March 18, 2023
De parte de ANRed
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Crear las condiciones mas favorables para que los ucranianos, todo ellos, decidan soberanamente y se pongan de acuerdo sin interferencias extranjeras, deber铆a ser la prioridad del movimiento por la paz, m谩s necesario y urgente que nunca en la historia humana. Por Rafael Poch de Feliu*


Uno de los problemas de la guerra de Ucrania es que no estamos ante una guerra, sino ante varias. Hay una guerra reaccionaria de Rusia contra Ucrania, abierta desde la invasi贸n de febrero de 2022 que buscaba la consolidaci贸n del r茅gimen autocr谩tico, en el interior y en el exterior, con una 芦corta guerra victoriosa禄. Hay elementos de guerra civil entre ucranianos desde la primavera de 2014, ocasionada por el no reconocimiento de la diversidad identitaria interna de los ucranianos en sus diferentes regiones, sin los cuales la invasi贸n rusa habr铆a sido muy dif铆cil, sino imposible. Hay una guerra del hegemonismo entre la OTAN y Rusia, sin la cual las dos anteriores seguramente no habr铆an llegado a la violencia, auspiciada por Estados Unidos con su presi贸n expansionista hacia el Este desde el cierre en falso de la guerra fr铆a, hace treinta a帽os. Y hay un precalentamiento de gran guerra global con China para neutralizar su ascenso como l铆der de un polo no occidental en el mundo y del que la guerra de Ucrania es proleg贸meno.

Esta m煤ltiple dimensi贸n de la guerra explica muchos de sus l铆os y complejidades a la hora de valorarla, entre ellos el hecho de que los papeles de David y Goliat, as铆 como el t铆tulo de 鈥渁gresor imperial鈥, sean intercambiables, dependiendo de qu茅 guerra hablemos.

De momento la invasi贸n rusa, con su catastr贸fica y criminal factura humana, es lo m谩s grave, pero cada vez es m谩s evidente que los riesgos de la guerra, de momento por procuraci贸n, entre la OTAN y Rusia, as铆 como el pulso con China que hay detr谩s, nos arrastran a escenarios de un conflicto global en el que el n煤mero de v铆ctimas podr铆a contarse no en decenas de miles como ahora sino en centenares de millones.

El Bulletin de los cient铆ficos nucleares, respetable instituci贸n fundada por Einstein en 1947, ha colocado su c茅lebre 鈥渞eloj del d铆a del juicio final鈥 en su c贸mputo m谩s corto hacia el desastre desde que se cre贸, noventa segundos, y una de sus encuestas entre especialistas, entre ellos primeras figuras del ej茅rcito de Estados Unidos y expertos internacionales, arroj贸 ya hace unos meses el inequ铆voco resultado de que toda esa gente se toma muy en serio la posibilidad de que el actual conflicto degenere en una guerra nuclear.

A煤n m谩s inquietante es el fen贸meno de banalizaci贸n de ese peligro que se observa en los medios de comunicaci贸n y entre los pol铆ticos, particularmente los europeos cuyo 谩mbito geogr谩fico es el primer escenario a sufrir el desastre. La idea de que 鈥淧utin va de farol鈥 es demente y temeraria en su misma esencia: ignora toda la historia de las relaciones entre potencias nucleares de la guerra fr铆a, as铆 como el hecho central de que incluso si un intercambio nuclear fuera poco probable, su mera posibilidad es demasiado catastr贸fica y terrible para ser admitida como tal.

El 5 de diciembre dos bases de la aviaci贸n estrat茅gica rusa, en Riaz谩n y Saratov, a 300 millas de la frontera ucraniana, fueron atacadas con misiles ucranianos modificados y modernizados por la OTAN. El ataque ucraniano era 鈥渓eg铆timo鈥 en el sentido de que desde esas bases han despegado aviones que han lanzado misiles contra Ucrania, pero hay que comprender que no se trata de legitimidad, sino de supervivencia. Imaginar que una base militar estrat茅gica de Estados Unidos fuera atacada por M茅xico con la ayuda de Rusia o China, produce escalofr铆os, pero en este caso la noticia pas贸 casi desapercibida en Occidente, no as铆 en Rusia.

