July 2, 2021
De parte de La Haine
260 puntos de vista


Este escrito tiene como 煤nico prop贸sito someter al debate algunas de las meditaciones que he venido realizando sobre las vigencias que le atribuyo a las palabras pronunciadas el 30 de junio de 1961 por el l铆der hist贸rico de la Revoluci贸n Cubana, Fidel Castro, para enfrentar las debilidades internas y las amenazas externas que en la actualidad y en el futuro previsible tendr谩n que sortear las instituciones pol铆ticas, estatales, gubernamentales y no gubernamentales -incluida la Uni贸n de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)– implicadas en la adecuada implementaci贸n de los componentes ideol贸gico-culturales de las pol铆ticas dirigidas a convertir en realidad el proyecto de edificar, de manera independiente y soberana, un “socialismo pr贸spero, democr谩tico y sostenible”.

Pero antes de hacerlo creo imprescindible resaltar que, gracias al cumplimiento del que en esa alocuci贸n Fidel denomin贸 “uno de los prop贸sitos fundamentales de la Revoluci贸n”: desarrollar el arte y la cultura para que estas llegaran a ser “un real patrimonio del pueblo”,[1] as铆 como de otros de sus objetivos econ贸micos, sociales y pol铆ticos, internos e internacionales, ha cambiado de manera radical la composici贸n socio-clasista, residencial, demogr谩fica, educacional, cient铆fico-t茅cnica, civilizatoria e , ideol贸gico-cultural (incluida la cultura pol铆tica), as铆 como los patrones migratorios hacia el exterior que ten铆a la poblaci贸n cubana en el momento en que Fidel se reuni贸 en la Biblioteca Nacional de Cuba con las figuras m谩s representativas de la intelectualidad, del arte y la literatura nacional que, a mediados de agosto del mismo a帽o, participaron activamente en el Congreso fundacional de la UNEAC.

En los a帽os m谩s recientes esas mutaciones -reflejadas en la pluralidad pol铆tica de nuestra poblaci贸n– se han profundizado como consecuencia de la ralentizaci贸n, de los errores cometidos y de los diversos efectos deseados y no deseados de la que he denominado “actualizaci贸n del socialismo cubano”,[2] incluido el incumplimiento de varios de los objetivos de la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba (PCC) y de los Lineamientos para el quinquenio 2016-2021 aprobados por su S茅ptimo Congreso, as铆 como por el simult谩neo y exponencial incremento de la agresividad desplegada contra nuestro pa铆s por las diversas estructuras de la maquinaria burocr谩tico imperial de los EEUU, durante los cuatro a帽os de la reci茅n concluida administraci贸n de Donald Trump, y duramente los primeros meses de la presidida por Joe Biden.

Cualesquiera que sean los criterios que merezcan esas afirmaciones, tales cambios objetivos y subjetivo-objetivados en los diversos comportamientos sistem谩ticos y cotidianos de diferentes sectores de nuestra cada vez m谩s heterog茅nea y envejecida poblaci贸n econ贸mica y pol铆ticamente activa -incluidos los intelectuales, escritores y artistas de diferentes generaciones– exigen una profunda reflexi贸n acerca de c贸mo vamos a entender en las presentes y futuras circunstancias del mundo y de nuestro pa铆s el sintagma que usualmente se utiliza para recordar, a veces de manera sesgada y descontextualizada, las “palabras de Fidel a los intelectuales”: “Dentro de la Revoluci贸n todo, contra la Revoluci贸n nada”.

En esos empe帽os dirigidos a resignificar esos conceptos, as铆 como qu茅 vamos a entender como “dentro y fuera de la Revoluci贸n” nunca debemos olvidar que, junto con sintetizar ese “principio general” y “fundamental” que abarcaba a todas y a todos los ciudadanos del pa铆s,[3] al igual que vindicar el “derecho de la Revoluci贸n a existir, a desarrollarse y a vencer” a sus enemigos internos y externos, 茅l realiz贸 una cuidadosa diferenciaci贸n entre los que denomin贸 “artistas y escritores revolucionarios” (“los que estuvieran dispuestos a sacrificar hasta su propia vocaci贸n art铆stica por la Revoluci贸n”) de los que defini贸 como artistas, escritores o intelectuales honestos y honrados que no tuvieran “una actitud revolucionaria ante la vida”, pero que fueran capaces “de comprender toda la raz贸n de ser y la justicia de la Revoluci贸n”. Asimismo, desigual贸 a estos 煤ltimos de los que denomin贸 “artistas e intelectuales mercenarios o deshonestos” e inmediatamente despu茅s afirm贸:

La Revoluci贸n tiene que comprender esa realidad y, por lo tanto, debe actuar de manera que todo ese sector de artistas y de intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentren dentro de la Revoluci贸n un campo donde trabajar y crear y que su esp铆ritu creador, aunque no sean escritores y artistas revolucionarios, tengan la oportunidad y la libertad de expresarse, dentro de la Revoluci贸n.[4]

Desde mi punto de vista, esas y otras nociones que se ver谩n m谩s adelante conservan plena vigencia. Por consiguiente, estas deben de ser tomadas muy en cuenta por todas nuestras actuales autoridades pol铆ticas, estatales y gubernamentales; especialmente las directamente vinculadas a las labores educativas, ideol贸gico-culturales y a la comunicaci贸n social. Asimismo, por todas las organizaciones sociales, de masas, profesionales y no gubernamentales de raigambre popular que act煤an en nuestra sociedad pol铆tica y civil; incluidas las que se han dado en llamar sus “vanguardias art铆sticas”: la UNEAC y la Asociaci贸n Hermanos Sa铆z (AHS).

Sobre todo, porque, como se demostr贸 en el referendo para aprobar la nueva Constituci贸n Socialista de la Rep煤blica de Cuba, efectuado el 24 de febrero de 2019, al menos, 706 mil 400 ciudadanos de 16 a帽os o m谩s, con sus votos negativos, desaprobaron el actual ordenamiento jur铆dico-pol铆tico de nuestro pa铆s. Y otros 127 mil 100 depositaron sus votos en blanco; lo que, en t茅rminos relativos, signific贸 cerca del 10% de los 8 millones 705 mil 723 ciudadanos incluidos por la Comisi贸n Electoral Nacional en el “potencial electoral” existente en esa fecha.[5]

Sin negar la legitimidad democr谩tica del sistema pol铆tico cubano y el inobjetable respaldo que le sigue ofreciendo la mayor铆a absoluta de los ciudadanos a la revoluci贸n y al socialismo, as铆 como sin que se puedan saber las diversas razones que influyeron o determinaron sus correspondientes sufragios, 驴vamos a considerar a esos 833 mil 500 compatriotas como “contrarrevolucionarios ac茅rrimos” o sabremos establecer las diferencias entre estos y las personas honestas y honradas que no tienen “una actitud revolucionaria ante la vida”; pero que, a diferencia de los revolucionarios, no est谩n dispuestos “a poner a la Revoluci贸n por encima de todo lo dem谩s” y, en el caso de los intelectuales, escritores y artistas, a sacrificar sus correspondientes vocaciones por la Revoluci贸n?

Probablemente sean de las filas de estos 煤ltimos que han surgido los diversos grupos intergeneracionales que no se sienten representados por la UNEAC, la AHS, ni por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura para la presentaci贸n de sus correspondientes demandas (m谩s o menos pertinentes, seg煤n el caso) ante las autoridades pol铆tico-estatales y espec铆ficamente ante el Ministerio de Cultura. Asimismo, buena parte de los intelectuales, artistas y escritores que, a trav茅s de las diversas publicaciones que circulan en las redes sociales, expresan sus disgustos y discrepancias, m谩s o menos fundamentadas, con diversas dimensiones del funcionamiento de algunas instituciones pol铆ticas, estatales y gubernamentales, incluidas las educativas e ideol贸gico-culturales.

