April 28, 2021
De parte de A Las Barricadas
184 puntos de vista


M谩s all谩 de ser un tema de ciencia ficci贸n y un genero literario, las distop铆as nos alertan del riesgo de un futuro configurado por sociedades totalitarias autocr谩ticas. As铆 pues no es de extra帽ar que la gesti贸n autocr谩tica de la pandemia COVID-19 haya reactualizado ese riesgo y que los textos dist贸picos sean de tanta actualidad como profilaxis para evitarlo. No solo porque el futuro es nuestra mayor preocupaci贸n cuando lo que vivimos no nos place o nos angustia -como es el caso hoy en el aspecto sanitario, econ贸mico y relacional- sino tambi茅n porque nuestra sensaci贸n de impotencia, para cambiar el rumbo de la historia, nos empuja inconscientemente a confiar en el potencial profil谩ctico de tales textos para cambiarlo. Y ello a pesar de ser conscientes de la imposibilidad de revertir la transconia del tiempo y de que nada permite saber con absoluta certeza lo que el futuro ser谩. Pues, efectivamente, a pesar de no saber si las tensiones pol铆ticas y sociales provocadas por la pandemia COVID-19 y el cambio de la sociedad industrial a la digital ser谩n para bien o mal, el hecho es que este desastroso presente nos hace temer -tanto en el plan econ贸mico como en el pol铆tico, social y cultural- un futuro peor.

Temor a un futuro dist贸pico potenciado por los efectos dislocadores de la pandemia y la disrupci贸n tecnol贸gica sobre nuestras vidas y la sociedad. No solo porque el fen贸meno de dislocaci贸n de las estructuras pol铆ticas y sociales -vivido durante estos 煤ltimos 200 a帽os- puede continuar y agravar la crisis de la democracia ‘realmente existente’, sino tambi茅n porque esta crisis, en vez de incitar a mejorar la praxis democr谩tica del conjunto de la sociedad, acent煤a los d茅ficits democr谩ticos y las praxis de gobernabilidad autoritarias frente a las praxis de democracia directa de la base social.

No es pues de sorprender que, a medida que se han ido sucediendo los confinamientos y las medidas coercitivas en nuestras sociedades de democracia formal, la conciencia del peligro dist贸pico se haya manifestado a trav茅s de numerosos textos anunciando una deriva dist贸pica societal. Como tampoco es una sorpresa que esa deriva se fundamente en el modelo de control totalitario ya vigente en la China comunista actual.

Un modelo de control totalitario que los progresos de la cuarta revoluci贸n industrial (ingenier铆a gen茅tica y neurotecnolog铆as) y la inteligencia artificial han hecho posible y que el capitalismo de vigilancia digital est谩 extendiendo por todos los rincones del planeta. 驴C贸mo no ver pues en ello un experimento global para cambiar -gracias a la pandemia y a la excusa del teletrabajo- las relaciones laborales y relacionales en un mundo sin f谩bricas, pero tambi茅n sin sindicatos ni resistencias colectivas? Un mundo en el que poco importar谩 si el Gran Hermano de 1984 (Orwel) es el Estado/Partido, como en China, o los Think-tanks y gabinetes de expertos del capital plutocr谩tico anglo-norteamericano. Pues, en realidad, el Gran Hermano ya lo son los nuevos Se帽ores Feudales Tecnol贸gicos (los SeFTec) de las empresas chinas Global Fortune 500 y de las meritocracias robotizadas que controlan y deciden el funcionamiento de la econom铆a y la pol铆tica en el mundo.

Un poder de control y decisi贸n que permite, por ejemplo, a los Jefes de Amazon (Jeff Bezos), Apple (Tim Cook), Google (Sundar Pichai) y Facebook (Mark Zuckerberg) anotar en sus cuentas bancarias unas plusval铆as latentes de m谩s de 16.000 millones de euro en un solo d铆a (el 28 de Julio de 2020, d铆a de su audiencia parlamentaria en el Capitolio estadounidense de Washington DC), mientras millones de seres humanos pasaban hambre ese d铆a en el mundo.

Ante tal injusticia y crimen, lo que debe hacernos temer el futuro dist贸pico no es solo lo que va a quedar de nuestras libertades formales en estas sociedades hypercontroladas, tambi茅n debe hac茅rnoslo temer la conciencia y la indignaci贸n de que unos tengan todo y otros nada o casi nada. Pues es obvio que el capitalismo es y ser谩 siempre ese crimen de lesa humanidad. Porque, sea el asi谩tico o el de las democracias robotizadas, la realidad es que el sistema meritocr谩tico capitalista es el mismo, y que se privilegie una aristocracia ‘de nacimiento o de la riqueza‘ por una del ‘talento‘, el reclutamiento no favorecer谩 la igualdad. Ni siquiera la de oportunidades para todos. Y m谩s a煤n con los efectos destructores de empleo provocados por el progreso tecnol贸gico capitalista y la divisi贸n de la sociedad en clases. Sin olvidar, adem谩s, la responsabilidad de esos dos capitalismos en la irracional explotaci贸n de la naturaleza que ha llevado al mundo al borde de una cat谩strofe ecol贸gica que pone en peligro la vida en el planeta.

