March 8, 2021
De parte de La Haine
310 puntos de vista


驴Sigue siendo el 8 de marzo un d铆a necesario de reivindicaci贸n? Las comunistas decimos que s铆: en el marco del sistema capitalista las mujeres trabajadoras nos encontramos sujetas a unas condiciones de especial opresi贸n basadas en la explotaci贸n asalariada y en la servidumbre dom茅stica que perpet煤an nuestra dominaci贸n. El trabajo remunerado de las mujeres bajo el capital no supuso en forma alguna nuestra liberaci贸n del trabajo del hogar, sino que carg贸 sobre nuestros hombros el peso del trabajo reproductivo de la familia al tiempo que se nos reservaba un mundo laboral especialmente precario.

Hoy, en el Estado espa帽ol 2 de cada 3 trabajos precarios son ocupados por mujeres, siendo el 23% de ellos temporales. Una de cada cuatro mujeres jubiladas est谩 en situaci贸n de pobreza, casi la totalidad de personas que reciben la pensi贸n m铆nima son mujeres y nos situamos en la cabeza de pa铆ses europeos con mayor tasa de paro femenino. Adem谩s, la mitad de las madres solteras est谩n en situaci贸n de pobreza. En el caso de las mujeres trans el paro asciende a un 80%, y en el caso de las mujeres migrantes, representan el 25% de las desempleadas y los trabajos a los que pueden acceder son siempre de baja cualificaci贸n y bajos salarios durante la mayor parte de su vida, por no mencionar que quedan en una situaci贸n de irregularidad administrativa una vez pierden sus trabajos y pueden ser expulsadas del pa铆s, ya que seg煤n la Ley de Extranjer铆a, sin contrato de trabajo no pueden renovar su permiso de residencia ni de trabajo.

La situaci贸n de las mujeres se ha visto agravada con la crisis y las condiciones existentes desde la pandemia. La situaci贸n de confinamiento, la falta de medidas de conciliaci贸n o alternativas a la escuela presencial, las nuevas formas de teletrabajo o la p茅rdida de empleo femenino ha reforzado en muchos casos el papel de las mujeres como cuidadoras (que representan el 72% del sector de los cuidados). Pese a que hemos ocupado la primera l铆nea en la crisis sanitaria, esta relevancia no ha repercutido de forma alguna en nuestras condiciones laborales, pues ni las empresas ni el Estado nos ha garantizado protecci贸n contra el virus: aglomeraciones en el transporte p煤blico, avalancha de ERTEs, despidos masivos, falta de EPIS鈥 Adem谩s, esta crisis sanitaria y econ贸mica est谩 suponiendo para muchas mujeres, la agudizaci贸n de las situaciones de violencia machista dentro del hogar, vi茅ndose forzadas a convivir con su maltratador de forma continua y permanente, como se ha visto reflejada en el incremento del 44% de las llamadas al 016 durante el confinamiento.

驴C贸mo hemos respondido las mujeres trabajadoras ante estas agresiones durante todos estos a帽os? En la 煤ltima d茅cada nos hemos movilizado en contra de la violencia sexual, a favor de nuestros derechos reproductivos, contra los feminicidios y contra la Justicia Patriarcal, nos hemos organizado en nuestros barrios, en asambleas de vivienda, en colectivos feministas y sindicatos. As铆, las m谩s explotadas, las mujeres migrantes, tambi茅n han comenzado a responder ante la situaci贸n de semiesclavitud a que se ven abocadas. La mayor铆a de estas luchas formaron parte de la convocatoria de la primera huelga general del 8 de marzo en 2018, que cont贸 con un gran impacto social y que se sigue convocando en algunos territorios a d铆a de hoy.

Por todo ello, el D铆a Internacional de la Mujer Trabajadora no se trata, simplemente, de un d铆a simb贸lico, de un d铆a de celebraci贸n de las 鈥淢ujeres en general鈥, sino que es y ha sido hist贸ricamente una batalla por los derechos de las mujeres obreras, a pesar de que la propia ONU y algunos Estados institucionalizaron el 8M, y lo renombraron suprimiendo su car谩cter de clase. Pero, al final del d铆a, las que libran la batalla en las calles, los barrios y centros de trabajo somos las mujeres trabajadoras. El origen del 8 de Marzo es nuestro; somos las hijas del ayer. Tanto es as铆, que el d铆a de la mujer trabajadora fue una propuesta de las comunistas alemanas en 1910, encabezadas por Clara Zetkin para la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Este testigo se recogi贸 por las mujeres socialistas de varios pa铆ses y en el caso de Rusia, sirvi贸 para acercar a las mujeres trabajadoras a las posiciones revolucionarias. As铆, tal y como lo vivi贸 Kollontai, el 8 de marzo de 1917 sirvi贸 para que las mujeres trabajadoras fueran las primeras en alzar la bandera contra el Zar en el inicio de la Revoluci贸n Rusa. Las comunistas ligaron una reivindicaci贸n de los derechos de las mujeres con la lucha pol铆tica por sus intereses de clase.

