October 4, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
200 puntos de vista


Romaric Godin

Durante a帽os, la industria de la defensa ha sido promocionada como un sustituto de la desindustrializaci贸n y un escaparate de la grandeza del pa铆s. La ruptura del contrato de los submarinos vendidos a Australia muestra con crueldad que esta pol铆tica no es m谩s que un callej贸n sin salida.El psicodrama sobre los contratos de submarinos rotos por Australia no puede entenderse sin la base econ贸mica de este asunto. Porque la furia de las autoridades representa m谩s que una cuesti贸n de atentado al honor o la grandeza de Francia. Tambi茅n es el completo fracaso de una estrategia industrial adoptada hace mucho tiempo por los sucesivos gobiernos.

Porque, durante m谩s de medio siglo, el sector de armamento apareci贸 como una excepci贸n en la triste historia de la ca铆da industrial de Francia. En ella se mantuvieron cuotas de mercado y las 贸rdenes de compra firmadas fueron lo suficientemente impactantes como para restaurar la imagen de un comercio exterior en d茅ficit permanente desde 2004. Como estos 鈥渕ercados鈥 son principalmente el resultado de acuerdos entre gobiernos, los dirigentes pol铆ticos pod铆an hacer creer que eran los grandes defensores de la industria francesa y de los puestos de trabajo que la acompa帽an.

Pero este sector fue como una droga para la econom铆a francesa. Un sustituto de la grandeza industrial que provoc贸 un espejismo de 茅xito en un entorno desastroso. Y como una verdadera droga, acab贸 royendo el pa铆s y volvi茅ndose da帽ina. Ha cambiado la realidad hasta el punto de que ahora pensamos que se ha vuelto indispensable. Cuando falta, ocupa toda la superficie medi谩tica.

Pero los puestos de trabajo amenazados en el Cotentin por la ruptura del contrato australiano, cuya amenaza se lamenta, son solo una parte de una historia m谩s grande. Durante cuarenta a帽os, Francia ha perdido secciones enteras de su industria, ante la indiferencia, incluso con el aplauso de unos dirigentes preocupados por 鈥渓a adaptaci贸n鈥 del pa铆s o su 鈥渕odernizaci贸n鈥 . Durante este tiempo, sin embargo, la industria de defensa y armamento se benefici贸 de un apoyo financiero y diplom谩tico p煤blico muy fuerte.

El argumento esgrimido fue que, a diferencia de otras industrias sujetas a la ley 鈥渘atural鈥 del mercado, los armamentos permitieron sostener la grandeza econ贸mica francesa. En 2013, Jean-Yves Le Drian, entonces ministro de Defensa de Fran莽ois Hollande, afirm贸 que era un elemento clave en la 鈥減ol铆tica de competitividad鈥 del pa铆s , que 鈥渁lienta y apoya la innovaci贸n industrial y tecnol贸gica鈥 .

El economista Claude Serfati, autor en 2017 del libro Le Militaire 鈥 Une histoire fran莽aise (Ed. Amsterdam), una investigaci贸n sobre el lugar del ej茅rcito en nuestro pa铆s, explica esta opci贸n por la herencia del gaullismo. 鈥淓l giro del gaullismo consider贸 que la grandeza del pa铆s se basaba en una combinaci贸n de poder militar y poder econ贸mico鈥, subraya. Y este punto de inflexi贸n ha quedado anclado en la clase dominante. De ah铆 la argumentaci贸n adelantada por Jean-Yves Le Drian.

Pero la realidad es muy diferente. Una simple observaci贸n emp铆rica lo demostrar铆a: mientras Francia apoyaba este sector en condiciones de plena competencia, la industria francesa ha seguido perdiendo cuota de mercado y destruyendo puestos de trabajo. La balanza comercial positiva del sector en 2019 fue de solo 5 mil millones de euros frente a un d茅ficit de 79 mil millones de euros. Por tanto, el efecto domin贸 de la industria militar es dudoso. M谩s bien, tenemos una especie de escaparate enga帽oso que mantenemos con mimo, pero detr谩s del cual no hay nada.

Claude Serfati realiz贸 una investigaci贸n m谩s concreta en un art铆culo publicado en la revista Les Possibles en junio de 2020. Concluye que hay un efecto domin贸 muy d茅bil del sector de defensa en otros sectores industriales. La 煤nica que realmente se beneficia de este efecto es la industria aeron谩utica que, adem谩s, es el otro 鈥渂uque insignia鈥, junto con los astilleros, de la industria exportadora francesa. Sin embargo, subraya el economista, las especificidades de la industria de la defensa y la aeron谩utica contribuyen a una especializaci贸n que no tiene un efecto positivo general en la industria. Por ejemplo, los productores de m谩quinas-herramienta aeron谩uticas dif铆cilmente pueden, dadas sus limitaciones, desarrollarse en otros sectores.

