June 7, 2022
De parte de Nodo50
300 puntos de vista

El uso de las armas mata y deja secuelas indelebles que duran horas, meses o incluso d茅cadas. Cada a帽o se fabrican en el mundo ocho millones de armas peque帽as y 15.000 millones de cartuchos de munici贸n. Cada d铆a mueren 700 personas (m谩s de 2,5 millones en una d茅cada) a causa de armas como pistolas, escopetas, fusiles de asalto o ametralladoras. Al menos dos millones de personas sufren heridas por armas de fuego y millones de personas sufren los efectos psicol贸gicos de la violencia con armas de fuego con profundas secuelas f铆sicas y psicol贸gicas de larga duraci贸n1. Un ejemplo de ello son los miles de infantes2 que, involuntariamente, se hallan en medio de conflictos armados y que se ven obligados a ejercer la violencia contra los dem谩s y contra s铆 mismos. Jean ten铆a seis a帽os cuando fue secuestrado en una zona rural por un grupo rebelde en el Congo. Le llevaron a una especie de campamento, le dieron un Kal谩shnikov y le comunicaron las normas: quien intente huir, morir谩; quien no mate, morir谩; cualquier m铆nima infracci贸n ser谩 castigada con una brutal paliza.

鈥淢e ense帽aron a disparar, a cargar el arma… Durante dos d铆as me torturaron a menudo… O matabas o te mataban. Vi morir a muchos ni帽os y sab铆a que yo pod铆a morir en cualquier momento. Un d铆a, volviendo al campamento vi a un soldado, tuve miedo y antes de que me viera, dispar茅. Me convert铆 en un asesino con seis a帽os. Luego mat茅 a muchos m谩s, pero no s茅 a cu谩ntos鈥3

Tres de cada cinco adultos estadounidenses han experimentado la violencia con armas de fuego a lo largo de su vida

La matanza de al menos 19 infantes y dos maestras el pasado 24 de mayo en el colegio Robb Elementary School (Uvalde, Texas) por parte de un joven de 18 a帽os armado con una pistola, un rifle semiautom谩tico y cargadores de alta capacidad, ha vuelto a plantear, una vez m谩s, el debate sobre el control de las armas en Estados Unidos4. A veces las cifras lo cuentan casi todo. En Estados Unidos hay alrededor de 400 millones de armas de fuego civiles, 1,2 armas de fuego por habitante, casi la mitad del total mundial5. Cada a帽o se producen m谩s de 45.000 muertes por arma de fuego (unas 124 muertes diarias), entre los suicidios y las muertes por homicidio que est谩n experimentando un fuerte aumento6. Tres de cada cinco adultos estadounidenses ha experimentado directamente, o de alguien que tienen cercano, la violencia con armas de fuego a lo largo de su vida. Aproximadamente tres millones de ni帽os estadounidenses son testigos de la violencia con armas de fuego cada a帽o7. Se trata de muertes desiguales que van en aumento. Las mujeres tienen 21 veces m谩s probabilidades de ser asesinadas por armas de fuego que las mujeres de otros pa铆ses ricos, y las muertes por armas de fuego son mucho m谩s frecuentes en j贸venes, varones, afroamericanos y entre las clases sociales m谩s pobres.

En comparaci贸n con otras 22 naciones ricas, en Estados Unidos la tasa de homicidios por armas de fuego es 25 veces mayor, la tasa de suicidios ocho veces mayor, y la tasa de muertes no intencionales 鈥搕ambi茅n por armas de fuego鈥 es m谩s de seis veces mayor. Aunque solo tiene la mitad de poblaci贸n que el resto de esos pa铆ses sumados, Estados Unidos acumula el 82% de muertes por armas de fuego, el 90% de todas las mujeres asesinadas, el 91% de los ni帽os menores de 14 a帽os, y el 92% de j贸venes de entre 15 y 24 a帽os, asesinados con armas de fuego8

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Suicidios y homicidios relacionados con armas de fuego en pa铆ses de renta alta OECD en 2010, seg煤n n煤mero de muertes totales (suicidio, homicidio u otra muerte relacionada con las armas de fuego.

“> Suicidios y homicidios relacionados con armas de fuego en pa铆ses de renta alta OECD en 2010, seg煤n n煤mero de muertes totales (suicidio, homicidio u otra muerte relacionada con las armas de fuego.

Suicidios y homicidios relacionados con armas de fuego en pa铆ses de renta alta OECD en 2010, seg煤n n煤mero de muertes totales (suicidio, homicidio u otra muerte relacionada con las armas de fuego.

Los estadounidenses est谩n m谩s armados que los ciudadanos de cualquier otra naci贸n. Cuatro de cada diez adultos dice vivir en un hogar donde hay un arma, y tres de cada diez admite tener una. Y la situaci贸n va a peor. Tan s贸lo en el periodo desde inicios de 2019 a abril de 2021, 7,5 millones de adultos estadounidenses, adquirieron por vez primera un arma, aumentando a煤n m谩s el riesgo de muerte de ni帽os y adolescentes (casi el 10% de todas las muertes por homicidio, suicidio y accidentes que sucedieron en 2020)9. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos no es solo el qu茅, el d贸nde, el qui茅n y el c贸mo sino tambi茅n el por qu茅.

