudado a cambiar los c谩lculos brit谩nicos; aunque la mayor parte de los combates tuvieron lugar en Europa, los imperios otomano y ruso tambi茅n estuvieron involucrados, con el Emirato de Ahwaz convirti茅ndose en uno de los territorios en disputa debido a su ubicaci贸n estrat茅gica.

El colapso del reinado de Ghajari en Persia (Ir谩n), y el comienzo de la monarqu铆a Pahlavi, que invadi贸 y ocup贸 Ahwaz en 1925

La Primera Guerra Mundial vio al Imperio Otomano enfrentarse contra el Imperio Brit谩nico, con el gobierno brit谩nico desplegando tropas en Abadan y en la capital de Arabist谩n, Mohammareh. A esta misi贸n militar se le dio el objetivo estrat茅gico de invadir Ahwaz y tomar el control de sus reservas de petr贸leo, que iban a ser destinadas al consumo brit谩nico. En consecuencia, el emir Khazaal se ali贸 con Gran Breta帽a con la esperanza de asegurar la independencia del Emirato.

Arabist谩n sirvi贸 como una base importante para las operaciones de Gran Breta帽a durante la guerra, con el Sheikh Khazaal aliado con Gran Breta帽a durante toda la guerra en la regi贸n, debido a la vulnerabilidad de Ahwaz y la necesidad desesperada de apoyo de una gran potencia extranjera, como Gran Breta帽a, para defenderlo de la invasi贸n tanto del Estado persa como del Imperio Otomano.

El emir Khazaal era plenamente consciente de que Ahwaz se encontraba entre tres fuegos imperiales: Gran Breta帽a, el Imperio Otomano y el Estado persa, pero probablemente sinti贸 que no ten铆a otra alternativa que aliarse con el primero, porque los otros dos presentaban amenazas inmediatas, ya que invad铆an geogr谩ficamente el territorio de Ahwaz. Por lo tanto, Khazaal cooper贸 con Gran Breta帽a, con la esperanza de que apoyar铆a su gobierno sobre un emirato independiente de Ahwaz, y en la creencia err贸nea de que Gran Breta帽a era el m谩s confiable de los tres.

Los diarios de Reza Khan (conocido tambi茅n como Reza Shah), el naciente posible rey de Ir谩n, de ese per铆odo dejan en claro su animosidad e intenciones: 鈥淓s necesario eliminar al pr铆ncipe de Ahwaz, cuyo gobierno ha durado a帽os independientemente dentro de los l铆mites de su emirato como resultado del apoyo extranjero; el gobierno de Teher谩n no tiene autoridad alguna sobre 茅l鈥.

Reza Khan se convirti贸 en el principal comandante de las fuerzas armadas de Ir谩n en 1921, despu茅s de un golpe de Estado que vio derrocar al ministro de Defensa Zia鈥檈ddin Tabatabaee. En pocos a帽os, Reza Khan se convirti贸 en primer ministro, asumiendo el mando autocr谩tico, y en 1925 proclam谩ndose rey de Persia.

Durante este tiempo, Reza Shah cambi贸 su pol铆tica hacia Rusia. Como resultado, los lazos pol铆ticos mejoraron entre Teher谩n y Mosc煤 debido a que la nueva Uni贸n Sovi茅tica se sorprendi贸 gratamente por la asunci贸n de Reza Shah al tomar el poder en Persia, en la creencia de que el Shah lider贸 un movimiento nacional y revolucionario, y que su golpe militar ofreci贸 una oportunidad hist贸rica de nuevas perspectivas para los intereses rusos en Ir谩n. Mosc煤 tambi茅n cre铆a que la dictadura militar de Reza Shah formaba parte de una fase de transici贸n que resultar铆a en un sistema republicano de gobierno que allanar铆a el camino para las relaciones positivas entre Teher谩n y Mosc煤, iniciando negociaciones que condujeron al Tratado Ruso-Iran铆 de 1921.

El acuerdo result贸 en el pleno reconocimiento ruso de la independencia de Persia, cancelando todas las deudas financieras anteriores de Persia con la Uni贸n Sovi茅tica. Los intereses de Rusia en mantener lazos pol铆ticos amistosos con Ir谩n estaban claramente motivados por la necesidad de tener acceso a puertos de aguas c谩lidas en el Golfo Ar谩bigo y contrarrestar las ambiciones de Gran Breta帽a de controlar los recursos petroleros y la actividad comercial de la regi贸n.

