July 8, 2021
De parte de ANRed
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Foto: Irish Su谩rez

A L-Gante lo quisieron mostrar como el hijo pr贸digo de Conectar Igualdad o, de forma opuesta, como el fruto podrido de un plan para regalar computadoras y ganar votos. Pero en 鈥渟u mundo鈥 existe un dinamismo, una intensidad y una complejidad que no ven las tentativas de capturar la existencia desde arriba. 鈥淟a pol铆tica no s贸lo es ciega respecto de los tipos como L-Gante. La opacidad que reviste el fen贸meno a sus ojos es el indicio de una frontera de clase鈥, explica Pablo Sem谩n. Por Pablo Sem谩n, para Anfibia.


El poeta Oscar Fari帽a retrataba c贸micamente el embrollo que se armaba entre un comunicador conmovido y una mujer 鈥減obre鈥.

Debajo del puenteen donde vive hace do a帽ola mam谩 del Rengo atiende al tipo de la tele mientra su hijo juega de igual a igual con lo perro.

El cheto que le acerca el micr贸fono le acaba de preguntar c贸mo se mantiene la dignid谩 al vivir sin techo, y ella, fichando a su pibe, se ofende: 

鈥擭o, pancho, yo tengo techo, lo que no tengo es parede.

Algo de este malentendido ha pasado con la tentativa de inscribir a L-gante en categor铆as cuyo punto de partida es desconocer su mundo y su experiencia.  

A L-Gante lo quisieron ver como si fuera el hijo pr贸digo del plan Conectar Igualdad o, de forma opuesta, como si fuese el fruto podrido de un supuesto plan consistente en regalar computadoras para ganar votos y a煤n como si fuese el opuesto punto por punto del Dipy. Ninguna de esas alternativas es v谩lida porque la relaci贸n fundamental de L-Gante con esas expresiones de la pol铆tica ha sido desnudarlas en su miop铆a. Con sus propias intervenciones y ante todas las presiones.

Con respeto rode贸 las palabras de sus interlocutores para no dejarse capturar por ninguna de ellas. No se dej贸 avasallar por Viviana Canosa, supo envolver a un Eduardo Feinmann desorientado y al mismo tiempo fue espec铆fico, agradecido con la expresiones de CFK que suscribi贸 desde un punto de vista muy propio y sin embanderarse. Pero lo m谩s importante es que en ese movimiento dej贸 ver (y hay mucho m谩s por ver en ese plano) que en 鈥渟u mundo鈥 existe un dinamismo, una intensidad, una complejidad que son todo lo que no ven las tentativas de capturar desde arriba la existencia de L-Gante y de muchos como 茅l (y de muchos que vienen de d贸nde viene 茅l y son muy diferentes a 茅l).

La comedia de interpretaciones 茅picas y solemnes pero desubicadas dej贸 la impresi贸n que desde ciertos lugares de la sociedad y la pol铆tica se tiene la misma profundidad que una quilla de una tabla de surf en pleno oc茅ano.

L-Gante y muchos otros que viven una vida como la suya tienen una relaci贸n espec铆fica con los poderes  y una visi贸n propia que esas captaciones en offside ignoran y oprimen. L-Gante se concibe a s铆 mismo expl铆citamente como una parte de una 茅poca en que las nuevas tecnolog铆as pueden ser usadas por sujetos como 茅l para potenciar su capacidad de generar un fen贸meno musical, ganar p煤blicos, tener un ingreso, instaurar un patr贸n est茅tico viniendo desde abajo. Y por eso el joven m煤sico dice que est谩 bien que est茅n las computadoras y que hay que usarlas y entiende que son un arma para que j贸venes como 茅l puedan revertir diferencias encontrando en ellas la capacidad de concretar proyectos est茅ticos y laborales, expresivos y monetizables.  

Se ignora esa politicidad de su desempe帽o porque se ignora que lo que 茅l hace es posible a partir de un proceso y una configuraci贸n y no de una individualidad m谩s o menos representativa del grupo. La producci贸n musical de L-Gante surge de un flujo de m谩quinas, im谩genes, profesiones y tambi茅n de las trayectorias de actores muy heterog茅neos entre los que se encuentran j贸venes que van a la escuela y aprovecharon la computadora 鈥渃贸mo se deb铆a鈥, j贸venes que compran sus computadoras en el mercado accediendo a cr茅dito, j贸venes que la reciben de regalo de sus padres, j贸venes que van a las escuelas y las abandonan, j贸venes que hacen intentos por convertirse en m煤sicos y lo logran en menores niveles de consagraci贸n que L-Gante y j贸venes que lo intentan pero no lo logran de ninguna forma.

