March 12, 2021
De parte de La Haine
177 puntos de vista


Lo conseguido por las clases explotadas est谩 precedido del sacrificio consciente de miles de vidas. No importa si ha sido bajo las balas, en campos de concentraci贸n, c谩rceles o la tortura. La dignidad ha sido el referente. Valent铆a, integridad, defensa del bien com煤n y esfuerzo. Peter Bieri, en su ensayo La dignidad humana, subraya: No carece de dignidad aquel que fracasa en la autonom铆a porque le falta la visi贸n de conjunto del pensamiento y tropieza. Uno puede equivocar el camino y perderse; puede estar demasiado exigido. Esto no entierra la dignidad. Se pierde solo cuando se pierde de vista la autonom铆a como criterio, o falta desde el principio. No es indigno el esfuerzo fracasado, sino el esfuerzo ausente.

Muchas han sido las batallas por la dig颅ni颅dad. Pocos recuerdan que el derecho de huelga y mejora en las condiciones de trabajo viene precedido de represi贸n, matanzas, despidos y muertes. Su pr谩ctica, no ha sido concesi贸n de los empresarios, quienes ejercen la violencia para criminalizar su ejercicio. Sirva de ejemplo la huelga en el Egipto fara贸nico mientras gobernaba Rams茅s III; corr铆a el a帽o 1152 antes de nuestra era. Los artesanos empleados en el Valle de los Reyes denunciaron corrupci贸n, castigos e impago de salarios. Eran escultores, pintores, escribas y alba帽iles. As铆 se manifestaron: tenemos hambre, han pasado 18 d铆as de este mes, hemos venido aqu铆 empujados por el hambre y la sed; no tenemos vestidos, ni grasas, ni pescado, ni legumbres. Ocuparon templos, hicieron sentadas, construyeron una plataforma reivindicativa y triunfaron.

Igualmente, la lucha de los esclavos por su libertad, est谩 llena de hero铆smo y dignidad. Una en particular ha pasado a la historia, la de Espartaco, quien jur贸 nunca volver a servir a Roma. Huy贸 con menos de 200 compa帽eros y forj贸 un ej茅rcito de 60 mil combatientes. Gan贸 batallas como Vesubio; luego vino la derrota. Sin embargo, el miedo de la plutocracia oblig贸 a mejorar las condiciones de vida de los esclavos. Su cad谩ver nunca fue hallado. La historia fue relatada por Howard Fast, quien en 1951 edit贸 su novela con fondos propios.

En Hait铆, la rebeli贸n de los esclavos fue el inicio del movimiento emancipador en Am茅rica Latina (AL). Toussaint Louverture o Jean Jaques Dessalines fueron sus l铆deres. Las luchas por los derechos civiles de la poblaci贸n afroestadunidense o contra el apartheid en Sud谩frica est谩n asociadas a Martin Luther King y Mandela. En Nicaragua, el general de hombres libres Augusto C茅sar Sandino se enfrent贸 a la invasi贸n estadunidense.

Sin olvidar las luchas feministas en AL que recuerdan a Micaela Bastidas, en Per煤, estratega de la rebeli贸n de T煤pac Amaru; Juana Azurduy, hoy reconocida como generala de los ej茅rcitos libertadores; la mexicana Elena Arizmendi, presidenta de la primera Liga Internacional de Mujeres latinoamericanas en 1920, y qu茅 decir de la ecuatoriana Matilde Hidalgo, quien luch贸 por el derecho al voto de las mujeres. En el siglo XX, la chilena Gabriela Mistral, la cubana Hayd茅e Santamar铆a, las madres de la Plaza de Mayo, la comandanta Ramona del EZLN y la literata chilena M贸nica Echeverr铆a, cuya lucha contra la dictadura es digna de ser rese帽ada.

En este siglo las luchas por la dignidad persisten. Las justas, aquellas inevitables que tienen en el horizonte los derechos humanos, la justicia social, la igualdad, denunciar el machismo y el patriarcado.

Todas, sin excepci贸n, beben de quienes han regado el camino de la dignidad, parafraseando el poema de Violeta Parra dedicado al militante comunista espa帽ol Juli谩n Grimau, fusilado por el franquismo en 1963.

La dignidad entendida como decisi贸n de actuar. La dignidad como manera de entender la vida. 驴Acaso no es este el mensaje del EZLN? 鈥淗ablamos con nosotros mismos, miramos hacia dentro y miramos nuestra historia [鈥 vimos que no todo nos hab铆a sido quitado, que ten铆amos lo m谩s valioso, lo que nos hace vivir, lo que hac铆a que nuestro paso se levantara sobre plantas y animales鈥, y vimos hermanos, que era dignidad todo lo que ten铆amos y vimos que era grande la verg眉enza de haberla olvidado, y vimos que era buena la dignidad, para que los hombres fueran otra vez hombres.鈥 Lo poco que se ha ganado, que en perspectiva es mucho, est谩 sembrado de dignidad, de la cual carecen las plutocracias, indignas y cobardes. Matan y asesinan.

Asistimos a las batallas contra los megaproyectos, contra el neoliberalismo. Son luchas por la dignidad. Hoy se cobra la vida de dirigentes sindicales, como Berta C谩ceres, en Honduras, el militante zapatista Jos茅 Luis Sol铆s L贸pez, Galeano, en Chiapas, Camilo Catrilanca o Mat铆as Catrileo Quezada, miembros del pueblo mapuche.

Periodistas que destapan la corrupci贸n son acribillados a balazos, maestros, campesinos, estudiantes, j贸venes de nuestra Am茅rica, riegan con su esfuerzo, valent铆a y sangre, el camino de la dignidad. Mientras, las trasnacionales y los gobiernos cipayos crean y financian la acci贸n de grupos paramilitares, militarizan y mandan a las fuerzas armadas que disciplinadas asesinan en nombre del poder y del dinero. Sin embargo, no han logrado su objetivo: humillar, denigrar y destruir la lucha por la dignidad y una vida plena.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org