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Para la mayor铆a de los mass media, la causa principal de las masacres que tienen lugar en Estados Unidos se debe a la cultura de las armas existente en el pa铆s. Son muchos quienes piensan y dicen frases del tipo 鈥渓os estadounidenses aman las armas, siempre las han amado, se sienten orgullosos de poseerlas鈥. Las armas ser铆an parte de su identidad. Se tratar铆a de un v铆nculo cultural forjado durante la Revoluci贸n Americana, concretado en la Segunda Enmienda de la Constituci贸n, y ratificado en 2008 por la Corte Suprema al se帽alar que cada individuo tiene el derecho a portar armas10. Ese es el saber convencional que, una y otra vez, resuena con emoci贸n en la mente y las palabras de buena parte de la poblaci贸n. Sin embargo, a lo largo de la historia, 驴quien dise帽贸, invent贸, patent贸, produjo, publicit贸, comercializ贸 y distribuy贸 armas? 驴Qu茅 papel jugaron los medios de informaci贸n y los actos propagand铆sticos de empresas o lobbies tan poderosos como la National Rifle Association (NRA)?

Para la mayor铆a de los mass media, la causa principal de las masacres se debe a la cultura de las armas existente en el pa铆s

Charlton Heston encabez贸 durante a帽os la defensa de la libre posesi贸n y uso de armas de fuego como presidente de la NRA11. En su discurso de 2000, el famoso actor12 se帽al贸: 鈥淐uando unas manos ordinarias pueden poseer un instrumento tan extraordinario, eso simboliza la medida plena de la dignidad y la libertad humanas鈥 para, finalmente, alzando con sus manos en alto un viejo Winchester de 1866, gritar: 鈥淔rom my cold, dead hands鈥. Solo muerto me lo quitar谩n, vino a decir13.

Dos d茅cadas m谩s tarde, apenas tres d铆as despu茅s de los asesinatos de la escuela de Uvalde, Donald Trump se帽al贸 tambi茅n ante la NRA la urgente necesidad de militarizar cada escuela con polic铆as o agentes de seguridad armados, convirtiendo cada lugar en un centro de alta seguridad: con una sola entrada, vallas de seguridad, detectores de metales y nuevas tecnolog铆as para revisar, escanear, examinar y aprobar a quienes entran en ella14. Para 茅l, cada persona es responsable de sus acciones, por lo que el 煤nico culpable de la masacre fue un individuo violento y trastornado. Trump defendi贸 la imperiosa necesidad de poseer armas afirmando:

Donald Trump se帽al贸 ante la NRA la urgente necesidad de militarizar cada escuela con polic铆as o agentes de seguridad armados

鈥淣o hay se帽al que invite m谩s a un asesino de masas que una se帽al que diga 鈥榸ona libre de armas鈥. Es el lugar m谩s peligroso. Como dice el viejo refr谩n, la 煤nica forma de detener a un hombre malo con una pistola, es un hombre bueno con una pistola. La existencia del mal en nuestro mundo no es una raz贸n para desarmar a los ciudadanos respetuosos de la ley que saben c贸mo usar sus armas y proteger a muchas personas, la existencia del mal es una de las mejores razones para armar a los ciudadanos respetuosos de la ley鈥.

驴A qu茅 se debe esa excepcional relaci贸n hist贸rica entre las armas y la poblaci贸n de EE.UU.? 驴Por qu茅 la existencia de una relaci贸n tan 铆ntima, que personajes como Heston o Trump han defendido hasta l铆mites grotescos? Pero, un momento, 驴es eso verdad?, 驴c贸mo y cu谩ndo se cre贸 esa 鈥渋nnata鈥 identidad cultural? 驴Cu谩l es la cadena de causalidad existente entre la l铆nea de montaje de una f谩brica de armas hasta la bala que se incrusta en los pulmones de una v铆ctima? Contrariamente a una visi贸n ampliamente extendida, el sentido com煤n de las armas en Estados Unidos fue un proceso hist贸rico 鈥揾a se帽alado el historiador John Blum鈥 mercantilista y 鈥渁moral鈥, que sigui贸 las pr谩cticas comunes de la econom铆a industrial capitalista de los siglos XIX y XX15.

El negocio prosper贸 por la ambici贸n de unos capitalistas con intereses comerciales, no a causa de un excepcionalismo m铆tico

En el siglo XIX no hab铆a cultura de las armas. En aquel entonces, Estados Unidos era un pa铆s de agricultores donde las pistolas se usaban como una herramienta m谩s, pero no eran algo omnipresente. Fue la belicosidad europea y la ambici贸n imperial de diversos reg铆menes y gobiernos quienes proporcionaron mercados para fabricar masivamente armas. Tras la Guerra de Secesi贸n, entre 1861 y 1865, grandes fabricantes de armas como Winchester y Remington, viendo peligrar su negocio, pusieron en marcha una fuerte ofensiva publicitaria para crear un mercado nacional de armas. Las razones esgrimidas para tener armas y milicias fueron el temor a la amenaza brit谩nica, facilitar la expansi贸n de las colonias en territorio indio, protegerse de las rebeliones de esclavos y defender la libertad ante la tiran铆a del gobierno. El negocio de las armas prosper贸 por la ambici贸n de unos capitalistas de las armas con grandes intereses comerciales y no a causa de un excepcionalismo m铆tico. Tras los anuncios creados por la compa帽铆a Winchester, poseer un arma se convirti贸 en un objeto de deseo con un profundo v铆nculo psicol贸gico y un elevado valor emocional para mucha gente. Como se帽al贸 el soci贸logo y economista estadounidense Thorstein Veblen, se trataba de fabricar deseos16. 驴C贸mo se hizo? 驴C贸mo se gener贸 ese particular sentido com煤n? 