A la luz de estos cambios geopol铆ticos, Gran Breta帽a reconoci贸 astutamente que mantener y preservar sus intereses pol铆ticos y econ贸micos regionales existentes requerir铆a lazos pol铆ticos m谩s estrechos con Ir谩n. Como medio para lograr esto, busc贸 fortalecer a Reza Shah como un baluarte para evitar que la Rusia comunista acceda al Golfo Ar谩bigo. Sin embargo, al mismo tiempo, Gran Breta帽a quer铆a dominar Persia para garantizar sus propios intereses pol铆ticos y econ贸micos en Persia y la regi贸n del Golfo Ar谩bigo.

El visto bueno brit谩nico a la invasi贸n de Ahwaz

Reza Shah aprovech贸 la oportunidad de estos lazos pol铆ticos m谩s estrechos con Gran Breta帽a para solicitar que este 煤ltimo abandonara su protecci贸n del Emirato de Ahwaz y Sheikh Khazaal, permitiendo as铆 la invasi贸n, anexi贸n y ocupaci贸n militar de Ahwaz por parte de Persia. Gran Breta帽a accedi贸 a la solicitud, allanando el camino para que el Sha ocupara el Emirato de Ahwaz, con las fuerzas persas asesinando al Emir Khazaal, el 20 de abril de 1925.

A pesar de estos cambios en el control de la regi贸n, los v铆nculos tribales y culturales inter-谩rabes profundamente arraigados han persistido entre la poblaci贸n de la regi贸n de Ahwaz y sus pares en el actual Irak, Kuwait y otros pa铆ses del Golfo.

Tras la anexi贸n y ocupaci贸n de Ahwaz, y la deposici贸n y asesinato del emir Khaz鈥檃l, el Emirato de Arabist谩n fue despojado de toda autonom铆a e incorporado oficialmente al Estado iran铆 como una provincia bajo el control del gobierno central. En 1936, Arabist谩n se dividi贸 entre varias gobernaciones persas; a saber, Juzest谩n, dos tercios de Ilam, Bushshar y Hormozegan. Los esfuerzos para eliminar todo rastro de su herencia 谩rabe, y negar la cultura y la identidad del pueblo 谩rabe ind铆gena, que han continuado hasta nuestros d铆as, comenzaron en serio en la d茅cada de 1930, con el remplazo de los top贸nimos 谩rabes e incluso los nombres de las caracter铆sticas geogr谩ficas por los equivalentes en farsi. Este patr贸n ha sido inmutable a pesar del advenimiento de nuevos gobernantes y reg铆menes iran铆es en las d茅cadas siguientes, con reg铆menes sucesivos que tambi茅n reasientan a un gran n煤mero de ahwazis en otras partes de Ir谩n, en un esfuerzo por cambiar la composici贸n demogr谩fica de la regi贸n y erradicar su car谩cter 谩rabe en un intento de revisionismo hist贸rico, negando la herencia o soberan铆a de los ahwazis.

Como parte de esta pol铆tica profundamente racista, los colonos 茅tnicamente persas son transferidos a la zona desde otras 谩reas de Ir谩n para trabajar en las industrias del petr贸leo y el gas y petroqu铆mica, con el r茅gimen anterior y actual jact谩ndose de los grandes incentivos que ofrece a estos ingresos, incluidos empleos bien remunerados y viviendas en asentamientos especialmente construidos, provistos de todos los servicios y comodidades negados a la poblaci贸n 谩rabe ahwazi local. Cabe se帽alar tambi茅n que estos asentamientos se crean rutinariamente mediante la limpieza y el arrasamiento de las aldeas ahwazi, cuyos pueblos generalmente no reciben ninguna advertencia y no reciben ninguna compensaci贸n.

