July 31, 2021
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PorJakvo Schram*. LQSomos

Se exig铆a que todos tuvieran acceso a una forma no comercial del deporte, donde los valores de igualdad, fraternidad, solidaridad y juego limpio no fueran conceptos vanos. Al mismo tiempo el deporte era un instrumento en la lucha pol铆tica por una mayor democracia y contra los ideales fascistas

Un sue帽o frustrado por la guerra: Olimpiada Popular Antifascista
Las Olimpiadas de Barcelona que nadie recuerda

Funciona ya como separaci贸n entre las instalaciones deportivas del distrito Hoboken, en Amberes, una nueva plaza. Su nombre es el de 鈥淧arque Jacques Schram鈥. De esta forma el distrito de Hoboken homenajea a mi t铆o, que durante toda su vida activa luch贸 para promocionar el deporte obrero. Durante muchos a帽os fue delegado de la Olimpiada Popular o, como 茅l siempre la llam贸, los Juegos Obreros.

He hecho algunas investigaciones en el Instituto de Historia Social (AMSAB), y he encontrado textos muy valiosos, de los cuales tomo informaci贸n para este texto. Escribo este texto con una rabia grande en el coraz贸n. Decenas de veces acud铆 como joven ayudante de mi t铆o a las casas populares y a las instalaciones deportivas para mostrar las diapositivas que 茅l hab铆a tomado durante diversas Olimpiadas Populares en las que hab铆a participado. Las m谩s queridas para m铆 son las de la Olimpiada Popular en Israel y no puedo pensar en las im谩genes sin que mi coraz贸n se llene de pena por el gran ideal. Por el grupo de entusiastas comprometidos cuya batalla se ha perdido por completo.

La primera Olimpiada Popular iba a haber tenido lugar en Barcelona en 1936, pero ya entonces los trabajadores lucharon con otros trabajadores al servicio de las ideas de los demagogos.

Juegos ol铆mpicos burgueses 鈥 obreros

A fines del siglo XIX se fund贸 el movimiento deportivo obrero, muy parecido en su estructura a la variante neutral o burguesa. Sin embargo, de forma relativamente r谩pida tras su fundaci贸n el movimiento comenz贸 un proceso de fijaci贸n de su propio perfil ideol贸gico. El movimiento pas贸 a manos de pensadores de izquierdas, con una ideolog铆a cada vez mas concreta: que el deporte no es un sistema para ganar dinero o gloria, sino para mejorar la salud y las condiciones generales de vida. Entre los deportistas burgueses la variable econ贸mica desempe帽aba un papel significativo, mientras que entre los deportistas obreros lo m谩s importante eran las cinco reglas siguientes:

路primero 鈥 no se buscaba la competici贸n en forma extrema, sino el esp铆ritu de superaci贸n;
路segundo 鈥 el cultivo de los deportistas per se era perjudicial y se evitaba;
路tercero 鈥 fuerte rechazo de la comercializaci贸n del deporte y promoci贸n del amateurismo de los deportistas;
路cuarto 鈥 el deporte debe servir a la masa, lo que significa que todas las personas deben tener la posibilidad de hacer deporte;
路quinto y 煤ltimo 鈥 por medio del deporte y de los consiguientes contactos internacionales alcanzar la paz mundial.

Los trabajadores, de inspiraci贸n socialista, entraron en competici贸n con los clubes burgueses, argumentando que el deporte aficionado era el verdadero deporte, seg煤n el pasado m铆tico de 鈥渄eporte aut茅ntico鈥, 鈥渆sp铆ritu deportivo鈥 y el cultivo armonioso del esp铆ritu.

El gran medio de propaganda de los deportistas burgueses era evidentemente las Olimpiadas, donde se reun铆an en paz y armon铆a seg煤n el ideal ol铆mpico. Pero tal como rebat铆an los deportistas obreros (socialistas) y los defensores del verdadero deporte: las Olimpiadas eran s贸lo propaganda para los sentimientos nacionalistas, un espect谩culo comercial donde el dinero contaba m谩s que los movimientos corporales armoniosos. Las Olimpiadas no eran otra cosa que un reflejo del modelo social capitalista. La afirmaci贸n del Bar贸n De Coubertin (fundador de los Juegos Ol铆mpicos modernos en 1894) de que 鈥渆l deporte obrero se aproxima m谩s al ideal deportivo鈥, los deportistas rojos lo emplearon y publicitaron muy a menudo.

En 1931 el Comit茅 Ol铆mpico Internacional (COI) decidi贸 que los XI Juegos tendr铆an lugar en Berl铆n. En ese momento el gobierno alem谩n era pol铆ticamente de centro-derecha, y el Comit茅 no previ贸 que Hitler tomar铆a poco despu茅s el poder.