As铆 pues, las mujeres comunistas no podemos conformarnos con las reivindicaciones interclasistas, sino que tenemos que vincular el 8 de Marzo con la lucha de clases y rechazar la ideolog铆a liberal que oculta los intereses de clase entre las mujeres, precisamente porque es la postura que defiende gran parte de la burgues铆a, en especial las mujeres burguesas. 脡stas, como hist贸ricamente han sido excluidas del poder pol铆tico y econ贸mico, encuentran en el feminismo liberal una herramienta id贸nea para alcanzarlo: luchan por ser las jefas de una empresa, presidentas de un gran banco, defienden la igualdad formal de derechos, la 鈥渞evoluci贸n feminista鈥 a trav茅s del consumo, la libertad individual o cambios superficiales en la esfera cultural, pero todo ello sin apuntar en ning煤n momento a las causas reales de la desigualdad y sometimiento de las mujeres. Este discurso es incluso asumido desde las filas del reformismo y la socialdemocracia, aunque defienda de palabra los intereses de las 鈥渕ujeres vulnerables鈥 y copen los movimientos sociales. El reformismo busca equidad en las instituciones del Estado y empresas mientras que abandona a las obreras, pues no garantiza, incluso estando en el Gobierno, la paralizaci贸n de los desahucios de familias obreras o la dotaci贸n suficiente a los servicios de atenci贸n a mujeres v铆ctimas de violencia de g茅nero. Pero no toda la burgues铆a defiende estas posturas liberales. La extrema derecha abandera las posiciones m谩s reaccionarias contra las mujeres: persigue suprimir la Ley de Violencia de G茅nero y todos los derechos LGTB, aumentar las jornadas parciales, flexibilizar los horarios de trabajo, asegurar el coste cero para las empresas en las bajas relacionadas con el embarazo, excluir de la Sanidad P煤blica a las mujeres obreras migrantes o eliminar la cobertura p煤blica para el aborto. No hay m谩s que ver qu茅 desea la extrema derecha para las mujeres trabajadoras para darse cuenta de que no es simplemente una ideolog铆a y una pol铆tica reaccionarias, sino el proyecto de un sector de la burgues铆a en un capitalismo agonizante, que busca la superexplotaci贸n de la clase obrera en general, y de las mujeres trabajadoras en particular.

Queda claro que ning煤n proyecto pol铆tico institucional defiende la emancipaci贸n real de las mujeres trabajadoras, pues todos ellos acaban perpetuando la explotaci贸n asalariada, el servilismo dom茅stico y la violencia machista. 驴Pero acaso hay salida bajo la sociedad capitalista? El Estado burgu茅s es incapaz de asumir las demandas b谩sicas del movimiento feminista: erradicaci贸n de los feminicidios, socializaci贸n del trabajo dom茅stico, igualdad retributiva, protecci贸n de las mujeres v铆ctimas de violencia de g茅nero o de las obreras embarazadas en sus trabajos. No podemos obviar que la lucha de las mujeres ha logrado avances legales, pol铆ticos y culturales, como la despenalizaci贸n del aborto y del adulterio, la legalizaci贸n del divorcio sin causa, etc. Pero tampoco podemos obviar que el modo de producci贸n capitalista contin煤a someti茅ndonos a a una violencia y explotaci贸n descarnadas, y en especial, a los millones de mujeres proletarias de los pa铆ses dominados del Sur Global, que trabajan en condiciones de semiesclavitud en las industria textil, alimenticia y tecnol贸gica, o se ven abocadas a la prostituci贸n y al alquier de sus vientres de alquiler, todas ellas para satisfacer las demandas del mercado occidental.

Por ello, las mujeres comunistas no podemos limitarnos simplemente a apoyar las luchas inmediatas de las mujeres, sino que tambi茅n tenemos la responsabilidad de ofrecer y construir un proyecto de emancipaci贸n femenina real que cuestione y supere las relaciones de producci贸n capitalistas, que vaya m谩s all谩 de la igualdad formal que nos propone la legalidad burguesa, las medidas cosm茅ticas del liberalismo y los parches del reformismo. Debemos allanar el camino a la sociedad comunista, que no s贸lo abolir谩 el trabajo asalariado, sino tambi茅n la eterna carga femenina que supone el trabajo reproductivo y la divisi贸n sexual del trabajo. Y para ello s贸lo nos queda una v铆a: la participaci贸n de las mujeres en la organizaci贸n revolucionaria y la construcci贸n del Partido Comunista, pues como dir铆a la revolucionaria alemana Clara Zetkin, la revoluci贸n socialista necesita la participaci贸n de las mujeres tanto como las mujeres obreras necesitan su completa liberaci贸n.

Mujeres obreras y comunistas,
隆Derribemos la sociedad capitalista, construyamos la organizaci贸n comunista!

Manifiesto conjunto entre: Organizaci贸n Comunista Revoluci贸n (OCR), el Partido (marxista-leninista) de los Trabajadores (P(ml)T) e Iniciativa Comunista (IC).




Fuente: Lahaine.org