Si bien el Medio Oriente est谩 repleto de ejemplos hist贸ricos de territorios y poblaciones conquistados y pueblos asimilados por la fuerza en estados-naci贸n nuevos o existentes, las circunstancias espec铆ficas con respecto al pueblo 谩rabe ahwazi en Ir谩n son desgarradoras, dada la forma en que los sucesivos reg铆menes iran铆es, independientemente de su ideolog铆a, han intentado borrar y negar la historia y la existencia mismas del pueblo ahwazi, y pretender que nunca tuvieron una naci贸n aut贸noma. Esta pol铆tica se basa en un prejuicio virulentamente anti谩rabe, profundamente arraigado u promovido por los sucesivos reg铆menes, que ha normalizado el racismo estructural y los prejuicios contra las comunidades minoritarias al tiempo que propaga una historia revisionista en la que la supremac铆a 茅tnica persa es un principio central. La negaci贸n de los derechos culturales, ling眉铆sticos, pol铆ticos y econ贸micos a todas las comunidades minoritarias de Ir谩n, asimiladas por la fuerza en lo que ahora se conoce como Ir谩n, ha continuado sin parar desde la creaci贸n del Ir谩n moderno en la d茅cada de 1920.

El pueblo persa es una minor铆a en su pa铆s

Pocos en Occidente son conscientes de que el pueblo iran铆 o persa representa, como m谩ximo, el 30 por ciento de la poblaci贸n de Ir谩n: el 70 por ciento restante de la poblaci贸n est谩 formado por un mosaico de minor铆as no persas, incluidos kurdos, baluches, turcos azerbaiyanos, 谩rabes ahwazi, turcomanos y caspainis. Del mismo modo, mientras que Ir谩n es mayoritariamente musulm谩n chi铆ta, otras religiones all铆, cuyos adherentes el r茅gimen persigue rutinariamente por sus creencias, incluyen sunitas, cristianos, zoroastrianos, jud铆os, mandeos, baha铆es y ka鈥檏ai.

Tambi茅n es importante tener en cuenta que la poblaci贸n de casi todas las provincias iran铆es fronterizas con un pa铆s vecino, est谩 compuesta principalmente por ciudadanos de la misma etnia que esos pa铆ses, y las familias a menudo viven justo al otro lado de la frontera, siendo los kurdos, azerbaiyanos, baluches y ahwazis los principales ejemplos. Estas minor铆as no est谩n representadas de ninguna manera en la estructura de poder del Estado iran铆, con las palancas del poder y la mayor parte de la econom铆a firmemente en manos de los persas 茅tnicos. Las minor铆as 茅tnicas y religiosas son activamente perseguidas y se les niega cualquier voz pol铆tica o acceso al poder pol铆tico y econ贸mico.

El etnocidio 谩rabe es 煤nico en su tipo

Si bien el Estado iran铆 ha empleado diferentes estrategias en su trato con estas diferentes comunidades, siendo de mano dura hacia los kurdos mientras intenta cooptar a los n贸madas Lurs y asimilarlos a la poblaci贸n 茅tnica persa, por ejemplo, el intento de borrar directamente al pueblo 谩rabe / ahwazi es 煤nico, incluso para los est谩ndares del Estado iran铆.

Por esta raz贸n y frente al racismo implacable, la apuesta por una autonom铆a e independencia renovadas entre la poblaci贸n ahwazi contin煤a ganando popularidad, con un conflicto de bajo nivel entre los habitantes 谩rabes (ahwazi) de la regi贸n y el Estado central iran铆, que contin煤a hasta el d铆a de hoy. Aunque la Revoluci贸n Isl谩mica de 1979 trajo brevemente la esperanza de que podr铆a haber un cambio para los ahwazis, en realidad la situaci贸n de los ocho millones de miembros de la poblaci贸n ahwazi s贸lo ha empeorado desde entonces.

El actual r茅gimen iran铆 simplemente ha mantenido el etnonacionalismo persa de Reza Shah y ha aplicado un barniz adicional de religiosidad, en forma de fundamentalismo chi铆, para consolidar a煤n m谩s el poder autoritario en manos de una parte espec铆fica de la poblaci贸n del pa铆s, con exclusi贸n de todos los dem谩s.

