November 3, 2020
De parte de El Libertario
290 puntos de vista


Alfredo Vallota
 
Cuando abordamos el tema de la libertad lo primero que encontramos es una fant谩stica diversidad de la noci贸n al punto que se registran m谩s de 200 significados para la palabra. Podemos interpretar este hecho de dos maneras. Por una, un refr谩n dice que lo que tiene muchos significados tiene poco significado por lo que la palabra libertad ser铆a una palabra vac铆a, una palabra comod铆n que se puede usar como y cuando nos convenga, tal como otras que abundan en castellano como en el Caribe “vaina”, entre los rioplatenses “boludoo” en la pol铆tica “democracia”, al punto que ciertos 谩cratas ahora se consideran dem贸cratas. Por otra, podemos entender que el que haya tantas significaciones apunta a la importancia y el lugar central que tiene este asunto en la existencia humana y que muchos son los pensadores que han reflexionado sobre el asunto ideando concepciones diferentes.
 

Me inclino por esto 煤ltimo porque, en lo que conocemos, llevamos casi 5.000 a帽os tratando este tema. La palabra m谩s antigua registrada para lo que podemos entender como una noci贸n de libertad es “ama-gique”, en lengua sumeria, hacia el 2300 a.n.e., literalmente quiere decir volver a la madre. Se refiere a una disposici贸n del ensiUrukagina, gobernante de la ciudad-estado de Lagash, cerca de la uni贸n del r铆o Tigris con el r铆o Eufrates,entre 2380 y 23690 a.n.e. por la que se permiti贸 que los esclavos regresaran a sus casas, al lar natal, volvieran a la madre, volvieran a sus or铆genes, redimidos de la sumisi贸n a la que estaban sometidos, es decir, recuperaban su libertad. [1]

De este remoto origen podemos obtener una primera inferencia y es que libertad es una noci贸n estrechamente relacionada, por lo negativo, con la sumisi贸n y el sometimiento, derivada de la humana finitud que ese dominio evidencia pero tambi茅n con la toma de conciencia de las ansias de librarse de toda fragilidad. De manera que, de la finitud de nuestros l铆mites como resultado de que nos hacemos conscientes de nuestra propia muerte, surgen nuestras ansias de ir m谩s all谩 de esos l铆mites super谩ndolos y nace la libertad.

Volviendo a esa diversidad de significados me atrever铆a a decir que cada uno que reflexione sobre el asunto puede llegar a elaborar una propia noci贸n de libertad. 脡ste es un poco el motivo de este escrito, invitar a los lectores que mediten sobre un asunto que nos parece importante, lo hagan cuesti贸n de conversaci贸n, vuelquen sus propias cavilaciones en sus charlas o lo hagan tema de lecturas, tanto sea para afirmarla como para admitir que debemos optar por una servidumbre voluntaria. Es siempre bueno recordar lo que dec铆a Arist贸teles cuando, preguntado en qu茅 se diferencian los sabios de los ignorantes, respondi贸: En lo que los vivos de los muertos porque el saber, en la prosperidad sirve de adorno, y en las adversidades de refugio.Y de eso trata el pensar, por lo que no esperen encontrar aqu铆 la soluci贸n a la cuesti贸n sino algunos aportes para esas reflexiones.

Significado de la libertad

Vamos a enfrentar el tema, en una primera aproximaci贸n, agrupando la variedad de nociones a las que hemos hecho referencia en tres conjuntos que llamamos autorealizaci贸n, de autoperfecci贸n y autodeterminaci贸n, aunque son diferentes perspectivas de lo mismo, y que explicitamos diciendo:
La autorealizaci贸n es el poder actuar como se desea en favor de nuestro propio bien tal como lo entendemos, es decir, actuar seg煤n nuestros deseos y objetivos. Esta perspectiva asocia la libertad con la ausencia de impedimentos, o coacci贸n, es lo que llamamos libertad de o libertad negativa. Es la m谩s frecuente, como cuando hablamos de libertad de prensa, libertad de viajar, libertad de comerciar, libertad de asociarnos. Se relaciona con corrientes filos贸ficas empiristas, que son aquellas que dan prioridad a la experiencia de lo que se nos opone, especialmente en la b煤squeda de placer y felicidad.

La autoperfecci贸n es poder vivir, seg煤n la sabidur铆a que hayamos adquirido, en conformidad con una ley moral o a cualquier otro ideal que estimemos virtuoso para la naturaleza humana. En otras palabras, vivir seg煤n consideremos que deben vivir los seres humanos, sea buscando la gracia de Dios como en Agust铆n de Hipona, el conocimiento de la necesidad de las causas como en Spinoza, la conciencia de nuestros conflictos interiores como en Freud, o la obediencia a una ley de la que tambi茅n somos sus legisladores como en Kant. Es una de las modalidades que se llama libertad para, o tambi茅n libertad positiva que se asocia con corrientes vinculadas al racionalismo filos贸fico y que implica el esfuerzo de buscar esa meta.

