June 12, 2022
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
156 puntos de vista

Por Luis Carlos Mu帽oz Sarmiento

Fuentes: Rebeli贸n

La vida se extingue all铆 donde existe el empe帽o de borrar las diferencias

y las particularidades por la v铆a de la violencia. VASILI GROSSMAN en Vida y destino

Los rumores eran invariablemente hermosos y falsos; el opio de la poblaci贸n de los campos [nazis]. VASILI GROSSMAN en Vida y destino

El nacionalsocialismo hab铆a creado un nuevo tipo de prisioneros pol铆ticos: los criminales que no hab铆an cometido ning煤n crimen. VASILI GROSSMAN en Vida y destino

………….

El tercer filme del Ciclo La guerra en el cine del Cine-Club Al Filo del Tiempo se titula En la niebla y es del cineasta bielorruso Sergei Loznitsa (Bar谩navichi, 5.sept.1964), tambi茅n ucraniano como quiera que vivi贸 y estudi贸 en Kiev, en su momento capital del Imperio Ruso existente entre 1721 y 1917: cuando sobrevino la primera revoluci贸n socialista de la historia que dio origen a la URSS y luego se desmoron贸 en 1991. Filme que deja una vez m谩s los sinsabores de la guerra, su tristeza y el prurito divisionista que se forja desde arriba y se cumple entre las capas m谩s bajas del pueblo: el que siempre va a ella, mientras los hijos de los que la fomentan se quedan en casa sin afanes ni afugias de ning煤n tipo. Como se ve en este filme plurinacional de Rusia, Bielorrusia, Letonia, Alemania y Pa铆ses Bajos, aunque tenga la apariencia de una obra modesta. Llena de discreci贸n y sabidur铆a, eso s铆, como las madres que saben que la violencia debe dejar de ser la forma m谩s eficaz para borrar de la faz de la Tierra la singularidad/diferencia, todo lo que facilita la igualdad entre los hombres. Pero que, por contraste, termina convertida en v铆a expedita para que la vida se extinga sin remedio.

1942: Frontera oeste de la URSS. Los nazis ocupan Bielorrusia. Al investigarse un descarrilamiento cuatro trabajadores del ferrocarril son arrestados por los nazis: tres son llevados a la horca y el cuarto, Suschtschenja, abreviado Suschenya, liberado por razones que se ignoran. En la comarca es sospechoso por 鈥榗olaboracionista鈥, al estilo de los franceses del r茅gimen de Vichy. Pasado un tiempo, los partisanos Burow y Voitik buscan a Suschenya en su caba帽a de la estepa para asesinarlo por traidor. Pero, como nada resulta como se ha planeado, all铆 donde piensan ejecutarlo caen emboscados por una patrulla nazi, que usa a Suschenya como carnada para capturar a los partisanos. En tiroteo posterior, Burow cae herido de gravedad y es su fallida v铆ctima la que ahora le salva la vida y carga con 茅l, junto a Voitik, para abrirse paso por el bosque e ir hacia el poblado donde est谩 el resto de partisanos.

Ese poblado es Babichi (ap贸cope del pueblo natal de Loznitsa) y si ellos pretenden evitarlo hay que ir por la izquierda, dice Suschenya a Voitik cuando 茅ste apunta el fusil a su cabeza. El captor, a su vez, le advierte tener cuidado y mantenerse lejos de los nazis. Es entonces cuando Suschenya entra en conflicto consigo mismo y se pregunta sobre su situaci贸n y su malestar ps铆quico, el que le impide estimarse y, por ende, estimar. As铆 que la emprende al tiempo contra el opresor y el oprimido, todo como producto de los excesos de quien cree llevar las riendas, mientras el centauro piensa otra cosa. Entonces, reflexiona sobre el papel del invasor y la complicidad del invadido, eso que termina siendo el 鈥榮铆ndrome de Esto (es el) colmo鈥 m谩s que de Estocolmo: as铆, la v铆ctima termina por enamorarse del victimario. Lo que, en otras palabras, significa sometimiento de larga duraci贸n y empobrecimiento del alma colectiva para satisfacci贸n del que hace da帽o y sin embargo termina cobrando por ventanilla.

