May 17, 2022
De parte de SAS Madrid
230 puntos de vista

Familiares y exmiembros de esta asociaci贸n investigada por el Papa e impulsora de un macrocomplejo religioso en la Comunidad de Madrid relatan su experiencia: “Se nos prepara mentalmente y f铆sicamente para desapegarnos de nuestros padres porque podr铆a costarnos la vocaci贸n”. 

Una disciplina marcial, una vida pautada por los superiores y poca transparencia con la gente que no formaba parte de la asociaci贸n. As铆 resumen antiguos miembros su paso por los Heraldos del Evangelio, una pol茅mica organizaci贸n religiosa investigada por Roma y que pretende crear en la Comunidad de Madrid un macrocomplejo religioso. “Se utilizaban mentiras para atraer a nuevos j贸venes. La finalidad 煤ltima de todas estas actividades no se revelaba”, recuerda el chileno Michael Ulriksen, que recorri贸 varios pa铆ses latinoamericanos como miembro de la congregaci贸n.

La separaci贸n y el desapego hacia las familias biol贸gicas es otro de los asuntos sobre el que alertan los entrevistados. “No les dijeron la verdad”. Esta es la conclusi贸n de V铆ctor sobre la informaci贸n que los Heraldos del Evangelio facilitaban a sus padres cuando 茅l particip贸 en la organizaci贸n, siendo menor de edad. “Hay muchas cosas que mis padres no saben. Ellos no quer铆an que yo fuese uno de ellos”, indica ya fuera de la congregaci贸n. Con 15 y 17 a帽os fue seducido por esta asociaci贸n cat贸lica y se “compinch贸” con ellos para conseguir que sus progenitores le autorizasen a viajar en dos ocasiones a los centros que esta organizaci贸n tiene en Brasil. 

Como a la mayor parte de entrevistados por esta redacci贸n, los Heraldos le fueron seduciendo con actividades l煤dicas. Todo empez贸 con una visita a su instituto en el a帽o 2005. En aquella 茅poca esta asociaci贸n daba clases en la Escolan铆a de Covadonga (Asturias) y a V铆ctor le gustaba cantar. Le ofrecieron formaci贸n en este campo. Los interesados ten铆an que rellenar un papel con sus datos. 

Durante una d茅cada Michael Ulriksen estuvo al otro lado, al frente de ese trabajo de “atracci贸n” para conseguir nuevos miembros en los Heraldos. Este chileno realiz贸 esta labor 鈥揺ntre 1997 y 2008鈥 en varios pa铆ses de Latinoam茅rica y explica que las cuartillas con los datos de los menores son claves en el proceso. “Se inventa un pretexto, sea el que sea, para tomar los nombres de los chicos”, cuenta, a la vez que detalla varias t茅cnicas. 

Contacto con menores

En los pa铆ses donde la organizaci贸n no estaba muy implantada, “se sorteaba una estampa de la virgen”. “Los que quer铆an participar ten铆an que rellenar el papelito. Cuando los recog铆amos, si el joven ten铆a una especie de gracia o vocaci贸n, los coloc谩bamos en una parte de la mano que ya ten铆amos preestablecida”, explica. Y a帽ade: “Despu茅s de eso, lo llamabas por tel茅fono, le dec铆as que hab铆a ganado otro premio y le llevabas la virgen [una figura de un metro y 20 cent铆metros] a su casa. Te hac铆as amigo de la familia y le invitabas a las actividades”. A lo largo de su etapa en la organizaci贸n, diariamente Ulriksen pase贸 esa virgen por tres o cuatro casas. 

En aquellas ubicaciones donde la organizaci贸n estaba m谩s enraizada, y contaba con mas infraestructura y miembros 鈥揷omo suced铆a en Brasil, Colombia, Paraguay y Centroam茅rica鈥, se organizaba “una obra de teatro, una presentaci贸n musical” y, a partir de ah铆 se “invitaba directamente a los j贸venes”, tambi茅n con criba mediante. “Otra vez el sorteo era absolutamente falso porque solamente llam谩bamos a los j贸venes que consider谩bamos que ten铆an vocaci贸n. Desde que pisamos el colegio, la finalidad 煤ltima era buscar vocaciones, no evangelizar”, indica Ulriksen. 

