February 13, 2021
De parte de Lecturas Anarquicas
322 puntos de vista

Acci贸n Revolucionaria fue un grupo armado formado por compa帽eros y compa帽eras anarquistas y libertarios en el contexto de la lucha de clases en Italia, que se articul贸 de manera radical y generalizada a finales de la d茅cada del sesenta. Por aquellos a帽os, el ataque general del proletariado puso en tela de juicio todos los aspectos del sistema de dominaci贸n, desde la econom铆a hasta la ense帽anza, del militarismo a las diferencias sociales, pasando por los intr铆nsecos lazos Iglesia-Estado, encontrando su equivalente respuesta en la extensi贸n de las acciones armadas en perjuicio de todas las instituciones, sus edificaciones y sus personeros.

Un movimiento revolucionario de tan largo alcance, apoyado por todas las franjas subalternas, s铆 requer铆a de est铆mulos cotidianos que elevaran a煤n m谩s el nivel de la confrontaci贸n; desde luego, no ten铆a necesidad de un dispositivo profesional totalmente separado que se levantara como vanguardia armada con la ilusi贸n de golpear un inexistente 芦coraz贸n禄 del Estado. Solo desde una concepci贸n del Estado-Capital, centrada en la lectura de las relaciones sociales determinadas por un 煤nico centro de Poder y, no por toda la din谩mica que determina las relaciones sociales en todos los niveles de la vida: econ贸mico, pol铆tico, cultural-ideol贸gico, etc. 鈥搊 sea, solo desde una concepci贸n unilateral y monol铆tica del Poder que, presuponiendo un 芦centro禄 prefigura su control, puede auto-nombrarse vanguardia de la revoluci贸n y preparase para la pretendida toma del poder. No es por casualidad que las primeras formaciones armadas clandestinas 鈥搗erdaderas estructuras partidistas鈥 fueron constituidas por n煤cleos marxistas-leninistas (las Brigadas Rojas, por ejemplo).

La tensi贸n (documentada en varios an谩lisis que quedaron registrados en diferentes documentos) que inspir贸 a los compa帽eros que dieron vida a Acci贸n Revolucionaria, no puede entenderse si no se inscribe en el contexto social de la 茅poca que le fue propicia [鈥, marcada por un singular entusiasmo muy extendido, fundamento en las presuntas condiciones insurreccionales generalizadas del momento como consecuencia de evaluaciones incorrectas sobre la funci贸n de la lucha armada, forzosamente equiparadas a la creaci贸n de grupos operativos que pretend铆an garantizar una mayor contribuci贸n a la evoluci贸n de la lucha y potenciar el enfrentamiento desde la clandestinidad; concibiendo con esto tambi茅n el contraste y el desaf铆o que supon铆a al supuesto monopolio del ataque armado/violento de las franjas autoritarias del movimiento revolucionario.

Y aqu铆, surge una contrariedad de considerable importancia, a menudo pasada por alto en las discusiones o no abordada con la debida atenci贸n en los an谩lisis de los compa帽eros. La fascinaci贸n por el ataque armado especializado y, por las acciones militarmente impecables que, por supuesto, conquistan siempre las primeras planas de los medios de comunicaci贸n, a menudo, tambi茅n afecta a algunos compa帽eros anarquistas y/o anti-autoritarios. En la situaci贸n general por la que atravesaba Italia en la 茅poca en que se originaron los partidos armados y que tambi茅n cobr贸 vida el grupo Acci贸n Revolucionara, se crey贸 (y algunos todav铆a lo creen) que mediante la clandestinidad voluntaria o sea, a trav茅s de la distorsi贸n permanente de la realidad, de su propia identidad y de su experiencia, se alcanzar铆a una fase superior del desarrollo de las acciones destructivas contra el poder establecido, mucho m谩s fruct铆fera de acuerdo al desarrollo de la insurrecci贸n generalizada. Esto, sin dudas, puede llegar a ser cierto, pero s贸lo puede sostenerse desde el punto de vista t茅cnico-militar especializado. Sin embargo, justo por eso, es una visi贸n limitada y en definitiva, desviada de nuestros principios y fines, para nosotros los anarquistas insurreccionalistas.

En primer lugar, porque la clandestinidad impone l铆mites naturales a las relaciones, ya sean con el resto del movimiento o con el 谩mbito social en el que debemos trabajar en simbiosis cotidiana, con el fin de conocer sus tensiones, sus debates, su nivel de preparaci贸n, sus proyectos en curso, sus proyectos en elaboraci贸n, etc.; con el fin de participar activamente en todos estos planes y no cavar 鈥搉osotros mismos鈥 un surco profundo que nos a铆sle del enfrentamiento real. En segundo lugar, porque a煤n cuando logr谩ramos alcanzar niveles especializados en un momento dado, el uso de las armas y m谩s gen茅ricamente, el ataque destructivo en contra del poder establecido, hace a un lado 鈥揹ebido a la incapacidad de practicarlo en todas sus dimensiones鈥, otros momentos no menos importantes para el insurreccionalista que lo puramente militar: la participaci贸n activa en lo que yo definir铆a 鈥損or cuestiones pr谩cticas de sencillez en el lenguaje y no por abstracciones ideol贸gicas鈥 como 芦intervenci贸n de masas禄 (es decir, el desarrollo y la difusi贸n de herramientas editoriales, participaci贸n e intervenci贸n en asambleas p煤blicas, etc.). En tercer lugar, porque el alto grado de especializaci贸n (en t茅cnicas operativas y uso de materiales espec铆ficos) en el terreno militar marca una distancia considerable, cuando no crea un abismo insalvable, entre el especialista y las masas que, en las circunstancias aqu铆 descritas, se ve obligada a asistir pasivamente 鈥搊, a lo sumo a actuar como espectador鈥 frente al enfrentamiento entre las dos entidades envueltas en una lucha feroz, ante lo que se limita a tomar partido por uno u otro bando en conflicto, no pudiendo tener un rol activo por la falta total de conocimiento en t茅cnicas y materiales 鈥搃gnorancia que contribuye a exagerar tanto los riesgos como el alcance real de la lucha, originando la representaci贸n generalizada.

