October 9, 2021
De parte de Nodo50
150 puntos de vista


Luz Marina Bernal. Foto: J. Marcos / M陋 Fern谩ndez

Primero se visti贸 de negro. Falda larga. Camiseta ajustada. Alpargatas. Pelo cano y recogido por atr谩s en una trenza. Apenas un cintur贸n de rasete rosa y un bolso de tela hecho a mano romp铆an su atuendo de luto. Tambi茅n su mirada verdeazulada.

Luego comenz贸 a colocar enseres como parte de la escenograf铆a. 鈥淯no, dos, tres, por Leonardo鈥. Una fotograf铆a, un traje, un oso de peluche, varios coches y una biblia. Sacaba los objetos del morral y los colocaba en el suelo. 鈥淯no, dos, tres, por Leonardo鈥, repet铆a. Una vez que todo estuvo en su sitio, arranc贸 su discurso.

鈥淢i nombre es Luz Marina Bernal, madre de Fair Leonardo Porras Bernal, joven de 26 a帽os desparecido el 8 de enero de 2008 por el Ej茅rcito nacional de Colombia鈥. 

Despu茅s se acerc贸 a los objetos de su hijo. La puesta en escena era estremecedora. Habl贸 de 茅l para que todo el mundo le conociera. 鈥淓sta era la ropa que ten铆a el 7 de enero de 2008 y a partir del 8 nunca m谩s volv铆 a saber nada de 茅l鈥.

As铆 arranc贸 la primera lucha de Bernal: encontrar a su Fair Leonardo.

鈥溌縐stedes creen que un joven de 26 a帽os, un ni帽o en un cuerpo grande, que solamente su mentalidad pudo llegar hasta los ocho a帽os, que nunca pudo aprender a leer ni a escribir ni a identificar el valor del dinero, podr铆a llegar a ser el jefe de una organizaci贸n narcoterrorista?鈥.

Porque esa fue la acusaci贸n que le arroj贸 un fiscal a Luz Marina Bernal cuando fue a recoger el cuerpo de su hijo, acribillado con 13 balazos, el 25 de septiembre de 2008. Apareci贸 a cientos de kil贸metros de donde hab铆a desaparecido, a cientos de kil贸metros de donde su madre lo vio por 煤ltima vez, en Soacha, una ciudad vecina a Bogot谩.

As铆 comenz贸 la segunda lucha de Bernal: saber qui茅n dio la orden. 

El juicio por el asesinato de Fair Leonardo lleg贸 en cinco a帽os y fue uno de los primeros falsos positivos con condena. Bajo ese eufemismo se esconden los asesinatos de miles de j贸venes colombianos a manos del Ej茅rcito y que fueron presentados como bajas en combate en la lucha contra las guerrillas. El auge de estos homicidios coincidi贸 con los Gobiernos de 脕lvaro Uribe V茅lez (2002-2006 y 2006-2010). 

La primera condena recay贸 sobre seis militares de diferente rango. Pero Bernal apel贸 porque quedaron absueltos de la acusaci贸n de concierto para delinquir: 鈥淎rgument谩bamos que eran m谩s de 2.816 casos ocurridos y no solo el de Fair Leonardo鈥. Un a帽o despu茅s, tras una nueva fase de su lucha contra la impunidad y por saber la verdad, las condenas fueron aumentadas y se declar贸 鈥渆l primer caso de falso positivo reconocido como crimen de lesa humanidad鈥.

As铆 dio inicio la lucha eterna y m煤ltiple de Bernal.

鈥淣o estoy aqu铆 solamente por cr铆menes de Estado, estoy aqu铆 por desaparici贸n forzada, tortura, masacres, genocidios, violaciones sexuales a mujeres, ni帽as, ni帽os, adolescentes, reclutamiento de menores, desplazamientos y muchas cosas m谩s. 隆Ay! mi pachamama, 隆c贸mo te han regado con sangre de inocentes! Gracias pachamama, por tener los restos de mi hijo dentro de tu vientre鈥.