El entrevistado reconoce que el tiempo le “demostr贸” que la selecci贸n de los Heraldos se basaba en una mera “discriminaci贸n visual”. Se decantaban por aquellos j贸venes que “ten铆an los ojos m谩s abiertos” o “que demostraban m谩s inter茅s”. “Hasta se pod铆a llegar a seleccionar por una buena apariencia f铆sica”, reconoce, a la vez que destaca que tambi茅n la edad era un factor relevante. “Cuando yo estaba reclutando, se baj贸 la edad a doce a帽os porque a los catorce a帽os se consideraba que los j贸venes estaban demasiado podridos, ten铆an poca inocencia y su vocaci贸n a esa edad estaba quebrada”, indica. 

驴C贸mo pod铆an entrar los Heraldos en centros educativos latinoamericanos? “Se escog铆a un colegio simpatizante y se llevaba sala a sala la imagen de la virgen. Se transmit铆a un mensaje cat贸lico, cristiano, de paz, de religi贸n y esencialmente neutro. Obviamente, no con el tono propio de un movimiento conservador. La idea era no ser beligerante en esa etapa de atracci贸n”, apunta este ex miembro de la organizaci贸n, que cuenta que entr贸 en ella siendo menor de edad.

Seg煤n reconoce Ulriksen, los directores de los centros eran “enga帽ados” porque “no sab铆an realmente a lo que iban los Heraldos”. “Se les dec铆a que era para entregar un mensaje, pero en verdad la intenci贸n era buscar nuevas vocaciones de forma masiva”. Y este es uno de los reproches que realiza a la organizaci贸n de la form贸 parte: la falta de transparencia y “un maquiavelismo institucionalizado”.  

El psicoterapeuta Miguel Perlado, especialista en sectas y que ha trabajado con media docena de ex miembros de esta organizaci贸n, alerta de la “fragilidad y vulnerabilidad” de los menores en la franja de edad se帽alada por Ulriksen. “A esas edades hay un intento de diferenciarse de la familia y eso puede ir a favor de tensar m谩s la cuerda por parte de polo atractor para tirar m谩s hacia dentro del grupo, en contraposici贸n a los preceptos o a los funcionamientos familiares”, apunta. De esta forma, este especialista se帽ala uno de los puntos m谩s cr铆ticos apuntado por los entrevistados de elDiario.es: el desapego de los miembros de esta organizaci贸n a la familia biol贸gica.

La separaci贸n de la familia

“La separaci贸n de las familias es muy importante porque si no, no consigues a la persona”, subraya sobre los modos de reclutamiento Daniel, que asegura que form贸 parte durante dos d茅cadas de Tradici贸n, Familia y Propiedad (TFP), el germen del que nacieron los Heraldos del Evangelio. En esa misma l铆nea se pronuncia uno de sus ex compa帽eros de militancia, Roberto Vega, que form贸 parte de la rama espa帽ola de este colectivo tradicionalista entre 1986 y 2000. “Ve铆amos a la familia como algo que nos apartaba del camino de la santidad y de la virtud. Hay una similitud con las 贸rdenes religiosas que se entregaban a Dios”, indica Vega.

Esta desvinculaci贸n es advertida en los estudios acad茅micos que se han realizado en Latinoam茅rica sobre el funcionamiento de TFP. Elena Scirica, historiadora y profesora en la Universidad de Buenos Aires (Argentina), explica a elDiario.es que el ingreso en la delegaci贸n argentina de esta organizaci贸n “supon铆a una ruptura con la familia biol贸gica” porque “era vista como un espacio de perdici贸n y descarrilamiento”.