V铆a flashbacks, poco a poco, es claro que los nazis le ofrecieron un trato a Suschenya para ser su informante secreto, hecho al que se niega: 鈥楴o puedo hacerlo鈥, en tono similar al del Bartleby, de Melville: 鈥楶referir铆a que no鈥 (1). Tal como relata a Burow, hasta su esposa Anelja dud贸 sobre si era traidor y Suschenya siempre quiso ser eliminado junto a los otros tres. Un d铆a despu茅s, mientras Voitik, por orden de Burow busca un carro, 茅ste muere. Pero, con los nazis en el pueblo no lo obtiene y se esconde en una choza del bosque a dormir. Suschenya, cual S铆sifo, con un hombre como piedra, trepa los montes y lleva a Burow cual si fuera un hermano. Para Voitik, a Suschenya nada bueno le espera en el destacamento partisano, pero no tiene otra opci贸n. Cuando la niebla baja, ambos aprovechan para cruzar la carretera, pero los nazis merodean el lugar. Suschenya, por ir adelante con Burow, alcanza a hacerlo: sin embargo, Voitik no tiene la misma suerte y es abatido por dos colaboracionistas de la zona.

Cuando Suschenya se pregunta por qu茅 ya nadie conf铆a en 茅l, no habla sino del efecto que siembra la ciza帽a sobre la poblaci贸n local; por qu茅 s铆 conf铆an en los alemanes, pero no en sus propios vecinos, parece aludir a un hecho que no se comprende dado que ellos son los invasores que los han dividido y puesto a pelear entre s铆, en una lucha fratricida de nunca acabar. Nadie le cree, ni Voitik ni su esposa Anelja. 脡l mismo no cree haber cambiado, por haber nacido con el car谩cter que tiene y, sin embargo, piensa que la gente puede cambiar mucho ya que es inestable por naturaleza, en especial si quiere sobrevivir. As铆 que, si quiere vivir, 驴por qu茅 elegir traicionar, por qu茅 hacerlo? Ante la muerte, todo parece igual, pero si se quiere vivir hay que tener esperanza, as铆 sea esa damisela parecida a la desesperanza. 鈥楽i no es por ti, entonces hazlo por tus hijos. Quiz谩s tendr谩n la suerte de sobrevivir鈥, dice 茅l. Pero, en honor a la verdad, no se sobrevive, ni se vive, sino que se muere entre la desigualdad.

A prop贸sito de lo anterior, en el Pr贸logo a su libro Manifiesto por la Igualdad (Trotta, 2019) (2), el penalista italiano Luigi Ferrajoli hace una s铆ntesis sobre tal principio pol铆tico que aqu铆, con respecto al filme En la niebla, hace un aporte esencial desde los DDHH, la dignidad, el multiculturalismo, la diversidad 茅tnica, la laicidad (no solo) del derecho y de las instituciones: 鈥淓l principio de igualdad es el principio pol铆tico del que, directa o indirectamente, pueden derivarse todos los dem谩s principios y valores pol铆ticos. Equivale al igual valor asociado a todas las diferencias de identidad y al desvalor asociado a las desigualdades en las condiciones materiales de vida; se identifica con el universalismo de los derechos fundamentales, ya sean pol铆ticos, civiles, de libertad o sociales; es el principio constitutivo de las formas y, a la vez, de la sustancia de la democracia; constituye la base de la dignidad de las personas solo por ser 鈥榩ersonas鈥; es la principal garant铆a del multiculturalismo y de la laicidad del derecho y de las instituciones p煤blicas; representa el fundamento y la condici贸n de la paz; est谩 en la base de la soberan铆a popular; es el principio subyacente a todas las diversas concepciones de la justicia; es incluso factor indispensable de un desarrollo econ贸mico equilibrado y ecol贸gicamente sostenible; es, en fin, el presupuesto de la solidaridad y por eso el t茅rmino de mediaci贸n entre las tres cl谩sicas palabras de la Revoluci贸n francesa [Libertad, Igualdad, Fraternidad, para quien haya podido olvidarlas o las ignore].

