October 24, 2021
De parte de Briega
207 puntos de vista


La vivienda colaborativa en cesi贸n de uso

La vivienda es un tema que solemos abordar frecuentemente en Briega. En el art铆culo que sigue nos centramos de nuevo en la cuesti贸n, pero esta vez queremos estudiar una posible alternativa de acceso a la vivienda que va m谩s all谩 del tradicional modelo de alquiler o compra. Se trata del modelo de la vivienda colaborativa en cesi贸n de uso. Y para ello, nos apoyamos en el aprendizaje que sacamos de la presentaci贸n del libro 鈥Palabras en el patio鈥, que tuvo lugar el pasado mes de julio en Santander, a cargo de dos de sus autoras, que a su vez son impulsoras de la cooperativa de vivienda en cesi贸n de uso 鈥淓ntrepatios鈥, ubicada en Madrid.

Con este sueldo de mierda apenas me da para pagar el alquiler鈥. 鈥Todav铆a vivo en casa de mis padres鈥. 鈥El banco no me concede la hipoteca鈥. 鈥Me han echado del curro y a este paso me echan de casa鈥. Estas frases reflejan una realidad que seguramente sea familiar para muchas de las personas que nos lean. Pero, 驴qu茅 pasa cuando esos problemas dejan de individualizarse y tratan de resolverse en colectivo? Fue lo que hicieron las personas que forman parte de 鈥Entrepatios鈥, que, tras una d茅cada de esfuerzos, se han mudado recientemente al primer edificio promovido por su cooperativa, situado en el centro de Madrid.

驴En qu茅 consiste la cesi贸n de uso? La principal caracter铆stica es que la propiedad es colectiva, por lo que las personas socias de la cooperativa en ning煤n momento son propietarias de la casa en la que viven, sino que son, por as铆 decirlo, usuarias. Esto implica, por ejemplo, que la casa no se puede dejar en herencia, o ser vendida o alquilada. En general, cuando una persona integra una cooperativa de tales caracter铆sticas, debe aportar una cuant铆a monetaria inicial, y adem谩s, pagar una cuota mensual de uso. 驴Pagar toda la vida
por una casa que nunca ser谩 m铆a? 隆Pues vaya plan! As铆 de primeras esto es algo que suele generar rechazo, tal como nos comentaron las ponentes de la charla. Pero la otra cara de la moneda es que, aunque la persona socia no sea propietaria, s铆 que obtiene ciertas ventajas como si lo fuera. Esto es, por ejemplo, que no puede ser expulsada de su casa, como ocurre cuando se te acaba el contrato de alquiler, o cuando te quedas en paro y no puedes seguir pagando la hipoteca. En general, en una cooperativa, en caso de dificultades econ贸micas, una persona puede contar con la solidaridad de sus compa帽eras para no tener
que abandonar su vivienda.

Cabe se帽alar, por otro lado, que es habitual que las cooperativistas se impliquen en el proceso de construcci贸n de su vivienda (autopromoci贸n y autoconstrucci贸n), lo cual se traduce en un ahorro considerable del coste de la vivienda. En el caso de 鈥Entrepatios鈥, acordaron no tener que pagar m谩s de 10鈧 por metro cuadrado. Claro que, para llegar a ello, hace falta una implicaci贸n de las personas socias de la cooperativa, que se traduce en muchas horas de reuniones, negociaciones (con la administraci贸n y entidades financieras), aprendizajes, toma de decisiones colectivas… un proceso largo y complejo que se
puede prolongar durante a帽os.

Unos esfuerzos que tuvieron que hacer las personas integrantes de 鈥淓ntrepatios鈥, pero que les permitieron consolidar bien las bases de su proyecto. Tres pilares se destacaron en la charla: En primer lugar, el pilar ecol贸gico, que se ha reflejado en los materiales escogidos para la construcci贸n del edificio, realizado principalmente de madera, as铆 como en el autoconsumo, el reciclaje de agua y la eficiencia energ茅tica. En segundo lugar, el pilar social, que implica que la cooperativa est谩 implicada en la vida del barrio, a trav茅s
de un local y un grupo de consumo abierto a los vecinos, y que tambi茅n se refleja a nivel
intracomunitario, con la habilitaci贸n de espacios comunes en los que reunirse y convivir, as铆 como un cuarto de lavadoras com煤n. Y en tercer lugar, el pilar econ贸mico, en el que se integra la condici贸n de cesi贸n de uso, el precio asequible de la vivienda (en comparaci贸n con los precios de mercado), y la financiaci贸n a trav茅s de la banca 茅tica.