Varias razones se encuentran detr谩s de la represi贸n de los sucesivos reg铆menes iran铆es contra las comunidades minoritarias, y su omisi贸n del marco de identidad nacional del marco de identidad nacional del Ir谩n moderno. Principalmente estos son:

-La mayor铆a de la poblaci贸n en las provincias fronterizas de Ir谩n con los pa铆ses vecinos comparten la misma etnia que los pa铆ses vecinos.

-La mayor铆a de los recursos de Ir谩n, incluidos el petr贸leo, el gas y el agua, se encuentran en estas provincias con poblaciones predominantemente minoritarias 茅tnicas.

-El acceso de Ir谩n al Golfo 脕rabe y a los principales puertos se encuentra en estas provincias, compuestas predominantemente por minor铆as 茅tnicas.

En pocas palabras, la existencia del Estado iran铆 depende de mantener el control sobre sus provincias fronterizas. Cuando se trata de la disposici贸n del r茅gimen iran铆 hacia los 谩rabes ahwazi, estos tres motivos entran en juego: las patrias 谩rabes ahwazi tambi茅n contienen la mayor铆a de los dep贸sitos de petr贸leo y gas de Ir谩n, gran parte de la costa iran铆 y, por lo tanto, el acceso al Golfo 脕rabe.

Como resultado, si bien los reg铆menes han ido y venido desde 1925, la determinaci贸n de los gobernantes de mantener el poder a toda costa se ha mantenido constante, lo que resulta en la necesidad de negar la existencia de la comunidad 谩rabe ahwazi y las otras comunidades minoritarias que viven en Ir谩n. Es una triste iron铆a que si Ir谩n hubiera trazado un rumbo diferente hace mucho tiempo, podr铆a haberse convertido en una democracia multi茅tnica que ofreciera un faro de esperanza a toda la regi贸n. Sin embargo, en cambio, se ha convertido en la principal causa de dolor y sufrimiento masivos para millones de personas en toda la regi贸n, sobre todo los millones de personas obligadas a vivir bajo el gobierno represivo e implacable de su r茅gimen actual.

El movimiento nacional ahwazi est谩 luchando no solo para lograr el reconocimiento de los derechos humanos para el pueblo ahwazi, sino tambi茅n para sus esfuerzos por obtener un reconocimiento pol铆tico basado en la soberan铆a hist贸rica de Ahwaz, con la experiencia de los ahwazis durante el siglo pasado que lleva a la certeza de que el logro de los derechos humanos b谩sicos por s铆 solo no garantizar谩 la libertad y la dignidad negadas durante mucho tiempo que el pueblo ahwazi necesita o pondr谩 fin a la persecuci贸n etnonacionalista de Ir谩n. Por lo tanto, los ahwazis est谩n decididos a obtener el reconocimiento de su derecho a la autodeterminaci贸n negado durante mucho tiempo y pueden gobernar su propia patria en una forma justa y equitativamente aplicada de federaci贸n 茅tnica o independencia absoluta.

Las demandas de derechos de las minor铆as y autonom铆a federal solo han aumentado en las d茅cadas siguientes desde la revoluci贸n de 1979, con la tecnolog铆a permitiendo a las comunidades minoritarias -cuyos parientes viven justo al otro lado de la frontera en un pa铆s vecino- comunicarse en sus propios idiomas y explorar sus propias identidades de maneras que desaf铆an la censura del Estado iran铆. Esto ha ayudado a aumentar la conciencia y la autoidentificaci贸n de los individuos con su grupo 茅tnico o religioso, fortaleciendo la resistencia a los intentos del r茅gimen iran铆 de asimilar por la fuerza a estas comunidades a trav茅s del adoctrinamiento en el supremacismo etnonacional persa dominante, que sustenta la sociedad iran铆, que es tristemente defendido no solo por el propio r茅gimen, sino por los principales grupos de oposici贸n persas que temen esa plena inclusi贸n o reconocimiento de los derechos de las numerosas minor铆as. Las comunidades en Ir谩n podr铆an conducir al desmembramiento territorial de Ir谩n. En otro ciclo de iron铆a, este miedo y rechazo a la inclusi贸n de estas minor铆as crea una oposici贸n fracturada y debilitada incapaz de desafiar al r茅gimen actual en el poder y empuja a estas mismas comunidades minoritarias a determinar que, sin importar qui茅n est茅 en el poder en Teher谩n, nunca se les dar谩 un asiento en la mesa y deben buscar la autonom铆a federal o incluso la independencia absoluta para garantizar los plenos derechos de sus respectivas comunidades.