En su d铆a a d铆a los miembros de esta asociaci贸n van ataviados con unas t煤nicas con capucha y una gran cruz de Santiago roja y blanca impresa en la parte delantera, botas altas y una cadena en la cintura. Los Heraldos nacieron de la ruptura de la asociaci贸n anticomunista y tradicionalista TFP despu茅s de la muerte de su fundador, el pol铆tico brasile帽o Plinio Corr锚a de Oliveira, en 1995. Su secretario, Jo茫o Scognamiglio Cl谩, impuls贸 esta nueva congregaci贸n, ya con un un objetivo religioso. Hasta entonces, la TFP hab铆a mantenido un marcado car谩cter pol铆tico.

En Espa帽a los seguidores de Corr锚a de Oliveira impulsaron TFP-Covadonga. Este colectivo edit贸 varios libros, entre ellos, Medio Siglo de Epopeya Anticomunista, publicado en 1983, en el que lamentaban “el silencio desconcertante, inexplicable y tr谩gico del Concilio Vaticano II respecto al comunismo”. En ese documento apuntaron que “a la Jerarqu铆a de la Iglesia eclesi谩stica le compete” ser “eminentemente anticomunista” e “instruir y formar a los fieles contra el comunismo”.

El Vaticano exigi贸 hace unos meses a esta congregaci贸n que los menores a su cargo regresasen con sus familias, seg煤n public贸 Religi贸n Digital. Se tom贸 esta decisi贸n “a la luz de las informaciones recibidas por la Sede Apost贸lica” enviadas por progenitores de ni帽os y j贸venes “insertos en la 贸rbita de la asociaci贸n Heraldos del Evangelio, en las que se lamenta que las familias de origen son, la mayor铆a de las veces, excluidas de la vida de sus hijos, y que el contacto con los padres no est谩 suficientemente garantizado”. El letrado de los Heraldos asegura que esta decisi贸n “ha sido revocada”. “Las acusaciones que hemos tenido han sido desestimadas porque eran falsas”, explic贸 a esta redacci贸n un portavoz de la organizaci贸n hace dos semanas.

El representante legal de la asociaci贸n asegura que en Espa帽a “cuidan que todo se haga de acuerdo a Derecho” y a帽ade que actualmente no hay ninguna denuncia contra la organizaci贸n en Fiscal铆a de Menores. Sobre las incursiones en centros educativos, el abogado destaca que los Heraldos “a nivel internacional tienen un programa” con el que “act煤an en centros p煤blicos y privados, siempre que el director lo autorice”. Por su parte, en nuestro pa铆s mantienen colaboraciones con parroquias.

Investigados por Roma

Los Heraldos del Evangelio est谩n reconocidos como una asociaci贸n internacional de fieles por el Vaticano. Fue el Papa Juan Pablo II el que aprob贸 su reconocimiento en 2001. En 2019 el Papa Francisco tom贸 la decisi贸n de colocar a un “comisario pontificio” para que tomase las riendas de esa instituci贸n, que llevaba desde 2007 investigada por presuntas irregularidades en su gesti贸n y en la vida de algunos de sus integrantes.

El comunicado del Vaticano en el que se anunciaba la intervenci贸n apunt贸 a abusos de poder y de conciencia, tal y como inform贸 Alfa y Omega. El anuncio de Roma coincidi贸 con la difusi贸n de videos de reuniones de miembros de la organizaci贸n en los que algunos relataban di谩logos con el demonio durante exorcismos realizados invocando al fundador del grupo y en los que tambi茅n hab铆a referencias al poder del demonio sobre el Vaticano.

En un comunicado firmado por el asesor legal del comisario, facilitado a esta redacci贸n por un portavoz de los Heraldos, se expone que la intervenci贸n de Roma “no significa un procedimiento punitivo, como ya ha declarado la Santa Sede, sino s贸lo una ayuda de la Iglesia con miras a mejorar la madurez institucional de la asociaci贸n”. “Los Heraldos del Evangelio 鈥揷贸mo no pod铆a dejar de ser鈥 reiteran su adhesi贸n al Papa, a la doctrina cat贸lica y manifiestan su obediencia al comisario pontificio Cardenal Raymundo Damasceno de As铆s con el cual mantienen una excelente relaci贸n”, a帽aden en la nota de prensa.