El env铆o de armas pesadas occidentales, incluida aviaci贸n, a Ucrania, que en marzo era descartado por el Presidente Biden 鈥 鈥減orque eso se llamar铆a tercera guerra mundial鈥, dijo 鈥 est谩 ahora en todos los c谩lculos. El Parlamento Europeo ha llamado a arrollar a Rusia militarmente con esos recursos facilitados por la OTAN. Se ignora ol铆mpicamente lo que era el propio plan de batalla en Europa de la Alianza militar occidental durante la guerra fr铆a.

A causa de la superioridad convencional de la URSS, el plan de Mosc煤 para el caso de una guerra era llegar en 48 horas al Paso de Calais con sus divisiones acorazadas, que entonces estaban destacadas en Alemania del Este, Checoslovaqu铆a y Hungr铆a. Para contener aquel previsto rodillo, el plan de guerra de la OTAN era detenerlo con armas nucleares t谩cticas para ganar las dos o tres semanas necesarias para que el grueso del ej茅rcito de Estados Unidos pudiera desembarcar en Europa y equilibrar la situaci贸n. Ahora, en la tele rusa se habla abiertamente de tal escenario, pero a la inversa, para el caso de que el ej茅rcito ruso sea arrollado por la OTAN, cuya superioridad militar es aplastante y su presupuesto militar, sumado, m谩s de diecisiete veces el de Rusia.

Actualmente la iniciativa militar en el terreno de batalla la tienen los rusos, con un lento avance destinado a consolidar su ocupaci贸n de alrededor del 20% del territorio nacional de Ucrania. El gobierno de Kiev propugna la reconquista de todo eso y anuncia una ofensiva en primavera para reconquistar Crimea, algo del todo imposible a menos que la OTAN se implique directamente como piden los socios mas insensatos como Polonia y como propiciar铆a una provocaci贸n por ejemplo en Moldavia. En ese escenario, si caen misiles noratl谩nticoss sobre Crimea o Mosc煤, hay que ser conscientes de que tambi茅n podr铆an caer sobre Bruselas, Varsovia o Bucarest. Y a partir de ah铆, cualquier cosa ser铆a posible.

Todo esto dicta el sentido com煤n de detener inmediatamente la actual espiral b茅lica y negociar, independientemente del juicio y diagn贸stico que se haga sobre las responsabilidades de esta guerra.

驴Entonces, qu茅? 驴Resignarse a que Ucrania sea vencida en aras de impedir un desastre mayor? La respuesta es negociar un alto el fuego, como dicen los chinos, y a partir de ah铆 buscar un compromiso que garantizara la ulterior seguridad de Ucrania, es decir garant铆as de que Rusia no vuelva a invadir en el futuro. Para eso, la seguridad de Ucrania deber铆a formar parte de un esquema de seguridad europeo integrado que incluyera a Rusia. Es decir: no hay m谩s remedio que regresar, de una u otra forma, a la idea que se pact贸 al fin de la guerra fr铆a y que se plasm贸 en la Carta de Par铆s para la nueva Europa firmada en el El铆seo en noviembre de 1990 y qued贸 reflejada en una infinidad de promesas verbales hechas entonces a Mija铆l Gorbachov. Es dif铆cil que Washington acceda a eso porque con tal f贸rmula de seguridad, Estados Unidos quedar铆a fuera del continente. Ese fue, precisamente, el motivo que determin贸 la provocadora expansi贸n hacia el este de la OTAN de los 煤ltimos treinta a帽os, porque creando nuevas tensiones con Rusia se justificaba la raz贸n de ser de la OTAN y el dominio pol铆tico-militar de Washington que 茅sta lleva consigo.

Para que tal desarrollo fuera posible, Francia y Alemania deber铆an desmarcarse de la senda guerrera de Estados Unidos. Los americanos deber铆an retirarse de Europa y la Uni贸n Europea no deber铆a dejarse arrastrar hacia la 鈥済uerra de civilizaci贸n鈥, con demonizaci贸n de Putin y de la cultura rusa -algo sin precedentes en la guerra fr铆a, ni siquiera contra Stalin 鈥 ni participar en el cerco militar a potencias nucleares adversarias como Rusia y China.