Las oleadas de encarcelamientos y ejecuciones que se dirigen desproporcionadamente a activistas y disidentes de la sociedad civil de comunidades minoritarias no hacen nada para disipar la idea de que el racismo estructural y los prejuicios incorporados en la identidad nacional moderna de Ir谩n podr铆an alterarse lo suficiente como para construir una naci贸n que incluya todas las identidades de las comunidades minoritarias.

Adem谩s de estar relacionadas con la grave escasez de agua, las protestas actuales en la regi贸n de Ahwaz se deben en parte a este sentimiento de que, despu茅s de d茅cadas de que el r茅gimen iran铆 intentara asimilar por la fuerza al pueblo ahwazi a trav茅s de la supresi贸n del idioma, la identidad cultural y la denegaci贸n del acceso a la econom铆a, el r茅gimen ha abierto una nueva fase en su guerra contra el pueblo ahwazi.  Es decir, la negaci贸n del acceso al agua.

La mayor铆a de los ahwazis ahora creen que el r茅gimen est谩 represando y desviando deliberadamente los r铆os de la regi贸n y transfiriendo sus aguas a 谩reas 茅tnicamente persas de Ir谩n para destruir la capacidad del pueblo ahwazi de sobrevivir en su tierra. La 煤nica conclusi贸n que le queda a la gente, que ha visto miles de acres de tierras de cultivo convertidas en un desierto est茅ril y sus vastas marismas reducidas a un 谩rea muy contaminada sin apenas vida marina es que el r茅gimen iran铆 se est谩 embarcando en una estrategia renovada de ingenier铆a demogr谩fica para garantizar su continuo control de hierro sobre una porci贸n de territorio vital para su propia supervivencia. Esto es etnocidio en el pleno sentido del t茅rmino. Incluso hay medios occidentales que mencionan la escasez de agua hablan sobre el cambio clim谩tico, pero no sobre la redirecci贸n muy deliberada de los recursos h铆dricos por parte del r茅gimen. En un art铆culo anterior en nuestro sitio, se detalla la problem谩tica del saqueo del agua.

Nuevo reactor nuclear en la regi贸n ahwazi

Como si estos problemas no fueran suficientes, el r茅gimen iran铆 anunci贸 recientemente la construcci贸n en curso de un nuevo reactor nuclear, la central nuclear de Darkhovin, en la regi贸n de Ahwaz, en el r铆o Karun, con parte de la construcci贸n de la planta ya construida. Dado que el pueblo ahwazi sigue sufriendo de mala salud causada principalmente por la contaminaci贸n y la degradaci贸n ambiental debido a la industria petroqu铆mica no regulada de Ir谩n en la regi贸n, es muy preocupante que el pueblo ahwazi ahora pueda estar sujeto a posibles desechos nucleares y otros terribles efectos ambientales como resultado de las operaciones de una planta de energ铆a nuclear bajo un r茅gimen que busca atajos, no valora la vida del pueblo ahwazi, y no se molestar铆a en alertar a la poblaci贸n local, en caso de que ocurra un accidente en la planta.

Despu茅s de casi un mes de protestas, la represi贸n del r茅gimen contra la comunidad ahwazi contin煤a. M谩s de 2.000 manifestantes 谩rabes ahwazi han sido arrestados, 12 manifestantes ahwazi han sido confirmados muertos a tiros hasta el momento. El r茅gimen se ha negado a entregar los cuerpos de los manifestantes a sus familias, enterr谩ndolos sin notificar a sus seres queridos o decirles d贸nde est谩n enterrados. El r茅gimen tambi茅n despleg贸 un gran n煤mero de tropas fuertemente armadas, personal del IRGC y milicianos Basiji e incluso ha llamado a unidades de PMF leales al IRGC de Irak que cruzaron la frontera para ingresar a la regi贸n y ayudar a sofocar el movimiento de protesta.

