February 14, 2022
De parte de Nodo50
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Por Isabel Gin茅s y Carlos Gonga / Checkout – Nueva Revoluci贸n

Se intenta ocultar numerosas masacres, muchos asesinatos en masa, bien para limpiar conciencias o sencillamente para atribuir a la cruel Transici贸n el apelativo de 鈥渕od茅lica鈥 y que se olvide lo que pas贸. Lo que pas贸 no se olvida porque las masacres sucedieron, muchas de ellas en supuesto tiempo de paz, y a d铆a de hoy no han sido juzgadas ni enmendadas. No se deben olvidar porque el fascismo que las provoc贸 vuelve a estar muy presente hoy en d铆a en nuestra sociedad.

Empezaremos mencionando algunas de las masacres que tuvieron lugar por todo el pa铆s y que no se deben olvidar porque ocurrieron y no hace tanto tiempo de ello. Mucha gente inocente muri贸 asesinada y no todos mataron mucho: el bando franquista masacr贸, asesin贸 vilmente a miles de personas porque consideraban que no todos ten铆an cabida en su Espa帽a.

La matanza de Atocha ocurri贸 el 24 de enero del 77, hace unos d铆as celebramos su aniversario. Un grupo de extrema derecha asesinaron a tiros a tres abogados laboralistas, especialistas en derecho laboral, a un empleado del despacho donde trabajaban y a un estudiante de Derecho. Los abogados asesinados fueron Enrique Valdelvira, Luis Javier Benavides y Francisco Javier. El administrativo era 脕ngel Rodr铆guez y el estudiante de derecho, Seraf铆n Holgado. Tambi茅n fueron gravemente heridos Alejandro Ruiz Huerta, Miguel Sarabia, Luis Ramos y Lola Gonz谩lez. Esta oficina, situada en el n煤mero 55 de la calle Atocha, en Madrid, era un despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras (CCOO) y del Partido Comunista de Espa帽a (PCE). Los ultraderechistas irrumpieron en 茅l abriendo fuego para asesinar a todas estas personas.

El atentado transcurri贸 sobre las 22:30 y las 23:00 horas. Buscaban al sindicalista comunista Joaqu铆n Navarro, secretario general del sindicato de transportes de Comisiones Obreras en Madrid por aquel entonces. Joaqu铆n Navarro fue el convocante de unas huelgas anteriores que lograron desarticular lo que llamaban la 鈥渕afia franquista del transporte鈥. Llamaron al timbre del piso para que les abrieran y as铆 ocurri贸 pero, al no encontrarle all铆, ya que se hab铆a marchado unas horas antes, decidieron matar a todos los presentes.

Nos remontamos ahora a los inicios de la Guerra Civil en tierras extreme帽as: la matanza de Badajoz. El genocida Francisco Franco intent贸 borrarla de la historia dos veces pero no lo consigui贸.

La guerra empez贸 el 17 de julio del 36, cuando Franco y el general Mola provocaron una sublevaci贸n militar para derrocar el Gobierno de Segunda Rep煤blica, elegido democr谩ticamente en las urnas. Casi un mes despu茅s, el 14 de agosto del 36, el general franquista Yag眉e y sus tropas entraron en Badajoz: quer铆an acabar con la resistencia republicana que plant贸 cara al golpe de Estado, procedente en su gran mayor铆a de organizaciones obreras y partidos de izquierda. Cuando comenz贸 el asalto franquista a Badajoz la resistencia se encontraba en la catedral, que al final cay贸 en poder de los legionarios, que fusilaron a todos los antifascistas.

Los moros que acompa帽aban a Yag眉e en este asalto a la ciudad, reclutados por el ej茅rcito del general golpista que m谩s tarde ser铆a dictador, se cebaron con la poblaci贸n civil: mataron a todas aquellas personas que estuvieran por las calles, a todos quienes les mostraran oposici贸n. Robaban todo lo que encontraban. Degollaron a muchas personas, violaron en masa a muchas mujeres y mutilaron numerosos cad谩veres. Seg煤n algunos estudios, se habla de 1.200 a 2.000 ejecuciones durante las primeras horas de la ocupaci贸n. Una vez tomada la ciudad, la represi贸n sigui贸: en el cementerio pacense de San Juan fueron fusiladas much铆simas personas.

