March 1, 2022
De parte de Indymedia Argentina
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La profec铆a de Marshall McLuhan de que 鈥渆l sucesor de la pol铆tica ser谩 la propaganda鈥 se ha cumplido. La propaganda en bruto es ahora la norma en las democracias occidentales, especialmente en Estados Unidos y Gran Breta帽a.

Por John Pilger.

En cuestiones de guerra y paz, el enga帽o ministerial se presenta como noticia. Se censuran los hechos inc贸modos, se alimentan los demonios. El modelo es la propaganda corporativa, la moneda de la 茅poca. En 1964, McLuhan declar贸 c茅lebremente: 鈥淓l medio es el mensaje鈥. Ahora la mentira es el mensaje.

驴Pero es esto nuevo? Hace m谩s de un siglo que Edward Bernays, el padre de la manipulaci贸n empresarial, invent贸 las 鈥渞elaciones p煤blicas鈥 como fachada para la propaganda de guerra. Lo que es nuevo es la eliminaci贸n virtual de la disidencia en la corriente principal.

El gran editor David Bowman, autor de The Captive Press, llam贸 a esto 鈥渦na defenestraci贸n de todos los que se niegan a seguir una l铆nea y a tragarse lo desagradable y son valientes鈥. Se refer铆a a los periodistas independientes y a los denunciantes, los inconformistas honestos a los que las organizaciones de medios alguna vez dieron espacio, a menudo con orgullo. Ese espacio ha sido abolido.

La histeria b茅lica que ha llegado como un maremoto en las 煤ltimas semanas y meses es el ejemplo m谩s llamativo. Conocida por su jerga, 鈥渄ar forma a la narrativa鈥, la gran parte, si no la mayor铆a, es pura propaganda.

Los rusos vienen. Rusia es peor que mala. Putin es malvado, 鈥渦n nazi como Hitler鈥, saliv贸 el parlamentario laborista Chris Bryant. Ucrania est谩 a punto de ser invadida por Rusia: esta noche, esta semana, la pr贸xima semana. Las fuentes incluyen a un ex propagandista de la CIA que ahora habla por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y no ofrece ninguna prueba de sus afirmaciones sobre las acciones rusas porque 鈥渧iene del Gobierno de los Estados Unidos鈥.

La regla de la no-evidencia tambi茅n se aplica en Londres. La ministra de Asuntos Exteriores brit谩nica, Liz Truss, que gast贸 500.000 libras de dinero p煤blico volando a Australia en un avi贸n privado para advertir al Gobierno de Canberra que tanto Rusia como China estaban listos para atacar, no ofreci贸 ninguna prueba. Las cabezas ant铆podas asintieron; la 鈥渘arrativa鈥 es indiscutible all铆. Una rara excepci贸n, el ex primer ministro Paul Keating, calific贸 de 鈥渄emente鈥 el belicismo de Truss.

Truss confundi贸 con ligereza a los pa铆ses del B谩ltico y del Mar Negro. En Mosc煤, le dijo al ministro de Asuntos Exteriores ruso que Gran Breta帽a nunca aceptar铆a la soberan铆a rusa sobre Rostov y Vor贸nezh, hasta que se le se帽al贸 que esos lugares no formaban parte de Ucrania, sino de Rusia. Lean la prensa rusa sobre la bufonada de esta pretendienta al 10 de Downing Street y retu茅rzance.

Toda esta farsa, protagonizada recientemente por Boris Johnson en Mosc煤 interpretando una versi贸n payasa de su h茅roe, Churchill, podr铆a disfrutarse como s谩tira si no fuera por su abuso deliberado de los hechos y de la comprensi贸n hist贸rica y el peligro real de guerra.

Vladimir Putin se refiere al 鈥済enocidio鈥 en la regi贸n oriental de Domb谩s, en Ucrania. Tras el golpe de Estado del 2014 en Ucrania 鈥 orquestado por la 鈥減ersona clave鈥 de Barack Obama en Kiev, Victoria Nuland 鈥 el r茅gimen golpista, infestado de neonazis, lanz贸 una campa帽a de terror contra el Domb谩s de habla rusa, que representa un tercio de la poblaci贸n de Ucrania.

Supervisadas por el director de la CIA, John Brennan, en Kiev, las 鈥渦nidades especiales de seguridad鈥 coordinaron ataques salvajes contra la poblaci贸n de Domb谩s, que se opon铆a al golpe. Los v铆deos y los informes de testigos presenciales muestran a matones fascistas en autobuses, quemando la sede del sindicato en la ciudad de Odesa, asesinando a 41 personas atrapadas en su interior. La polic铆a se mantiene al margen. Obama felicit贸 al r茅gimen golpista 鈥渄ebidamente elegido鈥 por su 鈥渘otable moderaci贸n鈥.

En los medios estadounidenses se minimiz贸 la atrocidad de Odesa, calific谩ndola de 鈥渢urbia鈥 y de 鈥渢ragedia鈥 en la que 鈥渘acionalistas鈥 (neonazis) atacaron a 鈥渟eparatistas鈥 (personas que recog铆an firmas para un refer茅ndum sobre una Ucrania federal). El Wall Street Journal de Rupert Murdoch conden贸 a las v铆ctimas: 鈥淯n incendio mortal en Ucrania probablemente provocado por rebeldes, dice el Gobierno鈥.