A la inversa, las llamativas desigualdades producidas por las pol铆ticas que durante estos a帽os han desmantelado el estado social, y que han hecho explosi贸n a escala planetaria por efecto de la globalizaci贸n de la econom铆a y del capital financiero sin una esfera p煤blica a su altura, est谩n en el origen de todos los problemas que hoy amenazan a nuestras democracias [las que en verdad no existen, mientras el poder real sea solo econ贸mico] y a la convivencia pac铆fica misma: del hambre y la miseria de masas ingentes de seres humanos a las migraciones de millones de personas que huyen de las guerras y de la pobreza [el chivo expiatorio de hoy, el inmigrante: tan maltratado en un pa铆s de inmigrantes como EEUU] del desempleo creciente a la explotaci贸n global del trabajo, de la crisis de la representaci贸n y de la participaci贸n pol铆tica a las amenazas contra el medio ambiente y otros bienes comunes, de los espacios abiertos a la criminalidad y al terrorismo hasta el mismo estancamiento de la econom铆a.

Este crecimiento de las discriminaciones y de las desigualdades se debe a la quiebra de la pol铆tica, que en estos a帽os ha abdicado de su papel de tutela de los intereses generales y de gobierno de la econom铆a para someterse a las leyes del mercado. Por eso el proyecto de la igualdad y, con ello, de la promoci贸n del inter茅s de todos, puede hoy convertirse en la base de una refundaci贸n de la pol铆tica tanto desde arriba como desde abajo. Desde arriba, como programa reformador, en actuaci贸n de las promesas constitucionales, a trav茅s de la introducci贸n de l铆mites y v铆nculos no solo a los poderes p煤blicos del Estado, sino tambi茅n a los poderes privados del mercado, en garant铆a tanto de los derechos de libertad como de los derechos sociales. Desde abajo, como motor de la movilizaci贸n y de la participaci贸n pol铆tica, al ser la igualdad en los derechos fundamentales, individuales y universales al mismo tiempo, un factor de recomposici贸n unitaria y solidaria de los procesos de disgregaci贸n social producidos en estos a帽os por el dominio indiscutido de los mercados [o la ruina de la 茅tica].

As铆, bajo ambos aspectos, el principio de igualdad se presenta no solo como un valor pol铆tico fin en s铆 mismo y como la principal fuente de legitimaci贸n democr谩tica de las instituciones p煤blicas, sino tambi茅n como un principio de raz贸n, capaz de informar una pol铆tica alternativa a las irracionales pol铆ticas actuales y de hacer frente a los desaf铆os globales de los que depende nuestro futuro. Por lo com煤n, en el debate pol铆tico, la superaci贸n de las discriminaciones y de las desigualdades excesivas suele desacreditarse como una noble utop铆a irrealizable. Sin embargo, es necesario distinguir entre lo que es improbable, a causa de la ausencia de voluntad pol铆tica, y lo que es imposible: para no legitimar lo que acontece como carente de alternativas y para no desresponsabilizar a la pol铆tica de sus actuaciones y de su contumacia [3]. Sobre todo, se impone reconocer que es la aceptaci贸n pasiva de las enormes y crecientes desigualdades, de la explotaci贸n del trabajo, y de las espantosas condiciones de vida en las que viven y mueren millares de millones de personas lo que corresponde a la utop铆a regresiva: a la idea de que en una sociedad global cada vez m谩s fr谩gil e interdependiente estas tremendas desigualdades, en estridente contradicci贸n con todos los valores occidentales 鈥攍a igualdad, la dignidad de la persona y los derechos humanos鈥, puedan seguir creciendo sin resultar explosivas; a la ilusi贸n de que las masas de inmigrantes que se agolpan en nuestras fronteras puedan ser rechazadas con leyes y con muros; a la pretensi贸n de que la gobernabilidad del mundo pueda seguir durante largo tiempo encomendada a esos soberanos absolutos, invisibles, irresponsables y salvajes, en que se han transformado los llamados mercados, sin desembocar en un futuro de cat谩strofes sociales, guerras, violencias y terrorismos. En pocas palabras, nada m谩s falto de realismo que la idea de que la realidad pueda permanecer tal como es, y que la carrera del mundo hacia el desarrollo insostenible pueda continuar indefinidamente sin concluir en la autodestrucci贸n.