 

Pero m谩s all谩 de estos grandes principios, creemos que la magia de 鈥淓ntrepatios鈥 reside, seg煤n lo que nos transmitieron sus integrantes, en la convivencia en el d铆a a d铆a, en las relaciones pr贸ximas de amistad y la vez de vecindad, en los ni帽os y las ni帽as jugando juntos por todo el edificio, en los cuidados, en la solidaridad econ贸mica entre las personas socias, en el apoyo mutuo llevado a la pr谩ctica… Suena apetecible, 驴verdad?

Cabe preguntarse sin embargo, si las cooperativas en cesi贸n de uso son una posible salida al problema sist茅mico de la vivienda. Una cr铆tica que se puede hacer es que no deja de ser, a d铆a de hoy, un movimiento anecd贸tico; adem谩s, las cooperativas existentes en el Estado son como islotes aislados en medio de un mar inmobiliario caracterizado por sus burbujas de precios. Esto hace que sea un modelo bastante exclusivo, orientado m谩s hacia un perfil de persona tipo 鈥activista social鈥 o a unas clases medias con formaci贸n, conocimientos y recursos que les facilitan meterse en tales aventuras. Y excluye, por tanto, a gran parte de las personas m谩s necesitadas de vivienda digna y asequible. Una segunda cr铆tica, m谩s ideol贸gica, es que el cooperativismo de vivienda est谩 integrado en el sistema, a nivel legislativo, de pago de impuestos, normativas urbanas, etc., lo que choca con la idea cl谩sica revolucionaria de ruptura, y hace que nos preguntemos si este modelo no es realidad un parche m谩s que una soluci贸n real.

Ambas cr铆ticas pueden ser, sin embargo, matizadas. Habr谩 quien diga que la okupaci贸n de viviendas y edificios es una respuesta revolucionaria real y que hay que dejarse de medias tintas. Que si el banco te acaba de echar de casa, 鈥pegar la patada a la puerta鈥 te soluciona el problema al d铆a siguiente. Y b谩sicamente es a lo que tiene que recurrir mucha gente en estos momentos. Pero cuando la ocupaci贸n de viviendas se queda en una mera soluci贸n individual a problemas urgentes de vivienda, no causa una gran brecha en el sistema. Solo cuando la okupaci贸n se convierte en movimiento pol铆tico, masivo y organizado, es cuando empieza a ser opci贸n real de ruptura. En esa l铆nea, los primeros pasos han sido dados por organizaciones como la Federaci贸n Anarquista de Gran Canaria o las plataformas contra los
desahucios en ciudades como Madrid o Barcelona.

Pero, 驴qu茅 pasa cuando trasladamos esa diferencia de escala al movimiento cooperativista? Una respuesta la tenemos en el ejemplo de Uruguay, un pa铆s que cay贸 en una fuerte crisis econ贸mica en los a帽os sesenta y que vio florecer entonces un fuerte movimiento organizado de lucha por la vivienda. Unos esfuerzos que llevaron a la aprobaci贸n de una ley de vivienda en 1968 que daba cabida a las 鈥cooperativas de vivienda por ayuda mutua鈥 como alternativa al libre mercado, y que permiti贸 a amplias capas de la poblaci贸n construirse sus propias casas sin la participaci贸n de intermediarios y accediendo a financiaci贸n p煤blica. Este movimiento social se masific贸 tanto que pudo resistir a los embistes de la dictadura y sigue
vivo en la actualidad, con casi un tercio de la poblaci贸n viviendo en casas de propiedad colectiva.

Podemos concluir as铆, que okupaci贸n y cooperativismo son dos v铆as de acceso a la vivienda alternativa que no son excluyentes ni opuestas. Ninguna de las dos adquiere realmente una dimensi贸n de ruptura con el sistema hasta que se masifica y se convierte en movimiento social. Por desgracia, todav铆a no hemos llegado a ese punto. Creemos, a pesar de ello, que proyectos pioneros en nuestras tierras como el de 鈥Entrepatios鈥, suponen un primer paso. Ahora hace falta que el modelo se reproduzca y crezca por todos lados. Entonces… 驴Para cu谩ndo una cooperativa en cesi贸n de uso en Cantabria?

Art铆culo publicado en el bolet铆n Briega en papel 27潞 Octubre 2021




Fuente: Briega.org