July 2, 2022
De parte de Asociacion Germinal
250 puntos de vista
Pastora Filigrana
Lo que quiere el mercado es mano de obra asustada y clandestina que trabaje mucho por poco

Las fronteras y el trabajo

La pol铆tica de extranjer铆a espa帽ola y europea sostiene que necesitamos una 鈥渋nmigraci贸n ordenada鈥 por las necesidades del mercado. Pero lo que quiere el mercado es mano de obra asustada y clandestina que trabaje mucho por poco

Quisiera compartir tres ideas para pensar de manera cr铆tica el r茅gimen de fronteras y sanar tanto dolor despu茅s de lo que vimos en la valla de Melilla el pasado viernes 24 de junio.

1. La violencia en la frontera no es una excepci贸n. Quiz谩s esta vez la hemos visto m谩s de cerca, y el horror de tantas muertes y las im谩genes tan duras han llegado con fuerza a la opini贸n p煤blica. Pero la violencia y la muerte que genera el r茅gimen de fronteras es la norma, es su misi贸n principal. En definitiva, podr铆amos decir que hemos visto la forma 鈥渘ormal鈥 de una frontera. As铆 funciona la Frontera Sur en tres actos:

Acto primero. La frontera empieza el d铆a que cualquier persona africana decide emigrar a Europa. La externalizaci贸n de las fronteras consiste en la transmisi贸n a terceros pa铆ses de la responsabilidad del control y gesti贸n de los flujos migratorios. La frontera, por tanto, comienza desde la imposibilidad burocr谩tica de obtener un permiso para viajar y contin煤a con los controles y persecuci贸n a manos de las fuerzas de seguridad en los propios pa铆ses y en los pa铆ses de tr谩nsito cuando se inicia el viaje. La frontera europea se extiende a estos lugares gracias al fen贸meno de la externalizaci贸n de fronteras. Desde el a帽o 2006, con la aprobaci贸n del primer Plan 脕frica, Espa帽a 鈥揹entro del marco de la pol铆tica migratoria de la Uni贸n Europea鈥 comenz贸 a celebrar acuerdos de cooperaci贸n con pa铆ses africanos que posibilitar铆an esta externalizaci贸n de las fronteras. El Proyecto de la Europa Fortaleza bas贸 esta necesidad de cooperaci贸n para la 鈥渟eguridad鈥 de las fronteras en la ret贸rica de la escasez, en el 鈥渁qu铆 no cabemos todos鈥 y en la asociaci贸n de migraci贸n y peligrosidad social, con el mantra de 鈥渓a invasi贸n鈥.

As铆 se constituy贸 FRONTEX en 2004, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. A los territorios fronterizos con Europa, y m谩s concretamente en la Frontera Sur con Espa帽a, se les dotaron de sofisticados equipos de vigilancia y operativos mar铆timos, terrestres y a茅reos, integrados por polic铆as de distintos pa铆ses y que de manera coordinada se ocupan de patrullar las costas y aguas de los pa铆ses fronterizos y de sus vecinos del sur (Senegal, Mauritania, Marruecos, Libia). Desde su creaci贸n, las denuncias de organizaciones defensoras de Derechos Humanos sobre las violaciones del derecho internacional y el derecho mar铆timo en cuanto al deber de socorrer a personas en peligro en alta mar han sido continuas. El resultado ha sido abocar a las personas que migran por la Frontera Sur a rutas cada vez m谩s peligrosas, que han convertido al Estrecho en los 煤ltimos quince a帽os en una fosa com煤n debido al alt铆simo n煤mero de muertes. Todo ello, adem谩s, ha generado un lucrativo negocio para las empresas de seguridad privadas que colaboran en esta militarizaci贸n de las fronteras.

Segundo actoCuando se llega a la valla de Ceuta o Melilla la externalizaci贸n del control de frontera, o sea, la externalizaci贸n de la violencia, recae en las fuerzas de seguridad marroqu铆es que han protagonizado el horror del d铆a 24 de junio. Cuando la violencia externalizada no ha resultado suficiente, son las propias fuerzas nacionales quienes la han ejercido, como en la masacre de la playa del Tarajal en 2014, donde fue la Guardia Civil quien dispar贸 bolas de goma a quienes nadaban intentando alcanzar la playa. Resultaron muertas 15 personas.

Cuando se llega a la valla de Ceuta o Melilla, la externalizaci贸n de la violencia recae en las fuerzas de seguridad marroqu铆es que han protagonizado el horror del d铆a 24

Quienes consiguen pasar la frontera y alcanzan Ceuta o Melilla se encuentran con otro eslab贸n m谩s de la fortaleza, las conocidas como 鈥渄evoluciones en caliente鈥, que han supuesto una evoluci贸n restrictiva del derecho de asilo en Europa. Las 鈥渄evoluciones en caliente鈥 consisten en la expulsi贸n de personas migrantes y refugiadas sin cumplir los derechos y garant铆as que la ley establece para todas las personas que alcanzan el territorio espa帽ol.

Tercer actoLa frontera no acaba en la valla. Quienes consiguen llegar al estado Espa帽ol e instalarse y trabajar encuentran una frontera cotidiana en cada control policial por perfil racial, en cada detenci贸n, en cada Centro de Internamiento para Inmigrantes y en cada traba burocr谩tica para obtener los permisos de residencia y trabajo. Una frontera que contin煤a situando a la persona en un estatus de ciudadan铆a inferior, un eterno 鈥渁fuera鈥 que impide el ejercicio pleno de los derechos m谩s fundamentales.