Naturalmente, las promesas de la igualdad en los derechos humanos formuladas en las distintas cartas constitucionales e internacionales que pueblan nuestros ordenamientos nunca ser谩n entera y perfectamente mantenidas. Pero es de inter茅s de todos que los derechos de libertad y los derechos sociales, en cuya titularidad y efectividad consiste la igualdad, no se reduzcan a una mera apariencia ideol贸gica; que las diferencias de religi贸n, nacionalidad, cultura y opiniones pol铆ticas convivan gracias a la garant铆a de los derechos de libertad de todos; que, mediante la garant铆a de los derechos sociales, se ponga fin a las terribles condiciones de miseria, explotaci贸n y falta de libertad en que se encuentran miles de millones de seres humanos. Es inter茅s de todos 鈥攊ncluso, a largo plazo, de los m谩s ricos y los m谩s poderosos鈥 que la pol铆tica, con una redistribuci贸n equitativa de la riqueza socialmente producida, ponga freno a su inicua distribuci贸n capitalista y a su apropiaci贸n por parte de unos pocos y cada vez m谩s pocos. Por eso, no es solo un deber moral y una obligaci贸n jur铆dica, sino una necesidad de raz贸n, que la pol铆tica tome finalmente en serio el principio de igualdad [af铆n a la diferencia]: colmando, a escala no solo estatal, sino tambi茅n internacional, la inmensa laguna de garant铆as y de instituciones de garant铆a de los derechos fundamentales de cuya efectividad depende el futuro de la paz, de la democracia y de la seguridad general鈥.

Los tres eslabones en el camino a la p茅rdida de la verdad

Desde la columna La F谩brica de Sue帽os, en conclusi贸n, llegado el final, Suschenya, junto a los cuerpos ex谩nimes de Burow y Voitik les arregla los abrigos como en un largo adi贸s, en una extensa ceremonia de despedida de sus cuasi verdugos, ahora, por efecto de las circunstancias, sus postreros camaradas. Luego, saca un rev贸lver del abrigo del primero; lo que ocurre es absorbido poco a poco por la niebla hasta desaparecer. Antes de que la pantalla vaya a negro, se oye un disparo. La 煤nica salida de la guerra es la muerte. O, lo que para el caso es igual, el suicidio. Hecho que, por causa del prejuicio ajeno, el mismo que impide consolidar la libertad, siempre empuj贸 a Suschenya. A causa del rumor, del chisme, de la calumnia: los tres eslabones en el camino a la p茅rdida de la verdad, por causa de la guerra.

El filme de Loznitsa es la met谩fora del hombre que carga la muerte: la ajena y la propia. Pero, no necesariamente responsable por su causa. En este caso, las contingencias cobran su peso, incidencia, efecto. Aqu铆, un efecto inconsciente e inmanente hist贸rico por la gravitaci贸n de los atavismos sobre la conciencia colectiva, a lo cual no es ajeno Suschenya. Quien no cree que el ahorcamiento de los otros tres se deba a una traici贸n suya鈥 y, sin embargo, anida en su cabeza la culpa, la somatiza y asume del todo, como se ve en el ep铆logo. En 茅l, la niebla es sin贸nimo de enrarecimiento, tinieblas, oscuridad f铆sica y mental. En la niebla, coincide con el documental de Errol Morris, La niebla de la guerra (2003) (4), que desenmascara al exsecretario de Defensa Robert McNamara con respecto a soltar sobre Cuba ojivas nucleares y cuyo t铆tulo se remite a la desigualdad y, por contraste, a un manifiesto por la igualdad, lo mismo que a la frase 鈥榥iebla de guerra鈥, frase utilizada para mostrar el nivel de ambig眉edad con respecto al conocimiento de los hechos vividos por los que integran operativos militares.