Espa帽a es uno de los pa铆ses en los que esta asociaci贸n religiosa tiene presencia. En nuestro pa铆s llevan m谩s de dos d茅cadas implantados, seg煤n apunta un portavoz de esta congregaci贸n a elDiario.es, y en la localidad madrile帽a de Sevilla la Nueva pretenden crear un macrocomplejo de 12.900 metros cuadrados. A pesar de que la zona es un espacio verde protegido, buscan levantar una iglesia, una hospeder铆a y un monasterio en una parcela de su propiedad que se extiende a lo largo de 200.000 metros cuadrados

Catorce a帽os despu茅s de haber abandonado la organizaci贸n, para Ulriksen la separaci贸n de sus padres contin煤a siendo una de las experiencias m谩s desgarradoras que vivi贸 en los Heraldos. “Mirando atr谩s, te podr铆a decir que es lo que m谩s puede da帽ar a una persona. Tus pap谩s siempre te apoyaron, siempre estuvieron ah铆 e hicieron lo imposible. Saliste y te apoyaron. Y resulta que t煤 eras tan cretino, miserable e indolente, que eras capaz de ignorarlos y tirarlos al infierno sin mayor preocupaci贸n”, apunta emocionado.

“En ese sentido fui v铆ctima y victimario”. De esta forma, Ulriksen reconoce que mientras fue miembro de los Heraldos puso en pr谩ctica las t茅cnicas aprendidas. “Todo se justificaba por el bien de la obra de los Heraldos”, indica. 脡l asumi贸 la tesis. “Matas a tus padres en tu interior. No los agredes f铆sicamente, pero eliminas la autoridad natural que ellos tienen en ti. Est谩s dispuesto a ignorar su solicitud de auxilio”, rememora. Para llegar a ese objetivo hay un trabajo previo desde la entrada en la organizaci贸n.

“Se nos prepara mentalmente y f铆sicamente para desapegarnos de los padres porque podr铆a costar perder la vocaci贸n, ser un mediocre en la vida espiritual e incluso, podr铆a ser motivo para no merecer llegar vivo a la nueva era hist贸rica cat贸lica que los Heraldos profetizan llegar谩 despu茅s de una gran purga divina en la humanidad”, indica el ex miembro chileno.

Acercamiento de los Heraldos en Asturias

Antes de llegar a ese punto, la organizaci贸n se tiene que ganar a los padres de los miembros menores porque necesita su autorizaci贸n para que los j贸venes puedan viajar o participar en excursiones. El padre de V铆ctor, que se llama igual que su hijo, asegura que los Heraldos les “fueron lavando la cabeza”. “Ven铆an de vez en cuando a casa. Ellos lo ten铆an todo muy trabajado: pico y pala”, indica el progenitor

“El acercamiento fue muy gradual”, rememora V铆ctor hijo. En esos primeros contactos que mantuvo 茅l y su familia con los Heraldos, los miembros de esta organizaci贸n no acudieron vestidos con sus caracter铆sticas prendas medievales. “Iban con un jersey, una camisa y un medall贸n. Ya les notas algo diferente porque van vestidos como se帽ores mayores”, recuerda. 

Pasaron los meses y este joven continu贸 asistiendo a las clases de canto. A esa agenda se sumaron excursiones de fines de semana. Aqu铆 ya se fueron produciendo las primeras bajas. “Muchos padres se dieron cuenta y sacaron a los chavales. El primer finde que nos llevaron a una casa, la madre de uno de mis amigos le dijo que no volv铆a m谩s”, apunta. V铆ctor se qued贸. “Continu茅 con un campamento en Portugal y ah铆 empec茅 a ver algunos h谩bitos. Al a帽o siguiente segu铆 yendo al coro y los fines de semana. Y luego, otro campamento m谩s, en Andaluc铆a”, destaca. 