Para 鈥渃rear el deseo de tener un arma鈥, las industrias contrataron a especialistas en relaciones p煤blicas que inventaron m煤ltiples historias de un salvaje oeste, con vaqueros, sheriffs, pioneros y personas proscritas. El proceso se inici贸 con un relato en 1867 de Wild Bill Hickok en Harper鈥檚, y sigui贸 con decenas de novelas y leyendas en las que, para protegerse y ser un 鈥渉ombre de verdad鈥, hab铆a que poseer un sofisticado rifle Winchester. M谩s tarde, esa historia ser铆a recreada por las empresas tabacaleras para promocionar al 鈥渉ombre Marlboro鈥, as铆 como tambi茅n con la difusi贸n de innumerables pel铆culas. Despu茅s de la Primera Guerra Mundial, la Winchester Repeating Arms Company (WRAC) impuls贸 sus ventas mediante un ambicioso plan de marketing nacional con el objetivo de alcanzar a 3,4 millones de ni帽os de entre 10 y 16 a帽os. 

La NRA ha ido 鈥渞egando鈥 con millones de d贸lares durante d茅cadas los medios y pol铆ticos del pa铆s

Fundada en 1871 por dos veteranos de la Guerra Civil de Estados Unidos, la NRA, que cuenta actualmente con millones de afiliados, ha ido 鈥渞egando鈥 con millones de d贸lares durante d茅cadas los medios y pol铆ticos del pa铆s17. Por ejemplo, en 2016 don贸 casi 50 millones de d贸lares a senadores, gobernadores y a los candidatos a las elecciones presidenciales Donald Trump y Hillary Clinton. La cultura de las armas en Estados Unidos ha sido por tanto construida y fortalecida hist贸ricamente, pero 驴c贸mo y por qu茅 los seres humanos creamos identidades ficticias e ideolog铆as? 驴C贸mo se crea el sentido com煤n?

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Un individuo no puede por s铆 mismo conocer con absoluto detalle cada cosa que ocurre en el mundo, necesita informarse, necesita ser informado por los dem谩s. Tras ver las noticias por televisi贸n o leer un peri贸dico, creemos 鈥渟aber鈥 c贸mo es el mundo que nos rodea y qu茅 actores o acciones tienen en 茅l lugar. Sin embargo, las noticias solo informan en apariencia, ya que los supuestos existentes en cada informaci贸n, en cada dato, son enormes. Las noticias no informan de forma 鈥渘atural鈥, de algo que tendemos a 鈥渄ar por sentado鈥, sino que constantemente seleccionan, realizan juicios de valor y generan un modo de ver la realidad que reproduce, refuerza o favorece las posturas o las acciones de determinados actores sociales. Por ejemplo, las noticias de televisi贸n pueden afirmar impl铆citamente que el sistema de justicia de un pa铆s no es clasista o sexista, que las acciones de la OTAN en el este de Europa est谩n justificadas (pero no as铆 las de Rusia), o que las acciones gubernamentales para hacer frente a la covid-19 son las m谩s acertadas y equitativas. Todo ello crea un 鈥渟entido com煤n鈥 general de c贸mo es la realidad, de c贸mo entendemos el mundo, y tambi茅n de c贸mo deben ser (y cambiar) las cosas. De ese modo, interiorizamos determinadas visiones, ciertas reglas, comportamientos y formas de comprender c贸mo funciona el mundo. Ese 鈥渟entido com煤n鈥 que todos adquirimos e incorporamos en nuestros cerebros desde que nacemos, refuerza el modo en que pensamos el mundo y c贸mo reaccionamos ante 茅l. Es un tipo de conocimiento operativo, que el soci贸logo ingl茅s Anthony Giddens llam贸 鈥渃onciencia pr谩ctica鈥, y que nos permite 鈥渆ntender鈥 y actuar ante la realidad que nos rodea18.

Una vez adquirimos e internalizamos unos determinados puntos de vista sobre la realidad, cambiar de opini贸n no es nada sencillo. De hecho, en general, el 鈥渟entido com煤n鈥 adquirido tiende a fortalecerse, de modo que se eliminan las visiones que no forman parte de nuestra visi贸n del mundo y con las que no estamos de acuerdo. En la 煤ltima d茅cada, el refuerzo de determinadas ideas e ideolog铆as se ha visto a煤n m谩s reforzado con el advenimiento de las redes sociales. Las personas tendemos a buscar los medios y las informaciones en que confiamos, ignorando (por omisi贸n o interpretaci贸n) las fuentes que muestran una visi贸n contraria del mundo. La expansi贸n de una cultura de la 鈥渄esinformaci贸n鈥, con el desarrollo de todo tipo de fake news y algoritmos que nos ofrecen lo que m谩s nos interesa, refuerzan esa visi贸n, configura nuestras mentes y crea nuestra identidad. Todo ello a煤n hace m谩s dif铆cil cambiar nuestra personalidad o pensar de un modo alternativo. 

La manera de difundir o transmitir el sentido com煤n en una determinada poblaci贸n no es por tanto un proceso ni neutro ni democr谩tico. Los actores sociales m谩s poderosos tienden a imponer y reproducir su visi贸n hegem贸nica seg煤n su poder y su capacidad, rechazando o menospreciando as铆 otras visiones alternativas. De modo que, en buena medida, el sentido com煤n es el impuesto por unas clases dominantes que tienen mucho inter茅s en reproducir su visi贸n de c贸mo son las cosas, as铆 como tambi茅n promocionar como 茅stas deben ser. Es decir: c贸mo debe funcionar la sociedad, que redistribuci贸n de bienes debe existir, cu谩les son las prioridades econ贸micas, cu谩les son nuestros derechos u obligaciones, cu谩les son las formas de vida y relaciones humanas m谩s adecuadas, qu茅 significa la libertad, el ocio, el trabajo o una vida buena, con salud, bienestar y felicidad. El historiador medievalista franc茅s Jacques Le Goff apunt贸: 鈥淎poderarse de la memoria y del olvido es una de las m谩ximas preocupaciones de las clases, los grupos, los individuos que han dominado y dominan en cada sociedad鈥19.