De cara a lo mostrado/percibido en el filme de Loznitsa, queda entonces claro que el protagonista, Suschenya, est谩 en una encrucijada pol铆tica, ideol贸gica, de DDHH, con un bloqueo a sus derechos de libertad y sociales cuya titularidad/efectividad no aplica en la pr谩ctica para 茅l, as铆 como para ninguno de los partisanos de Bielorrusia que se enfrenta a los invasores nazis. Queda claro, tambi茅n, que las diferencias de credo pol铆tico y religioso, su condici贸n de bielorrusos, su cultura eslava, no conviven en ellos dado que sus derechos de libertad han sido aplastados por la figura sin refutaci贸n de la impotencia frente a la invasi贸n. La terrible simbolog铆a detr谩s de las muertes de los tres obreros ferroviarios, as铆 como de Burow y Voitik, sus cuasi verdugos, hacen que la historia de Suschenya solo sea 煤til para sus herederos filiales y nacionales cuando, como en Fosa Com煤n, se restablezcan y garanticen los DDHH y los sociales y se ponga fin al abuso, a la explotaci贸n econ贸mica y a la miseria.

Mientras ello no ocurra, ni se acabe con las guerras, todas las historias similares a las de Suschenya y dem谩s personajes de En la niebla seguir谩n reproduci茅ndose por doquier, junto a los exabruptos y el horror, mientras la Humanidad, incluidos 鈥榝il谩ntropos鈥 y poderosos, no ignore que el inter茅s general debe primar sobre el particular. Que un manejo menos ego铆sta de los bienes de producci贸n y una consecuente mejor distribuci贸n de la riqueza, producida socialmente, sean la talanquera que ponga fin a la p茅sima distribuci贸n capitalista y al usufructo por parte de una m铆nima poblaci贸n, la que no llega ni al 5% de la mundial. Lo que da como resultado cada vez menos ricos con mayor riqueza y cada vez m谩s pobres con mayor pobreza o con cero ingresos, es decir, 鈥榥o-personas鈥 o ciudadanos apenas para la llamada aporofobia. Pomposa palabra que hoy apenas hace parte de las ciencias sociales y del d煤o (muy poco) din谩mico de la Universidad y el statu quo: dos ir贸nicos due帽os de la desigualdad.

Todo ello en medio de la indignidad producida por la maquinaria de guerra, el complejo militar/industrial y carcelario gringo, las (desaforadas) fuerzas de la OTAN, alimentadas por los 鈥榝il谩ntropos鈥 y filo/tecn贸logos de moda del valle de la silicona (en ingl茅s, Silicon Valley), que solo creen en la insolidaridad, el ego铆smo y el prurito de la acumulaci贸n capitalista, que piensa en vida en el m谩s all谩 de la Tierra mientras solo siembra muerte en el m谩s ac谩 de ella. Por fortuna, cada d铆a que pasa la Humanidad es m谩s consciente de la necesidad de oponer, a dicho prurito acumulativo, el esp铆ritu de cooperaci贸n y/o el UBUNTU africano o 鈥榮oy porque somos鈥, el impulso vital de colaboraci贸n, tan necesario y oportuno para instaurar sin dilaciones una nueva racionalidad econ贸mica al servicio de todos y no de unos cuantos. Acabar de un tajo con el darwinismo social, con el temor del hombre a sus semejantes, con la idea del hombre como lobo para el hombre y fomentar el cooperativismo y la autogesti贸n.

El filme En la niebla, de Loznitsa, permite aprender, sin querer ense帽ar, como cuando de un buen maestro se trata (aquel que no siente pena sino alegr铆a cuando alg煤n disc铆pulo lo supera, lo cual lo hace m谩s grande) que ese opio (hoy ser铆a coca铆na) de los campos de concentraci贸n nazis, chilenos o argentinos, el rumor, era invariablemente m谩s falso que hermoso, m谩s lesivo que ben茅fico y menos inofensivo que letal. Y que en dichos campos el nazismo (de nacional no ten铆a nada y menos de socialismo) dio origen al criminal que, como Suschenya, no hab铆a cometido ning煤n crimen, es decir, un nuevo tipo de prisionero pol铆tico. Del que abus贸 hasta la saciedad para a su vez generar entre la sociedad el caldo de cultivo propicio para el chisme y la calumnia que dieron al traste con millones de hombres en el mundo entero, mientras los art铆fices del desastre llamado guerra descansaban/dorm铆an/com铆an a manteles y luego segu铆an vegetando y cagando sin parar, mientras los medios masivos mostraban un para铆so artificial (in)digno del peor Hollywood y la gente segu铆a mat谩ndose entre s铆, hasta que alguien dijo 鈥樎asta!鈥 y mand贸 a parar la masacre generalizada y la violencia, el horror y la muerte.