De hecho los nazis no estaban demasiado a favor de las Olimpiadas, ya que ellos prefer铆an el movimiento gimn谩stico alem谩n, reaccionario y fuertemente estructurado seg煤n una versi贸n nacionalista, donde se escuchaba m煤sica de marcha, y donde el ondear de las banderas y los s铆mbolos era igual de importante que el propio deporte. Adem谩s, el presidente del Comit茅 Ol铆mpico Alem谩n Theodor Lewald y el secretario Carl Diem ten铆an familiares jud铆os. Los nazis exigieron inmediatamente despu茅s su expulsi贸n del Comit茅.

Sin embargo, el 16 de marzo de 1933 Hitler acept贸 a T. Lewald y al contrario de lo que 茅ste preve铆a, Hitler present贸 su pleno apoyo a las Olimpiadas.

No obstante, los problemas no desaparecieron completamente. Las reglas ol铆mpicas prohib铆an cualquier forma de discriminaci贸n racial o religiosa, y a este respecto la Alemania hitleriana no gozaba de la mejor reputaci贸n.

Durante una reuni贸n del COI de junio de 1933 en Viena, se estudi贸 la situaci贸n. El centro de la discusi贸n fue: 驴ten铆an cabida los jud铆os en el equipo ol铆mpico alem谩n? Seg煤n los dos comisionados alemanes, Karl Ritter von Halt y Theodor Lewald no hab铆a ning煤n problema al respecto. Incluso dieron garant铆as por escrito. Tambi茅n durante la reuni贸n del COI en Atenas, en mayo de 1934, se confirmaron las decisiones anteriores.

Como ahora sabemos la garant铆a alemana no era m谩s que una maniobra pol铆tica. Los jud铆os fueron 鈥榩urgados鈥 de la vida p煤blica y evidentemente tambi茅n de los clubes deportivos. Debido a la ausencia de facilidades de entrenamiento se les despoj贸 de cualquier posibilidad de participar en los Juegos Ol铆mpicos. Se usaron tambi茅n otros trucos. La atleta jud铆a Gretel Bergmann que lo hab铆a hecho claramente mejor que su rival aria Elfriede Kaun no alcanz贸 la selecci贸n oficial por no estar registrada en un club deportivo. De hecho ning煤n jud铆o, hombre o mujer, consigui贸 un lugar en el equipo alem谩n.

Aunque el COI estuvo satisfecho con sus decisiones, la mayor铆a afirma sin embargo que la Alemania nazi, con su propaganda antijud铆a, anticat贸lica y antisocialista no era un lugar donde pod铆an celebrarse los Juegos Ol铆mpicos. Se produjeron protestas a nivel mundial. Las organizaciones jud铆as desempe帽aron en ellas un gran papel, especialmente en los Estados Unidos. En la vieja Europa, las protestas m谩s fuertes vinieron de las federaciones deportivas obreras de izquierdas. Las federaciones internacionales socialistas y comunistas incluso olvidaron los vetos de muchos a帽os. Durante una reuni贸n general en Praga el 6 de septiembre de 1935 condenaron tanto el nazismo como los ya cercanos Juegos Ol铆mpicos berlineses.

A pesar de la elecci贸n en mayo de 1936 de un gobierno frentepopulista en Francia bajo la presidencia del jud铆o L茅on Blum, el secretario de estado de deporte L茅o Lagrange prometi贸 continuar con los compromisos contra铆dos. Como compensaci贸n los deportistas obreros recibieron la promesa de que Francia dar铆a un apoyo significativo a los juegos obreros alternativos de Barcelona.

En B茅lgica el asunto consumi贸 gran cantidad de tinta. En noviembre de 1935 la c煤pula de las federaciones deportivas obreras se adhiri贸 al Comit茅 Internacional en defensa del Ideal Ol铆mpico. De esta forma siguieron la direcci贸n fijada por la Internacional Deportiva Obrera Socialista (SASI). Uno de los principales activistas en SASI era Louis Lalemand.

Curiosamente, en Gran Breta帽a apenas hubo oposici贸n a los Juegos de Berl铆n.

Barcelona 1936 como contra-Olimpiada

Durante los a帽os 30 la vida deportiva y especialmente los deportistas obreros se vieron influidos por el Frente Popular. El 鈥淓sport Popular鈥 catal谩n combinaba el deporte con la pol铆tica. Se exig铆a que todos tuvieran acceso a una forma no comercial del deporte, donde los valores de igualdad, fraternidad, solidaridad y juego limpio no fueran conceptos vanos. Al mismo tiempo el deporte era un instrumento en la lucha pol铆tica por una mayor democracia y contra los ideales fascistas.

Las diversas asociaciones deportivas de la regi贸n catalana se unieron en el a帽o 1936 en el 鈥淐omit猫 Catal脿 pro Esport Popular鈥. Era una organizaci贸n popular, sin ligaduras formales con las organizaciones pol铆ticas o sindicales.