La autodeterminaci贸n es el poder, inherente a la naturaleza humana, de construir nuestro car谩cter creativamente decidiendo qu茅 es lo que hacemos con nuestra existencia, en qu茅 queremos convertimos, qu茅 sentido darle a nuestra existencia. No hay un modo preferible sino que cada uno elige lo que ha de ser tal como decida que ha de ser, sin ning煤n tipo de predeterminaci贸n ni objetivo preestablecido. Tambi茅n la podemos asociar con la libertad positiva o libertad para y filos贸ficamente es una posici贸n asociada a corrientes existencialistas que concibe al humano como una posibilidad abierta, indeterminada, que Sartre resum铆a con su famosa paradoja seg煤n la cual estamos obligados a ser libres. [2]

Estas tres concepciones (poder seguir nuestros deseos, poder actuar seg煤n una concepci贸n, o poder construir lo que hemos de ser) tienen algunas caracter铆sticas comunes. La m谩s notable es la preeminencia del individuo en contraste con otros individuos, con los deseos e imposiciones de otros, y recalcan el s铆 mismo frente al poder de otros. Esta posici贸n acent煤a el desde uno sobre el para uno o por uno asociados con el ego铆smo. Son muchos los casos en que se coarta la libertad escudados en que es para nuestro beneficio o por nuestro bien. Es la libertad tal como la entiende Bakunin cuando dice “aunque sea bueno, si me lo imponen, me opongo”.

El s铆 mismo es la fuente de ser libre y no se es libre cuando se est谩 sometido a un dominio o poder ajeno a nosotros, sea de personas, de instituciones, de prejuicios. Ser nuestros propios se帽ores, ser aut贸nomos, es ser libres, y en esto coinciden pensadores como Tom谩s de Aquino, Descartes, Spinoza, o Kant. Pero no se trata del poder en su acepci贸n derivada de dominio o control sobre otros sino el poder en su acepci贸n m谩s fundamental, la potencia de ser, la posibilidad de ser venciendo nuestra propia finitud para ser algo otro de lo que somos. Por eso, ser libre est谩 asociado con que cada uno sea la fuente activa de sus acciones y no el objeto pasivo del poder de otros, su instrumento. [3]
 
Ahora bien, este objetivo principal no se puede lograr sin la colaboraci贸n de otros seres libres como nosotros porque, desde que nacemos podemos sobrevivir sin la ayuda de otros en innumerables maneras.. Esto es lo que ha dado en llamarse la libertad con que podemos resumir diciendo que nuestra libertad, cualquiera sea la modalidad en que se la entienda, no est谩 limitada por los otros sino que, al contrario, se extiende con la libertad de los otros que hagan posible nuestra libertad, es lo opuesto al ego铆smo. En pocas palabras, no se puede ser libre entre esclavos y se帽ala un modelo para ordenar la convivencia, Pero desarrollar esto nos aleja de nuestro tema.
 

Finalmente podemos mencionar que ser libre encierra la posibilidad de actuar de otro modo, de tener alternativas a nuestro actuar, sea que existan, sea que podamos crearlas. No se es libre si se est谩 obligado a actuar de una 煤nica manera, y esto nos hace responsables no solamente frente a los otros sino frente a nosotros mismos. No se es responsable si no podemos evitar hacer lo que hacemos as铆 sea determinado desde nosotros mismos.

驴Libertad o libres?

Pasemos ahora a formularnos otra pregunta: 驴Existe la libertad, cualquiera sea la forma que la entendamos? Esta parece una pregunta sencilla pero introduce asuntos de importancia filos贸fica. Si tratamos de responderla lo primero que surge es que, si existe la libertad, no ocupa un lugar en el espacio, no tiene una existencia f铆sica como una mesa o una naranja. Mesa o naranja tienen una existencia que apreciamos sensorialmente, f铆sicamente y, en castellano, estas cosas se nombran con sustantivos y corresponden a cosas, entes existentes. Ahora bien, libertad tambi茅n es un sustantivo pero entre el sustantivo naranja y el sustantivo libertad hay diferencias. 驴Qu茅 tipo de diferencias?

Veamos. Hay una fruta que se nombra con el sustantivo naranja. Tambi茅n decimos la naranja es dulce donde dulce se帽ala una cualidad de la naranja y para eso usamos un adjetivo. Aqu铆 nos encontramos con un problema porque en castellano podemos sustantivar los adjetivos, y tambi茅n los verbos, y hablamos de la dulzura de la naranja, la blancura de la nieve y que leer es gratificante, escuchar es una virtud y otras por el estilo. Pero cuando decimos dulzura, aunque sea un sustantivo, no es una cosa como la naranja. La dulzura no es algo independiente sino algo que apreciamos en las cosas que son dulces. Los entes que designan los sustantivos tienen un modo de ser diferente de lo que designan los adjetivos, o verbos, sustantivados. A la naranja la podemos cortar, guardarla, lanzarla a un conferencista aburrido, pero nada de esto podemos hacer con la dulzura. Por esto tradicionalmente se dec铆a que hay algunas cosas que son por si y hay otras que son por otro. Esto pasa con muchas otras cosas como la gente se muere pero hablamos de la muerte, o la gente se ama pero hablamos del amor o decimos la pared es blanca y hablamos de la blancura. Esta confusi贸n hace muy bella poes铆a, hermosas met谩foras pero no ayuda a pensar.