Hasta que ojal谩, se dijo, la 煤nica salida no sea la guerra ni su 煤nico efecto la muerte, sino que haya una ocasi贸n para la vida (鈥榁ida sabrosa鈥 dijo Francia, la defensora de la causa humana, no solo negra), para la vida en com煤n, no ese 谩mbito para la muerte que es el capitalismo pues solo cree en 茅xito, competitividad, exclusi贸n, as铆 como en ego铆smo, vanidad, nihilismo: y lo sell贸 con un pacto hist贸rico. Lo anterior se vincula al sacrificio de Suschenya, quien, en medio de la impotencia, por causa ajena; del envilecimiento por la maledicencia; de los fantasmas en su cabeza, puso punto final a su vida para sembrar la semilla de la esperanza de alg煤n modo. Y de paso liberarse del yugo por la muerte de los tres ferroviarios y de sus dos ex verdugos para quedar en paz consigo mismo, sin escarnios ni recriminaciones de ning煤n tipo. As铆 ha dejado flotando una met谩fora: la 煤nica salida de la guerra no es la muerte. La otra salida, la m谩s viable/probable y segura es la educaci贸n, el arte y la cultura que posibilitan la apertura de lazos m谩s fuertes entre la gente y de nuevos puentes entre los pueblos. Sin requisitorias ni inquisiciones contra la diferencia al tener claro que ella es la v铆a m谩s expedita a la igualdad y no su antinomia. Con la convicci贸n y la certeza de que el 煤nico camino para el saber es la movilidad igual que para la vida el 煤nico camino es el amor propio, Wilde dixit.

Y aqu铆 interviene el tiempo, ese factor que es la orilla, por la que los hombres pasan y 茅l da la impresi贸n de correr. Elemento que pocos como Shakespeare han sabido explorar desde lo po茅tico, desde lo denso, voz que en alem谩n es Dicht y de ah铆 viene Dichter, poeta, (5) tambi茅n aplicable a Suschenya en tanto ser amoroso, revolucionario, que se enfrenta a la abusiva estructura del poder nazista y logra, sin propon茅rselo, ser liberado, a diferencia de los otros tres que son sacrificados por la desmesura y los desafueros del Poder omn铆modo, el que termina por sumir en la impotencia hasta al m谩s digno: lo que, por contraste, no es imposible de revertir sino probable de cambiar. Shakespeare: 鈥淓l tiempo es muy lento para los que esperan, muy r谩pido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad鈥. En todas las variables del tiempo que alude el poeta puede verse a Suschenya pues ninguna le es ancha ni mucho menos ajena.

En conclusi贸n, Suschenya es hombre que come pan y cebolla, como el hijo de M. Hern谩ndez mientras 茅ste estaba en prisi贸n (6). Hombre callado, que jam谩s alardea ni habla de s铆 mismo, lo cual lo catapulta a la grandeza. Hombre que se deja tocar por el dolor ajeno, hasta alienarse y propiciar su ca铆da. Hombre que se compadece de los Otros por sus penas, mientras sabe que en s铆 carga un fardo insoportable e inaudito: la impotencia frente al abuso ajeno. Hombre que, cual tortuga, por la lentitud que circula y la sabidur铆a que posee, carga un caparaz贸n lleno de miedos acumulados que 茅l transforma en amor pues sabe que no hay nada m谩s s贸lido en la vida. Hombre que siempre conserv贸 la serenidad ante los insultos del tr铆o ferroviario y atesor贸 como nadie el amor de Anelja y su hijo, hasta que su nexo con el mundo exterior no se lo permiti贸 m谩s. Un hombre, en fin, cuya mirada indica que est谩 de vuelta de todo, cansado de vivir, no le teme a la muerte. Aun as铆, por causa de Burow y Voitik, respecto a 茅l se cumple la infalible sentencia de Fi贸dor Dostoievski: 鈥淨uien para otro cava una fosa en ella cae鈥. (7)

