October 10, 2022
De parte de El Topo
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Durante los meses de junio y julio de 2022 han tenido lugar dos olas de calor en la Espa├▒a peninsular. La primera, del 11 al 18 de junio, ha sido la segunda m├ís temprana desde 1975. La segunda, del 9 al 18 de julio, ha sido seguramente la ola de calor m├ís intensa, con cinco d├şas con temperatura m├íxima media en la Espa├▒a peninsular entre las diez m├ís altas desde el a├▒o 1941. Nueve son de la ├║ltima d├ęcada. El Instituto de Salud Carlos III atribuye al exceso de temperaturas 830 fallecimientos en junio y 2.222 en julio en toda Espa├▒a.

Una ola de calor es un episodio de calor extremo persistente que genera impactos adversos en la sociedad y los ecosistemas, incluyendo exceso de mortalidad, incendios forestales y p├ęrdidas de cosechas. La AEMET define como ola de calor un episodio de temperaturas extremas de al menos tres d├şas consecutivos, en el cual, como m├şnimo, el 10% de las estaciones meteorol├│gicas de una regi├│n registran temperaturas m├íximas por encima de un umbral propio de cada estaci├│n. Los extremos de calor han aumentado a escala mundial en las ├║ltimas d├ęcadas y se espera que aumenten en el futuro a├║n m├ís con el calentamiento global, siendo Europa una regi├│n especialmente afectada por las olas de calor. Se prev├ę que las olas de calor europeas aumenten en el futuro en comparaci├│n con la temperatura media global, pero las razones subyacentes a├║n son objeto de investigaci├│n.

Las olas de calor est├ín ligadas a los bloqueos atmosf├ęricos. Por bloqueo atmosf├ęrico se entiende la formaci├│n de anticiclones c├ílidos casi estacionarios que desv├şan el paso de las borrascas hacia latitudes m├ís altas. Estos anticiclones tienen unas dimensiones horizontales del orden de 1.000 km, y verticalmente se extienden desde la superficie terrestre hasta el l├şmite superior de la troposfera. En verano los anticiclones de bloqueo favorecen la generaci├│n de altas temperaturas por compresi├│n debido al predominio de los movimientos descendentes del aire en su seno. A esto se suma la liberaci├│n de calor latente si se produce disipaci├│n de nubosidad, y al fuerte calentamiento diurno en superficie con unos cielos despejados.

A diferencia de lo que ocurre en latitudes m├ís altas, los episodios de calor extremo en la pen├şnsula ib├ęrica ocurren con la misma din├ímica en cualquier ├ępoca del a├▒o, aunque solo cumplan los requisitos de ola de calor en verano: una invasi├│n de aire fr├şo en el norte de ├üfrica procedente de Europa oriental produce una reacci├│n contraria con un flujo de aire c├ílido tropical sobre el Atl├íntico Norte oriental canalizado por una borrasca casi estacionaria del tipo dana (depresi├│n aislada en niveles altos) situada sobre el oc├ęano. El flujo de aire va adquiriendo una circulaci├│n anticicl├│nica conforme aumenta su latitud y, si el anticicl├│n de bloqueo se sit├║a sobre la Pen├şnsula, esta queda afectada por un episodio de calor extremo para la fecha.

En las olas de calor de julio y agosto de la pen├şnsula ib├ęrica un factor desencadenante es el remoto monz├│n del sur de Asia. Este extraordinario monz├│n tiene una influencia grande en la climatolog├şa del entorno de la Pen├şnsula, siendo causante de la existencia de los desiertos del norte de ├üfrica, as├ş como de la intensificaci├│n estacional del anticicl├│n de las Azores que da lugar a veranos muy c├ílidos y muy secos en la mayor parte de la Pen├şnsula. Los movimientos ascendentes que producen las precipitaciones monz├│nicas en el sur de Asia generan aire c├ílido en niveles altos de la troposfera que se desplaza hacia el oeste, situ├índose una frontera sobre el Mediterr├íneo y el Atl├íntico Norte oriental en la que interaccionan esta masa de aire tropical y el flujo de oeste de las latitudes medias. La interacci├│n produce movimientos descendentes del flujo de oeste de latitudes medias localizados en el este del Mediterr├íneo y del S├íhara, y en el Atl├íntico oriental.

La intensidad del monz├│n est├í anticorrelacionada con la fase del fen├│meno del oc├ęano Pac├şfico El Ni├▒o-Oscilaci├│n Sur (ENOS). El ENOS tiene dos fase, El Ni├▒o y La Ni├▒a. Durante El Ni├▒o, los vientos del este habituales del Pac├şfico se debilitan o se invierten, lo que hace que el agua c├ílida y las precipitaciones se desplacen hacia el este del oc├ęano Pac├şfico. Durante La Ni├▒a, esos vientos se intensifican, y el agua c├ílida y las lluvias se desplazan hacia el oeste del Pac├şfico, intensificando tambi├ęn las lluvias del monz├│n de verano. Actualmente nos encontramos en un episodio de La Ni├▒a que ya dura tres a├▒os, siendo la segunda vez que ocurre desde 1950. Este episodio de La Ni├▒a es probablemente solo una se├▒al aleatoria en el clima, pero algunos climat├│logos relevantes advierten que el cambio clim├ítico podr├şa hacer que condiciones similares a La Ni├▒a sean m├ís probables en el futuro. M├ís eventos de La Ni├▒a aumentar├şan la probabilidad de inundaciones en el sudeste de Asia, y aumentar├şan el riesgo de olas de calor e incendios forestales en la pen├şnsula ib├ęrica.

El calentamiento del sistema clim├ítico es inequ├şvoco y la influencia humana es la causa dominante. Sin tener en cuenta la tendencia del ENOS, el calentamiento antropog├ęnico de la Tierra conlleva una intensificaci├│n del ciclo hidrol├│gico al aumentar la atm├│sfera su capacidad de retenci├│n de vapor de agua. En consecuencia, las zonas h├║medas en cuanto a precipitaci├│n se est├ín volviendo m├ís h├║medas y las zonas secas m├ís secas. Los descensos de aire y la sequedad en el ├írea del Mediterr├íneo ser├ín mayores conforme aumente la temperatura global, especialmente en verano, constituyendo esta regi├│n un punto caliente del calentamiento global. Incluso cumpliendo el Acuerdo de Par├şs, nos enfrentaremos a riesgos muy notables para los sistemas naturales y humanos en los pr├│ximos a├▒os; suponiendo un calentamiento en verano de hasta 3┬░C en el ├írea del Mediterr├íneo, lo que demanda medidas inmediatas para atenuar estos efectos en las capas m├ís vulnerables.




Fuente: Eltopo.org