2. La frontera es el m茅todo decisivo para convertir la fuerza de trabajo en mercanc铆a. La frontera como m茅todo no es solo el t铆tulo de un libro de Sandro Mezzadra esencial para entender estos asuntos, tambi茅n es el principal recurso de ordenaci贸n de la mano de obra, y el abaratamiento de los salarios que existe en esta econom铆a-mundo. El discurso hegem贸nico repite una y otra vez el mantra de la escasez, 鈥渘o hay para todos鈥, y 鈥渁qu铆 no cabemos todos鈥. Sin embargo, esas personas migrantes africanas que vemos en la Frontera Sur son las mismas que trabajan en los invernaderos de Almer铆a o en la campa帽a de la fruta de Lleida, o quienes hacen las tareas m谩s duras en Francia y Alemania cuando consiguen llegar. Entonces, 驴en qu茅 quedamos? 驴caben o no caben en Europa? La ret贸rica de la pol铆tica de extranjer铆a espa帽ola y europea sostiene que necesitamos una 鈥渋nmigraci贸n ordenada鈥 ajustada a las necesidades del mercado. Esta ret贸rica es falaz porque precisamente lo 煤ltimo que es la econom铆a neoliberal es ordenada. Lo que quiere verdaderamente el mercado es una mano de obra asustada, clandestina y chantajeada por la Ley de Extranjer铆a que se comporte de una manera sumisa y que trabaje mucho por poco en la agricultura, en la industria c谩rnica, en el trabajo dom茅stico y que engrosen las redes de trata laboral y trata sexual de este pa铆s. Sale m谩s rentable no pagar cuotas a la Seguridad Social ni tener que cumplir los convenios colectivos. Y de paso abaratar los salarios de la clase trabajadora aut贸ctona, que se sabe f谩cilmente intercambiable en los sectores laborales m谩s precarios por mano de obra migrante en situaciones de clandestinidad.

Lo que quiere verdaderamente el mercado es una mano de obra asustada, clandestina y chantajeada por la Ley de Extranjer铆a

La violencia de las fronteras y el miedo funcionan, no para regular la mano de obra en cuanto a su n煤mero seg煤n las necesidades del mercado, si no para regular su precio en cuanto al deseo ilimitado de acumulaci贸n de riqueza del capital. La frontera es un dispositivo b谩sico de la ordenaci贸n internacional del trabajo en el capitalismo.

3. Cualquier gobierno neoliberal seguir谩 sosteniendo el r茅gimen de fronteras tenga las siglas que tenga. Puesto que el m茅todo de la frontera es intr铆nseco a la ordenaci贸n de la econom铆a global, no es posible una gesti贸n 鈥渁mable鈥 de la frontera dentro de estas reglas del juego econ贸mico. Esto es importante saberlo para no depositar en los gobiernos supuestamente progresistas expectativas que no pueden cumplir.

El periodista Jonathan Mart铆nez ha realizado un montaje audiovisual donde se superpone el discurso del presidente del Gobierno sobre la tragedia en la frontera de Melilla el d铆a 24 de junio con un discurso del l铆der de la extrema derecha Santiago Abascal respecto a la gesti贸n de la emigraci贸n. El resultado es que ambos discursos son id茅nticos. No es una exageraci贸n, vean el v铆deo. Y verdaderamente sin cuestionar el modelo de reparto de la riqueza y el trabajo en el mundo es dif铆cil realizar un discurso diferente sobre el r茅gimen de fronteras. Por un lado la extrema derecha mantiene que no todas las personas merecen un acceso igualitario a los bienes y los derechos y establece jerarqu铆as humanas a partir del g茅nero, la raza o la nacionalidad. Por su parte, la sociedad neoliberal ejecuta una ordenaci贸n econ贸mica que de manera efectiva niega el acceso igualitario a los bienes y los derechos existiendo grandes brechas de desigualdad a partir de la condici贸n de g茅nero, raza o nacionalidad. Lo que justifica la extrema derecha ya est谩 ocurriendo. Gobernar sociedades neoliberales es admitir esta desigualdad de partida. La diferencia es que la derecha y la ultraderecha justifican esta desigualdad discursivamente y los gobiernos progresistas la conciben como un fallo corregible aplicando determinadas pol铆ticas p煤blicas que no conllevar铆an variar las reglas del juego econ贸mico.

Una vez escuch茅 a uno de aquellos activistas que llegaron a tener representaci贸n institucional tras el asalto a los cielos decir que 鈥渟i para gobernar hay que subir dos metros la valla de Melilla pues se sube鈥.

Y llevaba raz贸n, pues gobernar en esta crisis neoliberal con esta correlaci贸n de fuerzas es gestionar la escasez, la violencia, y seguir sosteniendo el mismo injusto orden de reparto de la riqueza y el trabajo. Desde un gobierno puedes decidir a qui茅n recortar m谩s o a qui茅n lanzar el flotador antes, pero poco m谩s. La preocupaci贸n de la izquierda, tanto la institucional como la de base, deber铆a ser c贸mo generar otra correlaci贸n de fuerzas que permita pensar salidas fuera de estas reglas del juego y tambi茅n imaginar otro orden internacional de la fuerza de trabajo para poder prescindir del r茅gimen de fronteras.

https://ctxt.es/es/20220601/Firmas/40090/Pastora-Filigrana-fronteras-Melilla-trabajo-violencia-neoliberalismo.htm

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Fuente: Asociaciongerminal.org