March 7, 2021
De parte de La Haine
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Nacido en Senegal, Lamine Thior llegó a Algeciras con dos años. Cómico y actor, este afroandaluz habla sin tapujos sobre los límites del humor, o la hipersexualización de los hombres negros.

Actor, cómico y artista, Lamine nació en Senegal, pero se crió en Algeciras, tierra a la que se siente muy ligado y a la que llegó con su madre cuando tenía dos años. Este afroandaluz ha creado, junto con otros artistas negros, Limbo Producciones con el objetivo de “realizar contenido que refleje la multiculturalidad de este país”.

Muy activo en redes sociales, hablamos con él sobre los límites del humor, su vertiente activista, su vinculación con el Sur y la exotización e hipersexualización a la que se ven sometidos los hombres negros.

¿En qué proyectos profesionales te encuentras trabajando ahora mismo?
Lo último que he hecho ha sido participar en un corto de Aicha Camara y Thimbo Samb sobre la mutilación genital femenina que hemos grabado a finales del año pasado. Aisha es directora y guionista y ha escrito este corto que Thimbo ha codirigido con ella. Yo soy uno de los personajes, todavía no puedo contar mucho, solo que está ambientado en algún lugar de África y trata sobre la mutilación genital femenina.

Además, el año pasado también, junto con mi compañero de piso, hemos escrito dos series sobre las que estamos en conversaciones con varias plataformas. La primera se llama “Clash”, conflicto en inglés, y tiene capítulos de media hora y la otra se llama “Cosas que pasan”, con capítulos un poco más cortos, de unos de 10 minutos. Las dos las estamos produciendo desde Limbo Producciones.

Ahora que mencionas Limbo Producciones, ¿qué es, cómo funciona y quiénes estáis implicados en el proyecto?
Hace un tiempo nos reunimos un grupo de artistas negros y, hablando de las carencias que tiene la industria y de que siempre nos dan el mismo tipo de papeles, surgió la idea de juntarnos a hacer cosas un poco diferentes, en las que nos pudiéramos ver reflejados, y decidimos montar la productora con el objetivo de realizar contenido que refleje la multiculturalidad de este país, no solo en cuanto a las personas negras, sino también al resto de personas racializadas.

Nos reunimos un grupo de artistas negros y, hablando de las carencias que tiene la industria y de que siempre nos dan el mismo tipo de papeles, surgió la idea de juntarnos a hacer cosas un poco diferentes, en las que nos pudiéramos ver reflejados, y decidimos montar la productora

¿Os está costando mucho sacar adelante una productora de este tipo, de actores y artistas negros, y conquistar vuestro espacio?
Fácil no es, pero es lo que yo les digo a ellos, no tenemos que pensar en las dificultades que se pueden presentar, porque obviamente hay dificultades añadidas debido al matiz del contenido que queremos lanzar, sino que es cuestión de lanzarlo y ya está. Lo creamos, lo lanzamos y al final, si el contenido es bueno y tiene calidad, eso es algo innegable, contra lo que no se puede luchar. Como gran productora o distribuidora puedes tener tus reticencias a sacar contenido multicultural, pero no puedes negar la calidad de un proyecto que te presentan.

Eres actor, cómico, artista, ¿por qué decidiste dedicarte a esto?
Yo estudié Turismo y me especialicé en Marketing de destinos turísticos. A mí siempre me había gustado el arte y un día unos chicos me propusieron participar en una serie para youtube que se llamaba “300 pavos” y tuvo mucho éxito en Cádiz. A partir de ahí, empezaron a hacerme entrevistas y a tratarme como al “actor Lamine”. Por esa época, yo me sentía bastante impostor porque pensaba: “Esto para mi es un hobbie, porque a mí lo que realmente me gusta es jugar al baloncesto”, pero los caminos de la vida son como son. Me lesioné jugando, dejé el baloncesto, me vine a Madrid, empecé a ir a un local de comedia y mis amigos me apuntaron un día sin avisarme para que subiera al escenario a participar. Subí y eso le gustó mucho al dueño del local, luego una cosa llevó a la otra, me llamó un representante y acabé metido hasta el fondo.

Hay un debate eterno en torno a los límites del humor, sobre todo en lo que se refiere a chistes racistas, machistas, capacitistas, etc. ¿Qué piensas tú de esto, se puede hacer humor de cualquier cosa?
Diría que sí, pero ahí empiezan los matices. Hay que ver la intención con la que lo haces porque el humor es una herramienta muy potente de concienciación. Se puede hacer humor de cualquier cosa mientras no quieras menospreciar. Cuando haces humor de abajo hacia arriba, me parece fantástico, por ejemplo, yo puedo utilizar la ironía de una persona racista para denunciar precisamente ese racismo, pero hacer humor negro, que va de arriba hacia abajo, me parece asqueroso y es lo más fácil que hay. La gente que hace humor negro y, cuando los demás se ofenden les dicen que tienen la piel muy fina, no está entendiendo nada.

