April 27, 2022
De parte de Asociacion Germinal
166 puntos de vista
Esta es la primera parte de la serie 鈥楧esastres artificiales鈥, un conjunto de cuatro art铆culos que examinan y revelan la relaci贸n entre el colapso clim谩tico del planeta y la supremac铆a blanca, las ra铆ces de las calamidades medioambientales en los h谩bitos de consumo de las personas m谩s privilegiadas, la industria del turismo de desastres y las repercusiones que estos tienen en la poblaci贸n m谩s desfavorecida.
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Bani Amor es une escritore genderqueer de viajes que explora las relaciones entre raza, localizaci贸n y poder. Ha obtenido la beca de la Voices of Our Nation Arts Foundation en cuatro ocasiones y ha trabajado en CNN Travel, Fodor鈥檚 y AFAR, entre otros, y en la antolog铆a 鈥淥utside the XY: Queer Black and Brown Masculinity鈥.

26 abr 2022 04:00

鈥淓sto no es un gran hurac谩n. Es un d铆a m谩s en Luisiana鈥, repet铆a Bill Nye en la CNN mientras las inundaciones anegaban m谩s de 60 000 hogares y se cobraban la vida de 13 personas el pasado verano de 2016, el m谩s caluroso hasta aquel entonces. El periodista de la CNN que lo entrevistaba segu铆a intentando desviar la conversaci贸n sobre el cambio clim谩tico y encaminarla hacia la desafortunada topograf铆a de Luisiana, Estados Unidos, como una forma sutil y corriente de negar el cambio clim谩tico. Aunque sea necesario hablar de las maneras en que el calentamiento global aumenta el riesgo de cat谩trofes naturales, tambi茅n debemos hacer frente a lo que convierte ese riesgo en desastres a gran escala: el racismo. Curiosamente, la poblaci贸n que vive en 谩reas propensas a sufrir cat谩strofes son personas racializadas y parece que los movimientos ecologistas y de conservaci贸n medioambiental occidentales, blancos en su mayor铆a, no quieren abordar esta realidad, lo que revela hasta qu茅 punto estos movimientos se asientan en el marco del colonialismo que puso en peligro a la Tierra y a sus gentes en primer lugar. El cambio clim谩tico ya no es una cuesti贸n de 鈥渟i鈥 o 鈥渃u谩ndo鈥 ocurrir谩. Los glaciares se est谩n derritiendo, las mareas est谩n subiendo y Estados Unidos est谩 en transici贸n ha pasado por una administraci贸n claramente supremacista blanca cuya Agencia de Protecci贸n Medioambiental estaba hasta hace muy poco dirigida por un hombre que rechazaba los principios m谩s b谩sicos de la ciencia. Si queremos proteger lo m谩s sagrado y prepararnos para lo peor, debemos analizar los efectos medioambientales de la supremac铆a blanca.

No existe un indicador m谩s claro de qu茅 vidas le importan a una sociedad que la manera en la que trata a su poblaci贸n despu茅s de una gran tormenta. A pesar de que el racismo medioambiental suela definirse como la exposici贸n a condiciones medioambientales peligrosas como consecuencia de la discriminaci贸n estructural del espacio, es oportuno incidir en el efecto domin贸 de los factores que hacen que las regiones costeras habitadas en su mayor铆a por personas no blancas queden a merced de los peligros exacerbados por el calentamiento global. Peligros tales como la sobreexplotaci贸n pesquera comercial, la extracci贸n de recursos naturales, la destrucci贸n de las barreras naturales de la costa y el abandono de infraestructuras afectan a lugares como la costa del Golfo, Hait铆 y Ecuador, todos ellos devastados por 鈥渄esastres naturales鈥 durante el a帽o 2015.

La clave para lograr un futuro sostenible ha estado presente durante siglos y empieza por los pescadores y su profunda relaci贸n con la tierra. Esa relaci贸n queda amenazada cuando las comunidades costeras, cuya supervivencia est谩 ligada a la pesca a peque帽a escala, ven su econom铆a diezmada por las industrias invasivas como la pesca comercial y la extracci贸n de petr贸leo, sin tener en cuenta el impacto medioambiental a largo plazo y ni siquiera los efectos sociales a corto plazo. Esto no solo crea una mano de obra barata y dependiente de las grandes corporaciones (y, a menudo, ilegales), exponiendo a los trabajadores a unas condiciones peligrosas, sino que tambi茅n afecta al v铆nculo de la comunidad con la tierra y sus animales. La sobreexplotaci贸n pesquera comercial desestabiliza los ecosistemas marinos, amenaza la seguridad alimentaria de las comunidades que de ellos dependen y deja a estas comunidades indefensas desde un punto de vista medioambiental frente a los estragos del calentamiento global.