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La contraofensiva ideol贸gica neoliberal no solo ha mercantilizado la sanidad y la escuela, sino que ha privatizado nuestros cerebros

驴Cu谩l es hoy el sentido com煤n hegem贸nico? El escritor brit谩nico y cr铆tico de la cultura, Mark Fisher, propuso el llamado 鈥渞ealismo capitalista鈥, algo que a veces se resume en la frase: 鈥淓s m谩s f谩cil imaginar el fin del mundo que imaginar el fin del capitalismo鈥20. Detr谩s de ella subyace la idea de que el cambio de modelo no es posible, de que no hay alternativa, la conocida TINA (鈥淭here is no Alternative鈥) de Margaret Thatcher. La mentalidad capitalista neoliberal se ha establecido de forma profunda en el imaginario popular. Hoy hay un sentido com煤n y un imaginario dominante, sobre el cual no se pueden admitir otras posibles alternativas. Y ese sentido com煤n de 茅poca tiene muchas consecuencias para ver o ignorar los problemas y necesidades que actualmente existen: la fuerza de los fuertes y la violencia y despojo de los d茅biles, la coexistencia de despilfarro y pobreza, de sobredesarrollo y subdesarrollo, de la obesidad y el hambre, del acaparamiento de tierras y de los m煤ltiples problemas de contaminaci贸n ambiental, de la pavorosa crisis ecosocial y horripilante crecimiento de los neofascismos鈥 Y tambi茅n la visi贸n de que la naturaleza puede tratarse como un simple producto que consumimos, o que los recursos no renovables pueden contabilizarse econ贸micamente como si fueran algo ilimitado, ideas 鈥渘aturalizadas鈥 socialmente que tienen detr谩s una ideolog铆a pol铆tica neoliberal 鈥溍簄ico鈥, un pensamiento econ贸mico m谩gico y un ideario personal ego铆sta. Sin embargo, no es verdad, como sentenci贸 el fil贸sofo conservador y antirrepublicano Thomas Hobbes, que el ser humano sea un lobo para el hombre, sino m谩s bien que nos 鈥渓obificamos鈥21. La fil贸sofa y polit贸loga estadounidense Wendy Brown indica que la contraofensiva ideol贸gica neoliberal del 煤ltimo medio siglo, no solo ha mercantilizado la sanidad y la escuela, las carreteras y los ferrocarriles, el agua y los ej茅rcitos, sino que ha 鈥privatizado nuestros cerebros22, nos ha convencido de que la acci贸n colectiva no tiene sentido, de que la 煤nica manera de mejorar nuestra vida es de forma individual, luchando libremente todos contra todos en un mercado competitivo lleno de clientes, proveedores y emprendedores23. El dominio sobre los cerebros se ha llevado a cabo de muchos modos, de modo que el capital imbuye, empapa y moldea todas las relaciones sociales hasta el punto de volverse invisible, adquiriendo cierta cualidad divina a trav茅s de mitos que transforman conceptos y procesos que son hist贸ricos y contingentes en conceptos y procesos 鈥渘aturales鈥 e inevitables24. Veamos algunos.

Uno de los instrumentos que ha tenido una mayor influencia en el control y disciplina de la poblaci贸n ha sido la creaci贸n del cr茅dito 鈥渂arato鈥 y la deuda con hipotecas para pagar la vivienda, el autom贸vil, los estudios, los viajes, o cualquier otra cosa, como un instrumento fuertemente disciplinario que impide que la gente se rebele; de modo que, por un lado, la poblaci贸n interioriza la ideolog铆a propietaria, y por otro se convierte durante d茅cadas en prisionero de su futura propiedad25. Otro instrumento ha sido la difusi贸n del mito de la 鈥渃lase media鈥, es decir, la idea de que todos formamos parte de una gran familia, donde todos tendr铆amos igual libertad, la misma cantidad de oportunidades y capacidades para tomar decisiones. Por tanto, si no logramos nuestros objetivos, ello se debe a nuestras propias incapacidades y a nuestras malas decisiones, no a la falta de medios o a causa de una discriminaci贸n. El dominio se ejerce mediante una 鈥渆lecci贸n鈥 individual, donde t煤 eres qui茅n te endeudas, quien no tiene tiempo, quien realiza un trabajo precario por voluntad propia, quien fuma o se hace adicto o alcoh贸lico, quien se convierte en un emprendedor que sobrevive gracias a la propia autoexplotaci贸n 鈥渧oluntaria鈥. Si no tienes trabajo o no triunfas es, o bien porque eres un incapaz e in煤til, alguien perezoso o tonto, o porque no trabajas y te esfuerzas lo suficiente. T煤 eres el culpable de tu propia miseria. Una culpabilidad que degrada, subvalora y hace perder autoestima, cuando en realidad es el contexto social en el que vives y la falta de derechos y oportunidades quien te 鈥渙bliga鈥 a realizar o no una determinada conducta26. Un tercer medio para concretar el dominio social de las clases dirigentes es la transmisi贸n de prejuicios a trav茅s de la creaci贸n de eufemismos, mediante el enorme poder simb贸lico que se adhiere a palabras aparentemente 鈥渘eutras鈥. Los eufemismos no son solo una forma de hipocres铆a, sino que est谩n detr谩s de la creaci贸n de relatos, donde al tiempo que se dice algo, se obvian temas de gran relevancia. Como explica con claridad e iron铆a el gran escritor uruguayo Eduardo Galeano, en un texto que vale la pena citar a pesar de su extensi贸n:

