January 11, 2021
De parte de La Haine
2,328 puntos de vista

Conviene desconfiar siempre del vago y facil贸n recurso de los paralelismos, pues quienes enarbolan el discurso del 鈥渢odos son iguales鈥 buscan con toda seguridad banalizar y disimular el mal.

o tardaron los f茅rreos defensores del orden y la ley, los mismos que tratan cada movilizaci贸n ciudadana como una amenaza contra su monos茅mica Espa帽a, en defender el asalto de ciertos ciudadanos estadounidenses al Capitolio. Por parad贸jico que eso pueda resultar, menos aun han tardado en generar otra paradoja m谩s profunda al comparar el 鈥淩odea el Congreso鈥 de 2016 鈹con connotaci贸n golpista鈹, al mismo asalto capitolino que ellos defienden como patriotismo. Paradojaception, la llamaremos.

Y es que tras el hist贸rico evento, estamos viendo un intento por asemejar ambas circunstancias, al tiempo, como decimos, de legitimar una sobre otra. Esto, como tantas otras cosas, cae por su propio peso, pero trat谩ndose la pol铆tica actual de no consentir que la mentira se asimile como verdad, conviene hacer un an谩lisis sobre esta cuesti贸n. 驴Son el Capitolio y el Rodea el Congreso lo mismo?

El asalto al capitolio se llev贸 a cabo a petici贸n de un presidente, el cual ha mentido deliberadamente, sin ofrecer pruebas, sobre un falseamiento electoral, y ha llamado en repetidas ocasiones a actuar a grupos paramilitares neonazis (proud boys entre otros) a las calles.

Rodea el congreso era un movimiento ciudadano que no formaba parte del gobierno, cuya actuaci贸n fue autorizada por la Delegaci贸n del Gobierno en Madrid, y en respuesta a unas pol铆ticas de recortes sociales salvajes, de desmantelamiento del Estado de Bienestar, a ra铆z de que el partido entonces en el gobierno, el PP, prometi贸 que no llevar铆a a cabo.

El Capitolio fue asaltado por hombres armados, que, de manera violenta, se dispon铆an a detener los resultados electorales leg铆timos que iban a llevar un cambio de gobierno.

El congreso fue rodeado pac铆ficamente (no asaltado, pues no buscaron entrar, algo que aunque se quede en lo simb贸lico no deja de tener peso) para que no se pudiera ignorar la voz de una ciudadan铆a cada vez m谩s precarizada.

Parece que se busca oscilar el debate a un relato por el que estos colectivos han hecho lo que han hecho, en defensa de la democracia o de los valores de la republica estadounidense. La b煤squeda de este objetivo es l贸gica, pues nadie estar铆a en contra de tal defensa de la 鈥渓ibertad鈥, aunque pueda disentir en las formas.

El problema es que esto no es en absoluto cierto, y ser铆a m谩s que peligroso hacer pasar a grupos paramilitares fascistas y supremacistas blancos perfectamente organizados (que fueron en exclusiva quienes fueron al capitolio) por entra帽ables 鈥渞ednecks鈥 desorientados y ciudadanos de car谩cter heterog茅neo, pues invisibiliza una sombra que est谩 cogiendo fuerza. Vimos a un tipo (de tantos) que se paseaba por las salas del capitolio con una bandera confederada, la bandera de quienes defienden abiertamente la regresi贸n de derechos de la poblaci贸n no blanca. Vimos banderas de los mencionados proud boys, tambi茅n fascistas y supremacistas blancos. Vimos indeseables con camisetas que celebraban el exterminio industrializado que perpetraron campos de concentraci贸n como el de Auschwitz. Vimos un crisol de organizaciones de extrema derecha, la mayor铆a armados, entrando a la fuerza al capitolio, buscando a voz en grito a los congresistas que all铆 se encontraban, a grito de 鈥渨here the fuck are you鈥 (d贸nde cojones est谩is). Cinco muertos hubo en el asalto, pero nadie puede saber qu茅 podr铆a haber pasado si hubieran llegado a la c谩mara en la que se hallaban los congresistas.

Y es que Trump bas贸 su mandato en volver a poner sobre el debate p煤blico y relegitimar discursos supremacistas, machistas, ultraliberales etc. Por ellos venci贸 y para ellos ha gobernado y legislado. Estos colectivos, fascistas, supremacistas, cristianos ultraconservadores y grandes lobbies empresariales-financieros han visto sus ideas relegitimadas por un hombre que lejos de ser un loco, conoce muy bien la clase social a la que pertenece y defiende.

El asalto al capitolio no ha sido un acto de defensa del pa铆s, sino un acto de defensa de SU pa铆s. Un pa铆s en el que a la poblaci贸n negra, hispana y a las mujeres deber铆a prohib铆rseles el voto porque en primer lugar jam谩s se les debi贸 reconocer. Un pa铆s en el que la sindicaci贸n deber铆a estar penada con la c谩rcel o la (muy defendida por ellos) pena de muerte por atentar contra la respetable y siempre hecha a s铆 misma oligarqu铆a empresarial. Un pa铆s en el que la libertad religiosa en la que se amparan, se entienda por fin por la teocracia que siempre han buscado imponer. La libertad, en definitiva, de poder preservar sus privilegios.

Y es que cuando un bien no puede ser disfrutado de forma universal por el colectivo, no es un derecho, sino un privilegio, y los asaltantes del 6 de Enero no entraron al capitolio para defender sus derechos, entraron para defender sus privilegios. No entraron para defender las elecciones. Entraron porque precisamente no les importaba el resultado de las elecciones, porque para ellos, como todas las extremas derechas, las instituciones solo est谩n ah铆 para servirles.

Rodea el congreso fue un acto de defensa de derechos b谩sicos (vivienda, sanidad), y para acabar con los privilegios econ贸micos de quienes precisamente, atacaban esos derechos. Rodear un congreso porque tu gobierno est谩 facilitando desahucios, flexibilizando el mercado laboral, recortando la sanidad la educaci贸n y los cuidados a las personas discapacitadas, cuando gan贸 las elecciones en base a la promesa de no hacer nada de esto, de ninguna manera se asemeja a la situaci贸n vivida en Estados Unidos.

No. El Capitolio y Rodea el Congreso no tienen nada que ver. El golpe de Tejero, otros fascistas que buscaron de forma armada la perpetuaci贸n de un gobernante autoritario mediante la interrupci贸n de un proceso democr谩tico, tiene que ver, pero curiosamente no hemos visto esa comparativa con lo ocurrido en el Capitolio.

Conviene desconfiar siempre del vago y facil贸n recurso de los paralelismos, pues quienes enarbolan el discurso del 鈥渢odos son iguales鈥 buscan con toda seguridad banalizar y disimular el mal y la opresi贸n que unos de esos 鈥渢odos son iguales鈥 ejercen indiscriminadamente sobre los otros 鈥渢odos son iguales鈥.

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Fuente: Lahaine.org