Volvamos a lo nuestro y preguntemos si la Libertad es un sustantivo como naranja o un adjetivo sustantivado como dulzura. Dicho de otra manera, 驴Existe la libertad o lo que hay son personas libres? A nuestro juicio la libertad no tiene una existencia independiente, no es un ente como la naranja sino que es como la dulzura, una cualidad que no puede guardarse en un armario, ni ir a comprarla a una botica, ni cortarla ni luchar por ella. Libertad es un sustantivo pero que no representa a un ente sino a una cualidad de un sujeto y deber铆amos decir Pedro es libre o Pedro no es libre. Es una cualidad de un sujeto que, como vimos, se asocia al poder de autodeterminarse.
 

Con estas precisiones podemos plantearnos otra pregunta, porque hay distintos tipos de cualidades. Por ejemplo, los n煤meros tienen la cualidad de ser pares o impares y son uno o el otro. No pueden ser m谩s o menos impares sino que son pares o impares plenamente. Pero una cualidad como la dulzura admite grados y una naranja puede ser m谩s o menos dulce que otra. La dulzura es algo que tiene grados, no se limita a dos extremos excluyentes. Lo mismo apreciamos en otras cualidades como que uno nunca es tan delgado como para no pesar nada pero tampoco es tan gordo que no pueda ser m谩s gordo. Pues bien, sostenemos que la libertad es una cualidad de los humanos que tiene grados, nunca somos totalmente libres ni nunca somos totalmente esclavos y en algunos casos o circunstancias podemos ser m谩s libres y en otros menos.

驴El ser humano puede ser libre?

Generalmente m谩s dif铆cil que encontrar una respuesta es plantearse adecuadamente la pregunta. Como gustaba decir a Jorge Luis Borges, tener una pregunta bien planteada es tener la mitad de la respuesta y la pregunta que formulamos no est谩 bien planteada. 驴Por qu茅 no lo est谩?

Preguntarse si el ser humano puede ser libre no es un buen comienzo porque no hay tal cosa como el ser humano. Cuando decimos el ser humano hablamos de una abstracci贸n porque el ser humano as铆 dicho no es joven ni viejo, ni mujer ni var贸n, ni adulto ni ni帽o, ni sano ni enfermo, es decir carece de todas las determinaciones que tenemos los seres humanos existentes. El ser humano es una abstracci贸n por lo que lo que corresponde preguntarse es si Juan, Mar铆a, t煤 o yo somos libres, no si el ser humano es libre.

Habiendo precisado el sujeto pasemos a indagar si Juan puede ser libre, si puede hacerlo siempre o s贸lo algunas veces. Pero ahora se hace necesaria otra precisi贸n y es a qu茅 tipo de actividad nos referimos porque hay ciertas actividades en las que no somos libres como respirar, dormir, recordar, beber, que el coraz贸n haga circular la sangre y otras. Las funciones fisiol贸gicas son acciones que est谩n determinadas. Tambi茅n hoy se entiende que las personas no son libres si act煤an bajo el efecto de drogas o el alcohol y esto se traduce en los actos judiciales que asignan responsabilidades. Por otro lado, aunque pareciera que actuaran libremente, muchas personas no pueden superar los condicionamientos sociales, los prejuicios, los factores culturales u otras.

Entonces la libertad es algo que tiene grados dependiendo de la circunstancia, del tipo de actividad, de la cultura, de los prejuicios, de la educaci贸n. Ni somos totalmente esclavos, como pretenden algunos gobernantes como cuando Mussolini dec铆a que los pueblos son como la masilla en manos del artista que son los dirigentes (y as铆 lo piensan muchos todav铆a), ni tampoco somos omnipotentes para hacer todo lo que pretendemos hacer como irreflexivamente pensamos en la juventud. Por eso la pregunta si soy o no libre est谩 mal formulada porque a esta interrogaci贸n s贸lo se puede responder si o no y 茅ste no es el caso de la libertad. Dependiendo de la circunstancia, de la actividad se puede ser m谩s o menos libre. Soy libre de suspender mi respiraci贸n por 30 segundos, pero otros puede que m谩s. Pero no soy libre de dejar de respirar ilimitadamente y seguir vivo, ni nadie lo es.

驴Somos libres?

