September 28, 2021
De parte de Asociacion Germinal
264 puntos de vista


Este es el contexto en el que la Asamblea General de Naciones Unidas anunci贸 la celebraci贸n de una Cumbre Sobre los Sistemas Alimentarios, el 23 de septiembre, en Nueva York. La propuesta no provino de ning煤n Estado miembro de la ONU, sino del Foro Econ贸mico Mundial y otras entidades del sector privado, despreciando abiertamente la larga historia de debates y elaboraci贸n de pol铆ticas globales para la alimentaci贸n y la agricultura encabezada por la FAO.

Centenares de organizaciones que luchan por la alimentaci贸n y la agricultura buscan desenmascarar esta Cumbre porque intenta posicionar la visi贸n de las grandes corporaciones como las reunidas en el Foro Econ贸mico Mundial y la Fundaci贸n Bill y Melinda Gates.

La Cumbre arranc贸 en mayo de 2021 con una serie de encuentros, principalmente virtuales, para hablar sobre alimentaci贸n sana, consumo sostenible, producci贸n favorable a la naturaleza, eliminaci贸n de la pobreza y resistencia ante las vulnerabilidades. S贸lo que la participaci贸n virtual, en la pr谩ctica, reduce a los verdaderos protagonistas de los sistemas alimentarios a meros espectadores.

Las previas cumbres mundiales sobre alimentaci贸n, en 1996, 2002 y 2009, lograron acuerdos importantes sobre el rumbo de la agricultura y la alimentaci贸n. Sus procesos incluyeron las voces de organizaciones de base y de la sociedad civil y lograron el derecho humano a una alimentaci贸n adecuada para todas las personas.

Siglos de injusticia y despojo

Pero el origen empresarial de esta nueva Cumbre y su metodolog铆a excluyente resultan en una agenda lejana de los problemas reales, que enfatiza la digitalizaci贸n y automatizaci贸n de la agricultura. Propuestas que descienden de un equipo sin especialistas en cuestiones sociales, que promueven soluciones t茅cnicas ante problemas hist贸ricos de injusticia y despojo.

Y es que al ser una idea que se origina en el sector privado, los magnates piden que se le d茅 el mismo peso a su opini贸n que a los compromisos de un jefe de Estado. Esto es el 鈥渕ultisectorialismo鈥, y pone en el mismo nivel lo que le interesa a una comunidad campesina que lo que persiguen Microsoft o Amazon.

Los arquitectos de la Cumbre insisten en que un problema crucial es la falta de informaci贸n sobre cultivos, rendimientos y nutrici贸n que pueda transformarse en datos masivos y a su vez combinarse con datos sobre mercados, procesamiento y distribuci贸n. Que se masifiquen los celulares, los drones, robots o tractores sin conductor en las regiones agr铆colas del mundo. Que se registren y vigilen digitalmente los terrenos arables, con sus problemas y sus habitantes. Que la tenencia de la tierra tambi茅n se registre y gobierne digitalmente. Que se borren en pocas generaciones saberes 煤nicos sobre la producci贸n de alimentos que tienen campesinas y campesinos, eliminando su capacidad de acci贸n, su independencia y posibilidad de soberan铆a alimentaria.

El discurso de la Cumbre habla de arreglar el 鈥渟istema alimentario roto鈥, pero no explica a cu谩l sistema se refiere. La cadena agroindustrial no est谩 simplemente rota, sino que es activamente da帽ina. Utiliza 75% de las tierras agr铆colas del mundo, consume al menos 80% del agua dulce y es responsable del 90% de los gases con efecto de invernadero procedentes de la agricultura. Esa es la parte de la alimentaci贸n global que est谩 rota. Dominada por corporaciones, dependiente de los insumos qu铆micos y de los combustibles f贸siles; promueve la uniformidad de los cultivos para producir alimentos malos o muy costosos.

La narrativa del 鈥渟istema alimentario roto鈥 oscurece el hecho de que la mayor parte de la humanidad 鈥攅l 70 por ciento o m谩s鈥 obtiene su comida principalmente de las redes campesinas de subsistencia. Para las corporaciones es clave afianzar la idea de que su ruta es el 煤nico camino a seguir. Si el sistema est谩 roto, dicen, hay que arreglarlo con tecnolog铆as novedosas y f贸rmulas corporativas. Alejarse lo m谩s posible de lo que muchas organizaciones han definido como Soberan铆a Alimentaria.

