October 21, 2022
De parte de Amor Y Rabia
2,120 puntos de vista

La ejecutiva de Pfizer, Janine Small, dijo al Parlamento europeo que se 鈥渕ovieron a la velocidad de la ciencia鈥 para as铆 disculpar la forma apresurada, imprudente y enga帽osa en que se fabricaron y luego se presentaron al p煤blico algunas de las vacunas contra el Covid.

鈥淭uvimos que hacerlo todo de manera arriesgada鈥.

驴De manera arriesgada? 驴Qu茅 pas贸 con aquello de 鈥渟egura y eficaz鈥 y 鈥渃ompletamente probada鈥..? No recuerdo a ning煤n bur贸crata sanitario al inyectar la vacuna en los brazos de nuestros hijos y diciendo: 鈥溌sto ahora ser谩 un poco arriesgado porque hemos tenido que avanzar a la velocidad de la ciencia!鈥.

Se la pregunt贸, de manera directa, si Pfizer hab铆a realizado alguna prueba para determinar si la vacuna preven铆a la transmisi贸n del Covid antes de que estuviera disponible para ser inyectada al p煤blico. Su respuesta es importante porque 鈥減revenir la transmisi贸n鈥 es el 煤nico argumento que los gobiernos usaron para justificar los pasaportes de vacunas, las vacunas obligatorias, multar y detener a las personas no vacunados, junto con toda la ret贸rica del 鈥渁sesino de ancianos鈥 que aguantamos durante a帽os.

鈥淓ntiendo sus frustraciones鈥, a帽adi贸. No, no creo que lo haga.

La ejecutiva de Pfizer, Janine Small, reconociendo ante el parlamento europeo que la “vacuna” de Pfizer contra el Coronavirus no fue sometida a pruebas para comprobar si serv铆a para 鈥減revenir la transmisi贸n鈥, base ideol贸gica del pasaporte Covid, que impuso un apartheid a quienes se negaron a inyectarse una terapia gen茅tica experimental aprobada sin los test de rigor (FUENTE)

Sorprendentemente, su respuesta final fue 鈥渘o lo sabemos鈥 (1). No necesit谩bamos esperar a los ensayos… La respuesta respecto a la transmisi贸n se hizo evidente cuando las zonas en las que s贸lo hab铆a personas completamente vacunadas y controladas mediante el pasaporte Covid se convirtieron en la zona cero de los brotes.

Se cre贸 una verdadera clase inferior en la sociedad que sufri贸 m谩s discriminaci贸n, opresi贸n y odio p煤blico apoyado por el estado que cualquier otro grupo vivo en Occidente en la actualidad. Los no vacunados fueron excluidos de la econom铆a como 鈥渃astigo鈥 por parte de los pol铆ticos, amenazados por los jefes de los organismos m茅dicos de que no recibir铆an atenci贸n m茅dica y, en algunos pa铆ses, se les impusieron multas mensuales. Los no vacunados siguen excluidos de la mayor铆a de los trabajs, obligados a ver c贸mo Anthony Albanese importa cientos de miles de trabajadores para reemplazarlos. Y, por supuesto, nadie quiere hablar de las misteriosas muertes que contin煤an aumentando 鈥渃asualmente鈥, tras  las vacunas de refuerzo, como una maldici贸n.

La mayor铆a de las personas sensatas entienden que incluso si las vacunas impidieran la transmisi贸n, nunca hubo una raz贸n v谩lida para exigirlas. Si las vacunas funcionan,  funcionan. Aquellas personas que las quieran son libres de inyect谩rselas y 鈥減rotegerse鈥. Independientemente de ello, sab铆amos desde el principio que la erradicaci贸n a trav茅s de la inmunidad de reba帽o no se pod铆a lograr von virus respiratorios como Covid, pero el Covid-Zero segu铆a siendo el objetivo de los 鈥渆xpertos鈥 que claramente se hab铆an hecho demasiados tests de ant铆genos.

Se puso en marcha una enorme red de castigos para forza a las personas a vacunarse. Llamarlo libre elecci贸n es una mentira. Era coerci贸n bajo amenaza econ贸mica, emocional, social y pol铆tica. La ra铆z del problema para Occidente es que si alguno de estos fabricantes de vacunas enga帽a al p煤blico, si los gobiernos enga帽an a los ciudadanos y si las empresas enga帽an a los empleados, entonces podr铆a desencadenar el mayor tsunami global de denuncias en la historia de la humanidad.

Por tanto parece apropiado, mientras observamos c贸mo se retira el agua de la playa en preparaci贸n para una gigantesca ola de karma, que volvamos a visitar algunos de los locos momentos del Covid en Australia.

A principios de este mes, el oficial de polic铆a de Queensland, Robert Eickenloff, fue sentenciado a 120 horas de servicio comunitario por viajar ilegalmente con su hija a trav茅s de las fronteras estatales, porque estaba preocupado por su salud mental.

Eickenloff condujo, en uniforme, su moto policial detr谩s del auto de su hija como escolta por la autopista del Pac铆fico, se帽al谩ndola a trav茅s de un puesto de control policial donde les dijo a los oficiales en Currumbin: 鈥淟a revis茅, est谩 todo en orden鈥. Aparentemente, esas fueron 鈥渁ctos de un padre amoroso en tiempos sin precedentes鈥. Su hija tambi茅n fue multada con 4.000 d贸lares por violar las instrucciones del director de salud, un director de salud que ahora es el gobernador de Queensland.

Australia tiene ahora un ex director de salud y un ex comisionado de polic铆a como gobernadores.

