September 12, 2022
De parte de Paco Salud
151 puntos de vista

Las manos de V铆ctor Jara (49 a帽os de su muerte)

Se cumplen 46 a帽os del asesinato de V铆ctor Jara, el cantor
de la democracia chilena, ejecutado en el Estadio Nacional de Chile.

驴No os sucede que la mayor铆a de los d铆as pas谩is por alto las
peque帽as cosas: la belleza de las calles y las aceras, del invierno, la c谩lida
mirada de las limpiadoras del metro?… Luego aparecen los d铆as perdidos en el
bolsillo de un pantal贸n, recoges la casa y un disco te devuelve a la vida real.
Tengo 41 a帽os y me siento m谩s joven cada d铆a, quedan tantas cosas por hacer,
por re铆r, por vivir… los mismos a帽os que ten铆a 茅l cuando le mataron.

Hace 46 a帽os torturaron y asesinaron impunemente a una
generaci贸n entera de chilenos. Lo recuerdas porque, en la vida real, los mismos
que patrocinaron el golpe de Pinochet siguen invictos, aniquilando iraqu铆es,
afganos o somal铆es, y no entiendes muy bien c贸mo se puede liberar a alguien
mat谩ndole antes o vendiendo armas a quien es un asesino.

Incluso parece gracioso que el mismo fastuoso general fuese
aplaudido, amnistiado, por haber masacrado a infames como V铆ctor Jara que se
atrevieron a cantar canciones al pueblo, a enarbolar la poes铆a como arma de
futuro; por ense帽arnos a amar esas peque帽as cosas que hacen que un pa铆s, una
ciudad, sea una, grande y libre no por su petr贸leo, las empresas o los
rid铆culos destinos imperiales, sino por su paisanaje.

Deber铆amos pensarlo cada vez que subimos a un escenario,
pensar que realmente estamos armados, “las palabras son el espejo de la
acci贸n”, dec铆a Sol贸n. 脡l mismo pareci贸 presagiar su final en 1966 en su
Canci贸n del soldado: 鈥樷橲oldado, no me dispares / soldado. Yo s茅 que tu mano
tiembla / soldado, no me dispares. / 驴Qui茅n te puso las medallas? / 驴Cu谩ntas
vidas te han costado? / Dime si es justo soldado / con tanta sangre, 驴qui茅n
gana? / Si tan injusto es matar, / 驴por qu茅 matar a tu hermano?”.

“T煤 eres ese maldito cantante, 驴no?”, le dijo un
suboficial al tiempo que lo golpeaba en la cabeza, lo derribaba y le pateaba el
vientre y las costillas. Llam贸 a los guardias y a帽adi贸: “No permitan que
se mueva de aqu铆. 脡ste me lo reservo”. Despu茅s, V铆ctor fue trasladado al
s贸tano donde se le ve fugazmente en un pasillo, el mismo en el que con tanta
frecuencia se hab铆a preparado para cantar, ahora cubierto de sangre y tumbado
en un suelo lleno de orina y excrementos.

Al d铆a siguiente, viernes 14 de septiembre, V铆ctor,
ligeramente recuperado, pregunt贸 a sus amigos si alguien ten铆a l谩piz y papel y
comenz贸 a escribir su 煤ltimo poema. V铆ctor garabateaba a toda prisa e intentaba
registrar parte del horror al que se estaba dando rienda suelta en Chile, a fin
de que el mundo lo supiera.

Al borde de la histeria y perdido el dominio de s铆, el
oficial apodado “El Pr铆ncipe” le golpe贸 y le grit贸: “Canta ahora
si puedes, hijo de puta”. Despu茅s de cuatro d铆as de sufrimiento, la voz de
V铆ctor son贸 en el estadio para cantar un verso de “Venceremos”, el
himno de la Unidad Popular.

A continuaci贸n, fue golpeado y evacuado a rastras para
someterle a la 煤ltima etapa de su agon铆a. Un grupo de guardias fue a buscarlo y
茅l le pas贸 el papelito a un compa帽ero, que lo escondi贸 en el calcet铆n mientras
se lo llevaban. Cada uno de los amigos intent贸 aprenderse de memoria el poema a
medida que era escrito para poder sacarlo del estadio. No volvieron a ver a
V铆ctor.

(Fragmento del libro V铆ctor Jara, una canci贸n inacabada, de
su viuda Joan Turner. Ediciones B).

Luego le cortaron los dedos, la lengua y le machacaron las
manos, para que no pudiera tocar m谩s su guitarra, ni trovar por los chilenos. Y
su cuerpo apareci贸 con 44 impactos de bala. 驴Cu谩nto odio?, demasiado para un
pobre cantor que recorr铆a los pueblitos cantando a los ni帽os pobres.

 

Luego piensas de qu茅 madera tendr铆a que estar hecho un tipo
que en medio de la tortura escribe un verso y canta para apaciguar a sus
compa帽eros presos, y te sientes 铆nfimo, aunque feliz, fuerte por no perder la
memoria y hacerle vivir.

Agradecido por hacerte recordar la esencia que nos hace
humanos y no animales. Con ganas de gritar, de cantar: “No me asusta la
amenaza, patrones de la miseria, la estrella de la esperanza continuar谩 siendo
nuestra”.

Aquel 16 de septiembre de 1973 V铆ctor Jara no muri贸, s贸lo le
cortaron las manos y ya no puede tocar su guitarra. Su voz sigue intacta.

Rub茅n Buren para el Peri贸dico Diagonal




Fuente: Pacosalud.blogspot.com