鈥淗oy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opini贸n p煤blica: el capitalismo luce el nombre art铆stico de econom铆a de mercado; el imperialismo se llama globalizaci贸n; las v铆ctimas del imperialismo se llaman pa铆ses en v铆as de desarrollo, que es como llamar ni帽os a los enanos; el oportunismo se llama pragmatismo; la traici贸n se llama realismo; los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos; la expulsi贸n de los ni帽os pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserci贸n escolar; el derecho del patr贸n a despedir al obrero sin indemnizaci贸n ni explicaci贸n se llama flexibilizaci贸n del mercado laboral; el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minor铆as, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayor铆a; en lugar de dictadura militar, se dice proceso; las torturas se llaman apremios ilegales, o tambi茅n presiones f铆sicas y psicol贸gicas; cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino clept贸manos; el saqueo de los fondos p煤blicos por los pol铆ticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento il铆cito; se llaman accidentes los cr铆menes que cometen los autom贸viles; para decir ciegos, se dice no videntes; un negro es un hombre de color; donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse c谩ncer o sida; repentina dolencia significa infarto; nunca se dice muerto, sino desaparici贸n f铆sica; tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares: los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla, son da帽os colaterales; en 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pac铆fico sur, el embajador franc茅s en Nueva Zelanda declar贸: 芦No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan禄; se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protecci贸n militar; Dignidad era el nombre de unos de los campos de concentraci贸n de la dictadura chilena y Libertad la mayor c谩rcel de la dictadura uruguaya; se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribill贸 por la espalda a cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y ni帽os, mientras oraban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapa.鈥27

Un 煤ltimo instrumento fundamental de dominaci贸n, el m谩s decisivo, es el proceso de internalizaci贸n mental de sumisi贸n y subordinaci贸n de los grupos sociales oprimidos, es decir, la forma en que 茅stos consienten y aceptan ser sometidos. En el albor de la modernidad a mediados del siglo XVI, 脡tienne de La Bo茅tie analiz贸 este fen贸meno en un breve texto donde se asombraba de la 鈥渟ervidumbre voluntaria鈥 con que los seres humanos rinden obediencia a los tiranos28. Dec铆a el prematuramente fallecido joven fil贸sofo franc茅s:

鈥淨uisiera tan solo entender c贸mo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de m谩s poder que el que se le otorga, que no tiene m谩s poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podr铆a hacer da帽o alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente 鈥搚, sin embargo, tan corriente que deber铆amos m谩s bien deplorarlo que sorprendernos鈥 ver c贸mo millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y son juzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario porque est谩n fascinados y, por decirlo as铆, embrujados por el nombre de uno al que no deber铆an ni temer (puesto que est谩 solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje). 隆Grande es no obstante, la debilidad de los hombres!鈥29

La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria que, como si fuera una segunda naturaleza humana, genera obediencia y sumisi贸n, hace que la poblaci贸n consienta y acepte el trabajo, el consumo de mercanc铆as o el ocio. As铆 expresaba esa alienaci贸n el escritor brit谩nico Aldous Huxley en una de sus cl谩sicas novelas: 

鈥淯na dictadura perfecta tendr铆a la apariencia de una democracia, pero ser铆a b谩sicamente una prisi贸n sin muros en la que los presos ni siquiera so帽ar铆an con escapar. Ser铆a esencialmente un sistema de esclavitud, en el que gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amar铆an su servidumbre.鈥30

鈥淯na dictadura perfecta ser铆a un sistema de esclavitud en el que los esclavos amar铆an su servidumbre.鈥

Es mucha la gente que no tiene conciencia 鈥搊 no la quiere tener鈥 de cu谩l es su situaci贸n, debido a la existencia de m煤ltiples formas de mistificaci贸n que anestesian, o bien ocultan, la c谩rcel mental en que viven. Basta con ver esa muchedumbre hipn贸tica, cotidianamente apantallada. Obedecen sin saber muy bien por qu茅, pero saben que cuando desobedecen surge la desorientaci贸n y el temor, cuando no el p谩nico. Tienen miedo y han sido mentalmente colonizados para elegir ser siervos y no desobedecer. Como todos los seres oprimidos a lo largo de la historia, los 鈥渆sclavos鈥 modernos necesitan de una m铆stica para anestesiar su sufrimiento. La educaci贸n y el lenguaje son medios clave para dominar, generar individuos pasivos, e impedir que se perciba la condici贸n servil de la vida. Como hemos visto, las palabras se presentan como algo evidente, cuando en realidad su naturalizaci贸n es un medio crucial que 鈥渄istorsiona鈥 la realidad y genera formas de ver el mundo que impiden emanciparnos. Las pantallas alteran la conciencia, nos hacen adictos a una sucesi贸n permanente de im谩genes, nos persiguen y nos esp铆an. Por ello, la batalla por reapropiarnos del lenguaje, distanciarnos de las pantallas y reencontrarnos en el trabajo, la comunidad y la vida cotidiana es crucial para rechazar la servidumbre. La 鈥渓iberaci贸n鈥 de nuestras identidades y la formaci贸n de un nuevo pensamiento cr铆tico depende en gran medida de ello. Hace medio siglo, en un mundo predigital, el fil贸sofo, escritor y cineasta franc茅s Guy Debord apuntaba que: 鈥淭odo cuanto era vivido en forma directa se alej贸 en una representaci贸n鈥. Las m煤ltiples pantallas que nos rodean nos invitan a identificarnos con lo que vemos y a distanciarnos de los dem谩s y de nosotros mismos. Esa distancia separa el conocimiento de la experiencia directa, delegando en la industria del entretenimiento y el espect谩culo la afirmaci贸n de la vida como mera apariencia. Estamos masivamente conectados, y al mismo tiempo solos. La realizadora y ensayista Ingrid Guardiola se帽ala: 

