August 4, 2022
De parte de Asociacion Germinal
260 puntos de vista

El gobierno ha aprobado, el martes 2 de agosto, un paquete de medidas para impulsar el ahorro energ茅tico ante la hipot茅tica situaci贸n de colapso del mercado del gas tras un posible corte del suministro por parte de Rusia en oto帽o.

Las medidas entrar谩n vigor siete d铆as despu茅s de su publicaci贸n en el Bolet铆n Oficial del Estado. Incluyen l铆mites a las temperaturas de calefacciones y aires acondicionados, medidas de control de la climatizaci贸n y alumbrado de los comercios, empresas y edificios oficiales, la obligaci贸n de revisar calderas e instalaciones t茅rmicas y otras herramientas destinadas a limitar el consumo de electricidad y gas.

Las medidas se justifican, en algunos medios de comunicaci贸n, como un paquete destinado a hacer frente a la crisis ecol贸gica, limitando el consumo de energ铆a y facilitando la transici贸n a las fuentes renovables. Nada m谩s lejano a la realidad.

Nos encontramos frente a una iniciativa legislativa que no tiene otro objeto que facilitar la transici贸n a una econom铆a de guerra. El gobierno tiene conciencia de que las sanciones impuestas a Rusia por la invasi贸n de Ucrania pueden tener enormes consecuencias para la econom铆a global, y, tambi茅n, pueden generar una situaci贸n de crisis energ茅tica en la Uni贸n Europea este invierno. Rusia responde a los golpes recibidos con las armas que tiene en sus manos, y la principal de ellas es el gas.

La inflaci贸n desatada por los problemas en las cadenas de suministro globales tras el reinicio de la econom铆a, al darse por terminada la pandemia de Covid 19, se ha desbocado tras el inicio de las hostilidades en Ucrania. El alza incontrolada de los precios ha llevado a los Bancos Centrales a terminar con las suaves medidas keynesianas tomadas durante los dos 煤ltimos a帽os, y a iniciar decididas subidas de los tipos de inter茅s. La subida del precio del dinero, a su vez, empieza a estrangular a la econom铆a real, encareciendo los pr茅stamos a las empresas y derivando los flujos financieros hacia los mercados de deuda. Estados Unidos ha encadenado ya dos trimestres de reducci贸n de la actividad econ贸mica, que a煤n no han sido considerados una recesi贸n desde el punto de vista t茅cnico porque otros indicadores de la econom铆a norteamericana a煤n se sostienen.

La actividad manufacturera en Europa empieza a decrecer. En julio, el 铆ndice PMI industrial espa帽ol cae por debajo de los 50 puntos (la cantidad que indica que la actividad es creciente respecto al mes anterior). El indicador, medido por S&P Global, registr贸 el mes pasado los 48,7 puntos, su nivel m谩s bajo desde mayo de 2020, en pleno confinamiento. El PMI industrial del conjunto de la Uni贸n Europea, que estaba en los 52,1 puntos en el mes anterior, se sit煤a ahora en los 49,8 puntos. Francia, Italia y Alemania tambi茅n caen por debajo de los 50 puntos. Por primera vez en muchos a帽os, y pese a la fuerte recuperaci贸n del turismo este verano, el n煤mero de desempleados sube en Espa帽a en un mes de julio.

En estas circunstancias, el corte total del suministro de gas ruso a la Uni贸n Europea puede crear problemas graves de desabastecimiento en muchos pa铆ses, que se ver谩n empujados al racionamiento, as铆 como un alza generalizada de los precios de la energ铆a en los mercados globales que tendr谩 un fuerte impacto en las clases populares de toda Europa, incluso en los pa铆ses que, como Espa帽a, dependen menos de la energ铆a del Este. La Comisi贸n Europea ya ha remarcado que el racionamiento tendr谩 que generalizarse, y que, a煤n en medida variable seg煤n las situaciones nacionales, las limitaciones al consumo deber谩n implementarse en todo el continente.

La poderosa industria alemana est谩 en juego. Y la industria alemana es el coraz贸n de la prosperidad de Europa. Son los excedentes de la actividad industrial alemana los que alimentan las transferencias de fondos de la Uni贸n Europea que permiten (interesadamente) que las econom铆as dependientes y de servicios de los pa铆ses perif茅ricos puedan sobrevivir sin un desmantelamiento ca贸tico de la Eurozona. La industria alemana no puede ser competitiva globalmente con precios del gas desorbitados y depende brutalmente del suministro ruso, que Gazprom est谩 limitando pausada pero continuadamente.

Las medidas de ahorro del gobierno est谩n destinadas a paliar esta situaci贸n en lo posible. No tienen nada que ver con un intento de hacer frente a la crisis ecol贸gica. Lo cierto es que el proceso de Transici贸n Ecol贸gica (el famoso Green New Deal europeo) ha quedado en gran medida suspendido tras el inicio de las hostilidades en Ucrania. Tan es as铆 que la Comisi贸n y el Parlamento europeos ha procedido a incluir el gas y las nucleares en su llamada 鈥渢axonom铆a verde鈥 para favorecer la inversi贸n en fuentes de energ铆a independientes de Mosc煤, sean cuales sean. En Alemania, la discusi贸n sobre detener el proceso de apagado de las centrales nucleares est谩 de plena actualidad. Y las minas de carb贸n est谩n volviendo a abrirse en toda Europa.

Lo sorprendente de todo esto es que el gobierno, la clase pol铆tica y los medios de comunicaci贸n nos advierten una y otra vez que tenemos que aceptar medidas de austeridad energ茅tica porque 鈥渆stamos en guerra鈥. Pero en ning煤n momento Espa帽a ha declarado oficialmente la guerra a ning煤n otro pa铆s. El art铆culo 63.3 de la Constituci贸n Espa帽ola establece el procedimiento formal de declaraci贸n de guerra, y los art铆culos 15 y 169 anudan determinadas consecuencias jur铆dico-constitucionales al estado de guerra. El art铆culo 63.3 indica, expl铆citamente 鈥淎l Rey corresponde, previa autorizaci贸n de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz鈥. Es decir, que la declaraci贸n de guerra precisa de una previa votaci贸n de las Cortes Generales, en las que diputados y senadores se retraten p煤blicamente sobre sus veleidades guerreras y su compromiso real con lo que est谩n aprobando. Esta votaci贸n, a d铆a de hoy, no se ha llevado a cabo.

Las guerras, siempre, las pagan las clases populares, ya sean en sangre, en fr铆o o en miseria. Europa ha fantaseado durante mucho tiempo con la posibilidad de hacer la guerra sin sufrir ning煤n da帽o. La guerra se hac铆a lejos y los enemigos eran extremadamente d茅biles. Pero ahora la guerra que ha comenzado es un conflicto global con las nuevas potencias emergentes, que, probablemente, tardar谩 d茅cadas en saldarse y se ver谩 cuajado de escenarios de conflicto abierto y larvado. Kosovo, Taiw谩n鈥uchos pueden ser los pr贸ximos escenarios de esta conflagraci贸n por la hegemon铆a global que puede llevar a la Humanidad a din谩micas de destrucci贸n total y de miseria expandida.

La guerra ha empezado. Si no la detenemos, su v贸rtice de muerte, decreto tras decreto, batalla tras batalla, se tragar谩 todo lo que de valor ha construido la Humanidad en los 煤ltimos siglos. La guerra entre los poderosos es el infierno de los trabajadores. S贸lo nos queda luchar contra la guerra.

               

Jos茅 Luis Carretero Miramar para Kaosenlared

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Fuente: Asociaciongerminal.org