June 15, 2021
De parte de La Haine
359 puntos de vista


Los enga帽os del sionismo liberal, una constelaci贸n de pensamiento que nunca ha parecido tan deshilachada

La reciente columna de Thomas Friedman en el New York Times, en la que reflexionaba sobre los once d铆as de destrucci贸n de Gaza por parte de Israel, es un escaparate de los enga帽os del sionismo liberal, una constelaci贸n de pensamiento que nunca ha parecido tan deshilachada.

Parece que a todo peri贸dico liberal le hace falta un Thomas Friedman 鈥 el Guardian del Reino Unido tiene a Jonathan Freedland 鈥 cuyo papel es impedir a los lectores que tomen en consideraci贸n estrategias realistas para Israel-Palestina, por muy a menudo y catastr贸ficamente que hayan fracasado las ya probadas. En este caso, el ruego de Friedman a Joe Biden de preservar el 鈥榩otencial de una soluci贸n de dos estados鈥 apenas s铆 oculta su verdadera meta: resucitar el discurso de un ilusorio 鈥榩roceso de paz鈥 del que todo el mundo, salvo el sionismo liberal, se ha movido ya. Su temor es que el debate se est茅 deslizando discretamente fuera de su marco鈥 hacia el reconocimiento de que Israel es una r茅gimen beligerante de apartheid, y a la conclusi贸n de que un Estado democr谩tico para palestinos y jud铆os es hoy la 煤nica soluci贸n viable.

Durante m谩s de cinco d茅cadas, la soluci贸n de dos estados 鈥 de un gran Estado ultramilitarizado en el caso de Israel, y uno mucho m谩s reducido y desmilitarizado en el caso de los palestinos 鈥 ha sido el unico paradigma de la clase pol铆tica y medi谩tica occidental. A lo largo de esos a帽os, el Estado palestino ha fracasado a la hora de materializarse, pese a (o, m谩s probablemente, debido a) los diversos 鈥榩rocesos de paz鈥 respaldados por los EE.UU. Mientras norteamericanos y europeos se consolaban con esas fantas铆as, Israel asent铆a de boquilla, imponiendo de facto una soluci贸n de un solo Estado con la premisa de la supremac铆a sobre los palestinos, y consolidando su control sobre el conjunto del territorio.

Pero, en los 煤ltimos a帽os, las acciones colonialistas de asentamiento sin tapujos por parte de Israel han puesto en peligro el paradigma occidental. Se ha vuelto cada vez m谩s evidente que Israel es incapaz de llegar a la paz con los palestinos debido a que su ideolog铆a de Estado 鈥 el sionismo 鈥 se basa en el traslado o erradicaci贸n de los mismos. Lo que nos ha ense帽ado la historia es que la 煤nica manera justa y duradera de concluir un 鈥榗onflicto鈥 entre una poblaci贸n aut贸ctona y un movimiento de colonialismo de asentamientos consiste en la descolonizaci贸n, adem谩s del establecimiento de un Estado 煤nico, compartido, democr谩tico.

De otro modo, los colonos prosiguen con sus estrategias de substituci贸n, que incluyen invariablemente la limpieza 茅tnica, la segregaci贸n comunal y el genocidio. Fueron estas precisamente las t谩cticas empleadas por los colonizadores europeos en las Am茅ricas, 脕frica, Australia y Nueva Zelanda: la funci贸n de Friedman en los medios occidentales 鈥 consciente o no 鈥 consiste en confundir estas lecciones hist贸ricas, conectando con una prolongada herencia de irreflexivo racismo colonial.