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En tu cuenta de Instagram tienes una doble vertiente, tienes esa parte artística de la que hemos estado hablando, pero también tienes una parte activista, ¿crees que la gente te sigue más por cómico, por activista o por las dos cosas a la vez?
Creo que ya es un cúmulo de las dos cosas porque al principio no tenía tanto contenido de activismo, era 98% de humor. Obviamente, fui reflexionando, siendo consciente de realidades y del impacto que iba teniendo en mis redes y me pareció que no hablar de cosas que pasaban en otros lugares del mundo o en este mismo, era faltar a mí persona. Entonces, dijéramos que las primeras 20.000 personas que me seguían básicamente lo hacían por el humor y las 10.000 personas restantes me siguen por el contenido activista. Eso me llevó a un punto en que no sabía qué hacer, si activismo o humor. Cuando subo contenido activista, tiene bastante repercusión, pero quedarme solo en eso no me interesa, porque para mí sería incluso como prostituir el activismo.

¿Y esa vertiente activista te ha reportado algún problema o conflicto en tu aspecto más profesional?
Obviamente, sí, porque la cantidad de trabajos a los que puedo acceder es menor. Muchos compañeros míos actores y actrices sufren de eso: si eres una persona muy concienciada, claramente concienciada y públicamente concienciada, hay muchos productores que directamente no quieren tener contacto contigo porque piensan que puedes ser problemático o porque tienen unas ideas totalmente diferentes. Si nadie dice nada, no pasa nada, pero cuando lo dices, sí que puedes tener problemas. Lo que pasa es que yo soy de los que piensa que el trabajo, al fin y al cabo, te lo creas tú. Me da igual si me llaman más o me llaman menos por este tipo de cosas, porque al final donde reside mi trabajo es en lo que yo creo.

Si eres una persona muy concienciada, claramente concienciada y públicamente concienciada, hay muchos productores que directamente no quieren tener contacto contigo porque piensan que puedes ser problemático o porque tienen unas ideas totalmente diferentes

Hablando de tu cuenta de Instagram, en ella haces sesiones de preguntas y respuestas, recomiendas libros en tus directos, haces schetks, lanzas retos, te sinceras a veces sobre temas íntimos, bailas con una escoba… ¿No tienes pudor? (Risas)
(Risas) Sí, sí lo tengo. Yo soy una persona muy tímida, muy, muy tímida, pero se me da bien meterme en personajes y si es el personaje el que lo está haciendo, no hay problema. Podría salir desnudo por la calle si es el personaje el que lo está haciendo y, si a lo mejor cuento algo más íntimo o familiar, lo hago si considero que es un bien en general y que puedo aportar algo al hacerlo.

Saliste hace poco en una publicación de la revista Melancolie.mag junto con Rubén H. Bermúdez y Moha Gerehou, ambos también entrevistados antes en esta sección. ¿Crees que se está abriendo un espacio en los medios de comunicación para el reconocimiento de la realidad afroespañola o que toda esta presencia es también un poco postureo?
Creo que es un poco postureo porque si verdaderamente se hiciese ese reconocimiento, se haría más a menudo. La realidad de los afrodescendientes en este país es mucho más amplia de las 3 ó 4 personas que salimos siempre. Pero también entiendo cómo funciona esto y, aunque sea una pena, hay mucha gente que se involucra en los movimientos sociales por moda. No todo el mundo está 100% concienciado ni tiene el tiempo ni las ganas para informarse de todo lo que se tiene que informar.

Creo que hay gente que ha hecho el trabajo lo suficientemente bien para que este tema se ponga sobre la mesa y otra gente se una, aunque sea por moda. Obviamente a nosotros, como personas afro, la realidad del racismo nos toca directamente, pero si no eres una persona racializada o deconstruida y concienciada, si ves contenido antirracista en Instagram, al menos durante 8 segundos has pensado en eso. Al final la valoración tiene que ser cuánto de bueno es para el movimiento o para la comunidad aparecer en determinados medios.