Habiendo establecido que la pregunta me tiene a m铆, y a cada uno de nosotros, como el sujeto y se refiere a las cosas concretas que puedo hacer, se trata de establecer los l铆mites a mi poder actuar, o no actuar, pensar o no pensar, desear o no desear. De antemano, al establecer que la libertad no es un ente sino una cualidad de las personas, y una cualidad que es factible de tener grados, ya anticipamos que la respuesta se ubica en una gama de posibilidades que van desde la nada hasta el todo dependiendo del lugar y el tiempo, de cu谩ndo y d贸nde, de qu茅 y c贸mo. En otras palabras, en algunas ocasiones soy libre, o m谩s libre, que en otras en que no lo soy tanto. No soy libre de caminar, aunque sea mi deseo, si tengo un problema en mis piernas que me lo impide pero si estoy bien de salud, si lo soy. Un ni帽o que ignora los peligros de la calle y el tr谩nsito es menos libre que uno que los conoce y de all铆 que la educaci贸n sea en muchos aspectos y seg煤n las formas, una manera de incrementar los grados de mi libertad y no de limitarla coactivamente como hay un tendencia actual en esa direcci贸n.  Si resumimos, podemos decir que soy m谩s libre en cuanto puedo realizar en mayor grado lo que decido hacer seg煤n mis deseos, convicciones o determinaciones. Y en este punto resurge el ser con otros porque son los otros, el colectivo, lo que puede aumentar mis grados de libertad o reducirlos por la cultura, la propaganda, la opini贸n p煤blica, los prejuicios, la aceptaci贸n social. Por caso, como lo dec铆a Arist贸teles y Cicer贸n, los amigos aumentan mi libertad aunque muchos piensen que los compromisos con ellos coaccionan.

Llegados a este punto aparece un nuevo problema porque surge la pregunta si somos libres de tener los deseos que tenemos o de llegar a las decisiones que tomamos. Para citar un caso, que ampliaremos, hace ya unos cuantos a帽os Vance Packard public贸 un famoso libro pionero sobre este asunto titulado Las Formas ocultas de la propaganda, alertando sobre las muchas maneras, burdas o sutiles, honestas o deshonestas, de influir en nuestras decisiones. Lo mismo podemos decir de las amenazas, de la violencia, del miedo y recursos psicol贸gicos que ser铆an factores que afectan mi capacidad de decidir por m铆 mismo. En otras palabras, pudiera ser el caso de que, aunque hagamos lo que decidimos hacer, lo que decidimos no lo hacemos libremente sino que estamos determinados en nuestras decisiones por factores que escapan a nuestra voluntad.

Determinismo

Tocamos as铆 un asunto que se presenta como el opuesto a la libertad, el determinismo. 驴Realmente somos o podemos ser libres en alguna medida o nuestras vidas est谩n determinadas de alguna manera que no podemos soslayar? Hay autores y corrientes de pensamiento que sostienen que la aspiraci贸n a ser libres es vana porque estamos determinados por m煤ltiples y diversos factores. En conjunto es lo que llamamos determinismo. Veamos algunas posiciones que abogan por el determinismo y alguna que se enfrenta.

Descartes inicia en el 1650 estas preocupaciones por la libertad en el pensamiento moderno que llegan hasta hoy y centra el tema en su punto m谩s 谩lgido, en Dios 驴Dios es libre o Dios est谩 determinado a actuar seg煤n lo bueno? Su respuesta es que Dios es libre porque Dios es anterior a lo bueno por lo que bueno es, precisamente, lo que hace Dios. De manera que la acci贸n de Dios es indiferente a lo bueno o lo malo. Ahora bien 驴Y el ser humano? 驴Goza el ser humano de esa libertad de indiferencia? Ya Buridan, disc铆pulo de Occam, defensor de la posibilidad de ponderar toda decisi贸n a trav茅s de la raz贸n, se hab铆a enfrentado a los cr铆ticos que le hab铆a planteado que, de ser as铆, un asno, parado ante dos haces de heno exactamente iguales, se morir铆a de hambre al no tener elementos para decidir por uno u otro, es decir libertad de indiferencia [4].  Descartes acepta que los seres humanos no est谩n en la situaci贸n del asno ni la de Dios, pero sin embargo los seres humanos podemos adoptar decisiones que, aunque no est茅n avaladas racionalmente e inclusive si el entendimiento las estima malas o inconvenientes, porque en nuestras decisiones somos libres como Dios aunque esto nos lleve a cometer errores y faltas. Precisamente el m茅rito humano es no cometerlos siendo libres para hacerlo y debamos  extremar nuestro conocimiento para evitarlos.

Esta posici贸n cartesiana se opone a corrientes deterministas que niegan la libertad. En primer lugar podemos mencionar como agentes que nos impiden actuar aut贸nomamente las diferentes formas de coerci贸n externa. No podemos actuar libremente si un delincuente (o un polic铆a) ejerce violencia f铆sica contra nosotros, si estamos amenazados, si se nos impide movernos, hablar, expresarnos, ya sea mediante leyes, violencia f铆sica u otros tipos de coacci贸n. Todo gobierno, en este sentido, siempre coarta nuestra libertad y, frente a esto, la corriente de los 煤ltimos siglos ha sido precisamente minimizar esta coacci贸n sobre los ciudadanos para que podamos aumentar nuestro grado de libertad. Aunque en muchos lugares, como en Venezuela, desde donde escribimos pero tambi茅n en otros pa铆ses en mayor o menor grado, la situaci贸n parece ir en reversa en un progresivo aumento del miedo a lalibertad y mucha gente prefiere no innovar por miedo a equivocarse, como dice Descartes. En este sentido, la dupla seguridad-libertad ha estado desde siempre en el centro de las disyuntivas que cada sociedad debe resolver y pareciera que, de manera confusa, se ha logrado que la seguridad se imponga.