Ucrania deber铆a ser neutral, su gobierno tendr铆a que reconocer la diversidad del pa铆s y dejar de imponer como 鈥溍簄ica y aut茅ntica鈥 la identidad ucraniana dominante en Galizia al conjunto del pa铆s, en especial al Sur y Este de Ucrania donde la poblaci贸n no la acepta. Incluso condenando rotundamente el desastre de la invasi贸n rusa, esa poblaci贸n ucraniana no niega la cultura rusa, la lengua rusa y la religi贸n ortodoxa como parte de su identidad ucraniana. Esa 鈥渙tra Ucrania鈥 debe ser reconocida por el gobierno de K铆ev en pie de igualdad, cosiendo la fractura que el cambio de r茅gimen de 2014 consum贸 animado por Washington y la Uni贸n Europea. La invasi贸n rusa ha cambiado muchas cosas en las conciencias de todos los ucranianos, y ciertamente tambi茅n en los sectores rus贸filos del pa铆s, pero ese hecho es fundamental y si no se reconoce y resuelve, quedar谩 como lastre para el futuro, sea cual sea el resultado de la guerra.

En esas condiciones, Rusia no tendr铆a dificultad en aceptar una Ucrania integrada en la Uni贸n Europea y no dise帽ada contra ella por sus adversarios, como no la tuvo en 1991 cuando su 茅lite disolvi贸 la URSS, despu茅s de su voluntaria retirada de Europa del Este.

Hay que hacerse a la idea de que en cualquier escenario de futuro que no implique una gran guerra, Crimea seguir谩 siendo rusa, aunque all铆 se podr铆a celebrar un refer茅ndum con garant铆as internacionales para legitimar ese cambio. Tambi茅n en el Donbas se podr铆a dejar votar a la poblaci贸n, con garant铆as internacionales cre铆bles鈥

Hay que comprender que los diferentes y contradictorios anhelos populares que ha contenido la tragedia de Ucrania todo estos a帽os, vienen unidos por el denominador com煤n de su manifiesto desprecio, tanto por las oligarqu铆as locales como por las grandes potencias que determinaron el desarrollo de los acontecimientos.

Es necesario atender a los intereses de la poblaci贸n concernida cuando 茅sta se declaraba en las encuestas mayoritariamente contra el ingreso del pa铆s en la OTAN (2008, coincidiendo con la 鈥渋nvitaci贸n鈥 de la Conferencia de Bucarest de la Alianza), contra la realizaci贸n de maniobras militares de la OTAN junto a las fronteras de Rusia (enero de 2022), contra la privatizaci贸n y venta de la tierra a extranjeros (repetidamente), a favor de la ca铆da del corrupto gobierno del Presidente Yanukovich (el Maid谩n de Kiev, en 2014), a favor de la anexi贸n a Rusia (los habitantes de Crimea, 2014) o cuando tom贸 las armas, bien para defender sus hogares y escuelas bombardeadas en el verano de 2014 por la 鈥渙peraci贸n antiterrorista鈥 del nuevo gobierno proocidental en K铆ev que envi贸 contra el Donbas a sus batallones de extrema derecha, bien para combatir la invasi贸n militar rusa a partir de febrero de 2022 de resultados tan desastrosos. Todos esos genuinos anhelos populares han sido despreciados por la OTAN, por Rusia, por la oligarqu铆a, por las multinacionales, y deber铆an poder volver a expresarse, una vez se establezca un alto el fuego y se recupere el m铆nimo de normalidad para ello. Crear las condiciones mas favorables para que los ucranianos, todo ellos, decidan soberanamente y se pongan de acuerdo sin interferencias extranjeras, deber铆a ser la prioridad de un movimiento por la paz, m谩s necesario y urgente que nunca en la historia humana, particularmente en Europa.

*Nota publicada en puntodevistainternacional.org





Fuente: Anred.org