Desde su fundaci贸n se comenz贸 a trabajar con gran entusiasmo en la organizaci贸n de diversas manifestaciones deportivas. El plan m谩s ambicioso era la Olimpiada Popular, que no deb铆a ser 煤nicamente un medio de propaganda del deporte aficionado, sino, sobre todo, una denuncia de los Juegos Ol铆mpicos en la Alemania fascista. La idea inicial era que se organizaran a escala nacional, pero el entusiasmo en pa铆ses como Francia y B茅lgica ocasion贸 que finalmente la olimpiada alternativa tuviera un car谩cter internacional.

A pesar de que incluso hoy algunos afirman que la Olimpiada Popular espa帽ola era una iniciativa del movimiento deportivo de la izquierda trabajadora, la historia debe ser contada adecuadamente. La mayor铆a de los participantes pertenec铆an a las asociaciones deportivas de izquierda, pero el proyecto era mucho m谩s amplio. El Comit茅 internacional en defensa del Ideal Ol铆mpico pretend铆a unir a las personas contrarias a los Juegos berlineses. En la terminolog铆a actual hablar铆amos de uni贸n de tendencias progresistas y de izquierdas. La Federaci贸n deportiva catalana que lo organizaba era aut贸noma, no ligada a ning煤n partido pol铆tico. De hecho la Olimpiada Popular fue una iniciativa de grupos de diversas tendencias que se encontraron en el com煤n Ideal ol铆mpico, la hermandad de los pueblos. S贸lo la Olimpiada Popular representar铆a el car谩cter desprendido de los verdaderos Juegos Ol铆mpicos: 鈥渆l esp铆ritu ol铆mpico no estar谩 en Berl铆n sino en Barcelona鈥, afirmaba la prensa de izquierdas.

La organizaci贸n acarre贸 much铆simos problemas. A pesar de la falta de tiempo, el gran entusiasmo se encarg贸 de que se llevara a cabo el gigantesco proyecto. El apoyo financiero vino de los gobiernos espa帽ol, franc茅s y catal谩n. Tambi茅n el ayuntamiento barcelon茅s proporcion贸 ayuda econ贸mica. Afortunadamente se dispon铆a de la infraestructura de la Exposici贸n Mundial del a帽o 1929. Se inscribieron veintitr茅s delegaciones. Los pa铆ses y las regiones sin independencia pol铆tica como Argelia, Palestina, Alsacia 鈥 recibieron en la Olimpiada Popular un status con los mismos derechos. De esta forma se deseaba subrayar la libertad de todos los pueblos.

Se crearon tres categor铆as de deportistas: los atletas de 茅lite, los atletas expertos y los aficionados. Se deseaba conseguir la participaci贸n del mayor n煤mero posible de personas, independientemente de sus condiciones f铆sicas. Tambi茅n se estimul贸 la participaci贸n de mujeres.

Las Olimpiadas Populares iban a comenzar el 19 de julio con diversas manifestaciones y fiestas y durar铆a una semana.

El 18 de julio 鈥 el d铆a anterior a la inauguraci贸n oficial 鈥 se hizo un ensayo general. Muchos miembros del comit茅 organizador estaban cansados y decidieron quedarse a dormir en el estadio.

Desgraciadamente el 19 de julio de 1936 entr贸 en la historia por una causa totalmente distinta a la fiesta de la Olimpiada Popular.

Del diario de un atleta belga que particip贸 en las Olimpiadas Obreras se puede leer: 鈥淟as calles est谩n vac铆as bajo un sol abrasador (鈥) en la Plaza del Comercio chocamos con las primeras barricadas (鈥) cientos de metros m谩s lejos vemos a unos sindicalistas armados (鈥) las barricadas aparecen cada 100 metros. Todas las calles laterales est谩n bloqueadas (鈥) nos deslizamos a lo largo de las fachadas de las casas. Las balas silban a trav茅s de la plaza. Instintivamente doblamos la espalda y nos refugiamos en un portal (鈥) Vemos claramente c贸mo desde el campanario de una iglesia los francotiradores disparan por la espalda a los trabajadores que se encuentran tras las barricadas.鈥

Las olimpiadas berlinesas fueron un 茅xito colosal. Hitler quer铆a impresionar al mundo y lo consigui贸; Berl铆n lo super贸 todo.

S贸lo en las 煤ltimas d茅cadas los investigadores se hacen preguntas sobre todo el proyecto. En 1936 se consider贸 a los Juegos Ol铆mpicos de Berl铆n como modelo para el futuro. Tambi茅n por esta raz贸n la Olimpiada Popular se vio condenada a la oscuridad. Sofocada por la Guerra Civil Espa帽ola, se convirti贸 en una insignificante nota a pie de p谩gina en una historia casi olvidada.

Sin embargo, la Olimpiada popular de Barcelona muestra la potencia que puede venir del compromiso y el entusiasmo. El valor de este ejemplo escapa a cualquier limitaci贸n de tiempo y espacio.

Un sue帽o frustrado por la guerra: Olimpiada Popular Antifascista
Las Olimpiadas de Barcelona que nadie recuerda

* Publicado en 鈥淪ennaciulo鈥, octubre 2004

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Fuente: Loquesomos.org