鈥淓l flujo 24/7 de productos audiovisuales que permite la tecnolog铆a digital conectada, con fen贸menos como el binge watching (鈥榓trac贸n de series鈥), ha facilitado que el sue帽o inducido y encorsetado del espect谩culo, aquel que nos impide so帽ar de verdad, no sea interrumpido jam谩s.鈥31

El capitalismo cognitivo no solo ha conquistado el poder econ贸mico, pol铆tico y militar, sino que ha hegemonizado la cultura, la visi贸n de c贸mo somos y de qu茅 deseamos. La precaria realidad que viven tantas personas se confronta con la aspiraci贸n a vivir como unas celebridades a las que apenas si conocen, pero cuya vida desean. Como premonitoriamente apunt贸 Debord: 鈥淟os espectadores no encuentran lo que desean, sino que desean lo que encuentran鈥. Ese choque no solo crea insatisfacci贸n y malestar ps铆quico, sino que acrecienta la necesidad de desear y consumir sue帽os artificiales. Las redes sociales, los reality shows y las ficciones que nos rodean permiten que, moment谩neamente, nos sintamos 鈥溍簄icos鈥. Al modo c贸mo funcionan las drogas, por unos minutos o por unas horas nos sentimos liberados ps铆quicamente y 鈥渧ivimos鈥 como nuestros imaginados deseos. Los algoritmos y la inteligencia artificial vigilan y predicen, gestionan y refuerzan lo qu茅 deseamos, al tiempo que nos impiden contemplar, aburrirnos, ser curiosos, dejar vagar la mente, observar ingenuamente la realidad, crear, fraternizar…          

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La disponibilidad de armas es una epidemia mortal, una crisis de derechos humanos y un inmenso genocidio

La disponibilidad de armas es una epidemia mortal, una crisis de derechos humanos y un inmenso genocidio. Entre 1968 y 2011 se produjeron en Estados Unidos 1,4 millones de muertes relacionadas con armas de fuego (incluidos suicidios, homicidios y accidentes) en comparaci贸n con 1,2 millones de muertes de estadounidenses en todas las guerras. Hace una d茅cada, un comentarista pol铆tico como Mark Shields lo explicaba de este modo:

Desde que Robert Kennedy muri贸 en el Hotel Ambassador el 4 de junio de 1968, durante 43 a帽os han muerto m谩s estadounidenses por disparos dentro del pa铆s, que en todas las guerras (en que EE.UU. ha intervenido), desde la Revoluci贸n hasta la Guerra Civil, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial鈥.32

La matanza que generan las armas y las causas profundas que las producen son un espejo del genocidio y ecocidio globales al que nos confronta la pavorosa crisis ecosocial que vivimos. El capitalismo verde es un ox铆moron que pretende querer detener los pasos hacia la extinci贸n con las mismas recetas mercantiles y tecnol贸gicas que han desbrozado el camino al abismo. Nunca como en este momento ha sido tan necesaria una nueva cultura pol铆tica en la defensa com煤n de una fragilidad compartida. Adem谩s de una profunda conversi贸n ecosocial, necesitamos generar los medios para crear una honda revoluci贸n antropol贸gica, una conversi贸n psicocultural. Como se帽al贸 la f铆sica y ecofeminista india Vandana Shiva: 鈥淣o tenemos que escapar de la tierra, tenemos que escapar de las ilusiones que esclavizan nuestras mentes y hacen que la extinci贸n parezca inevitable鈥. Para vivir una vida humana, plena y limitada al tiempo, necesitamos sentir nuestra trascendencia y reivindicar la reconstrucci贸n espiritual de aquello que podemos ser. Ello comporta analizar y planificar el mejor modo de construir el imaginario de c贸mo queremos (y podemos) vivir y de qu茅 queremos (y podemos) ser. Comprender (y cambiar) de qu茅 modo se est谩n transformando nuestros cerebros debe ser una de las prioridades esenciales de cualquier proyecto pol铆tico emancipatorio que pueda impedir la extinci贸n.

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Notas:

1- Ver: Werbick M, Bari I, Paichadze N. et al. 鈥淔irearm violence: a neglected 鈥淕lobal Health鈥 issue.鈥 Global Health 2021;17,120. https://doi.org/10.1186/s12992-021-00771-8. Las armas de fuego son los instrumentos m谩s utilizados para matar e intimidar a la pareja en los pa铆ses con altas tasas de posesi贸n de estas armas. En 2017, cerca de 87.000 mujeres fueron asesinadas en todo el mundo. M谩s de la mitad, 50.000 mujeres murieron (137 al d铆a) a manos de su pareja o un miembro de su familia. Amnist铆a Internacional. 鈥淒atos clave sobre la violencia con armas de fuego.鈥 Accesible en: https://www.amnesty.org/es/what-we-do/arms-control/gun-violence/

2- Seg煤n UNICEF, se estima que puede haber 300.000 ni帽os y ni帽as soldado. 鈥淣i帽os soldado鈥. Accesible en: https://www.unicef.es/ninos-soldado.

3- 鈥淢e convert铆 en asesino con 6 a帽os鈥. El desgarrador testimonio de un ni帽o soldado. La informaci贸n, 10-02-2017. Accesible en: https://www.lainformacion.com/asuntos-sociales/converti-asesino-desgarrador-testimonio-soldado_0_998300882.html/

4- Durante el a帽o en curso, ya ha habido hasta el momento (27-05-2022) 213 tiroteos, en 10 de los cuales ha habido ya cuatro o m谩s v铆ctimas mortales.