Pero adem谩s de este caso, que es obvio que ha generado y genera muchos conflictos socio-pol铆ticos, hay otros varios, algunos con aval cient铆fico. El determinismo en general sostiene que nuestras acciones, deseos, preferencias y decisiones est谩n establecidas por causas y condiciones previas que las fijan y estipulan. En consecuencia, el problema de la libertad ser铆a un falso problema porque no ser铆a sino una manera de nombrar el desconocimiento de estas causas y condiciones. En buena medida, la importancia de la corriente determinista se deriva de la ciencia moderna. Si realizamos una reacci贸n qu铆mica mezclando A y B en condiciones adecuadas, el resultado s贸lo puede ser C. La aparici贸n de C est谩 determinada por sus causas A y B y las condiciones adecuadas. Todos los hechos de la naturaleza se rigen por normas y leyes que Laplace llev贸 a un extremo en el siglo XIX. El gran sabio franc茅s dijo que, si pudi茅ramos conocer la posici贸n de todas las part铆culas en el universo y las fuerzas que las rigen, podr铆amos conocer todo el pasado y todo el futuro. [5] Claro que no conocemos la posici贸n de todas las part铆culas ni todas las fuerzas, pero la ignorancia no impide, seg煤n esta visi贸n cl谩sica, entender al universo como regulado y determinado y podemos intentar aumentar el conocimiento de esa regulaci贸n [6].  De manera que, si conocemos las causas no hay libertad en la aparici贸n de sus efectos y si plantamos una semilla de trigo nacer谩 una planta de trigo y de las gatas nacen gatitos.

Si trasladamos esta noci贸n a un campo m谩s cercano al ser humano encontramos varias hip贸tesis concretas derivadas. La biolog铆a afirma que estamos gen茅ticamente determinados no s贸lo a ser humanos sino tambi茅n a ser el tipo de humanos que somos en sexo, altura, tipo f铆sico, temperamento y formas de conducta a partir de nuestra carga gen茅tica. Es decir, estar铆amos determinados a ser lo que somos y a actuar como actuamos debido a la dotaci贸n gen茅tica que heredamos de nuestros padres y antepasados, y as铆 sabemos que algunos humanos somos m谩s propensos a ciertas enfermedades que otros o m谩s h谩biles que otros para ciertas actividades. Es nuestra herencia la que determina la bioqu铆mica de nuestro sistema nervioso, la producci贸n de nuestras hormonas, el funcionamiento de nuestras gl谩ndulas, la que establece nuestras conductas, decisiones y deseos limitando nuestra posibilidad de actuar libremente que es una ilusi贸n vana .Hijo de tigre nace manchado dice el refr谩n.
 

Cuando en el siglo XIX la psicolog铆a y la sociolog铆a adquirieron un car谩cter cient铆fico tambi茅n adoptaron esta norma de la ciencia que hace de la libertad una ilusi贸n. La psicolog铆a en general y, en particular el auge del psicoan谩lisis en buena parte del siglo XX, llevaron a entender que nuestras acciones responder铆an a fuerzas ocultas y desconocidas de nuestra psiquis que determinan nuestros deseos y decretan nuestras decisionesa partir de un centro por definici贸n desconocido e inaccesible, el inconsciente. En este caso, libertad ser铆a el nombre que le damos a esas pulsiones internas que nos gobiernan pero que no conocemos ni controlamos o, en el mejor de los casos, que vanamente intentamos controlar. [7] Si bien en muchos casos pareciera que hacemos una deliberaci贸n consciente y l贸gica de los argumentos y razones, la decisi贸n ha sido tomada por pulsiones que reclaman satisfacci贸n. Como dir铆a Pierce, es un falso razonamiento porque lo que hacemos es tratar de justificar racionalmente una decisi贸n ya tomada irracionalmente.

La sociolog铆a, y la antropolog铆a aportaron otra versi贸n que minimiza en general la posibilidad de ser libre. Si bien hay un determinismo gen茅tico importante, varias corrientes estiman que muchos m谩s importante es la determinaci贸n de nuestra conducta y deseos, incluyendo nuestras preferencias sexuales, que hacen las circunstancias en las que vivimos. No es lo mismo nacer y vivir en Par铆s que en una favela brasilera, no es lo mismo nacer y vivir en una playa tropical que en la Siberia rusa, no es lo mismo nacer y vivir en la cultura 谩rabe que en la cultura inuit, no es lo mismo ser mal-educado en la Venezuela chavomadurista que en un colegio finland茅s. En consecuencia, no ser铆a el individuo el principal responsable de la conducta humana sino, la circunstancia en la que nace y vive. Como dec铆a Ortega y Gasset yo soy yo y mis circunstancia y esta perspectiva carga las tintas en la circunstancia. Muestra de esta falta de autonom铆a del individuo es que una misma persona se conduce de manera diferente si cambia de un medio ambiente a otro.