El cambio clim谩tico ya no es una cuesti贸n de 鈥渟i鈥 o 鈥渃u谩ndo鈥 ocurrir谩. [鈥 Si queremos proteger lo m谩s sagrado y prepararnos para lo peor, debemos analizar los efectos medioambientales de la supremac铆a blanca.

Antonia Juhasz, analista estadounidense especializada en el petr贸leo y la energ铆a, se帽ala en su libro Black Tide: The Devastating Impact of the Gulf Oil Spill (鈥淢area negra: el devastador impacto del vertido de petr贸leo en el Golfo de M茅xico鈥) que las d茅cadas de abusos por parte de la industria petrol铆fera sobre la econom铆a costera y sus alrededores han sido uno de los principales factores que han contribuido a inundaciones como las que asolaron Luisiana y Texas el verano de 2016. En sus propias palabras para On Democracy Now!: 鈥淟a ausencia de las marismas, devoradas por el petr贸leo, y la ausencia del litoral, carcomido por la sal que ha llegado por los canales construidos para los oleoductos y otras infraestructuras de petr贸leo y gas han hecho desaparecer la costa, as铆 que las inundaciones sencillamente llegan y arrasan las comunidades鈥. El gobierno de Obama retir贸 su propuesta de permitir la venta de derechos de extracci贸n de gas y petr贸leo en el 脕rtico y el Atl谩ntico hasta el a帽o 2011, lo que provoc贸 la ira de los conservadores y los elogios de los liberales, sobre todo de los ecologistas blancos, que parecen estar de acuerdo con la propuesta de permitir hasta 10 ventas de derechos de extracci贸n en el Golfo de M茅xico. 鈥淓l plan concentra la venta de derechos de explotaci贸n en los mejores lugares (aquellos con un mayor potencial de recursos, menos conflictos y una infraestructura establecida) y elimina las regiones que simplemente no son adecuadas para su explotaci贸n鈥, declar贸 la por aquel entonces secretaria de Interior de EE. UU. Sally Jewell en un comunicado sobre la venta. Del mismo modo que en la lucha continua por el agua en Standing Rock, donde el oleoducto Dakota Access se desvi贸 a trav茅s del territorio siux para evitar que la ciudad de Bismarck, cuya poblaci贸n es blanca en su mayor铆a, sufriera sus posibles consecuencias, queda patente que el valor de un lugar se mide por la raza de sus habitantes. Juhasz a帽adi贸: 鈥淟o que los residentes del Golfo est谩n diciendo es que no quieren seguir siendo la zona de sacrificio de los Estados Unidos鈥.

No olvidemos que el gobierno de Bush mostr贸 un racismo medioambiental flagrante cuando recort贸 los fondos para mejorar los diques y los sistemas de bombeo de Nueva Orleans durante los a帽os anteriores al Katrina, a sabiendas de que pod铆a haber huracanes catastr贸ficos. Teniendo en cuenta los efectos continuos del vertido de petr贸leo de la plataforma Deepwater Horizon en el a帽o 2010, cuando 4,9 millones de barriles (o m谩s de 757 millones de litros) de petr贸leo de BP se vertieron al ecosistema del Golfo y la licitaci贸n p煤blica del Departamento de Interior de EE. UU. de m谩s de 97 000 kil贸metros cuadrados del Golfo para la explotaci贸n de petr贸leo y gas que se celebr贸 en el estadio Superdome precisamente apenas unos d铆as despu茅s de las inundaciones de agosto de 2005, podemos vaticinar que el futuro de la tragedia provocada por el clima en el Golfo solo puede ir a peor. 鈥淎s铆 que si alguna vez te has preguntado cu谩les son los efectos reales del calentamiento global鈥, escribi贸 Max Plenke en Mic.com, 鈥減reg煤ntale a alguien de Luisiana. Te lo contar谩 con pelos y se帽ales鈥.