El profesor Stephen Cohen, aclamado como la principal autoridad estadounidense en materia de Rusia, escribi贸:

鈥淟a quema hasta la muerte de rusos 茅tnicos y otras personas en Odesa鈥 despert贸 recuerdos de los escuadrones de exterminio nazis en Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial. 鈥 [Hoy] los ataques al estilo de las tropas de asalto contra homosexuales, jud铆os, ancianos de etnia rusa y otros ciudadanos 鈥榠mpuros鈥 se han extendido en toda la Ucrania gobernada por Kiev, junto con las marchas de antorchas que recuerdan a las que acabaron por encender Alemania a finales de l920 y comienzos de los 30鈥︹

鈥淟a polic铆a y las autoridades legales oficiales no hacen pr谩cticamente nada para impedir estos actos neofascistas ni para condenarlos. Por el contrario, Kiev los fomenta oficialmente rehabilitando sistem谩ticamente e incluso conmemorando a los colaboradores ucranianos con los pogromos de exterminio alemanes nazis鈥, cambiando el nombre de las calles en su honor, construy茅ndoles monumentos, reescribiendo la historia para glorificarlos, y m谩s鈥︹

Hoy en d铆a, rara vez se habla de la Ucrania neonazi. Que los brit谩nicos est茅n entrenando a la Guardia Nacional ucraniana, que incluye neonazis, no es noticia. (V茅ase el informe desclasificado de Matt Kennard en Consortium News del 15 de febrero). El regreso del fascismo violento y avalado a la Europa del siglo XXI, para citar a Harold Pinter, 鈥渘unca sucedi贸鈥 ni siquiera mientras estaba sucediendo鈥.

El 16 de diciembre las Naciones Unidas presentaron una resoluci贸n que hac铆a un llamado a 鈥渃ombatir la glorificaci贸n del nazismo, el neonazismo y otras pr谩cticas que contribuyen a alimentar las formas contempor谩neas de racismo鈥. Las 煤nicas naciones que votaron en contra fueron Estados Unidos y Ucrania.

Casi todos los rusos saben que fue a trav茅s de las llanuras de la 鈥渮ona fronteriza鈥 de Ucrania que las divisiones de Hitler barrieron desde el oeste en 1941, reforzadas por los cultistas y colaboradores nazis de Ucrania. El resultado fue m谩s de 20 millones de muertos rusos.

Dejando a un lado las maniobras y el cinismo de la geopol铆tica, sean cuales sean los actores, esta memoria hist贸rica es el motor de las propuestas de seguridad de Rusia, que buscan el respeto y la autoprotecci贸n, publicadas en Mosc煤 en la semana en que la ONU vot贸 130-2 a favor de volver ilegal el nazismo. Estas son:

-La OTAN garantiza que no desplegar谩 misiles en las naciones fronterizas con Rusia. (Ya est谩n en marcha desde Eslovenia hasta Ruman铆a, y le seguir谩 Polonia).

-La OTAN detendr谩 los ejercicios militares y navales en las naciones y mares fronterizos con Rusia.

-Ucrania no se convertir谩 en miembro de la OTAN.

-que Occidente y Rusia firmen un pacto de seguridad vinculante entre Oriente y Occidente.

-que se restablezca el acuerdo hist贸rico entre Estados Unidos y Rusia sobre armas nucleares de alcance intermedio. (Estados Unidos lo abandon贸 en 2019).

Todo esto viene a ser un borrador integral para un proyecto de plan de paz para toda la Europa de posguerra y deber铆a ser acogido con satisfacci贸n por Occidente. Pero, 驴qui茅n entiende su importancia en Gran Breta帽a? Lo que se les dice es que Putin es un paria y una amenaza para la cristiandad.

Los ucranianos de habla rusa, sometidos durante siete a帽os a un bloqueo econ贸mico por parte de Kiev, est谩n luchando por su supervivencia. El ej茅rcito 鈥渆n masa鈥 del que rara vez o铆mos hablar, es el de las 13 brigadas del ej茅rcito ucraniano que asedian Domb谩s: se calcula que son 150.000 soldados. Si atacan, la provocaci贸n a Rusia significar谩, casi con seguridad, la guerra.

En 2015, con la mediaci贸n de alemanes y franceses, los presidentes de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia se reunieron en Minsk y firmaron un acuerdo de paz provisional. Ucrania acept贸 ofrecer autonom铆a a Domb谩s, ahora las rep煤blicas autoproclamadas de Donetsk y Luhansk.

El acuerdo de Minsk nunca ha tenido una oportunidad. En Gran Breta帽a la l铆nea, amplificada por Boris Johnson, es que Ucrania est谩 siendo 鈥渄ictada鈥 por los l铆deres mundiales. Por su parte, Gran Breta帽a est谩 armando a Ucrania y entrenando a su ej茅rcito.

Desde la primera Guerra Fr铆a, la OTAN realmente ha marchado hasta la frontera m谩s sensible de Rusia, habiendo demostrado su sangrienta agresi贸n en Yugoslavia, Afganist谩n, Irak y Libia, e incumpliendo las solemnes promesas de retirarse. Habiendo arrastrado a los 鈥渁liados鈥 europeos a guerras estadounidenses que no les conciernen, el gran t贸pico es que la propia OTAN es la verdadera amenaza para la seguridad europea.

En Gran Breta帽a, se desencadena una xenofobia estatal y medi谩tica ante la sola menci贸n de 鈥淩usia鈥. Obs茅rvese la hostilidad visceral con la que la BBC informa sobre Rusia. 驴Por qu茅? 驴Es porque la restauraci贸n de la mitolog铆a imperial exige, sobre todo, un enemigo permanente? Ciertamente, nos merecemos algo mejor.


John Pilger es un galardonado periodista, cineasta y escritor. Puedes leer su biograf铆a completa en su sitio web, y seguirlo en Twitter: @JohnPilger.

Fuente: https://globetrotter.media/

Versi贸n en castellano: https://www.alainet.org/es/articulo/214993




Fuente: Argentina.indymedia.org