June 27, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Los ojos de Horacio Gonz谩lez miran de un modo extra帽o, levemente desplazados. Fijan la atenci贸n en un punto distante mientras escucha. En ese desacople entre ver y o铆r, que le da un aire distra铆do, se despliega un espacio de juego y estrategias que jam谩s entreg贸 a poder alguno: una fuente privilegiada de conexiones inesperadas de las que surgieron escenas pol铆ticas fundamentales. Gonz谩lez traz贸 intersecciones entre pol铆tica y literatura, perfil贸 un Gramsci para el peronismo revolucionario, cre贸 su base roja en la Facultad de Ciencias Sociales en 茅pocas del menemismo y recorri贸, desde ah铆, una diagonal libertaria entre kirchnerismos e izquierdas, entre instituciones culturales y organizaciones populares. Fue un inventivo y persistente organizador de la cultura, infatigable creador de revistas y colectivos asamblearios.

Su relaci贸n con la lectura fue la m谩s conmovedora. No s贸lo porque, como se dice, daba la impresi贸n de haberse le铆do todo. M谩s que la cantidad 鈥搃mpresionante鈥, lo suyo fue la lateralidad. Si decimos 鈥渟e le铆a todo鈥 nos referimos menos a todas las p谩ginas de todos los libros y m谩s a aquello que ninguna p谩gina de ning煤n libro entrega con facilidad. Quiz谩s la palabra estrategia 鈥揺n sentido literario y pol铆tico鈥 est谩 bien elegida: al substraer el peso de tal o cual l铆nea matriz principal, hac铆a emerger l铆neas secundarias, subordinadas, sugeridas, de las que brotaban a su vez conexiones inesperadas. Leer, en Gonz谩lez, era entrar en contacto con ese flujo inasible y llevarlo hasta sus finales posibles. De ah铆 que el humor, la burla y la risa fueran en 茅l gestos tan esenciales.

En esta experiencia, los nombres propios son convocados para un teatro diferente. Se lo ve en los textos sobre la relaci贸n entre Per贸n y Cooke. Si Per贸n es evocado como aquel que en un cierto momento pretendi贸 ajustar el sentido preciso de su nombre para conjurar cierto caos en el orden de las cosas, Cooke, al contrario, vuelve como el art铆fice de una teor铆a del desajuste de los nombres en la historia, el que se帽ala que el nombre 鈥渃omunista鈥, en la Argentina, no correspond铆a a partido alguno sino, en todo caso, a un movimiento 鈥渕aldito鈥, tan necesario para estabilizar el capitalismo nacional como portador de unos sujetos bullangueros, obreros de una resistencia que boicoteaban y volv铆an impracticable todo proyecto de hegemon铆a burguesa. Cooke circulaba en el teatro gonzaliano y apareci贸 en una pregunta que le hizo al ex Presidente N茅stor Kirchner por los nombres del peronismo actual en una asamblea p煤blica de Carta Abierta. Cooke habr铆a sido el primero en concluir que con el peronismo no alcanza, pero sin 茅l no se puede. Aunque el complemento que deb铆a llevarlo m谩s all谩 ser铆a el contacto con el plus subjetivo proveniente de las luchas populares. Ser铆a el nombre del desborde.

Las batallas de Gonz谩lez 鈥搇a m谩s c茅lebre fue su pol茅mica con el escritor Mario Vargas Llosa, pero hubo otras muchas鈥 fueron motivadas por su inconformidad ante los automatismos y las oclusiones del lenguaje, formas insidiosas y minimizadas de la denigraci贸n que preceden y acompa帽an las negaciones m谩s ominosas de lo humano. Y de lo vivo. Su cr铆tica, de contenido fuertemente moral (antimoralista) y pol铆tico, puede reconstruirse al detalle, pues cada claudicaci贸n del discurso universitario, period铆stico o militante ante el incuestionado poder del universo comunicacional vino acompa帽ada por un art铆culo de Gonz谩lez en diarios, revistas y blogs 鈥撁簂timamente en Tecla 脩鈥 mostrando el peso de redes empresariales, militares y geopol铆ticas en la configuraci贸n de ese lenguaje. Este estado de resistencia verbal ayuda a caracterizar esa enunciaci贸n original, que ciertos lectores percibieron como un demasiado herm茅tica 鈥揵arroca, alambicada鈥 pero que puede ser vista tambi茅n como un intento cuidadoso de poner en funcionamiento una versi贸n nueva y primera de la justicia que, como quer铆a su admirado Walter Benjamin, fuera capaz de adelantarse a la justicia de los jueces, nombr谩ndolo todo, nombres y fechas, salv谩ndolo todo del poder del borramiento y desaparici贸n.