En todo caso, las condiciones de vida de muchas personas racializadas en las regiones costeras de todo el mundo se est谩n equiparando a las de Estados Unidos, aunque nunca se se帽alar谩 lo suficiente su papel en la crisis clim谩tica global actual. Al mismo tiempo que la CNN mostraba im谩genes d铆a y noche de Florida durante el hurac谩n Matthew en octubre de 2016, Hait铆 sufr铆a un virulento ataque por todos los flancos, sobre todo en su parte occidental, y cerca de 1,4 millones de personas resultaron afectadas por el desastre ecosocial que desencaden贸. La t铆pica narrativa ecologista blanca y occidental culpa a la poblaci贸n haitiana por contribuir a la desertificaci贸n en curso de su pa铆s mediante la tala de 谩rboles que fomenta el comercio ilegal de carb贸n vegetal, lo que dej贸 a la tierra indefensa ante los fuertes vientos e inundaciones del cicl贸n tropical. Este es un chivo expiatorio ideal que sirve para esconder bajo la alfombra el historial de deforestaci贸n masiva de Hait铆 por los franceses (y otros) antes y despu茅s del colonialismo.

Cuando los franceses llegaron en el siglo XVII arruinaron la tierra (resulta que las plantaciones con esclavos son una porquer铆a para la tierra) y talaron 谩rboles para obtener madera, combustible y az煤car. La destrucci贸n fue tal que el rey Luis XIV tuvo que decretar una ordenanza prohibiendo la tala de 谩rboles. Pero la deforestaci贸n empeor贸 a煤n m谩s cuando Francia extorsion贸 a Hait铆 en busca de las llamadas 鈥渞eparaciones鈥 despu茅s de la revoluci贸n de 1804, que pagaron con la tala de caoba para las exportaciones francesas, antes de ponerla a la venta a empresas externas durante el resto del siglo XIX. A fin de impulsar el esfuerzo b茅lico en la d茅cada de 1940, un banco estadounidense prest贸 a Hait铆 5 millones de d贸lares para expulsar a miles de habitantes de zonas rurales, derribar sus hogares y talar m谩s de 200 kil贸metros cuadrados de tierra para crear un monocultivo de 谩rboles de caucho para la exportaci贸n. En los a帽os 60 Duvalier tom贸 el poder y su r茅gimen fue apoyado por Estados Unidos. Cuando la masa forestal qued贸 arrasada para vigilar m谩s facilmente los terrenos de los insurgentes, los precios del caf茅 a nivel mundial se desplomaron y los agricultores empezaron a talar 谩rboles para el comercio de carb贸n vegetal. Al terminar la dictadura en los a帽os 80, el comercio ilegal experiment贸 un verdadero auge y se abri贸 la veda para talar bosques que anteriormente hab铆an sido protegidos. As铆 que dejemos de regurgitar mensajes como que 鈥淗ait铆 es el pa铆s m谩s pobre del hemisferio occidental鈥 (un hecho) y que 鈥淗ait铆 tiene menos de un 2 % de masa forestal鈥 (mentira). La l谩stima no se traduce en poder. Como dijo el ecologista pol铆tico Paul Robbins, 鈥渓a deforestaci贸n y la pobreza se correlacionan a nivel regional y nacional, pero como es obvio, la correlaci贸n no es un nexo causal. Los lugares pobres sufren p茅rdidas de masa forestal porque son explotados por lugares ricos鈥. El contexto hist贸rico de las crisis actuales exige que esas regiones ricas rindan cuentas de sus actividades, y esto es decisivo si queremos luchar por la justicia medioambiental.

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Quiz谩s haya que recordar a quienes defienden que 鈥渘o es una cuesti贸n de raza, sino de clase鈥 que hubo un tiempo en el que se consideraba a las personas como propiedad por su raza y se las explotaba por su capital de la misma forma en que se explotaba la tierra que trabajaban. En la supremac铆a blanca capitalista no existe el respeto por la vida. Solo existe la centralidad de lo blanco, que considera que el valor econ贸mico de la mano de obra blanca es superior al de otras razas y que el impacto del capitalismo sobre la tierra es irrelevante. Pero todo esto hace que me cuestione la l贸gica de los colonizadores. Entiendo el capitalismo, pero si tu objetivo es el control a largo plazo鈥 驴No estar铆as a favor de la sostenibilidad medioambiental? Parece que no. Porque sab铆an que al final las personas racializadas pagar铆an el pato por las consecuencias medioambientales del colonialismo.