Desde los feminismos negros hablamos siempre de la exotización y la hipersexualización de las mujeres negras, pero también es importante este tema en el caso de los hombres negros. Compartiste en Instagram una captura de Tinder en la que una chica te decía nada más empezar la conversación que siempre había querido chupar un pene negro y le contestabas algo así como que en el Mercadona debían estar en oferta. ¿Cómo vivís los hombres negros esta fetichización y exotización de vuestros cuerpos?
Yo creo que aquí depende de a quién le preguntes. Yo no me considero solo un trozo de carne y a las mujeres tampoco las veo así. Es importante este punto porque, si tú ves a las mujeres como un trozo de carne, entonces no te importará que te traten igual. A veces hay chicas blancas que te dicen que les encantan los negros y yo, cuando me paro a explicarles, porque no siempre lo hago, les digo que eso es reducirnos a un monolito. Habrá un tipo de cara que te guste y otra que no, un tipo de rasgos que te gusten y otros que no, un tipo de personalidad que te guste y otro que no. Hay muchos hombres negros que este tema creen que les beneficia y para mí eso es un problema. Yo hablo con ellos y aparentemente no ven el problema, pero cuando te hablan de su visión de las mujeres, comprendes por qué.

A veces hay chicas blancas que te dicen que les encantan los negros y yo, cuando me paro a explicarles, porque no siempre lo hago, les digo que eso es reducirnos a un monolito.

Yo entiendo que haya una atracción que derive en sexo y puedo entender que no quieras perder el tiempo y quieras ir al grano, pero hay formas y formas y el hecho de reducirme a un estereotipo sexual de un miembro viril, a mí personalmente no me interesa y me ofende. Pero me ofende porque me pasa lo mismo con las mujeres, si yo voy a quedar con una chica, voy a quedar con una persona que me atrae para algo más que para follar.

Naciste en Senegal y llegaste a España con tu madre cuando tenías 2 años. La historia de tu llegada es bastante curiosa, la compartiste en Instagram el día del cumpleaños de tu madre explicando lo luchadora que ha sido. Háblame un poco de ella.
Mi madre es una persona que admiro muchísimo no solo por ser mi madre, sino también como mujer africana. Ella siempre ha tenido muy claro lo que quería y, a pesar de estar en un tiempo en el que la sociedad la había asignado un papel concreto, ella decidió que no le daba la gana y que ella podía hacer lo mismo o más que cualquier hombre.

Es una persona que ha tenido muchas adversidades en su vida, por ejemplo en las relaciones con los hombres o en el hecho de que ha tenido que criarnos a todos sola, aprender el idioma mientras trabajaba aquí, aprender a salir adelante y tener, además, que soportar la presión de que todo el mundo esperaba, tanto en nuestra familia como entre sus allegados de allí, que fracasara y, si no fracasaba ella como mujer, como persona y como trabajadora, que fracasaran sus hijos para demostrar su teoría de que no podía llevar adelante sola una familia. Yo no sé si podría aguantar todo lo que ella aguantó. De ella diría que me ha enseñado valores que conforman el 90% de mi pensamiento, de la concepción que tengo del mundo.

Te escuché decir que te consideras afroandaluz ¿Es posible sentirse y ser africano y europeo al mismo tiempo? ¿Cómo es eso de las identidades múltiples?
En ese sentido me siento una persona con mucha ventaja. Nací en Senegal, pero me crié aquí. Me crié aquí pero lo hice bajo la mentalidad senegalesa, pero la mentalidad senegalesa desde la perspectiva de mi madre, que es una mujer africana un tanto especial. Mis amigos de la infancia son casi todos blancos, luego me vine a Madrid y empecé a conocer y relacionarme con personas de otras procedencias. Toda esa mezcla hace que la perspectiva que tengo de las cosas sea bastante particular, de esto me di cuenta hace relativamente poco. El hecho de que me haya criado con muchas personas diferentes hace que pueda comunicarme con muchas personas diferentes.

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Creciste en Algeciras, háblame del sur. ¿Qué duende tiene el sur?
Es una tierra estupenda, la gente es verdaderamente buena. El sentido de hospitalidad es muy alto y la forma en la que ven la vida es muy relajada. Sobre todo, me gusta la cercanía. Cuando llegué a Madrid, me costó acostumbrarme a que la gente me tratara tan secamente. Allí, si estás perdido y preguntas por una calle, no es extraño que la persona te lleve. Es otro ritmo de vida, si no fuera por el problema de que no hay trabajo en general, viviría allí. El sur es un paraíso.

¿Te gusta el flamenco?
Sí, me gusta. Mi ex, Pastora, la chica con la que más tiempo he estado en mi vida, pertenece a una familia de músicos flamencos. Su padre tocó con Camarón, yo he conocido a Paco de Lucía, a su hermano le dieron el Premio Nacional de Guitarra. El hermano de mi ex y su mujer crearon un disco que se llama Mujer Klórica en el que feminizaban todos los palos del flamenco y que formó muchísimo revuelo porque hubo puristas que consideraron que no era flamenco. O sea, que he tenido la suerte de poder ver también el flamenco desde esa perspectiva.

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Fuente: Lahaine.org