Sobre todo, vale la pena seguir a Gonz谩lez en dos grandes escenas libertarias. La primera, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Marcelo de Alvear 2230, con su extensi贸n en el caf茅 La Giralda 鈥揺n la esquina con Uriburu鈥 y su producci贸n m谩s perdurable: la revista El Ojo Mocho. Santiago Mitre introdujo su c谩mara en aquellos pasillos llenos de carteles y panfletos militantes, captando en su pel铆cula El estudiante la evidente decadencia (el aparato estudiantil de la Franja Morada, la politolog铆a liberal del radicalismo), sin captar del todo esta otra escena gonzaliana en la que toda aquella dejadez se convert铆a en su contrario, dando lugar a un universo ut贸pico, de mesas redondas y rese帽as de libros, en el que brillaban los j贸venes Eduardo Rinesi, Christian Ferrer, Mar铆a P铆a L贸pez, Guillermo Korn, en di谩logo con los viejos izquierdistas de la m铆tica revista Contorno, David Vi帽as y Le贸n Rozitchner. Ese universo se comunicaba por mil vasos comunicantes con las iniciativas militantes de aquellos d铆as, como la C谩tedra Libre Che Guevara, que cont贸 con una inolvidable participaci贸n de Gonz谩lez.

En diciembre del 鈥99 public贸 unos de sus libros m谩s recordados y quiz谩s m谩s duraderos, Restos pampeanos, dedicado a Liliana Herrero. Un ensayo sobre el ensayo nacional, es decir sobre la posibilidad misma de que un colectivo nacional 鈥減ueda refundar la justicia sobre la base de una memoria emancipada鈥, partiendo de Jos茅 Ingenieros y Ramos Mej铆a a hasta 鈥淪antucho y Gombrowicz鈥. Ser谩 necesario, escrib铆a all铆 Gonz谩lez, 鈥渦na avenencia entre la pol铆tica y nuevas formas de enunciaci贸n del conocer hist贸rico-literario鈥. El libro estaba escrito sobre la base de retazos publicados en algunas revistas de esos a帽os: El Ojo Mocho, desde ya, pero tambi茅n Artefacto, La Escena Contempor谩nea, El Matadero. En diciembre de 2001 Horacio escribi贸 鈥揺n conversaci贸n con el Colectivo Situaciones鈥 sobre aquella plaza que ni esperaba al l铆der en el balc贸n de la Rosada ni aspiraba a tomarla por asalto. La noche del 19 de diciembre, en la calle, en las plazas, cantando 鈥渜u茅 se vayan todos鈥, se hab铆a perforado, por una vez, la escena neoliberal m谩s 铆ntima y generalizada: los aparatos de televisi贸n hab铆an quedado encendidos sin nadie que los viera.

Luego del 2003 comenz贸 a dar forma a la segunda gran escena a partir de una doble apuesta, pol铆tica 鈥揺l pasaje que va del antimenemismo al kirchnerismo鈥 e institucional 鈥揹e la Facultad a la Biblioteca Nacional. De este doble movimiento emerge Carta Abierta, iniciativa pol铆tica de urgencia 鈥揷on nombre de inspiraci贸n walsheano鈥 frente a un 鈥渃lima destituyente鈥 provocado por la reacci贸n de las patronales cerealeras ante el gobierno de Cristina Fern谩ndez. Su libro sobre aquella apuesta pol铆tica es Kirchnerismo, una controversia cultural (editado como casi toda su obra por Aurelio Narvaja, colecci贸n Pu帽alada, de editorial Colihue), as铆 como el libro que acompa帽a el pasaje a la Biblioteca Nacional es Historia de la Biblioteca Nacional, estado de una pol茅mica (editado por la editorial de la Biblioteca Nacional a cargo de Sebasti谩n El Ruso Scolnik, editor tambi茅n de la nueva 茅poca de la revista de la Biblioteca Nacional). Quienes conocimos a Gonz谩lez en los 鈥90, y no imagin谩bamos que su magia ret贸rica encontrase eficacia alguna fuera de las aulas, quedamos doblemente fascinados al ver el hechizo funcionando con los gremios del 谩rea de Cultura.

Lo mismo en la asamblea que en la clase, en la gesti贸n institucional que en la escritura de un art铆culo, Gonz谩lez parec铆a siempre capaz de sacudirse las jerarqu铆as, o simplemente se escabull铆a de ellas, para abrir una zona horizontal o igualitaria 鈥損liegue y matiz, dice Mar铆a P铆a L贸pez en su libro Yo ya no鈥 en la que recobraba historias y narraciones, eruditas o plebeyas, recombinando con un talento circense que hipnotizaba a su auditorio con derivas inexploradas y justicieras que hoy celebramos como actos de generosidad, porque fueron actos amorosos, capaces de tocar la vida de muchas personas. Fue el gran profesor que supo llevar esa lecci贸n a cada sitio (aula, set de televisi贸n, instituciones estatales, mesas redondas, reuniones militantes). Ese fue su estilo, p煤blico, disponible a cualquiera, desmesurado, creativo y siempre subversivo de los esquemas. Gonz谩lez fue un ser democr谩tico y juguet贸n, que supo mostrar que siempre hay hacia d贸nde ir, y que cualquier momento y lugar es el indicado para dar vida a algo verdaderamente nuevo. Un ser pol铆tico que supo somatizar como nadie este pa铆s. Creo que ese es el sentido de un mensaje que me envi贸 Christian Ferrer apenas nos enteramos: 鈥淎lgo inmenso parti贸 hoy de este mundo鈥.




Fuente: Lobosuelto.com