Foto: Irish Su谩rez

De toda esa diversidad y de las conexiones y redes que desde esa diversidad permiten un fen贸meno como L-Gante no hay la m谩s m铆nima reflexi贸n en los discursos pol铆ticos que intentan reducir la parte al todo: L-Gante hijo pr贸digo de la primavera kirchnerista, L-Gante la prueba de la inviabilidad populista, L-Gante el emprendedor que desmiente la necesidad del estado. La pol铆tica que corre de atr谩s los fen贸menos mal puede pretender captarlos cabalmente: apenas ve la punta del iceberg. 

Hasta que el iceberg pueda ser descrito en su totalidad, y para comprender la necesidad de esa operaci贸n, es necesario preguntarse seriamente si las miradas apolog茅ticas o condenatorias de L-Gante no tienen algo en com煤n. Para el macrismo el conurbano s贸lo produce negatividad y necesidad de asistencia, qu茅 es la categor铆a a la que reducen la escuela p煤blica que para nosotros no es un servicio sino un proyecto de formaci贸n de una naci贸n. L-Gante les sirve tanto para confirmar el 鈥渇racaso鈥 del plan Conectar Igualdad como para condenar por ese 鈥渇racaso鈥 a la idea de que las netbooks son antes que un regalo o derecho de los estudiantes una obligaci贸n del Estado para con el proyecto educativo que es una de las principales herencias de la parte del Siglo XIX que ellos mismos tanto gustan de recordar como virtuoso.

Para el macrismo hay gente que es prescindible y los tipos como L-Gante son al mismo tiempo los primeros en la lista y los que demuestran la necesidad de depurar el padr贸n. Pero no faltaron interpretaciones que ven en L-Gante el h茅roe confirmador de su relato emancipatorio y se sintieron frustradas cuando la realidad no cab铆a en el meme. Hay que preguntarse qu茅 hay en la ilusi贸n de que un toque de magia salve a alguien de algo o qu茅 hay en la ilusi贸n, m谩s generosa, pero no menos problem谩tica, de 鈥渆nse帽amos a pescar鈥 (que parad贸jicamente se parece mucho a la versi贸n macrista con rostro humano de la preocupaci贸n por los que 鈥渕enos tienen鈥). 

Hay que decirlo con todas las letras se enoje quien se enoje: la pol铆tica no s贸lo es ciega respecto de los tipos como L-Gante. La opacidad que reviste el fen贸meno a los ojos de la pol铆tica es el indicio de una frontera que es de clase, a pesar de que se movilizan muy puntual y oportunistamente discursos clasistas para hacer propio aquello que se desconoce. Despu茅s nos asustamos cuando el 鈥渞esentimiento鈥 del Dipy parece avasallante. 隆Haberlo pensado antes, viejo!

Foto: Irish Su谩rez

Vaya un p谩rrafo espec铆fico para las ciencias sociales. Hubo a帽os en que la verticalidad de los profesores y la estrechez de un mercado editorial que solo soporta un hit por a帽o forzaron a repetir, respecto de todo y cualquier evento en el mundo popular, algo que tiene su modelo en un texto de ese linaje que dec铆a algo as铆 como: 鈥渓os raperos vuelven contra s铆 mismos, en el nivel simb贸lico, la agresi贸n de desigualdad objetivada鈥.

Para salir de expresiones que suenan tan derrotistas como clasistas las generaciones entrenadas durante a帽os para aplicarle la jurisprudencia bourdiana a todo bicho que camine perge帽an una r茅plica invertida en la que los excluidos pasan de ser el modelo de lo reprobable a ser el ejemplo. En ese esquema, el rap o el g茅nero que sea (L-Gante hace otra cosa) ya no es una herramienta de autocondena sino un artefacto de una liberaci贸n concebida, detectada y descripta desde un mundo exterior al grupo que despliega una pr谩ctica musical. Permanecen inalteradas en esa descripci贸n suposiciones que a esta altura est谩n desbordadas por todo tipo de experiencias: la relaci贸n de los j贸venes con los g茅neros musicales cada vez m谩s atenta a la acci贸n y a los procesos y menos a las taxonom铆as que esos j贸venes hacen y deshacen en cada canci贸n; la relaci贸n entre los grupos sociales y las preferencias musicales que ya no se puede describir bajo la regla simplificadora un estrato social, un g茅nero musical; la pretensi贸n de que las relaciones entre m煤sica y sociedad puedan ser descriptas desde una teor铆a a priori portadora de la luz total, la espada vengadora.

Foto: Irish Su谩rez

Ah铆 tambi茅n se expresa la frontera de clase que vuelve opaca a la juventud de los sectores populares ante la mirada de la pol铆tica. Como lo sugiri贸 Ernesto Tenembaum en Infobae, como lo viene anotando hace a帽os Mart铆n Rodr铆guez, y como lo dice el poema del inicio: hay eventos que se explican menos por la grieta que por la fractura de la sociedad.

Fuente: http://revistaanfibia.com/ensayo/l-gante-la-vida-no-entra-en-un-meme/





Fuente: Anred.org