5- Estados Unidos es el pa铆s del mundo que exporta m谩s armas (37%), seguido de Rusia (20%), Francia (8,2%), Alemania (5,5%), China (5,2%), el Reino Unido (3,3%) y Espa帽a (3,2%). Ver: SIPRI Arms Transfers Database. Accesible en: https://www.sipri.org/databases/armstransfers. En esos pa铆ses la tenencia de armas por persona es muy inferior a los EE.UU.: 0,2 en Francia y Alemania, 0,1 en Rusia, 0,07 en Espa帽a, 0,04 en Inglaterra y Gales, y 0,03 en China. Accesible en: https://www.smallarmssurvey.org/highlight/new-small-arms-survey-databases-2021-transparency-barometer-and-2021-uems-update.

6- En 2020 hubo 45.222 muertes por armas de fuego en Estados Unidos, con un fuerte aumento (33,4%) en los homicidios, especialmente entre j贸venes, donde las lesiones por armas de fuego son ya la primera causa de muerte. Ver: Goldstick JE, Cunningham RM, Carter PM. Current Causes of Death in Children and Adolescents in the United States. N Eng J Med. 2022;386;20:1955-6.

7- Everytown Research and Policy. Accesible en: https://everytownresearch.org/report/gun-violence-in-america/

8- Grinshteyn E, Hemenway D. 鈥淰iolent Death Rates: The US Compared with Other High-income OECD Countries, 2010鈥. American Journal of Medicine 2016;129(3):266-273. Accesible en: https://www.amjmed.com/article/S0002-9343(15)01030-X/fulltext

9- Miller M, Zhang W, Azrael D. Firearm Purchasing During the COVID-19 Pandemic: Results From the 2021 National Firearms Survey. Annals of Internal Medicine 2022;175(2):219-225.

10- En el caso District of Columbia v. Heller, 554 U.S. 570 (2008) el Tribunal Supremo de Justicia 鈥渟ostuvo que la Segunda Enmienda protege el derecho a poseer y portar armas con el prop贸sito de autodefensa revocando una ley del Distrito de Columbia que prohib铆a la posesi贸n de armas de fuego en el hogar.鈥 En: Grupo de Estudio e Investigaci贸n en Derecho Constitucional. 驴Quod est, Summus? 驴En qu茅 que damos Supremo? VIII Quorum VIII, 2014.

11- El documental 鈥淭he Price of Freedom 鈥橰eview: Guns Across America鈥 de Judd Ehrlich (2021) explica los cambios en la Asociaci贸n Nacional del Rifle (NRA) y su creciente radicalizaci贸n. El t铆tulo 鈥淓l precio de la libertad鈥 hace referencia al n煤mero de muertos que deben aceptarse como un coste para poder aplicar la Segunda Enmienda.

12- Entrevistado por Michael Moore en el documental Bowling For Columbine (2002) sobre la masacre del instituto Columbine (Colorado, EE.UU.) ocurrida el 20 de abril de 1999, donde murieron 15 personas y hubo 24 heridos, el actor se帽al贸 que tener armas cargadas en su casa le quitaba preocupaciones, que con ello ejerc铆a uno de los derechos transmitidos por unos 鈥渧iejos y sabios blancos que inventaron este pa铆s鈥, que 鈥渓a historia de los Estados Unidos tiene mucha sangre en sus manos鈥 y una historia de violencia, tal vez m谩s que la mayor铆a de otros pa铆ses鈥, e incluso que quiz谩s ello se deba a tener 鈥渦na mezcla 茅tnica mayor que en otros pa铆ses鈥.

13- El discurso de Charlton Heston tuvo lugar el 20 de mayo de 2000 en la 129 Convenci贸n de la NRA en Charlotte (Carolina del Norte). 鈥淐ada vez que nuestra patria se encuentra en el camino del peligro, un instinto parece convocar a lo mejor de ella primero: aquellos que realmente la comprenden. Cuando la libertad se estremece bajo la fr铆a sombra del verdadero peligro, siempre son los patriotas los primeros en escuchar la llamada鈥 las cosas sagradas residen en ese material de madera y azulado acero. Algo que le da al hombre com煤n la m谩s infrecuente de las libertades.鈥. Accesible en: https://www.youtube.com/watch?v=bOJQFNOQqCY. La parte final del discurso hace referencia al vicepresidente dem贸crata Al Gore, que disputaba la elecci贸n presidencial al republicano G.W. Bush. Su frase final 鈥淔rom my cold, dead hands鈥 es una variaci贸n del eslogan “I’ll give you my gun when you pry (or take) it from my cold, dead hands” popularizado por la NRA en calcoman铆as de los parachoques de los coches, y es un eslogan parecido al de un informe de 1976 del Subcomit茅 del Comit茅 Judicial del Senado para Investigar la Delincuencia Juvenil: “I Will Give Up My Gun When They Peel My Cold Dead Fingers From Around It”. Heston repiti贸 la frase al final de cada convenci贸n que presidi贸 y cuando anunci贸 su retirada de la NRA en 2003.

14- Ver: Ciro G贸mez Leyva. 鈥淭rump defiende uso de armas en la NRA鈥. 27 de mayo de 2022. Accesible en: https://www.youtube.com/watch?v=uW14Mu__9us; 鈥淭rump defiende m谩s armas para que haya m谩s seguridad en los colegios.鈥 El Pa铆s. 28 de mayo de 2022. Accesible en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=Aie_yqpbFEE

15- Mediante un cuidadoso examen de los archivos de la industria de las armas, la historiadora Pamela Haag ha revisado la historia de las armas en Estados Unidos, criticando el mito del v铆nculo existente entre los estadounidenses y sus armas. Bajo el liderazgo de Oliver Winchester y sus herederos, la empresa utiliz贸 t茅cnicas de marketing e ingeniosas campa帽as publicitarias para crear nuevos mercados. A lo largo de siglo y medio, la Winchester Repeating Arms Company vendi贸 m谩s de 8 millones de armas. Pamela Haag. The Gunning of America: Business and the Making of American Gun Culture. New York: Basic Books, 2016.