La plaza de toros de Badajoz fue un centro de reclusi贸n y de asesinato de miles de personas. La masacre de Badajoz fue un aviso para la poblaci贸n de lo que la represi贸n franquista era capaz de hacer. Al mando estaba Yag眉e, conocido como 鈥渆l carnicero de Badajoz鈥, y apuntan que entre 1.400 y 3.800 personas fueron ejecutadas en esta plaza de toros. Algunos testigos afirmaron que la sangre brotaba por debajo de las puertas hacia el exterior, dada la enorme cantidad de gente que estaban fusilando.

A 10 km de Valencia se encuentra el pared贸n de Paterna, en una zona conocida como El Terrer, donde 2.238 personas procedentes de muchas provincias de nuestro pa铆s fueron asesinadas por no tener cabida en la Espa帽a que Franco hab铆a ideado. Cientos de hombres y mujeres que simplemente defend铆an la libertad del pueblo y el sistema de gobierno de la Rep煤blica fueron detenidos, encarcelados, masacrados y arrojados a fosas comunes, algunas con m谩s de 6 metros de profundidad; todo ello, con la guerra dada ya por terminada. En la mayor铆a de casos el ej茅rcito franquista no permiti贸 despedirse a sus familias.

A lo largo del cauce del riu Sec de Castell贸 de la Plana fueron fusiladas 970 personas, 530 de las cuales fueron lanzadas a fosas comunes. Proced铆an tanto de esta misma poblaci贸n como de otros lugares y su supuesto delito no fue otro que el no pertenecer al bando que no se sublev贸 contra el Gobierno leg铆timo.

Volvamos a la Guerra Civil: el 23 de agosto del 36, varios camiones salieron en direcci贸n al corral de Valcadera, al 70 km de Pamplona. All铆, falangistas 鈥攎ilitantes del partido fascista Falange Espa帽ola, todav铆a vigente a d铆a de hoy鈥 y requet茅s 鈥攍as fuerzas navarras que participaron en el bando nacional durante la Guerra Civil鈥 fusilaron a 53 presos republicanos simplemente por querer conservar la libertad que ten铆an en Espa帽a. Varios sacerdotes presenciaron la escena fatal. Sus cuerpos fueron enterrados en una fosa com煤n.

Una de las masacres m谩s conocidas por su brutalidad y su inhumanidad fue la Desband谩. El 8 de febrero del 37, en plena Guerra Civil, las tropas franquistas se dispon铆an a entrar en la M谩laga republicana. Miles de personas quisieron huir hacia Almer铆a para no sufrir la represi贸n franquista, para evitar que sus familias y ellas mismas fueron v铆ctimas de las violaciones y los asesinatos que estaban cometiendo los franquistas en otros lugares. 

La ciudad de M谩laga resist铆a al asedio del ej茅rcito de Franco, segu铆a siendo republicana, por lo que se sab铆a que la represi贸n iba a ser muy fuerte all铆. Por eso, entre 10.000 y 20.000 civiles quisieron abandonar sus hogares de M谩laga y partir en direcci贸n a Almer铆a, protagonizando as铆 uno de los mayores 茅xodos que se han conocido. Su destino estaba a 200 km a pie por un 煤nico camino.

Durante este largo trayecto, miles de ni帽as y ni帽os, hombres y mujeres, embarazadas entre ellas, y gente anciana fueron bombardeados por los barcos que el genocida Francisco Franco dispuso en la costa andaluza. Todo el camino qued贸 cubierto se sangre y muerte. Miles de personas civiles fueron asesinadas a sangre fr铆a desde la descomunal superioridad de un buque de guerra, por su sensato deseo de exiliarse, de buscar protecci贸n junto con sus familias.