Una discusi贸n real sobre los retos de la alimentaci贸n y la agricultura tendr铆a que se帽alar el rol criminal de la cadena agroindustrial, incluyendo su responsabilidad en las pandemias. Es cierto que hay graves rupturas que deben abordarse, pero la Cumbre ignora en su discurso cuestiones clave sobre los devastadores impactos de la agroindustria en el clima, la tierra y el bienestar de la gente. La transformaci贸n que requieren los sistemas alimentarios no puede quedar en manos de quienes han ocasionado tantos da帽os. Las corporaciones siempre buscar谩n convertir los problemas en nuevos negocios.

En el discurso de la Cumbre se habla mucho de 鈥渟oluciones basadas en la naturaleza鈥 y 鈥減roducci贸n favorable a la naturaleza鈥. Estos t茅rminos dejan mucho a la interpretaci贸n, no provienen de los debates sobre el hambre, y pueden usarse para hablar de cualquier idea que suene vagamente positiva, incluso aquellas que son claramente contrarias a la agroecolog铆a.  Son t茅rminos perfectos para maquillar de verde los proyectos de las industrias que supuestamente se suman a la lucha contra la destrucci贸n ambiental.

La alimentaci贸n como negocio

Mientras el discurso de la Cumbre est谩 lleno de este tipo de conceptos t茅cnicos y vagos, las referencias a los sistemas de saberes y cuidados campesinos, ind铆genas o tradicionales son pr谩cticamente inexistentes.

Es una Cumbre que intenta convencernos de que los sistemas alimentarios que funcionan son aquellos donde se pueden hacer buenos negocios. Y para que el negocio sea rentable, la agricultura, el procesamiento y la distribuci贸n de alimentos deben entrar en la ola de la digitalizaci贸n y las biotecnolog铆as de punta. Campos robotizados, manipulaciones gen茅ticas, soluciones producidas con algoritmos, inundaci贸n de 鈥Smart phones鈥溾 aunque el hambre de los pueblos tenga origen en el despojo, el racismo y la falta de tierra; aunque la gran mayor铆a de quienes producen alimentos no tengan siquiera conexi贸n a internet.

Una cumbre que verdaderamente busque arreglar 鈥渆l sistema alimentario roto鈥, tendr铆a como n煤cleo y fundamento los intereses de comunidades campesinas, agricultores familiares, pastores, pescadores, pueblos ind铆genas y agricultores urbanos, que son quienes ya producen comida para la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n del planeta. Una verdadera reparaci贸n de los sistemas alimentarios no puede venir desde el Foro Econ贸mico Mundial, los gobiernos ricos y las asociaciones comerciales internacionales.    Hay cada vez m谩s respuestas de los movimientos que luchan por terminar verdaderamente con el hambre y la malnutrici贸n. Estas respuestas vienen de lo profundo de las redes campesinas y llegan a cada vez m谩s trabajadores explotados, comunidades desplazadas, migrantes humillados, poblaciones enfermas por la comida chatarra, v铆ctimas de epidemias y sin sistemas p煤blicos de salud y alimentaci贸n que les respondan.

Para las organizaciones y movimientos por la alimentaci贸n, comer es un derecho irrenunciable, no una oportunidad de negocio. La ruta para lograrlo es la soberan铆a alimentaria. La soberan铆a alimentaria propone que se produzca comida para la gente antes que para el negocio. Cuida la tierra y es coherente con las historias y culturas de los pueblos. Promueve el comercio transparente, que garantice ingresos dignos, y reivindica que los consumidores controlen su alimentaci贸n y nutrici贸n. Exige que la tierra, los territorios, las aguas, las semillas, el ganado y la biodiversidad est茅n en manos de quienes producen los alimentos.

En este momento de cat谩strofe clim谩tica y colapso de la biodiversidad, no podemos permitir que los sistemas de importancia cr铆tica que realmente nos alimentan sean capturados por empresas privadas. La alimentaci贸n no deber铆a ser secuestrada por empresas privadas para convertirla en mero negocio.

Agencia ALAI 鈥 Ecuador




Fuente: Asociaciongerminal.org