16- Curiosamente, la industria de las relaciones p煤blicas es 鈥渁nticapitalista鈥, ya que no se basa en consumidores racionales e informados, sino en individuos con una racionalidad limitada sobre los que se generan necesidades que de entrada no desean.

17- Open Secrets. National Rifle Assn. 2020. Accesible en: https://www.opensecrets.org/orgs/national-rifle-assn/summary?id=d000000082

18- Noam Chomsky, Marv Waterstone. Consequences of Capitalism: Manufacturing Discontent and Resistance. Chicago: Haymarket, 2021

19- Jacques Le Goff. El orden de la memoria. El tiempo como imaginario. Barcelona: Paid贸s, 1991.

20- Mark Fisher. Capitalist Realism: Is There No Alternative? Winchester: Zero Books, 2009

21- Entrevista a Emilio Lled贸 鈥淣o es verdad que el hombre sea un lobo para el hombre.鈥 El Pa铆s, Babelia, 28 mayo 2022:10-11.

22- Wendy Brown. 鈥淎merican Nightmare: Neoliberalism, Neoconservatism, and De-Democratization鈥. Political Theory, 2006;34(6):690-714.

23- Marco d鈥橢ramo. Dominio. La guerra invisibile dei potente contro i sudditi. Milano: Feltrinelli. 2020.

24- Jos茅 Manuel Naredo. La cr铆tica agotada. Madrid: Siglo XXI, 2022.

25- David Graeber. Debt: The First 5,000 Years. Brooklyn: Melvin House, 2014.

26- De ese modo te ves (muy probablemente) 鈥渙bligado鈥 a hacer algo aunque en principio no lo desees. El dominio no se ejerce as铆 por la disciplina y la explotaci贸n como en la f谩brica, sino que aqu铆 茅stos se hacen invisibles por medio de la internalizaci贸n de la explotaci贸n, donde te ves obligado a ejercer sobre ti mismo (en un contexto determinado) la autoexplotaci贸n, donde pierdes el control de ti mismo, o mejor donde tu eres el jefe que ejerce sobre ti mismo la violencia.

27- Eduardo Galeano. Patas arriba, la escuela del mundo al rev茅s. Madrid: Siglo XXI, 2010. [Los subrayados son m铆os].

28- Otros muchos autores han escrito de un modo u otro sobre la servidumbre voluntaria, sobre el sometimiento de la voluntad de los pueblos y de las personas, sobre como interiorizamos la sumisi贸n. El fil贸sofo David Hume expres贸 su sorpresa al darse cuenta de la sumisi贸n impl铆cita con la que los hombres renuncian a sus sentimientos y pasiones frente a sus amos. Ver: David Hume. 鈥淥n the First Principles of Government鈥, Essays and Treatises on Several Subjects. En: Political Essays. Cambridge: Cambridge University Press, 1994. El poeta y pol铆tico martiniqu茅s Aim茅 C茅saire, para quien asimilaci贸n era sin贸nimo de alienaci贸n, se帽al贸 que “servidumbre y asimilaci贸n se parecen: son dos formas de pasividad鈥. Ver: Aime C猫saire. Negro soy, negro me quedo. Barcelona: La Vor谩gine, 2020. Thomas Sankara, el revolucionario de Burkina Faso conocido como el Che Guevara africano, apel贸 a 鈥渄escolonizar el pensamiento鈥 de los oprimidos. Frantz Fanon, el revolucionario y psiquiatra martiniqu茅s que luch贸 por la independencia de Argelia, se帽al贸: 鈥淟贸gicamente no es posible someter a la servidumbre a los hombres sin inferiorizarlos parte por parte. Y el racismo no es m谩s que la explicaci贸n emocional, afectiva, algunas veces intelectual, de esta inferiorizaci贸n鈥.

29- 脡tienne de La Bo茅tie. El Discurso de la servidumbre voluntaria. Bogot谩: Uniediciones, 2016.

30- Aldous Huxley. Un mundo feliz. Barcelona: Random House Mondadori, 2003.

31- El espect谩culo es la forma m谩s eficaz de la gesti贸n del poder p煤blico. La Bo茅tie explicaba c贸mo a lo largo de la historia los tiranos han comprado la servidumbre del pueblo a trav茅s de la administraci贸n del ocio p煤blico. Debord, en La sociedad del espect谩culo, habla de un doble poder del espect谩culo: el concentrado y el difuso. El primero pertenece al capitalismo burocr谩tico, as铆 como a la personalidad dictatorial, el segundo, al capitalismo de la abundancia de las mercanc铆as para un p煤blico asalariado. Esa abundancia es precaria e insatisfactoria en el sentido que hace consciente al consumidor que solo est谩 gozando de un destello de todo lo que podr铆a llegar a consumir. Ver: Ingrid Guardiola. 鈥淩eleer a Debord鈥. CCCBLAB, 13-11-2019. Accesible en: https://lab.cccb.org/es/releer-a-debord/

32- Declaraciones reproducidas en PBS NewsHour el 21-21-12. Politifact. Ver: https://www.politifact.com/factchecks/2013/jan/18/mark-shields/pbs-commentator-mark-shields-says-more-killed-guns/. La estimaci贸n fue realizada en base a datos del 鈥淐ongressional Research Service. American War and Military Operations Casualties: Lists and Statistics鈥 (actualizado a 29-07-2020) (https://sgp.fas.org/crs/natsec/RL32492.pdf), y la website icausalties.org.




Fuente: Ctxt.es