A Santiago adorado, quien desde ni帽o me mostr贸 su capacidad de resistir hasta el fuego y hoy es agua鈥

Notas, enlaces y bibliograf铆a:

(1) Melville escribe: 鈥業 Would Prefer Not To鈥 o 鈥楶referir铆a que no鈥 y no como traduce Borges (o su querida madre, do帽a Leonor Acevedo鈥 no se sabe, pero eso dicen por ah铆) 鈥楶referir铆a no hacerlo鈥.

(2) FERRAJOLI, Luigi. Manifiesto por la Igualdad. Editorial Trotta, Madrid, 2019, pdf: 372 pp.: 12 a 15.

(3) T茅rmino de doble significado: positivo, en tanto sin贸nimo de rebeld铆a hacia la autoridad cuando esta se desmide; negativo, en tanto aquel que ha cometido un delito can贸nico persiste en su conducta delictiva.

(4) https://vimeo.com/434235852

(5) https://rebelion.org/para-que-se-av…

(6) https://ciudadseva.com/texto/nanas-…

(7) https://www.phrasesmundi.com/2021/1…

FICHA T脡CNICA: T铆tulo original: 袙 褌褍屑邪薪械, en ruso. En espa帽ol: En la niebla. Pa铆s: Rusia / Bielorrusia / Letonia / Alemania / Pa铆ses Bajos. A帽o: 2012. G茅nero: Drama / Guerra. Formato: 35 mm; color; 127 min. Guion y Dir.: Sergei Loznitsa, basado en la novela de Vasil Byka怒. Fot.: Oleg Mutu (RSC). Mon.: Danielius Kokanauskis. Dise帽o de escenario: Kirill Shuvalov. Vestuario: Dorota Roqueplo. Int.: Suschtschenja o Suschenya (Vladimir Svirski); Burow (Vlad Abashin); Voitik (Sergei Kolesov); Anelja (Julia Peresild); Grishutka (Nikita Peremotovs); Koroban (Kirill Petrov); Mishuk (Dmitrijs Kolosovs); Toptschiewskij (Stepans Bogdanovs); Yaroschevitsch (Dmitry Bykovskiy); Grossmeier (Vlad Ivanov); Mikitjonok (Vladislavs Dombrovskis); Mirocha (Igor Khripunov); madre de Burow (Nadezhda Markina). Productor: Heino Deckert. Coproductores: Galina Sementseva / Valentina Mikhaleva / Vilnis Kalnaellis / Leontine Petit / Joost de Vries / Oleg Silvanovich. Dist.: The Match Factory. Premios: Festival Internacional de Cine de Erev谩n, 2012: Mejor Pel铆cula. Estreno: Cannes, 25.may.2012.

Luis Carlos Mu帽oz Sarmiento (Bogot谩, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, cr铆tico literario, de cine y de jazz, catedr谩tico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magaz铆n de EE, 2012, y columnista, 23/mar/2018. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Colecci贸n 50 libros de Cuento Colombiano Contempor谩neo, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao, 2017). Menci贸n de Honor por Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Siete ensayos sobre los imperialismos 鈥 Literatura y biopol铆tica, en coautor铆a con Lu铆s E. Soares, fue publicado por la UFES, Vit贸ria (Edufes, 2020). El libro El estatuto (contra)colonial de la Humanidad, producto del III Congreso Int. Literatura y Revoluci贸n fue lanzado por la UFES, el 20/feb/2021. Autor, traductor y coautor, con Luis E. Soares, en el portal Rebeli贸n, EE y Las2Orillas. E-mail: lucasmusar@yahoo.com

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Cartel del film.

Fuente: https://rebelion.org/la-unica-salid…




Fuente: Grupotortuga.com