Los informes de tanques y veh铆culos blindados llegaron a pesar de un intento del r茅gimen de crear un apag贸n de comunicaciones e Internet en la regi贸n de Ahwaz en un esfuerzo cada vez m谩s desesperado por aplastar las protestas que han atra铆do la atenci贸n y el apoyo internacional. El uso de un apag贸n de comunicaciones e internet es una t谩ctica com煤n del r茅gimen, y se ha utilizado con mayor frecuencia con la proliferaci贸n de las redes sociales. NetBlocks, un sitio web que monitorea las redes de telecomunicaciones en diferentes partes del mundo, dijo que el servicio de Internet en Ir谩n ha sido testigo de una interrupci贸n significativa desde que las protestas en Ahwaz comenzaron a extenderse por todo Ir谩n el 15 de julio.

Las protestas generalizadas en solidaridad con Ahwaz tambi茅n se han expandido en otras 谩reas de Ir谩n, con manifestantes que toman las calles y cantan consignas contra el r茅gimen en Tabriz, Urmia y Meshgin Shahr en los turcos predominantemente azerbaiyanos al noroeste del pa铆s. Como resultado, las comunidades minoritarias en todo Ir谩n han desarrollado un mayor sentido de su propia identidad y de solidaridad con otras minor铆as, que solo ha llegado a un mayor alivio a medida que la naturaleza represiva del r茅gimen iran铆 contin煤a atacando a las comunidades minoritarias en un intento de evitar que estas comunidades participen activamente en sus tradiciones culturales, hablen en su lengua materna u organiz谩ndose a nivel social o pol铆tico, lo que amenazar铆a a las comunidades de orientaci贸n persa.  El etnonacionalismo es un inquilino central del actual r茅gimen en el poder en Teher谩n.

Como una de las comunidades minoritarias m谩s vulnerables de Ir谩n, el riesgo para la comunidad ahwazi es muy real. Adem谩s de la represi贸n interna, el r茅gimen iran铆 se ha embarcado en una campa帽a de intimidaci贸n pol铆tica y ejecuciones extrajudiciales de disidentes ahwazi en el extranjero, atacando y, a veces, asesinando con 茅xito a quienes viven en el exilio en Europa y en Am茅rica del Norte. Por lo tanto, incluso cuando Occidente intenta renegociar un retorno al JCPOA, la cuesti贸n del compromiso de Occidente con los derechos humanos y la democracia en el extranjero se pondr谩 a prueba cuando se trate de la cuesti贸n Ahwaz.

Muchos han comentado sobre la ceguera deliberada de Occidente hacia el r茅gimen de Ir谩n, se帽alando que no se debe confiar en que un r茅gimen que est谩 listo para limpiar 茅tnicamente a toda una comunidad minoritaria dentro de sus propias fronteras ejecute un programa nuclear. Si los Estados Unidos y la UE son realmente serios acerca de su compromiso con estos principios, una revisi贸n de la campa帽a de Teher谩n contra la comunidad ahwazi y las otras comunidades minoritarias en Ir谩n debe abordarse y ser parte de las negociaciones.

Como ha demostrado la 煤ltima d茅cada, los medios militares convencionales del r茅gimen iran铆 y el uso de milicias de poder han sido m谩s peligrosos y han hecho m谩s para desestabilizar la regi贸n que su programa nuclear. Un Ir谩n democr谩tico no se trata de querer un 芦cambio de r茅gimen禄 como algunos partidarios occidentales del actual r茅gimen iran铆 quisieran sostener, sino de la libertad y la garant铆a de los derechos humanos fundamentales para las comunidades como los ahwazies que sufren desproporcionadamente bajo el sistema actual, que est谩 plagado de racismo estructural, corrupci贸n e incrustado con supremac铆a 茅tnica. Sin una soluci贸n sostenible y un consenso sobre c贸mo proporcionar derechos humanos, pol铆ticos y econ贸micos a la comunidad Ahwaz y a las otras comunidades minoritarias en Ir谩n, la demograf铆a del pa铆s ser谩 una bomba de relojer铆a, que en 煤ltima instancia ser谩 la ca铆da del r茅gimen actual en Teher谩n, mucho antes de que pueda tener lugar cualquier intervenci贸n occidental significativa.

FUENTE: Rahim Hamid / Informe Oriente Medio

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org