Uno de los pilares centrales de ese legado se cifra en un pertinaz temor ante el ind铆gena y su presunto salvajismo natural. Este ha sido siempre un supuesto t谩cito detr谩s del interminable 鈥榩roceso de paz鈥 de dos estados. Un Occidente civilizado y civilizador intenta negociar un 鈥榓cuerdo de paz鈥 para proteger a Israel de las hordas palestinas de ah铆 al lado. Pero los palestinos 鈥榬echazan鈥 continuamente esas propuestas de paz debido a su salvaje naturaleza, lo que a su vez se presenta como raz贸n por la cual ha de proceder Israel a la limpieza 茅tnica y meterlos en reservas, o bantustanes, lejos de los colonos jud铆os. De cuando en cuando, Israel se ve obligado a 鈥榯omar represalias鈥 鈥 o a defenderse de este salvajismo 鈥 en lo que se convierte en un inacabable 鈥榗iclo de violencia鈥. Occidente apoya a Israel con ayuda militar y comercio preferente, mientras contempla con exasperaci贸n c贸mo fracasan los l铆deres palestinos en disciplinar a su pueblo.

Friedman es un experto en explotar esta mentalidad. Evita a menudo aceptar una responsabilidad directa por sus supuestos racistas, atribuy茅ndolos a los 鈥榙em贸cratas centristas鈥 o a otros observadores que est谩n en lo correcto. El lenguaje codificado es negociado suyo, lo que sirve para acrecentar la incomodidad que sienten los p煤blicos occidentales cuando los nativos tratan de recuperar cierto grado de control sobre su futuro. En algunos casos, el marco de los prejuicios es evidente, como sucede con su preocupaci贸n por la amenaza que representa un Ham谩s en ascenso para los derechos de las mujeres y para LGBTQ, envuelto en una pol铆tica de identidad que sabe que suena bien a oidos de los lectores del NYT. Pero con mayor frecuencia, su marco resulta insidioso, con t茅rminos como 鈥榙iezmar鈥 y 鈥榟acer estallar鈥, exhibidos para describir el deseo de autodeterminaci贸n de los palestinos como algo violento y amenazador.

La promoci贸n de Friedman del modelo de dos estados ofrece un enga帽o con tres capas. En primer lugar, escribe que la soluci贸n de dos estados traer铆a 鈥榣a paz鈥, sin reconocer que la condici贸n de esa paz es la permanente reducci贸n a gueto de los palestinos y su sojuzgamiento. En segundo lugar, culpa a los palestinos por rechazar justo esos 鈥榩lanes de paz鈥, aunque Israel no se los ofreciera nunca en serio. Y por 煤ltimo, tiene el descaro de implicar que fue el fracaso de los palestinos a la hora de negociar una soluci贸n de dos estados el que 鈥榙iezm贸鈥 el 鈥榗ampo de la paz鈥 israel铆.

Esos argumentos no s贸lo se basan en la visi贸n deshumanizadora de los 谩rabes de Friedman. Est谩n ligados tambi茅n a sus preocupaciones pol铆ticas internas. Lo que teme es que si Joe Biden llegara a reconocer la realidad de que Israel ha saboteado la soluci贸n de dos estados, entonces el presidente podr铆a desvincularse de una vez por todas del 鈥榩roceso de paz鈥. Por supuesto, la mayor铆a de los palestinos recibir铆an bien ese final de las interferencias norteamericanas: los miles de millones de d贸lares canalizados anualmente hacia el ej茅rcito israel铆, la cobertura diplom谩tica norteamericana ofrecida a Israel y las presiones abusivas a otros estados para que acepten calladamente sus atrocidades. Pero, sostiene Friedman, esta retirada conllevar铆a un alto precio en casa, al desatar una guerra civil en el seno del mismo partido de Biden y dentro de las organizaciones jud铆as en todos los EE.UU. Dios no lo quiera, podr铆a 鈥榣levar incluso a la prohibici贸n de venta de armas鈥 a Israel.