Uno de estos barcos fue el Baleares, al que el poco democr谩tico y decente alcalde de Madrid ha decidido volver a dedicarle una calle de la capital para que todas las personas que pasen por ella se sientan orgullosas de la masacre que ocasion贸 gracias a los franquistas. Qu茅 orgullo, decir que has quedado o que vives en la calle de un buque que arras贸 una carretera llena de familias enteras, desarmadas e inocentes; n贸tese el sarcasmo. El sadismo es una de las cualidades que m谩s ostentan quienes deciden ignorar la memoria hist贸rica, habitualmente bajo la cobard铆a del anonimato.

La actual calle franquista madrile帽a del Crucero de Baleares reemplaz贸 a la del Barco Sinaia. En la imagen podemos ver el Baleares, un buque militar imponente, acorazado, con artiller铆a del m谩ximo calibre y de gran alcance, frente al Sinaia, un barco de vapor franc茅s atestado de republicanos exiliados que pudieron llegar con 茅l a M茅xico.

Es una verg眉enza que en un pa铆s democr谩tico se consienta que se dedique otra vez una calle a un hecho hist贸rico en el que se masacr贸 a varios miles de v铆ctimas inocentes; y es que lo que nos vendieron como 鈥渄emocracia鈥 en el 78, despu茅s de morir el genocida, no era tal cosa. Espa帽a no conden贸 el fascismo como hicieron otros pa铆ses que lo sufrieron y ahora se van cayendo las m谩scaras. Espa帽a nunca ser谩 un pa铆s democr谩tico mientras esto se consienta, mientras se permita y la ley no haga nada por evitar ni reprimir estas exaltaciones fascistas. En la Desband谩 hubo cerca de 160.000 personas que hu铆an de M谩laga hacia Almer铆a, m谩s de 12.000 de las cuales perdieron su vida en esa carretera. Fue un genocidio. Y quien se sienta orgulloso de un genocidio, no sea capaz de empatizar con el dolor humano y crea conveniente enaltecer a sus verdugos no est谩 capacitado para representar a un pueblo, y mucho menos la capital de un pa铆s.

Volvamos a Extremadura: en Helechal, a medio camino entre C贸rdoba y Badajoz, se produjo la matanza del cortijo del Enjembraero. Los franquistas sospechaban que 4 hombres colaboraban con el maquis. El maquis era la guerrilla formada por gente que se opon铆a a la dictadura franquista. Estos campesinos extreme帽os fueron arrestados por motivos pol铆ticos, encarcelados y fusilados el 1 de febrero del 49 por la Guardia Civil. Sus nombres: Antonio Cort茅s, Silesio Calder贸n, Antonio Iglesias y Manuel Merino. Fueron sacados de la c谩rcel de Castuera, a no m谩s de 20 km de su destino, y asesinados en el cortijo.

La simple sospecha de que una persona estuviese colaborando con el maquis era motivo m谩s que suficiente para los franquistas para acabar con su libertad y hasta con su vida. En Al铆a, en el t茅rmino de C谩ceres, fueron asesinadas 24 personas de esta localidad y de La Calera, ambas extreme帽as, por esta mera intuici贸n. La masacre fue perpetrada el 16 de agosto del 42.

La misma suerte tuvieron los 8 habitantes turolenses de la masacre de Monroyo, en la provincia de Teruel, tambi茅n conocida como la saca de Monroyo: el 11 de noviembre del 47, 8 habitantes fueron asesinados por la Guardia Civil en una carretera cercana a Alca帽iz por ser acusados de colaborar con el maquis o de ser maquis.

En Asturias, m谩s de lo mismo: varias personas fueron asesinadas junto a sus familiares en el pozo de Funeres, en Laviana, a manos de la Guardia Civil, por creer estos que pertenec铆an a la guerrilla antifranquista. Les llevaron hasta este lugar y all铆 les asesinaron. Estas tres 煤ltimas masacres ocurrieron ya asentada la dictadura franquista.

Se conoce como masacre de Azazeta a una matanza que tuvo lugar durante la guerra en el Pa铆s Vasco, concretamente en 脕lava: 16 presos pol铆ticos, entre quienes estaba Teodoro Gonz谩lez de Z谩rate, el alcalde republicano de Vitoria, fueron asesinados el 31 de marzo del 37.