鈥淟a especializaci贸n de bienes de capital para las necesidades de la producci贸n de armas y aeron谩utica tiene un precio elevado鈥, concluye Claude Serfati. En la divisi贸n internacional del trabajo, la participaci贸n de Francia se redujo as铆 a medida de esta especializaci贸n, mientras que las empresas presentes en Francia en otros sectores tuvieron que recurrir a las importaciones, por ejemplo de m谩quinas herramienta, para asegurar su producci贸n. Al mismo tiempo, la 鈥減ol铆tica industrial鈥 abandon贸 los sectores industriales en nombre de la modernidad y se centr贸 en la industria de defensa. Detr谩s de la bravuconer铆a del Quai d鈥橭rsay o de la Rue Saint-Dominique, hubo ciertamente una configuraci贸n econ贸mica del desastre comercial franc茅s por la obsesi贸n militar.

Evidentemente, el gasto militar, como todo gasto p煤blico, tiene un 鈥渆fecto multiplicador鈥, como se帽al贸 Keynes. Este 煤ltimo tambi茅n hab铆a utilizado una imagen llamativa: en lugar de no hacer nada, el Estado har铆a mejor en dar trabajo para cavar agujeros y rellenarlos. Pero Keynes no ped铆a esta pol铆tica absurda, incluso buscaba siempre el gasto p煤blico 贸ptimo, el que correspond铆a a la m谩xima utilidad. Sin embargo, desde este punto de vista, el armamento no est谩 muy bien situado.

Seg煤n Claude Serfati, que intent贸 medir este efecto multiplicador, se sit煤a en 1,2 para los empleos directos. En otras palabras, un euro colocado en defensa aporta 20 centavos a la econom铆a. Es muy bajo: las energ铆as saludables o 鈥渧erdes鈥 muestran un multiplicador de 1,5; 2.4 la educaci贸n. En otras palabras: las inversiones en defensa son muy poco rentables para el resto de la econom铆a.

Sin embargo, cabe mencionar otro mito, el de la capacitaci贸n tecnol贸gica del gasto militar. A menudo se presenta, bas谩ndose en el ejemplo de Internet, como una tecnolog铆a desarrollada por primera vez por las fuerzas armadas de Estados Unidos. Claude Serfati no tiene palabras suficientemente duras contra esta narrativa 鈥渃aricaturesca鈥 que afirma que Internet no existir铆a sin los militares: 鈥 obviamente, no discuto que el trabajo inicial se realiz贸 a petici贸n de 鈥 y financiado por 鈥 los militares. Pero en revancha, los desarrollos que llevaron a Internet tal como la conocemos han sido en gran parte el trabajo de comunidades cient铆ficas acad茅micas (y no solo en los Estados Unidos) y de empresas comerciales鈥. De todos modos, esta discusi贸n trata de los a帽os 1950-1970. Todo el mundo reconoce que hoy el sector civil es el motor de la innovaci贸n.

Pero hay otro elemento a subrayar: Francia se ha especializado en la especializaci贸n. La oferta de defensa francesa es muy limitada 鈥 y es por eso que la p茅rdida de un mercado para sus submarinos pone en peligro su sitio de producci贸n 鈥 y ciertamente no permite financiar investigaciones tan vastas y ambiciosas como las del complejo militar-industrial estadounidense de la d茅cada de 1960. El problema ya se ha mencionado: la industria de defensa francesa est谩 demasiado especializada para tener un impacto econ贸mico constante. Adem谩s, si este no fuera el caso, las innovaciones militares ya habr铆an permitido el famoso movimiento industrial hacia arriba, que se viene atrasando desde hace cuarenta a帽os en Francia.

Por lo tanto, pretendemos que la preservaci贸n de los puestos de trabajo de defensa es crucial. Pero s贸lo es as铆 porque esta misma preservaci贸n se ha logrado a costa de las inmensas p茅rdidas de puestos de trabajo en la industria que Francia ha conocido y que, por supuesto, no tuvo el mismo peso medi谩tico y pol铆tico. Y aqu铆 es donde se cierra la trampa. La pol铆tica industrial francesa, encerrada en su vana l贸gica de 鈥済randeza鈥, se ha vuelto dependiente de un sector de armamento que ahora est谩 sujeto a un nuevo contexto geopol铆tico.

