June 8, 2022
De parte de Briega
168 puntos de vista

Sin duda la observaci贸n de aves vive un momento de esplendor. Cada vez m谩s gente pasa fines de semana, tardes disfrutando de la naturaleza y en b煤squeda de aves. Pero tambi茅n en parques o riberas urbanas. La llegada de los vencejos esta primavera fue un verdadero acontecimiento, por ejemplo.

El llamado birdwatching no es una afici贸n nueva. Sin embargo, la presencia de las mujeres, hasta ahora, ha estado en segundo plano. M煤ltiples factores como el tiempo disponible para el ocio o las posibilidades para estar 鈥渟olas鈥 en el campo (ya se sabe, dos mujeres juntas siguen estando solas) han causado una menor presencia, que no ausencia total. Sin embargo, una de las consecuencias del confinamiento que vivimos a principios de 2020 es que hemos empezado a mirar m谩s al cielo, arbustos, r铆os y caminos en b煤squeda de aves, guiadas por sonidos y movimientos, y m谩s mujeres han empezado a hablar de ello. O nos estamos dando cuenta.

Lechuzas pajareras se adelant贸 al auge: es un grupo de mujeres aficionadas a la ornitolog铆a que han decidido juntarse, ya que muchas veces el ambiente masculino imperante es un tanto hostil. Falta de reconocimiento y paternalismo son algunas de las situaciones m谩s habituales que nos describe Uca D铆az, portavoz de la organizaci贸n.

Varios fueron los denotantes de su origen, pero todos ten铆an en com煤n la falta de visibilidad en un mundo masculinizado.

Esta falta de reconocimiento a las compa帽eras llev贸 a doce mujeres ornit贸logas, expertas en el campo y muchos a帽os de experiencia a la creaci贸n de Lechuzas Pajareras. Su primera cita fue en Fuerteventura en 2019 y la segunda convocatoria fue cancelada por la pandemia.

D铆az acusa fuertemente la falta de credibilidad que sufren: 鈥淓n muchos casos dudan de tus avistamientos. Parece que tenemos que llamar a un se帽or para que certifique鈥. La ornit贸loga, con a帽os de experiencia a sus espaldas, relata c贸mo en alguna ocasi贸n, la plataforma eBird  (conocida aplicaci贸n en la que los usuarios suben a la red listas de especies que han avistado en un punto o recorrido), se ha puesto en contacto con ella, o con compa帽eras, dudando de si la especie anotada hab铆a sido realmente vista. Un hombre las acompa帽aba y al realizar su listado no recibi贸 esa llamada.

鈥淟a situaci贸n tambi茅n ha mejorado en los 煤ltimos a帽os. Cuando coincides con otros hombres en el campo suelen ser m谩s prudentes pero, de alguna manera, dan por supuesto que sabes menos que ellos. La mayor铆a son incapaces de no dar la chapa鈥, cuenta D铆az sobre las interacciones cuando sale a ver aves. Ella, como sus compa帽eras, cuentan con una larga trayectoria en este mundo pero no es reconocido su conocimiento.

Las Lechuzas no solo buscan ser un refugio para ellas, y las que se quieran unir, si no tambi茅n exponer el trabajo de las mujeres pajareras, dar visibilidad y mostrar lo que hacen, y han hecho, las mujeres que se dedican al estudio de las aves y en la conservaci贸n y divulgaci贸n de la naturaleza.

El germen de la protecci贸n de las aves

D铆az subraya que los or铆genes de la protecci贸n de las aves fueron femeninos. En el siglo XIX nacieron las primeras asociaciones conservacionistas en Estados Unidos. Era habitual la matanza de aves con el objetivo de utilizar las plumas para decorar sombreros y fueron mujeres las que se aliaron para poner fin al sinsentido. As铆 naci贸 la conocida Asociaci贸n Audubon. Adem谩s, la primera ley de protecci贸n de las aves, en concreto las rapaces, fue firmada por Leonor de Arborea en Cerde帽a en el siglo XIV. En su honor se bautiz贸 al halc贸n de Eleonora (Falco eleonorae).

Actualmente, mujeres que forman de las Lechuzas trabajan en investigaciones relacionadas con la ornitolog铆a, como estudios de vencejos en ciudades como Segovia o en Granada o el control de aves, como gaviota patiamarilla o cotorras. Quieren dar voz a dichos estudios y a las investigadoras que los realizan.

A pesar del par贸n que supuso el confinamiento, las Lechuzas retoman su actividad. Adem谩s de su presencia en festivales de aves, su pr贸ximo encuentro tendr谩 lugar en septiembre. Pero sobre todo, destaca D铆az, adem谩s de juntarse, una de sus grandes motivaciones en sus convocatorias es la visibilidad como herramienta para la inspiraci贸n de otras mujeres, que sirva de invitaci贸n a otras mujeres que contemplen la ornitolog铆a como afici贸n o pasi贸n.

Ornit贸logas y feministas

El apogeo de las asociaciones de mujeres ornit贸logas, aficionadas y expertas, se nota en todas partes. En el estado encontramos otros ejemplos como las Cuervas de Arag贸n, que combinan la pasi贸n por las aves con el compromiso de denuncia, tanto contra desbroces en riberas como el cuestionamiento de la expansi贸n de parques e贸licos y fotovoltaicos en Arag贸n. Es conocido el Feminist Bird Club, nacido en Chicago, cuyo objetivo es hacer que la observaci贸n de aves sea y el aire libre sean inclusivos y afirmativos para las personas que pueden no tener un acceso seguro a ellos, y aprovechar la pasi贸n de las personas por el medio ambiente y la justicia social para ayudar a crear un cambio social duradero. En Chile encontramos la Colectiva Feminista Mujeres Pajareras, nacida con la idea de volar en bandada, convocan salidas en pajareras en m煤ltiples ciudades y potenciar el conocimiento entre las mujeres.

La observaci贸n de aves toma fuerza como afici贸n pero tambi茅n como herramienta para la conservaci贸n de las especies y los ecosistemas, y sensibilizaci贸n frente a los escenarios de cambio clim谩tico presente y futuros. Por ello, la presencia y reconocimiento de las mujeres son imprescindibles. 




Fuente: Briega.org