Friedman nos recuerda el aviso de un hombre de negocios israel铆, Gidi Grinstein, seg煤n el cual en ausencia de una 鈥榩otencial鈥 soluci贸n de dos estados, el apoyo norteamericano de Israel podr铆a metamorfosearse 鈥榙e cuesti贸n bipartidista en cuesti贸n de discordia鈥. El columnista escribe que preservar 鈥榩roceso de paz鈥 de los dos estados, no importa cu谩n inacabable e imposible, tiene 鈥榪ue ver con nuestros intereses de seguridad nacional en Oriente Medio鈥. 驴C贸mo define Friedman esos intereses? Se reducen, dice 茅l, al 鈥榝uturo pol铆tico de la facci贸n centrista del Partido Dem贸crata鈥. Un 鈥榩roceso de paz鈥 anta帽o destinado a aliviar las conciencias de los norteamericanos, mientras permit铆a la desposesi贸n de los palestinos, se ha redefinido ahora como cuesti贸n vital de la seguridad nacional, puesto que, para Friedman, su supervivencia es necesaria para preservar el predominio de los halcones de pol铆tica exterior de la maquinar铆a dem贸crata. El argumento se hace eco del reconocimiento extraordinariamente franco de Biden, realizado en 1986, seg煤n el cual 鈥榮i no hubiera un Israel, los EEUU de Norteam茅rica tendr铆an que inventarse un Israel a fin de proteger sus intereses en la regi贸n鈥.

Friedman concluye luego su art铆culo con un conjunto de propuestas que revelan sin querer las verdaderas consecuencias de un acuerdo para dos estados. Insiste en que Biden construya sobre el muy ridiculizado 鈥榩lan de paz鈥 de su predecesor, que imparti贸 la bendici贸n norteamericana a a los asentamientos ilegales de Israel en enormes franjas de la Cisjordania ocupada, encerrando indefinidamente a los palestinos en sus bantustanes.

El plan de Trump buscaba tambi茅n afianzar el control de Israel sobre el Jerusal茅n Este ocupado, rehacer Gaza como campo de batalla permanente en el que se recrudecer铆an las rivalidades entre Fat谩h y Ham谩s, y convertir en arma la riqueza de los estados teocr谩ticos del Golfo, integrando plenamente a Israel en la econom铆a de la regi贸n, a la vez que hace a los palestinos cada vez m谩s dependientes de la ayuda externa. Los educados opinadores del NYT quieren ahora que Biden venda esas medidas como un nuevo compromiso con el 鈥榩roceso de paz鈥.

Los EEUU, escribe Friedman, deber铆an seguir a Trump en su despojamiento de una capital en Jerusal茅n Este a los palestinos: coraz贸n econ贸mico, religioso e hist贸rico de Palestina. Los estados 谩rabes deber铆an reforzar esta desposesi贸n trasladando sus embajadas de Tel Aviv a Jerusal茅n Oeste. Se anima a los pa铆ses vecinos a presionar a la Autoridad Palestina, por medio del pago de ayudas, para que acceda a煤n m谩s cobardemente a las exigencias de Israel (por supuesto, Friedman no cree que valga la pena mencionar que Palestina depende de ayudas debido a que Israel o bien le ha robado o se ha hecho con el control de todos sus recursos principales).

Una vez se garantice esta posici贸n subordinada, ya se pueden inflamar las divisiones en el seno del movimiento nacional palestino, haciendo a Hamas 鈥 m谩s los dos millones de palestinos de Gaza 鈥 dependientes del patronazgo de la AP. Friedman quiere la AP dirigida por Fat谩h decida si enviar o no ayuda a la Franja de Gaza o sumarse a Israel en su asedio para debilitar a Ham谩s. Por si acaso, apremia asimismo a los estados del Golfo a cortar su apoyo a las agencias de ayuda de las Naciones Unidas, como la UNRWA, que ha mantenido a millones de refugiados palestinos alimentados y atendidos desde 1948. El compromiso ya d茅bil de la comunidad internacional con los derechos de los refugiados palestinos se ver谩 as铆 quebrantado, y la diaspora se ver谩 a la fuerza absorbida en sus pa铆ses de acogida.

Esas propuestas son la 煤ltima bocanada de un desacreditado sionismo liberal. Friedman se revuelve visiblemente mientras trata de volver a ponerle su traje al emperador con una soluci贸n de dos estados que se presenta ante nosotros en toda su fealdad. El modelo occidental de 鈥榩acificaci贸n鈥 se centr贸 siempre en preservar la supremac铆a jud铆a. Ahora, como m铆nimo, han desaparecido las ilusiones.

Sidecar 鈥 New Left Review. Traducci贸n: Lucas Ant贸n para Sinpermiso




Fuente: Lahaine.org