Estas asesinatos en masa contrastan fuertemente con los fusilamientos de Zaragoza, los en que 3.543 personas murieron en las tapias del cementerio de la capital de Arag贸n por profesar la ideolog铆a del bando que no era bien recibido en Espa帽a.

Por otra parte, la cifra de la represi贸n franquista en el cementerio San Jos茅 de Granada es a煤n mayor: aproximadamente 5.200 personas perdieron la vida en las tapias de este cementerio por sus ideas pol铆ticas.

Simplemente hemos nombrado algunas de las matanzas, fusilamientos o asesinatos que ejecutaron los franquistas, ya fueran durante la guerra o tras ella. Una considerable mayor铆a de las tapias de los cementerios de Espa帽a est谩n cubiertas por agujeros de las balas que mataron cualquier anhelo y esperanza de volver a la democracia. Algunas de ellas, de hecho, est谩n reconstruidas para eliminar los rastros de la represi贸n franquista y en otras, lamentablemente, ya no se pueden apreciar con claridad dichos orificios por el paso del tiempo.

Hemos mencionado tan solo unas cuantas, hubo muchas m谩s. A lo largo y ancho del territorio espa帽ol hay m煤ltiples casos de cementerios, paredones y cortijos donde fueron asesinadas extrajudicialmente, por ser presos pol铆ticos y por tener una ideolog铆a que no compulsase con el fascismo, miles de personas.

Espa帽a tuvo un r茅gimen genocida, un totalitarismo que facilit贸 que una persona que quer铆a el poder asediara pueblos y ciudades, permitiera que los moros que reclut贸 para que le ayudaran a conquistar el pa铆s violaran a sus mujeres, que asesinaran impunemente a miles de personas inocentes y a sus parientes; a muchas mujeres embarazadas, a muchos beb茅s; que violaran a ni帽as de no m谩s de 14 a帽os.

Si Espa帽a fuese realmente democr谩tica deber铆amos disponer de un sitio web oficial, propiedad del Gobierno, donde podamos consultar todas las matanzas y las atrocidades cometidas; un museo, como lo tienen en otros pa铆ses que fueron devastados por el fascismo, para que se sepa lo que pas贸 aqu铆. Se debe dejar ya de usar esa doble vara de medir, hablando de ganadores y perdedores sin hablar primero de sublevados y defensores de la democracia. Y si un alcalde solicita o accede a denominar a una v铆a urbana con un nombre franquista deber铆a ser imputado por un delito de odio.

Si Espa帽a quiere ser democr谩tica necesita un pa铆s donde todas y todos tengan cabida, donde la justicia sea igual para todos y todas. No se puede permitir que cualquier alcalde de cualquier ciudad 鈥攃omo ha hecho el de Madrid, que todo lo que tiene de enano lo tiene de malo鈥 se dedique a poner calles de matanzas que provocaron miles de asesinatos de inocentes. Por eso mismo, y para ser realmente democr谩ticos, a toda persona negacionista del genocidio republicano, de las masacres en Espa帽a, que use fake news para decir que todos mataron por igual, que es mentira lo de Badajoz o cualquier tonter铆a que niegue la historia, se le debe ajusticiar por negacionista y por delito de odio.

Cualquier vestigio franquista que no quiera ser retirado por la autoridad competente a nivel local o provincial debe ser retirado por la Justicia. De lo contrario, es probable que llegue un d铆a en que la poblaci贸n se tome la justicia por su mano y derroque con sus propios medios cualquier cruz o cualquier vestigio cuya retirada la Justicia ignore. Y no estamos alentando a las masas: las masas ya est谩n hartas de que la justicia no sea igual para todas y todos; de que alguien vaya caminando y tenga que toparse con la calle dedicada al verdugo de la matanza franquista de la Desband谩, donde muri贸 un familiar suyo; de tener que com茅rsela con patatas porque alguien que no es dem贸crata, que no es 铆ntegro y que tiene antepasados fascistas y est谩 orgulloso de ello decidi贸 poner ah铆 ese nombre, pensando solo en una parte de Espa帽a e ignorando deliberadamente a la otra.