Sin embargo, no fue hasta el verano siguiente cuando se produjo la incursi贸n con la esencia de los Heraldos en un viaje de dos meses a Brasil. Ah铆, ya con 16 a帽os, conoci贸 la rutina de los miembros de esta organizaci贸n, marcada por el Ordo de costumbres, un libro que pauta el comportamiento de los miembros de este colectivo y que dirige desde el corte de u帽as a las relaciones con el sexo opuesto. 

Como desvel贸 elDiario.es, este manual describe a sus miembros, incluidos menores, como esclavos y a sus habitaciones como celdas. “Hab铆a inspecciones peri贸dicas para comprobar c贸mo ten铆amos la habitaci贸n, la ropa e incluso, a veces, las u帽as”, apunta V铆ctor. El manual que rige la vida de los Heraldos detalla algunas indicaciones para guardar la castidad, como no mantener relaciones con personas del sexo opuesto a solas y no realizar actividades en soledad. Si un seguidor de este grupo sale del domicilio com煤n para realizar cualquier desplazamiento el superior debe asignarle un acompa帽ante.  

Una vida pautada en el Ordo de Costumbres

“No pod铆amos mirar a las mujeres dentro de la organizaci贸n”, recuerda, y tambi茅n relata comentarios vejatorios hacia las personas del sexo opuesto y hacia los homosexuales. Varias fuentes consultadas por esta redacci贸n confirman que en la orden masculina se refer铆an a las mujeres como fassura. Esta calificativo “se utilizaba para referirse hacia alguien inmoral”, indica Ulriksen , que tambi茅n detalla que entre los miembros masculinos de los Heraldos se generaliz贸 porque “la lucha contra la impureza es ardua” y “cada vez que hab铆a una mujer que era atractiva” se terminaban dirigiendo a ella de esa forma. El abogado de la organizaci贸n desmiente esta informaci贸n. Sobre las mujeres, destaca que “se les trata con total respeto”. Y, en relaci贸n al colectivo homosexual, apunta que cumplen “la doctrina de la Iglesia”. “No hay una sola denuncia por trato discriminatorio”.

La jornada en un centro de los Heraldos empieza a primera hora con siete toques de campana. Nada m谩s despertarse, el Ordo de Costumbres establece que los miembros de la organizaci贸n deben “ponerse la bata” y “hacer la se帽al de la cruz con agua bendita y rezar el exorcismo breve”, recoge el texto.

Este manual determina c贸mo se deben lavar las manos, peinarse o ducharse. En el caso de la hija de Beatriz, estas normas terminaron impactando en su personalidad. “Empez贸 a perder su identidad. No se miraba al espejo. No nos abrazaba”, relata esta madre brasile帽a, que solicita utilizar un nombre falso para preservar su anonimato. Su hija entr贸 en la organizaci贸n de su mano en 2015, con 13 a帽os. 

La progenitora era colaboradora de esta congregaci贸n en su pa铆s de origen, pero se termin贸 alejando al descubrir c贸mo estaba afectando a su hija la formaci贸n que recib铆a al estar interna. “Es un programa que busca que los ni帽os pierdan su identidad para que se parezcan al fundador [de los Heraldos]”. Ante la deriva que observaba, sac贸 a su hija en contra de su voluntad. Celebra que en ese momento la joven no fuese mayor de edad y la tutela estuviese en sus manos.

Otro de los puntos que coinciden en apuntar aquellas personas que han pasado por esta instituci贸n es la disciplina de corte castrense que se impone en el d铆a a d铆a, y que recoge el Ordo. “Hac铆amos muchas marchas. Era muy militar. Ten铆amos que formar por la ma帽ana”, indica V铆ctor sobre su estancia en Brasil. “La marcialidad es la esencia de los Heraldos. No son una congregaci贸n m谩s. Es una orden religiosa militar, absolutamente inspirada en las 贸rdenes de caballer铆as”, apunta Ulriksen.

