June 15, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
365 puntos de vista


En el ostentoso set que la televisi贸n iran铆 construy贸 para los debates presidenciales, los siete candidatos 鈥搕odos muy parecidos, con sus barbas canosas y trajes oscuros鈥, presentaron durante tres jornadas sus propuestas para los problemas de Ir谩n. Entre promesa y promesa se colaban ideas sobre la importancia que le dar谩n a la mujer. Imposible olvidarlas, necesitan su voto. De 59 millones de iran铆es habilitados para participar, la mitad son mujeres. Las encuestas arrojan que muchas han decidido abstenerse.

Un par prometieron nombrar ministras, lo que seguramente no suceder谩. El presidente Hasan Rohani hizo lo mismo, para luego disculparse con un 鈥渆llos no me dejaron鈥. Nunca especific贸 qui茅nes eran ellos. Un solo candidato habl贸 de igualdad de salarios y pr茅stamos a empresarias, y la mayor铆a se refiri贸 a la importancia de dar ayudas econ贸micas a las madres cabeza de familia y crear las condiciones para que las mujeres puedan tener m谩s hijos.

Las activistas denuncian que las medidas para detener el envejecimiento de la poblaci贸n tienen un gran impacto en la vida de millones de mujeres, especialmente las de menos recursos. Acceder a una p铆ldora, ya ni siquiera una cirug铆a, es imposible para muchas como consecuencia de las pol铆ticas que buscan restringir la planificaci贸n.

鈥淢e preocupa lo que pueda suceder en regiones donde las familias no pueden sostener a sus hijas y las entregan en matrimonio cada vez m谩s j贸venes鈥, explica la directora de una oeneg茅 local que pide no dar su nombre.

Quien parec铆a estar m谩s alejado del tema era el jefe del sector judicial, Ibrahim Raisi, quien, si no sucede nada extra帽o, est谩 llamado a ser el pr贸ximo presidente. Raisi es un cl茅rigo identificado con el sector m谩s radical, a quien muchos ven como el posible sucesor del l铆der Ali Jamenei. Desde los inicios de la Rep煤blica Isl谩mica ha formado parte del sistema judicial que ha presionado a las activistas y defensoras de los derechos humanos. 鈥淟as restricciones ser谩n peores (en un gobierno radical), pero eso significa que tendremos que tener una estrategia m谩s seria y resistir鈥, asegura Narges Mohamadi, una de las principales activistas del pa铆s.

Mohamadi fue capturada tres d铆as despu茅s de la entrevista, el s谩bado, cuando acompa帽aba a la familia de un preso. Ha pasado varias veces por prisi贸n, de donde sali贸 por 煤ltima vez en octubre. Solo dos meses despu茅s fue llamada a responder por otros cargos que se le imputaron mientras estaba detenida. Hace poco conoci贸 que la condenaban a dos a帽os y medio en la c谩rcel, m谩s 80 latigazos. 鈥淗e denunciado la estrategia de confinamiento individual para sacar confesiones falsas de los prisioneros. Hacer esto significa luchar contra todo el proyecto de seguridad del Estado鈥, cuenta en su apartamento, donde vive sola.

Su marido est谩 exiliado en Par铆s, donde tambi茅n viven sus dos hijos. Tampoco tiene trabajo porque quien se atreve a emplearla es presionado por las fuerzas de seguridad. 鈥淓s duro鈥, reconoce. Muchas de las activistas que empezaron en la d茅cada de los noventa se han exiliado o han decidido bajar su perfil despu茅s de pasar por prisi贸n, en parte por la familia. Desde hace pocos d铆as tambi茅n lidera una campa帽a para denunciar el acoso y abusos sexuales que sufren las prisioneras, de lo que ella fue v铆ctima.

Aun as铆, cree que la lucha no ha sido en vano. Una vez libre se sorprendi贸 gratamente de ver que las mujeres son m谩s conscientes de su situaci贸n y presionan m谩s. El acceso a internet ha sido una gran ayuda. 鈥淣o puedo decir que sean m谩s libres pero s铆 se esfuerzan m谩s pese a que las leyes y reglas son las mismas鈥, dice Mohamadi, que como muchas mujeres admite que las restricciones comienzan en la familia.

El tr谩fico loco de Teher谩n ha dejado de ser el enemigo de Azadeh Rafie. Desde hace dos a帽os se enfrenta a los coches, pero sobre todo a la mirada justiciera de muchos conductores, cuando recorre en bicicleta el trayecto que separa su casa de la oficina. 鈥淗ay hombres que no aceptan verme en una bicicleta, pero otros me animan鈥, dice. Esta tarde calurosa lleva una blusa roja que le tapa las caderas y una trenza larga sobresale en su espalda.

鈥淗ay que vencer el miedo y arriesgarse para poder ser libre鈥, dice. Esto incluye el decidir no casarse y vivir sola en un piso del centro de Teher谩n. Teme que la llegada de un gobierno radical incremente la presencia de la polic铆a de la moral y algunos conservadores se sientan con la autoridad de dictarle qu茅 hacer con su vida. 鈥淗e decidido no o铆rlos pase lo que pase鈥, dice.

La artista Mona Entejabi vive en Mashad y experimenta a diario la presi贸n que se ejerce contra las mujeres. Pocas ciudades son tan conservadoras como esta urbe donde se form贸 Raisi. 鈥淓n todo el mundo los polic铆as van en busca de los delincuentes, aqu铆 van en busca de las mujeres鈥, dice la artista, que tambi茅n es testigo de c贸mo a pesar de las restricciones las mujeres cada vez conquistan m谩s espacios. 鈥淣o parar谩n, no importa quien venga鈥, sentencia.

鈥淣o importa qui茅n est茅 en el gobierno, la mujer no es importante. Somos nosotras las que tenemos que pelear para cambiar las condiciones鈥, concluye Rafie, la ciclista.

FUENTE: Catalina G贸mez 脕ngel / La Vanguardia

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org