Porque a medida que el resto de la industria se desmorona, este sector ahora tiene un peso nada despreciable y puede utilizar el chantaje al empleo para obtener el apoyo del gobierno y de la opini贸n p煤blica. Seg煤n Claude Serfati, la industria de defensa emplea al 3,5 % de los empleados en la industria manufacturera y genera el 6,5 % de la facturaci贸n de este mismo sector. Sin embargo, como subraya el economista Benjamin B眉rbaumer, autor del libro Le Souverain et le March茅 (Amsterdam, 2020), 鈥渆sta especializaci贸n econ贸mica tambi茅n ha encerrado a Francia en una posici贸n de gran poder donde le gusta colocarse, pero ahora est谩 atrapada en esta prioridad鈥.

Y esta trampa se est谩 cerrando. Ya no es posible econ贸micamente, y menos pol铆ticamente, perder pie en este sector. De ah铆 una preocupante carrera al precipicio. Los ministros se convierten en VRP de la industria de defensa que absorbe recursos considerables. El 23% de todo el gasto en investigaci贸n y desarrollo empresarial es absorbido por este sector. As铆, Francia se parece cada vez m谩s a los pa铆ses de opereta en los que el ej茅rcito es el 煤nico sector econ贸mico pr贸spero en una econom铆a de otro modo devastada.

Salvo que la fragilidad econ贸mica subyacente acabe debilitando al propio sector de defensa. El Estado tiene cada vez menos medios para financiar el sector que, por tanto, corre el riesgo de perder cuota de mercado. 鈥淟a divisi贸n internacional del trabajo es ahora muy jer谩rquica y, por lo tanto, es necesario, para mantener sus posiciones, permanecer a la vanguardia en investigaci贸n y dise帽o鈥, observa Benjamin B眉rbaumer. Sin embargo, Francia ya no est谩 a la vanguardia. Y, econ贸micamente debilitado, ya no puede contar con su influencia diplom谩tica internacional para ganar mercados. Esto es lo que ha demostrado el caso australiano.

Por lo tanto, comprendemos mejor la furia mezclada con el p谩nico de los dirigentes franceses en este asunto. Este incumplimiento de contrato no solo implica puestos de trabajo normandos en juego, sino que en realidad implica toda una estrategia econ贸mico-pol铆tica seg煤n la cual se pensaba que la prioridad dada a la industria militar asegurar铆a la grandeza econ贸mica y pol铆tica de Francia. Esta elecci贸n de las 茅lites francesas hinchadas de gaullismo resulta desastrosa: el pa铆s ya no tiene ninguna de esas grandezas. Esto es lo que sali贸 a la luz de repente.

Sin embargo, la trampa a煤n no est谩 completamente cerrada. Porque lo que produce este buque insignia nacional que es la industria militar tiene un 鈥渧alor de uso鈥 muy preciso que muchas veces intentamos esconder detr谩s de los supuestos beneficios del 鈥渧alor de cambio鈥 y detr谩s de la abstracci贸n del 鈥渆mpleo鈥. Recordemos que, en la primavera de 2019, la ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly, se sinti贸 muy avergonzada cuando una investigaci贸n de Disclose revel贸 que las armas francesas vendidas con orgullo a pa铆ses beligerantes en Yemen fueron, 隆qu茅 sorpresa!, utilizadas en el contexto. de esta guerra.

En otras palabras: las armas se utilizan de hecho en la guerra. Sin embargo, si se hace m谩s dif铆cil jugar con el valor de cambio, podr铆amos insistir cada vez m谩s en este valor de uso para obtener mercados. Y en un contexto geopol铆tico que se tensa entre China y Estados Unidos, la dependencia de esta industria plantea una cuesti贸n pol铆tica espec铆fica, resume Benjamin B眉rbaumer: 鈥溌縌uiere Francia ser una parte de este engranaje de confrontaci贸n?鈥 Este es el verdadero desaf铆o de la presencia francesa en el鈥 Indo-Pac铆fico 鈥. Y para un pa铆s econ贸micamente debilitado, dependiente de su industria militar y con unas 茅lites obsesionadas con una grandeza cada vez m谩s fantasmal, la respuesta podr铆a ser demasiado obvia.

Lo que Claude Serfati llama la 鈥渃entralidad del militarismo鈥 en el modelo econ贸mico franc茅s es, por tanto, un veneno econ贸mico y pol铆tico. Es el momento de salir de 茅l, y ese ser铆a sin duda el camino para asegurar la verdadera 鈥済randeza鈥 de Francia. La crisis submarina ser铆a la ocasi贸n. Pero la situaci贸n pol铆tica interna y el encierro ideol贸gico de las 茅lites pol铆ticas y econ贸micas apenas dejan lugar para el optimismo.

Romaric Godin

Periodista, es analista pol铆tico de Mediapart, Francia.

Fuente:

HTTPS://WWW.MEDIAPART.FR/JOURNAL/EC…

Traducci贸n: Enrique Garc铆a

https://sinpermiso.info/textos/la-t…


Tomado de: https://asturbulla.org/la-trampa-de…




Fuente: Grupotortuga.com