Es pues por todo esto que, a pesar de ser este futuro dist贸pico y ecocida el m谩s posible, lo digno y racional es no resignarse y luchar para que no lo sea. No solo porque el futuro puede ser otro sino tambi茅n porque vale la pena intentarlo por razones dignas y racionales, y tambi茅n existenciales e hist贸ricas.

Historia y devenir humano鈥

Efectivamente, adem谩s de ser lo m谩s digno, lo racional es pensar objetivamente el futuro en funci贸n del presente; pero tambi茅n del pasado. No solo por ser 茅ste una sucesi贸n de presentes, que nos aporta informaci贸n y ense帽anzas sobre el devenir humano, sino tambi茅n por mostrar esta informaci贸n y estas ense帽anzas que la historia no es lineal, que est谩 hecha de avances y retrocesos. Adem谩s de depararnos frecuentes sorpresas, como ha sucedido y sucede con el devenir humano. Ese proceso evolutivo que ha dado a nuestra especie una mayor capacidad de acci贸n para sobrevivir y extenderse en su h谩bitat planetario. Inclusive en el periodo antropoceno, que es el de nuestra 茅poca. Una 茅poca caracterizada por la descomunal capacidad de la especie humana para modificar la naturaleza geol贸gica de nuestro planeta Tierra.

Pues bien, si miramos objetivamente la historia y el devenir humano, lo que vemos y constatamos es que nuestra capacidad y los medios para hacer la existencia m谩s segura y placentera para todos no han cesado de acrecentarse, y que esto ha sido posible a pesar de las locuras autodestructivas y del paradigma civilizador que haya sido el dominante.

Un paradigma que a lo largo de la historia humana no ha cesado de oscilar entre el bien y el mal, demostrando que tanto lo uno como lo otro son posibles. Pero tambi茅n que el instinto de sobrevivencia y el deseo de libertad son capaces de sacar a la humanidad de los contratiempos y orientar la historia -aun en los peores periodos de 茅sta- hacia horizontes m谩s prometedores. No olvidemos c贸mo termin贸 la criminal locura dist贸pica nazi/fascista. Esa amenaza que no hace a煤n un siglo y durante algunos a帽os estuvo a punto de convertirse en el paradigma civilizador dominante anunciado para durar al menos un milenio. Como tampoco debemos olvidar el fin de otras dictaduras, el derrumbe del Muro de Berlin y antes el Mayo del 68 y el 15M despu茅s, ni que a煤n contin煤an reg铆menes dictatoriales en China y otros pa铆ses.

Efectivamente, la historia no ha cesado de ser este permanente combate entre la aspiraci贸n a dominar de unos y la de ser libres de otro, y nada indica que no vaya a seguir si茅ndolo.. No es pues solo por razones dignas y racionales sino tambi茅n por razones existenciales e hist贸ricas que es legitimo y l贸gico pensar que el futuro puede ser otro y que vale la pena luchar para que lo sea.

Y a煤n m谩s ahora, por ser m谩s necesaria que nunca la lucha contra la dominaci贸n. No solo para impedir que los que la ejercen nos impongan un futuro dist贸pico sino tambi茅n para que acaben haciendo la vida imposible con su irracional desarrollismo ecocida que nos est谩 llevando al colapso medioambiental. Un colapso que pone en peligro el devenir humano en el planeta y podr铆a poner fin a la historia.

Un final parad贸jico y absurdo dada la extraordinaria singularidad de la aventura humana. Una aventura que requiri贸 millones y millones de a帽os para que se dieran en el universo las condiciones propicias a la organizaci贸n de la materia de modo a hacer posible el surgimiento de la vida, y muchos millones de a帽os despu茅s el comienzo de esta singular aventura. 驴C贸mo resignarse pues a un final tan parad贸jico, tan absurdo?

Lo del futuro no es pues una cuesti贸n balad铆, ya que las distop铆as implican la perdida de nuestra libertad y la continuidad del capitalismo el peligro de la extinci贸n de la vida. Luchar contra esos dos peligros es pues un deber 茅tico y una necesidad vital. No es pues cuesti贸n de ser optimista o pesimista sino de ser o no consecuente con la idea que nos hacemos del humano y su futuro.

Octavio Alberola

(*) Articulo publicado en la revista Al margen, n掳 117




Fuente: Alasbarricadas.org