Entre los defensores de esta propuesta encontramos diferentes posiciones. Hay quienes se acent煤an factores como el clima, el terreno, los alimentos disponibles, como dice el refr谩n uno es lo que come, que en estos tiempos est谩 de moda. Otros, como Skinner defienden el condicionamiento psicosocial que resulta del tipo de relaciones en la comunidad, en la familia, la educaci贸n, y los est铆mulos-represiones a que se nos somete determinantes de nuestras conductas, el famoso garrote y zanahoria para conducir al burro que arrastra el carro. Cuando una conducta se premia tiende a reiterarse y cuando otra se castiga tiende a evitarse y de esta forma se puede llevar a la gente a actuar de cierta y determinada manera, patr贸n que muchos gobiernos han hecho suyo. Premios y castigos pueden ser materiales, pero tambi茅n m谩s sutiles y elaborados pero con iguales resultados al punto que, como ya denunciaba Cicer贸n en la Rep煤blica Romana, el clientelismo ha reemplazado a la amistad. As铆 sucede con la propaganda, las modas, las conductas aceptadas o no, las formas de belleza, las de entretenimiento, las premiaciones [8]. Sin olvidar que es la sociedad y la convivencia la que nos impone una moral cuyos valores var铆an de lugar en lugar.

Af铆n a esta posici贸n est谩 la de Marx que acent煤a la dependencia que tenemos de la estructura econ贸mica y los modos materiales de producci贸n de nuestra vida. La manera en que nos ganamos la vida es la que establece nuestra pertenencia a una clase social que ser铆a la que determina nuestra conducta, nuestros valores, nuestros deseos, nuestra manera de pararnos en el mundo y quien se rebela es un traidor a su clase. Las clases sociales cl谩sicas son el proletariado, los trabajadores, los que ganan su sustento con su trabajo y la burgues铆a que obtienen ganancia de la posesi贸n de dinero. Esta divisi贸n, aunque ha perdido vigencia en la realidad de nuestro mundo, sigue siendo v谩lida para discursos simplistas.
 
En los 煤ltimos tiempos se ha acentuado la importancia que tiene en nuestros deseos y decisiones aspectos como la cultura, el lenguaje, las tradiciones, las costumbres, las etnias, las normas y estructuras predominantes.  Derrida dice que hablamos un lenguaje, pero que no es nuestro reformulando lo que afirmaba Heidegger que no es que hablemos un idioma sino que la lengua habla por nosotros. Con ello dan a entender que es la lengua, la cultura la que, en 煤ltima instancia, genera nuestros deseos y dirige nuestras decisiones y no la voluntad personal. Por ello Heidegger sosten铆a que no cualquiera pod铆a filosofar porque era una actividad intelectual propia de los hablantes del griego y del alem谩n y durante a帽os Y florece con la exaltaci贸n de quien domine y controle la palabra que ser谩 el F眉hrer. Esta visi贸n culmina con la rotunda afirmaci贸n de Foucault, el hombre ha muerto y en esta direcci贸n se inscribe el famoso, y fallido, intento de Mao de hacer una revoluci贸n cultural. Pero hoy los chinos vuelven a abrazar a Confucio y los rusos al cristianismo ortodoxo.

Podemos agregar a estas vertientes biol贸gicas, psicol贸gicas, sociol贸gicas, y culturales que se oponen a la concepci贸n del ser humano como un ser libre lo que llamar铆amos un determinismo teol贸gico, derivado de la concepci贸n de Dios como omnipotente y omnisapiente. Ciertamente, si Dios nos ha creado y sabe por anticipado todo lo que sucede y lo que suceder谩, entonces nuestra libertad para escoger y decidir es una ilusi贸n. Si Dios sabe c贸mo escogeremos frente a una alternativa, entonces no hay alternativa por lo que la libertad humana es incompatible con la omnisapiencia divina. Leibniz trat贸 de salvar este determinismo sosteniendo que Dios no sentaba la necesidad de nuestra decisiones pero que eran seguras las que tomar铆amos. Por otra parte, si lo que escogemos depende de Dios, su Bondad Infinita impedir铆a que escogi茅ramos mal y, en el supuesto negado que lo hici茅ramos, con su poder infinito podr铆a impedir que actu谩ramos en el error, pero esto est谩 mediado por un milagro que depende de su voluntad. Este determinismo teol贸gico as铆 presentado ha generado grandes preocupaciones en todos los te贸logos ya que si no hay libertad no somos responsables de nuestras decisiones ni de nuestras acciones y el pecado ser铆a imposible lo que, en el lenguaje com煤n se traduce en el que sea lo que Dios quiera.  Esto tambi茅n genera diferentes interpretaciones entre las diferentes religiones monote铆stas como cat贸licos, corrientes cristianas diversas y musulmanes.