A diferencia de TFP, que se fund贸 como una asociaci贸n con un claro posicionamiento pol铆tico e ideol贸gico. En el caso de los Heraldos es m谩s complicado conocer cu谩les son sus pilares ideol贸gicos. “Son mon谩rquicos, creen que la democracia no es la mejor forma de Gobierno y que la monarqu铆a est谩 por encima de la democracia”, se帽ala el antiguo miembro desde Chile.

Como expone V铆ctor, y reconocen todos los entrevistados por esta redacci贸n, tanto en los Heraldos como en la TFP, hay una veneraci贸n hacia Corr锚a de Oliveira, “al que consideran un santo”. “Te dan fotos y las coleccionas”, explica este joven. 

Culto al fundador

Ya en la formaci贸n tradicionalista se dirig铆an a Correa de Oliveira “como un mediador entre la virgen y los miembros de TFP”, indica Scirica. La madre del pol铆tico brasile帽o, Lucilia Corr锚a de Oliveira, tambi茅n es considerada por los miembros de la organizaci贸n como una “madre espiritual”. A estas dos figuras hay que a帽adir la del fundador de los Heraldos, Jo茫o Scognamiglio Cl谩, que, en la misma l铆nea, es seguido con gran devoci贸n. V铆ctor conserva im谩genes de los tres en un 谩lbum de fotos de la 茅poca.

Tanto V铆ctor como Ulriksen coincidieron con Cl谩 en sus visitas a Brasil en los centros de los Heraldos. Aunque estuvieron en distintas etapas, los dos detallan que en la organizaci贸n existe un culto a su imagen. “Desde un inicio te meten en la cabeza que todo gira en torno a Cl谩. Por ejemplo, si t煤 te convertiste en alguien mejor es gracias a 茅l”, apunta Ulriksen. 

Seg煤n relata el ex miembro chileno, el poder del fundador de la organizaci贸n llegaba a tal punto que cuando estaban buscando a nuevos seguidores en pa铆ses de Latinoam茅rica les enviaban “fotos de los j贸venes”. “Las miraba y dec铆a: 茅ste tiene vocaci贸n, ese no y ese va a ser un problema”, destaca. Para Ulriksen el poder que acumula el l铆der de la organizaci贸n “es una aberraci贸n” porque “toma el lugar de Dios”. “Interfiere tanto en la vocaci贸n para ser Heraldo como para ser sacerdote”, destaca. 

En relaci贸n a estas acusaciones, a pesar de que el abogado de la asociaci贸n reconoce que el fundador “goza de gran prestigio”, desmiente que se le venere como a un santo porque esta actuaci贸n “ser铆a una irregularidad”. “Una persona hasta que no sea canonizada no puede ser venerada p煤blicamente”, apunta el letrado y recuerda que Cl谩 todav铆a no ha pasado por ese proceso.

Uno de los expertos que ha asistido a antiguos miembros de esta organizaci贸n, Miguel Perlado, alerta de que uno de los “focos problem谩ticos de esta organizaci贸n” es el “abuso espiritual”. En conversaci贸n con esta redacci贸n, este psicoterapeuta explica que, a la vez que la congregaci贸n busca “insertarse dentro de la estructura eclesial”, “defiende su idiosincrasia y diferencias, posicion谩ndose muchas veces en contra o creando su propia Iglesia dentro de la Iglesia”. Con todo, Perlado advierte de que este tipo de actuaciones “chocan con preceptos teol贸gicos”, a la vez que “puede generar din谩micas de mayor aislamiento y mayor secretismo”. 

Medias verdades para viajar a Brasil

En esas relaciones de verdades a medias se vio envuelto V铆ctor con tan solo 16 a帽os. En su primer viaje a Brasil le contaron a sus padres que “iba a hacer un curso de Biolog铆a”. “Me llegaron a decir medio ri茅ndose: Ll茅vate el libro de matem谩ticas. Lo cog铆 y no lo toqu茅”, recuerda este joven asturiano. “Fue casi subvencionado por ellos. Nos cost贸 500 euros tanto los billetes como la estancia dos meses. Te lo pon铆an a huevo para que no pudieses decir: No, econ贸micamente no puedo”, explica su padre sobre el viaje.