No podemos seguir consintiendo que el franquismo campe a sus anchas por Espa帽a, que Espa帽a siga teniendo restos de un r茅gimen genocida, asesino y sanguinario. Es ya hora de que Espa帽a tenga un museo para que la gente joven conozca lo que pas贸 en este pa铆s, que tenemos p谩ginas y sitios web gubernamentales con informaci贸n veraz y p煤blicamente accesible. Es hora de que la justicia sea por fin igual para todas y todos, de que se imponga el delito de odio a toda aquella persona que quiera ensalzar, defender o negar el genocidio franquista que asol贸 Espa帽a.

Es hora de cambiar la ley para que si alguien quiere poner una placa franquista a una calle pueda ponerla en el pasillo de su casa pero no en un sitio p煤blico de un pa铆s supuestamente democr谩tico. Si quieren que todas y todos nos sintamos parte de Espa帽a tienen que hacer, entre otras cosas, que sea un pa铆s donde las calles sean recordatorios de la libertad, de la cultura y de los valores sociales, no de los asesinatos. Queremos sentirnos parte de Espa帽a. Queremos calles libres de sangre, queremos calles de libertad.

La represi贸n franquista ocurri贸 y nadie en su sano juicio puede negarlo. Las cunetas, las fosas, los pozos y las tapias de cementerios ametralladas se cuentan por miles. Hay gente a煤n traumatizada, cientos de testimonios que nosotros mismos estamos recuperando y mucha a gente a nuestro lado: asociaciones memorialistas, sobrinos y sobrinas, hijos e hijas de gente represaliada.

Estamos hartos de que la justicia solo est茅 de un lado. Se mencion谩ramos todas las matanzas provocadas por el dictador y sus partidarios nos llevar铆a m谩s de 20 p谩ginas; y eso que estamos hablando de las masacres, sin tener en cuenta los abusos de muchas mujeres a quienes violaron en masa, las miles de mujeres que iban a llevar la comida a su marido, a su hijo, a su padre o a su hermano y fueron violadas. Como tampoco tenemos en cuenta a esos moros que se cagaban dentro y fuera de las iglesias que tanto defend铆a el franquismo, estando a su servicio; que quemaban las cruces, se beb铆an el vino y se tomaban las hostias. O a esa hija o ese hijo a quien se rob贸 con edad muy temprana para ser entregada o entregado a otra familia. O a esas mujeres embarazadas a quienes se les peg贸 un tiro a ellas y a sus vientres para que no pariera porque era roja. O esos experimentos inhumanos que hizo el doctor Mengele en los campos de exterminio nazis a los espa帽oles deportados.

No hemos hablado de todos los espa帽oles de los que Serrano Su帽er, m谩s conocido como 鈥渆l Cu帽ad铆simo鈥 鈥攃u帽ado de Carmen Polo, esposa de Franco el genocida鈥, orden贸 que se les quitara la nacionalidad espa帽ola. Hitler le pregunt贸 qu茅 quer铆a que hicieran con ellos y este propici贸 que acabaran en campos de concentraci贸n.

Todo esto es lo que se vivi贸 durante a帽os y es lo que se tiene que conocer para superar el pasado pero repararlo bien. Reparar el pasado es conocer lo que pas贸 para saber reconocer situaciones similares y poder evitar as铆 que no vuelva a suceder; es recordarlo para aprender, no para ponerlo en las calles como recordatorio de un tiempo feliz entre la miseria y la muerte. M谩s calles 鈥淎na Mar铆a Matute鈥, 鈥淕arc铆a Lorca鈥 o 鈥淢iguel Hern谩ndez鈥 y menos 鈥淏aleares鈥, 鈥淕eneral Yag眉e鈥 o 鈥淨ueipo de Llano鈥, que las calles del pueblo no deben exhibir sangre y asesinatos sino progreso, vida y libertad.




Fuente: Eulixe.com