En favor de ser libres

Hemos atendido a posiciones que defienden que podemos ser libres y tambi茅n a quienes se les oponen. Estas objeciones tienen virtudes porque todo hallazgo de un factor que restringe la libertad es una contribuci贸n efectiva a nuestro af谩n de ser libres que hemos de superar si se pretende afirmar que el ser libre es una meta de los seres humanos. Estimando que ser libres se da por grados, cuanto m谩s conozcamos de nosotros mismos y de nuestras limitaciones mejor podremos expandir esas constricciones. La cantidad de factores, conocidos, o por conocer, que concurren a nuestras decisiones, deseos y acciones hace cierta la afirmaci贸n cartesiana el hombre es un desconocido para el hombre pero conocerlo es una meta posible en la vida. Arist贸teles sent贸 que podemos ser felices en esta vida merced al conocimiento y la libertad.

Los argumentos contra la libertad tienen un defecto com煤n y es el af谩n de simplificaci贸n ya que cada uno se afinca en sostener que hay un factor que es el que comanda las acciones humanas dejando de lado precisamente lo que el conjunto muestra: que los seres humanos somos entes complejos que no podemos reducir a un solo aspecto. Nuestras acciones son resultado tanto de cargas gen茅ticas, hormonales, de salud, ambientales, culturales, circunstanciales, factores que no conocemos de nosotros mismos y nuestra capacidad de reflexi贸n racional que hacen imposible que podamos mirar nuestra conducta con un solo color y que hace que cada uno de nosotros sea 煤nico. M谩s cuando la libertad tiene su manifestaci贸n m谩s alta en el plano m谩s complejo del humano como es el de las decisiones morales, las est茅ticas, la capacidad creativa.

Estas reflexiones intentan llamar la atenci贸n acerca de estas simplificaciones, eliminar la identificaci贸n de la libertad con el azar, la casualidad. Nada se produce por azar, sin principio ni raz贸n por lo que no puede ocurrir cualquier cosa. Bien podemos decir que azar es una calificaci贸n transitoria que se帽ala que todav铆a no hemos encontrado la causa o el motivo que lo produce ya que nada sucede porque s铆, por lo que hemos de buscarla. Vinculado con esta posici贸n est谩 la que sostiene que se es libre si uno hace lo que quiere, o act煤a por capricho o arbitrariamente. Ya hemos hecho referencia a que los deseos tienen causas diversas que hemos mencionado. El que afirma que hace los que se le antoja simplemente vuelve a la infancia, cuando el desconocimiento de s铆 mismo y del mundo le hac铆a parecer que sus acciones eran infundadas, sin ley ni norma porque, simplemente, las desconoc铆a.

Podemos agregar un aspecto m谩s para finalizar, que han defendido fil贸sofos como Hume y otros moralistas ingleses y que se inscriben en la contraposici贸n de las ciencias humanas y las naturales. Se trata que en la naturaleza suceden hechos que no persiguen ning煤n fin. La lluvia cae pero ella no pretende regar los cultivos de los campesinos ni la manzana pretende saciar el hambre del muchacho que la come. Responden a una cadena de antecedentes que impone los consecuentes. Pero entre los seres humanos conscientes las acciones s铆 tienen un fin, persiguen una meta, pretenden alcanzar un objetivo. Como dec铆a Hume aspiramos a un deber ser, un querer que no se deriva de lo que es y muchas veces se le opone. Las acciones que llamamos humanas implican la conciencia de una finalidad que act煤a como una nueva causa, o vieja si recordamos a Arist贸teles, que es ajena a la Naturaleza y que Kant instalar铆a en otro plano, el noum茅nico distinto del fenom茅nico en el que vivimos la vida corriente y, como mencionamos, es una forma de la libertad.

Las acciones propiamente humanas no escapan a la regulaci贸n que tienen los hechos, sino que agregan algo. Esto que agregan es una deliberaci贸n consciente, ponderada, la b煤squeda de opciones o la creaci贸n de ellas, las rectificaciones, porque con nuestras acciones pretendemos lograr un finen el ejercicio de nuestra autonom铆a. Los hechos puede que limiten nuestras acciones, o las condicionen, pero es lo que da sentido a nuestras acciones que pretenden cambiar esas circunstancias. Es como la famosa paloma kantiana que renegaba de la oposici贸n del viento pero es, precisamente, el aire que se le opone lo que le permite volar. En las acciones propiamente humanas, adem谩s de la causalidad de los hechos naturales, intervienen aspectos que nos competen espec铆ficamente, que son propios de cada acci贸n y de cada agente, como razones, motivos, m贸viles, valores que conforman nuestra posibilidad de actuar con grados de libertad que aspiramos a que se incrementen, que es lo propio de los humanos en el mundo de la naturaleza.

Notas:

[1] El C贸digo de Urukagina, que rein贸 entre 2380 y 2360 ane en la ciudad-estado de Lagash, fue uno de las primeras normas legales por la que se trat贸 de implementar condiciones de mayor igualdad y libertad frente a la opresi贸n de las castas sacerdotales y de los se帽ores poderosos, as铆 como tambi茅n estableci贸 reglas para la protecci贸n de viudas y hu茅rfanos, regul贸 los impuestos y sent贸 normas de pago.