Apoyo a las primeras l铆neas

El p煤blico que escuchaba a Luz Marina Bernal, quien fuera integrante del colectivo madres de Soacha, no era uno cualquiera. Convocados por la Fundaci贸n Nydia Erika Bautista para los derechos humanos, a su alrededor estaban varios de los y las j贸venes de las primeras l铆neas de Bogot谩, las mismas que desde el inicio del paro el 28 de abril contin煤an en las calles denunciando la situaci贸n del pa铆s y enfrent谩ndose a la polic铆a con acciones que califican de autodefensa. 鈥淯stedes pueden ayudarme para que en mi pa铆s no haya m谩s violaciones de derechos humanos, porque hay m谩s de nueve millones de v铆ctimas. En este pa铆s necesitamos la verdad, que no haya m谩s repetici贸n. Necesitamos que haya una reparaci贸n integral y una justicia social鈥, los animaba Luz Marina Bernal una ma帽ana de finales de agosto, poco antes de sentarse a hablar con La Marea.

La lucha de las familias de los llamados falsos positivos est谩 m谩s vigente que nunca en Colombia, all铆 donde la violencia de los actores armados, tanto oficiales (el Ej茅rcito y la polic铆a) como no (paramilitares y grupos guerrilleros no desmovilizados adem谩s de otros nuevos reci茅n surgidos) sigue marcando el ritmo de los d铆as. Entre el 28 de abril, cuando se iniciaron el paro y las protestas, y el 21 de agosto, la campa帽a Defender la libertad es un asunto de todas, en la que participan varias organizaciones de derechos humanos, report贸 3.473 detenciones, 1.917 personas heridas, 1.619 denuncias de abuso y violencia policial y 87 homicidios cometidos por las fuerzas p煤blicas.

Las l谩grimas se cuelan en la intervenci贸n de Bernal. Las primeras l铆neas, entre medias dos generaciones, escuchan y aprenden desde el silencio. 鈥淭enemos unos gobiernos fr铆os, indolentes, que no piensan en ustedes, que no piensan en un pa铆s y en un verdadero cambio. Unos dicen que no hay un conflicto armado interno, otros dicen que s铆 lo hay, pero no evitan las masacres. Yo s茅 que ustedes tienen raz贸n en protestar, yo los he acompa帽ado, pero hoy les pido, con toda mi alma, cu铆dense mucho. Est谩n luchando por causas justas, pero tienen que organizarse, crear otras estrategias para que no puedan perder la vida鈥, les ruega la defensora. Bernal llora y nadie osa romper ese silencio humedecido.

Colombia luz marina Bernal
Luz Marina Bernal, el pasado agosto. Foto: J. Marcos / M陋 Fern谩ndez

La nueva justicia

La violencia sigue definiendo a Colombia, pero la situaci贸n ha cambiado radicalmente desde que asesinaron a Fair Leonardo Porras. Hace cinco a帽os se firmaron los Acuerdos de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia 鈥 Ej茅rcito del Pueblo), una guerrilla ya desmovilizada de manera oficial, si bien contin煤an vigentes varias disidencias. 鈥淓l caso de Fair Leonardo lleg贸 pr谩cticamente casi a un feliz t茅rmino, pero los Acuerdos de Paz nos juegan una mala pasada鈥, afirma Bernal.

Se refiere a la Jurisdicci贸n Especial para la Paz (JEP), una instituci贸n surgida en el marco de la justicia transicional creada para juzgar los cr铆menes cometidos durante la guerra. Este organismo ha establecido en 6.402 los casos de falsos positivos que se produjeron en Colombia entre 2002 y 2008, la cifra oficial m谩s elevada hasta ahora.

Lo que Bernal critica es una paradoja, cuenta, no contemplada en un principio: que los militares se puedan acoger a la JEP. 鈥淐uando todos los militares empiezan a enlistarse para ingresar y decir su supuesta versi贸n de verdad ante la JEP, lo que hace la Jurisdicci贸n es dejar en libertad a todos los militares implicados en los cr铆menes de Estado. Me ha desmoralizado completamente porque la Jurisdicci贸n no avis贸 a las v铆ctimas de que los militares iban a quedar en libertad y eso puso en riesgo nuestra vida. Si los militares nos quer铆an callar, divinamente pudieron habernos asesinados, lamenta muy enfada la defensora. Los datos del Ej茅rcito corroboran que el 95% de los uniformados que se sometieron a la JEP tienen el beneficio de libertad condicionada. 鈥淪eg煤n la JEP, su paradigma central son las v铆ctimas. Pero en aplicaci贸n viene siendo algo imposible鈥, apunta por otro lado Alejandra Garz贸n, abogada de DH Colombia, Asociaci贸n Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos de Colombia.

