July 19, 2022
De parte de SAS Madrid
242 puntos de vista

Si aún existen algunos negacionistas del cambio climático, debería bastarles con la experiencia climatológica que estamos sufriendo en la práctica totalidad de nuestro país desde hace ya más de un mes, para que abandonaran esa posición tan obtusa y absurda y se sumasen a una amplísima mayoría social que en todo el planeta reclama de manera urgente se tomen medidas para evitar la destrucción de nuestra casa común, la Tierra.

El aumento tan marcado de las temperaturas que hemos sufrido desde hace más de una semana ha significado que según las estimaciones del Instituto Carlos III, en el periodo que va del 10 al 16 de julio se han producido 510 muertes a causa de la ola de calor.

Si bien todas las pérdidas de estas vidas me generan enorme tristeza, con el máximo respeto a los familiares y amigos de todas ellas voy a referirme en concreto a dos de esas víctimas, pues entiendo en estos dos casos se impone una seria reflexión y asimismo una toma de decisión urgente por quien o quienes corresponda. Veamos: 

El pasado día 15, alrededor de las cinco de la tarde un trabajador de limpieza viaria que estaba realizando su actividad laboral con una temperatura ambiental superior a 40 grados, sufrió un golpe de calor falleciendo horas después. Tenía 60 años y trabajaba con un contrato eventual en una empresa que tiene la concesión otorgada por el Ayuntamiento de Madrid para realizar esa actividad.

En mi opinión ha sido una muerte en jornada laboral sin duda alguna evitable y ello es de extrema gravedad. Ningún trabajador tiene que realizar sus funciones en las condiciones en que las estaba efectuando el barrendero fallecido.

Dicho esto, creo oportuno realizar alguna pregunta:

¿En el contexto de la prevención de riesgos laborales, existe alguna regulación de las medidas a tomar cuando se producen situaciones de alerta máxima por olas de calor, tanto en el sector de la limpieza como en otros sectores con riesgos similares?

No conozco la respuesta, pero en el caso de no existir, creo imperativo se aborde su regulación para evitar se sigan produciendo más muertes perfectamente evitables. Entiendo que se pueden articular medidas para impedir la actividad en las horas donde el calor excesivo es un peligro para la salud de los trabajadores, tales como modificación de horarios, turnos de trabajo nocturnos o algunas más, que seguro que los expertos son capaces de encontrar.

Si existe la regulación, podría deducirse que no se ha cumplido o que la norma no sirve.

La inexistencia de regulación, si esa es la situación, no exime en mi opinión de exigir explicaciones y responsabilidades tanto a la empresa concesionaria como al Ayuntamiento de Madrid, toda vez que no estamos asistiendo a unas situaciones climáticas absolutamente novedosas ni tampoco inesperadas. 

Era sobradamente conocido con antelación la llegada de las olas de calor y con un mínimo de sensibilidad, tanto la empresa concesionaria como el Ayuntamiento (imagino tiene uno o varios técnicos de prevención) podían haber articulado medidas alternativas para evitar que se trabajara en horas de temperatura máxima.

Quiero manifestar que una vez más el Sr. Alcalde de Madrid ha vuelto a mostrar su nula inteligencia emocional; el regidor madrileño muy activo siempre en redes sociales ha permanecido callado durante todo el fin de semana sin enviar siquiera un tuit de condolencia, y cuando posteriormente ha efectuado declaraciones lo ha hecho para eximir de toda responsabilidad al Ayuntamiento que preside y echar balones fuera tratando de culpar al Ministerio de Trabajo, obviando que la Inspección de Trabajo había enviado hace un mes una carta a la empresa concesionaria indicando a la misma debía tomar medidas para proteger a sus empleados frente a las altas temperaturas que se esperaban.

Una vez más el Sr. Martínez Almeida nos muestra que carece de la entidad política y humana para representar con solvencia la Alcaldía de Madrid.

Durante la peor fase de la pandemia, en pleno confinamiento, los trabajadores de limpieza viaria fueron considerados como trabajadores esenciales y su labor fue muy importante y decisiva. Hoy pasado y superado aquel periodo, la realidad es que vuelven a ser trabajadores muy vulnerables, cuyas penosas condiciones de trabajo parecen importar poco a muchas instituciones públicas y empresas. Si se me permite el exabrupto esta es la puta verdad.

He podido saber que en algún Ayuntamiento importante de la Comunidad de Madrid, desde hace varios años tanto la institución municipal con los trabajadores de servicios propios, como la empresa concesionaria con sus trabajadores, tienen establecidos protocolos ante una ola de calor que tratan de prevenir hechos tan graves.

Otro hecho luctuoso se produjo el pasado viernes, un trabajador de un taller de neumáticos en Móstoles parece ser falleció a consecuencia de un golpe de calor. Era rumano, tenía 58 años, estaba trabajando en una nave sin aire acondicionado, con una temperatura en el recinto que se estima era de más de 45 grados, su temperatura corporal alcanzó 42,9 grados. 

De confirmarse que la causa de la muerte fue un golpe de calor, estoy convencido se investigarán los hechos y se dilucidarán las responsabilidades de todo tipo, incluso penales si las hubiese, que hayan podido existir.

Aquellos personajes que con su comportamiento fomentan la xenofobia, el odio y rechazo a los inmigrantes a los que criminalizan de manera inmisericorde deberían reflexionar. Este trabajador rumano, trabajaba no delinquía, lo hacía en penosas circunstancias y como forma de ganarse la vida, y con toda seguridad su vida era más digna que la de quienes desprecian a los que llegan a nuestro país a conseguir una vida mejor.

No se pueden tolerar esas condiciones de trabajo para ninguna persona.

 Para concluir y en el contexto de grave riesgo para determinados colectivos de trabajadores ante las olas de calor, quiero exponer un hecho que he contemplado personalmente.

Al menos en el barrio donde vivo en el distrito de Latina, se está llevando a cabo durante estos días de máximo calor el levantamiento del alquitranado de calles y su posterior pavimentación, he podido comprobar personalmente las muy altas temperaturas en que los operarios realizan su trabajo. 

Entiendo que las empresas que realizan ese trabajo han sido contratadas por el Ayuntamiento de Madrid y en consecuencia podríamos preguntarnos: ¿no sería de sentido común modificar ya el horario de esos trabajos y realizarlos de madrugada o en turno nocturno, o tendrá que haber otro hecho luctuoso para imponer un mínimo de sentido común?

Enlace relacionado NuevaTribuna.es 19/07/2022.




Fuente: Sasmadrid.org