{2] El te贸logo jesuita Karl Rahner se acerca a esta posici贸n cuando sostiene que la libertad no es la facultad que poseemos para hacer esto o aquello con elecciones arbitrarias sino la capacidad de una persona para decidir acerca de s铆 misma en su singular totalidad por lo que, en 煤ltima instancia, no hacemos algo sino que nos hacemos a nosotros mismos. Cfr. Rahner, K.  Foundations of the Christian Faith Crossroad, New York, 1984, p. 94.

[3] En esto hay diferencias porque algunos autores. como, Descartes y tambi茅n Pedro Abelardo sostienen que se puede ser libre si se mantiene el poder de decidir aunque no se transforme en acciones mientras que otros sostienen que no se es libre a menos que surjan acciones de nuestra intimidad por lo que  el pecado necesita la acci贸n, como afirma Tom谩s de Aquino, y no se es libre ni se peca s贸lo con el pensamiento.

[4] Jean Buridan, te贸logo de la primera mitad del siglo XIV, disc铆pulo de Occam, fue un defensor de la libertad y de la posibilidad que tenemos de elegir en todas las situaciones. Sus enemigos plantearon que un burro (o un asno) parado frente a dos haces de heno no tendr铆a razones para elegir y se morir铆a de hambre. Leibniz da soluci贸n al caso sosteniendo que para toda acci贸n hay una raz贸n suficiente al par que sostiene que si hubiera dos cosas exactamente iguales no podr铆amos distinguirlas como dos.

[5]  Laplace, P. S.: Essai philosophique sur les probabilit茅s, Paris, 1814. Pierre Laplace (1748-1827)fue un notable astr贸nomo y matem谩tico franc茅s, creador de la llamada transformada de Laplace, la ecuaci贸n de Laplace y la famosa funci贸n de campana en el estudio de las probabilidades conocida como la campana de Laplace-Gauss. En 1796 propuso en su Sistema de formaci贸n del mundo la primera teor铆a acerca del origen del sistema solar a partir de una nebulosa primigenia. La teor铆a que se conoce como de  Laplace-Kant porque el fil贸sofo E. Kant hab铆a lanzado la idea en 1755 aunque no se sabe si Laplace la conoc铆a. Hoy se mantiene como el fundamento de toda teor铆a cosmol贸gica. Su Tratado de la Mec谩nica Celeste en 5 vol煤menes resume y completa toda la astronom铆a de su tiempo y muchos lo consideran el Newton franc茅s ya que resolvi贸 algunos de los problemas que el sabio ingl茅s dej贸 sin respuesta y mejor贸 sus propuestas. Protegido de D鈥橝lembert, su disc铆pulo Napole贸n Bonaparte lo nombr贸 conde lo que no impidi贸 que los Borbones luego de su restauraci贸n lo hicieran marqu茅s.

[6] Hemos de se帽alar, aunque no lo trataremos en esta ocasi贸n, que las corrientes posteriores de la f铆sica, como la Mec谩nica Cu谩ntica, niegan que podamos conocer lo que Laplace pretend铆a, atendiendo a lo que se llama el Principio de Incertidumbre de Heisenberg.

[7] John Hospers de la Universidad de California desarrolla esta perspectiva, que es discutida por otros psicoanalistas, en su obra Human Conduct, Harcourt Brace, 1961 traducida por Tecnos, Madrid en 1964.

[8] Cfr. Skinner, B. F. Walden two, Hackett Publishing Company, New York, 1948.Walden es el nombre del famoso ensayo de Henry David Thoreau de 1854 en el que relata su vida solitaria cerca del lago Walden en el que reivindica la libertad del hombre y el valor de la relaci贸n con la naturaleza. Skinner en su novela, una suerte de utop铆a,propone precisamente lo contrario negando la libertad, minimizando los instintos y reforzando el car谩cter social del hombre que es lo que lo determina. Burrhus F. Skinner es uno de los pioneros del conductismo que considera al comportamiento humano como resultado de la historia de los refuerzos positivos y negativos que ha recibido. Propuso una suerte de ingenier铆a social por la que a trav茅s de t茅cnicas psicol贸gicas se pod铆a mejorar la conducta humana para alcanzar una mejor sociedad y una mayor felicidad.

[9] El m铆stico flamenco del siglo XIV Jan van Rusbroec se帽ala que si bien desde el punto de vista natural la sumisi贸n y obediencia aparecen como formas de esclavitud, en lo que se refiere a Dios es justamente lo opuesto. En su Tabern谩culo espiritual afirma que toda buena persona que, a trav茅s del amor, se niega a s铆 misma y abandona su voluntad en la libre voluntad de Dios鈥s noble, libre y maestro de todas las cosas. Citado por Wiseman,J. en Human and Divine Freedom in the Christian Mystics.




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com