Los seis militares condenados por el asesinato de Fair Leonardo Porras a penas de unos 50 a帽os cada uno est谩n en la calle. 鈥淟o que han hecho es acudir a la Jurisdicci贸n Especial para la Paz a mentir, a decir lo mismo: que eran presionados por los de arriba. 驴Qui茅nes son los de arriba?鈥, se pregunta Bernal. Y ella misma se responde: 脕lvaro Uribe V茅lez. El nombre del expresidente sale varias veces en la conversaci贸n con la defensora. Primero para recordar que el 7 de octubre de 2008 dijo 鈥渜ue los j贸venes de Soacha no fueron precisamente a coger caf茅, sino con prop贸sitos delincuenciales禄. 芦Todo un presidente de la Rep煤blica con el inter茅s de estigmatizar y degradar el nombre de nuestros hijos鈥, lamenta. El l铆der pol铆tico tambi茅n es mencionado para denunciar que fue 茅l quien desestructur贸 todo lo acordado en las conversaciones de paz de La Habana. Y para acusarle de 鈥渆nse帽arse con gente ind铆gena, afro, campesina鈥. Bernal se帽ala adem谩s que a煤n gobierna el pa铆s porque, asegura, el actual presidente, Iv谩n Duque, 鈥渆s un t铆tere de Uribe鈥.

Candidata electoral

Las infinitas luchas de Bernal comenzaron en enero de 2008, pero no terminan nunca. El pr贸ximo a帽o abren de hecho un nuevo cap铆tulo. 鈥淣o s茅 qu茅 va a pasar de aqu铆 en adelante, estoy muy enojada con las instituciones porque ellos no saben el dolor que una tiene que vivir d铆a a d铆a. Me mintieron, me ignoraron, me enga帽aron y hoy estoy con los brazos vac铆os鈥, lamenta visiblemente enfadada. De semblante serio y con unos ojos que hipnotizan, Bernal cambia la falda larga por unos pantalones vaqueros. Su tono alcanza su punto m谩s duro y severo cuando recuerda todos los asesinatos que ha habido en Colombia desde 2016, tanto de excombatientes de las FARC como de l铆deres y lideresas sociales: 鈥淭enemos un gobierno que est谩 desangrando al pa铆s鈥.

As铆 surgi贸 la pen煤ltima lucha de Bernal: alcanzar representatividad pol铆tica.

Luz Marina Bernal camina 鈥渟ola鈥. Hace ocho a帽os, subraya, separ贸 su andar del colectivo Madres de Soacha (Madres de Falsos Positivos de Soacha y Bogot谩, MAFAPO). El motivo que narra: se neg贸 a coger los 18 millones de pesos que Uribe dio a estas mujeres por cada criatura asesinada. 鈥淐omo le dije a Uribe en una audiencia: 鈥楶rimero soy mujer, segundo soy madre, tercero yo no par铆 un hijo ni para una guerra ni para venderlo a nadie. Y usted s铆 puso precio a nuestros hijos鈥. Yo como madre no ten铆a a mi hijo en venta鈥.

Luz Marina vive amenazada, pero eso no la hace retraerse ni dar un paso atr谩s. Al contrario. Sus luchas contin煤an en pie. Participar谩 en las elecciones del pr贸ximo a帽o dentro del Pacto Hist贸rico, una coalici贸n pol铆tica y electoral de partidos de izquierda y movimientos sociales, liderada entre otros por Gustavo Petro, quien perdi贸 las 煤ltimas elecciones presidenciales frente a Duque. No ser谩 la primera vez, pues ya lo hizo en 2018 y recibi贸 el 0,3% de los votos de Soacha, requiebros del destino, donde Uribe pesc贸 el 5,11% de apoyos. Ahora Bernal espera que el Pacto Hist贸rico sume 50 senadores y 80 personas en la C谩mara de Representantes: 鈥淧odemos aportar el nuevo cambio para las nuevas generaciones, para que ellas tengan la oportunidad de la educaci贸n y del trabajo digno鈥. Cierra su discurso con esperanza mientras, en la sala de al lado, una veintena de j贸venes primeras l铆neas reflexionan y discuten el camino que van a seguir.




Fuente: Lamarea.com