La adquisici贸n de especialistas, como podemos apreciar, por regla general supone momentos carentes de an谩lisis y debates: la necesaria representaci贸n de todos los otros aspectos que en conjunto dotan de contenido al proyecto an谩rquico con miras a marchar junto a la mayor parte de los excluidos en los intentos por asaltar el cielo; a煤n siendo portadores de la representaci贸n justo en aquel sector para el que se convierten en especialistas.

La elecci贸n de la clandestinidad voluntaria 鈥揺n el marco de un an谩lisis que tenga en cuenta todos los aspectos de la intervenci贸n insurreccional鈥, se encuentra mucho m谩s limitada de lo que se cree y, a veces, tambi茅n puede resultar enga帽osa.

Lo cierto es que todo (o casi todo) lo que se hace cuando elegimos pasar a la clandestinidad, se puede realizar en la normalidad de nuestras vidas, solo que, en ambos casos, se est谩 actuando de manera ilegal. Lo 煤nico es que, al eliminar las restricciones y limitaciones inherentes a la clandestinidad, se participa en primera persona en cualquier momento del enfrentamiento de clases y, por lo tanto, se construye d铆a a d铆a 鈥揳l interior del entorno social que queremos que madure hacia la insurrecci贸n y las rupturas necesarias para incrementar el choque y transformarlo en acto capaz de concretar la destrucci贸n de todos los ganglios que componen el poder del Estado-capital: cultural, material, psicol贸gico, y tambi茅n t茅cnico/militar.

Durante el per铆odo de formaci贸n y en el transcurso del accionar de Acci贸n Revolucionaria, se puede decir que al interior del movimiento anarquista surgieron y se manifestaron todas o, casi todas, estas consideraciones. Definitivamente, cada qui茅n tom贸 el camino que mejor se adaptaba a sus posiciones te贸rico-pr谩cticas y de contribuci贸n a la lucha social en curso y, de igual forma, los compa帽eros de Acci贸n Revolucionaria, tomaron su camino, marcando una experiencia m谩s (quiz谩s m谩s tr谩gica que otras, si la evaluamos considerando ciertos aspectos, pero no por eso m谩s o menos an谩rquica) de las tantas que han cobrado vida en nuestro movimiento en su conjunto.

El uso de las armas y de la violencia en general 鈥搚 aqu铆 preciso que por 芦armas禄 me refiero a cualquier pr贸tesis, material o t茅cnica, de la que echemos mano en apoyo al desarrollo de la lucha anarquista en su aspecto concretamente destructivo鈥 es un momento indispensable del accionar anarquista. Sin embargo, no considero que este momento sea en s铆 mismo un aspecto que debamos de privilegiar, en detrimento de todos los otros momentos que constituyen el conjunto del accionar anarquista. Ciertamente, considero que el uso de las armas es un 鈥渕omento鈥 de apoyo y de integraci贸n de todos los otros momentos, ya que se encuentra particularmente aislado del contexto de la lucha total y, aunque pueda ser positivo y desafiante (esto tambi茅n depende de las condiciones sociales en general) no expresa el m谩ximo potencial de las luchas y se corre el riesgo de caer en ciertos aspectos regresivos (la especializaci贸n, la auto-complacencia y por ende, la satisfacci贸n por el nivel de profesionalidad alcanzado), que pueden hacer a un lado o, incluso, hacer desaparecer completamente la evaluaci贸n real del enfrentamiento en su conjunto y de las tareas que el movimiento anarquista debe realizar para involucrar en s铆 tramos m谩s o menos sustanciales del entorno social subalterno. La dominaci贸n y la opresi贸n no se basan exclusivamente en el uso de la violencia y el empleo de las armas. El sistema de dominaci贸n, el Estado-Capital, justo porque es un sistema, est谩 integrado por el entrecruzamiento simbi贸tico de una infinidad de momentos 鈥搈ateriales y espirituales鈥, que contribuyen en mayor o menor medida, a determinar tambi茅n los aspectos generales que rigen a la servidumbre voluntaria: mecanismos mentales, manipulaci贸n psicol贸gica que, asimilados en m煤ltiples niveles de la vida social e individual, cimentan las bases de un consenso generalizado indispensable para la existencia misma del sistema de dominaci贸n y la sociedad actual.

Costantino Cavalleri.

Sardegna, Noviembre 2011




Fuente: Oscurodeseo.blackblogs.org