Robert Eickenloff, oficial de polic铆a australiano de Queensland que viol贸 las “medidas contra el Coronavirus” para proteger la salud mental de su hija (FUENTE)

Muchos dir铆an que se trata de un conflicto de intereses dado que una de las principales quejas de la era actual es que los pol铆ticos hacen un mal uso de la autoridad pand茅mica contra los ciudadanos. Estos nombramientos fueron un error para la opini贸n p煤blica, independientemente del comportamiento de quienes ocupan el cargo.

En lugar de que dirigier su ira provocada por las reglas fronterizas hacia los directores de salud y los primeros ministros, el p煤blico volvi贸 a la mentalidad de manada y dirigi贸 su ira hacia otros ciudadanos, exigiendo metaf贸ricamente que los colgaran, arrastrarados y descuartizados por su valent铆a en hacer frente a la tiran铆a. Si todos nos hubi茅semos unido como pueblo al principio, la pol铆tica pand茅mica nunca habr铆a llegado a la etapa en la que los padres tuvieron que pasar de contrabando a sus hijos a trav茅s de las fronteras interestatales.

No quiero ver personas acusadas de cr铆menes rid铆culos. Prefiero que se eliminen las reglas sin sentido, se reembolse el importe de las multas que se han pagado y se ofrezca una compensaci贸n a aquellos que fueron perjudicados por los directores de salud, los primeros ministros y los bur贸cratas mediocres.

No olvidemos a Asher Vander Sanden, una mujer que intent贸 entrar de contrabando en Australia Occidental escondi茅ndose en un cami贸n. Fue sentenciada a seis meses de c谩rcel a pesar de tener permiso para ingresar en el estado. La condici贸n era que se sometiera a la cuarentena del hotel por su propia cuenta, una carga terrible para la gente com煤n. El magistrado lo cit贸 como una 鈥渋nfracci贸n muy grave鈥, 驴en serio? 驴Como est谩 envejeciendo ese comentario? 驴Podemos realmente permitir que la gente sea encarcelada por un 鈥渄elito grave鈥 que la gente comete miles de veces cada d铆a? La Corte Suprema anul贸 su sentencia y la sustituy贸 por 50 horas de servicio comunitario despu茅s de que pasara tres semanas en prisi贸n.

Termin贸 en esta situaci贸n absurda por apoyar a su hermana a trav茅s de un incidente de violencia dom茅stica, pero la histeria por el Covid en Australia no mostr贸 piedad.

Ella dijo a  Mornings:

鈥淧rob茅 todas las otras opciones, primero compr茅 un billete de avi贸n a principios de julio y Jetstar cancel贸 todos sus vuelos, as铆 que perd铆 ese vuelo, y luego, cuando obtuve mi pase G2G, reserv茅 una habitaci贸n de hotel y reserv茅 un vuelo de Mildura a Melbourne y el vuelo de Melbourne a Perth, y luego, en el 煤ltimo minuto, el taxi cancel贸 el viaje y perd铆 mi vuelo鈥.

鈥淓staba lidiando con muchos problemas familiares en Victoria y sufr铆a mucho de ansiedad, busqu茅 ayuda en Victoria y no obtuve absolutamente nada y estaba al borde de volverme loca y no sab铆a qu茅 hacer y solo quer铆a irme a casa, sent铆 que iba a perder la cabeza si me quedaba all铆鈥

鈥淎cabo de hacer la carrera de misericordia de regreso a Perth sin siquiera pensarlo鈥.

La australiana Asher Vander Sanden, condenada 6 meses de c谩rcel por no respetar las “medidas contra el Coronavirus” tras haber ayudado a su hermana, v铆ctima de violencia dom茅stica

Es como ver a la gente retractarse de dioses falsos o blasfemias.

La jueza Hill fue, al menos, cr铆tica al decir que su pena de prisi贸n fue 鈥渃laramente injusta e irrazonable鈥 y admiti贸 que es 鈥渄if铆cil de entender c贸mo se pudo llegar a emitir una sentencia de prisi贸n inmediata鈥.

Puedo responder a eso. La prensa, nuestros pol铆ticos y la industria mundial de la salud crearon una atm贸sfera de histeria medieval. Las figuras de autoridad buscaban chivos expiatorios para distraer al p煤blico de sus promesas fallidas sobre las cuarentenas en hoteles. Cualquier chivatazo fronterizo era una oportunidad para prolongar la mentira de la cuarentena.

Hay una p谩gina completa titulada Covid-19: Criminal Offences (Covid-19: delitos penales) (2) presentados por el gobierno de Australia Occidental que incluye 鈥渃rear una creencia falsa de Covid鈥 por la cual una persona podr铆a ser acusada y condenada a dos a帽os de prisi贸n por hacer creer a la gente que tiene Covid. Tambi茅n se le cobra si hace creer a la gente que no tiene Covid.

Hoy, todos han tenido o tienen Covid y a nadie le importa. Estamos exactamente donde los primeros 鈥渢e贸ricos de la conspiraci贸n鈥 nos dijeron que estar铆amos. Tan pronto como Covid sali贸 de un laboratorio viral de Wuhan, una cantidad determinada de personas muy ancianas, fr谩giles o gravemente enfermas morir铆a, al igual que mueren por exposici贸n a la gripe y una variedad de otras dolencias. La pregunta que debemos hacernos ahora es, 驴cu谩ntas personas han muerto y morir谩n a causa de que las compa帽铆as farmac茅uticas 鈥渟e mueven a la velocidad de la ciencia鈥?

NOTAS

(1) Frank Chung (news.com.au, 13.10.2022): Pfizer did not know whether Covid vaccine stopped transmission before rollout, executive admits.

(2) Legal Aid Western Australia (06.04.2022): COVID-19: Criminal offences.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com