A pesar de que el imperialismo haya jugado un papel crucial en el actual empobrecimiento de Hait铆, quienes tratan de minimizar la complejidad de la situaci贸n (quienes, tanto de derechas como de izquierdas, se suman a la fetichizaci贸n occidental de Hait铆 como un infierno apocal铆ptico repleto de personas incapaces de comprender sus propios ecosistemas) suelen seguir la ruta del capitalismo de desastre que lleva por bandera la idea del salvador blanco que ofrece soluciones. La mayor铆a de iniciativas de reforestaci贸n llevadas a cabo por ONG, organismos de desarrollo, corporaciones, organizaciones ben茅ficas y ecol贸gicas en Hait铆 y otros lugares similares han sido un fracaso. Cuando leo su lenguaje cl铆nico y distante sobre la tierra o la simplificaci贸n excesiva de los problemas sociales simplemente para escandalizar me resulta claro que el elemento com煤n de todos ellos es la ausencia de la comunidad local en los procesos de toma de decisiones. A la mierda la inclusividad. Si las personas cuyas tierras les fueron arrebatadas y las personas que fueron arrancadas de sus tierras no forman parte de la gesti贸n econ贸mica de su propio entorno, las soluciones a sus luchas clim谩ticas particulares no ser谩n eficaces y no abordar谩n los problemas de ra铆z. Y cuando se trata de prepararse para los desastres de la poblaci贸n no blanca en una regi贸n costera, sobrevivir es una cuesti贸n de conocer sus ra铆ces.

Ecuador, el pa铆s con los manglares m谩s altos del mundo, se convirti贸 en 1987 en el primer exportador mundial de langostinos. Desde entonces este sector en auge ha sido el responsable de hasta el 50 % de la destrucci贸n de los manglares en todo el mundo, ya que el proceso requiere la creaci贸n de un monocultivo mediante la tala de los manglares para hacer sitio a los estanques en los que se vierten pesticidas, antibi贸ticos y pienso para peces. Esta mezcla t贸xica ha generado superpar谩sitos que han hecho que la poblaci贸n local enferme y han infectado a los langostinos exportados. Seg煤n la MarineBio Conservation Society (Sociedad para la Conservaci贸n de la Vida Marina), la isla ecuatoriana de Muisne, devastada por el terremoto de magnitud 7,8 en abril de 2016, ha sufrido la destrucci贸n de hasta el 90 % de sus manglares, un dato alarmante si se tiene en cuenta que los ecosistemas de manglares son imprescindibles para defenderse de los tsunamis y otras tormentas que se desencadenan sobre todo por terremotos. De hecho, un estudio de la Uni贸n Internacional por la Conservaci贸n de la Naturaleza revel贸 que los manglares pueden absorber hasta el 90 % de la energ铆a de una sola ola. Y se avecinan muchas tormentas.

Si queremos prepararnos para las embestidas del cambio clim谩tico es esencial realizar una investigaci贸n sobre los costes medioambientales de la supremac铆a blanca y, de manera espec铆fica, sobre la creaci贸n del Estado colonizador basado en el genocidio de los pueblos ind铆genas y en la esclavitud de la poblaci贸n africana y sus descendientes. Es m谩s, la preparaci贸n ante las cat谩strofes no deber铆a dejarse en manos del sector privado ni de ninguna entidad que despolitice la naturaleza de los desastres provocados por el clima, lo que privar铆a a煤n m谩s a las comunidades de sus derechos seg煤n las jerarqu铆as actuales. Al contrario, deber铆a ser un trabajo socializado y participativo. Las iniciativas de restauraci贸n de manglares y bosques son totalmente indispensables, as铆 que no podemos permitirnos el lujo de que sean exclusivas. Las comunidades costeras necesitan incentivos socioecon贸micos para poder permanecer en sus tierras en vez de ser desplazadas a ciudades en las que las oportunidades escasean. Las personas racializadas deben seguir administrando sus tierras si queremos que 茅stas tengan un futuro. Siempre han sabido lo que es mejor para ellas.

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Fuente: Asociaciongerminal.org