Junto al libro de texto, en la maleta de este joven tambi茅n se guardaba el h谩bito que se iba a poner sin conocimiento de sus progenitores. “La primera vez que me puse el traje fue justo el d铆a antes de salir. Las botas me las dej贸 un chico peruano. La cadena, al principio era muy vieja, y la cambi茅 cuando llegu茅. El rosario se puede comprar all铆 y lo que me dieron fue la t煤nica”, rememora V铆ctor. Seg煤n explican las fuentes consultadas, el color de la t煤nica que visten los menores de edad es color crema. Una vez han cumplido los 18 a帽os se pasa a vestir una prenda blanca con el escapulario marr贸n oscuro.

“Ellos me dec铆an lo que yo quer铆a escuchar. V铆ctor era muy hiperactivo y estaba estudiando bien. Llegaba a casa contento. Aunque a m铆 no me gustase [la congregaci贸n], ten铆a que respetarlo”, explica el padre del joven asturiano, sobre el comportamiento que tuvo su hijo durante los a帽os en los que form贸 parte de los Heraldos siendo menor de edad. Adem谩s, cuenta que su hijo les hab铆a advertido “varias veces” que si no le dejaban ir a las actividades de la organizaci贸n, “cuando tuviese la mayor铆a de edad se ir铆a”. Ante esta amenaza opt贸 por dejar libertad a su hijo. “Tiene derecho a equivocarse. Si le iba mal, ten铆a derecho a estrellarse y ah铆 铆bamos a estar nosotros para ayudarle”, relata. 

Con esa idea en la cabeza, V铆ctor volvi贸 a Brasil el verano de 2009. En aquella ocasi贸n la estancia iba a ser m谩s larga. Se march贸 “con la promesa de los Heraldos” de que iba a acabar Segundo de Bachillerato en el colegio que tienen en Sao Paulo. Para agilizar las gestiones educativas, su padre firm贸 un poder notarial 鈥揳l que ha accedido elDiario.es鈥 y design贸 como tutor legal a uno de los adultos que acompa帽aban a su hijo. “Gastamos el dinero que apenas ten铆amos”, recuerda m谩s de una d茅cada despu茅s el progenitor de V铆ctor. 

Estuvo dos meses. Una noche por tel茅fono el joven pidi贸 ayuda en casa para volver. Varias circunstancias contribuyeron a esa situaci贸n: la convalidaci贸n del curso que pretend铆a estudiar en Brasil no se produjo y se escandaliz贸 por unos comentarios sobre mujeres. Su progenitor, que estaba al otro lado del auricular y a 8.500 kil贸metros de distancia, recuerda con la voz entrecortada aquella madrugada y los d铆as posteriores: “Era un martes o mi茅rcoles. Llam茅 a Madrid, llam茅 al tutor a Brasil y nadie me cogi贸 el tel茅fono. Sucedi贸 lo mismo el jueves, el viernes y el s谩bado. El domingo cog铆 el coche y me fui a Madrid. En la sede que tienen all铆 le dije al que me abri贸 la puerta lo que hab铆a”.

Una semana despu茅s V铆ctor estaba en el aeropuerto de Barajas. “Cu谩l fue mi sorpresa al ir a recogerlo y ver a dos tipos vestidos de Heraldos comi茅ndole la cabeza para llevarlo a un colegio a Toledo”, rememora. “Les llam茅 de todo”. All铆, en la Terminal 4, termin贸 tanto su vinculaci贸n como la de su hijo con esta organizaci贸n. Desde entonces, y a pesar de que los dos por separado han participado en este reportaje, entre ellos no han vuelto a hablar nunca de esta experiencia. “En cuanto tuve a V铆ctor en casa quise hacer borr贸n y cuenta nueva”.

Enlace relacionado ElDiario.es (16/05/2022).




Fuente: Sasmadrid.org