Aunque los intelectuales y artistas revolucionarios no compartamos total o parcialmente sus puntos de vistas y/o el lenguaje estridente con que algunos de ellos los expresan, 驴debemos colocarlos entre los que Fidel denomin贸 “artistas e intelectuales mercenarios o deshonestos”? Desde mi punto de vista, las instituciones pol铆ticas y estatales, incluidos sus medios masivos de comunicaci贸n social, escritos, radiales, televisivos y/o digitales no deben cometer ese error; ya que como 茅l tambi茅n dej贸 dicho:

La revoluci贸n debe tratar de ganar para sus ideas la mayor parte del pueblo; la Revoluci贸n nunca debe renunciar a contar con la mayor铆a del pueblo; a contar, no solo con los revolucionarios, sino con todos los ciudadanos honestos que, aunque no sean revolucionarios, es decir, que, aunque no tengan una actitud revolucionaria ante la vida, est茅n con ella. La Revoluci贸n solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios.[6]

En mi criterio, esa pr谩ctica tiene y tendr谩 que seguir siendo la mejor respuesta a las acciones emprendidas por la maquinaria burocr谩tico-imperial de los EEUU y sus poderos aparatos desinformativos e ideol贸gicos-culturales para tratar de sumar a sus prop贸sitos contrarrevolucionarios y neo anexionistas a los que Fidel defini贸 como “intelectuales y artistas honestos y honrados”.

Para contribuir a neutralizar esos y otros planes, apoyados por un peque帽o grupo de intelectuales y artistas mercenarios y deshonestos, sugiero que, en cuanto las circunstancias epidemiol贸gicas lo permitan, las diferentes Asociaciones, Secciones y Filiales Provinciales de la UNEAC convoquen a su membres铆a, as铆 como a otros artistas, escritores e intelectuales que no la integran a debatir de manera respetuosa sus diversos criterios con relaci贸n a la actualidad y el futuro de nuestro pa铆s. Y, en ese contexto, analizar sus acuerdos, desacuerdos o dudas con los diferentes componentes del compendio Ideas, conceptos y directrices del 8vo. Congreso de Partido que, a partir de fines de mayo del presente a帽o, comenz贸 a distribuirse entre los directivos de las organizaciones pol铆ticas, sociales y de masas o a divulgarse en diversos sitios web oficiales de nuestro pa铆s.[7]

Esa tambi茅n ser铆a una oportunidad para realizar un an谩lisis cr铆tico y autocritico del estado del cumplimiento de los acuerdos del IX Congreso de la UNEAC; incluido el deseado (pero a煤n no logrado) funcionamiento arm贸nico de sus diferentes asociaciones, secciones y Filiales Provinciales, as铆 como de sus correspondientes labores editoriales y de extensi贸n cultural hacia diferentes sectores de nuestra sociedad y especialmente hacia sus nuevas y no tan nuevas generaciones.

Igualmente, para definir de manera colectiva los aportes que los que acudan a esa convocatoria est茅n dispuestos a realizar para contribuir a actualizar las pol铆ticas estatales dirigidas a mejorar las actuales condiciones de trabajo de los artistas y escritores (no pocos de ellos, afectados por los contradictorios resultados que hasta ahora ha tenido “la tarea ordenamiento”) con vistas a lograr que sus obras se coloquen a la altura del hero铆smo cotidiano de la absoluta mayor铆a de nuestro pueblo; ya que, como indic贸 el entonces presidente de Cuba, Osvaldo Dortic贸s Torrado, en su escasamente recordado discurso inaugural del Primer Congreso de Escritores y Artistas de Cuba:

隆Al pueblo hay que ir, y no digo descender, porque al pueblo se asciende y no se desciende! Al pueblo hay que ir, 隆pero honr谩ndolo!, y se le honra desde [nuestro] saber profesional cuando a 茅l se acude con las armas de la mejor excelencia literaria y art铆stica. Al pueblo hay que ir, para encontrar el contenido tem谩tico de las producciones futuras, la inspiraci贸n cotidiana o la inspiraci贸n suprema. Y al pueblo debe regresarse, despu茅s, con la producci贸n literaria o art铆stica para devolverle el tesoro que a artistas y escritores el pueblo sabe regalarles todos los d铆as. [8]

Especialmente, si entendemos “la cultura” como “el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a la sociedad o a un grupo social y que abarca, adem谩s de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.[9] Y, por tanto, varios de los diversos componentes de la que, en medio de las agudas “batallas de ideas” que se estaban y a煤n se est谩n librando en el mundo y en Nuestra Am茅rica (incluida Cuba), Fidel defini贸 como “cultura general e integral”.

Creo que ese ser铆a el mejor homenaje que las y los actuales intelectuales, artistas y escritores cubanos de diferentes generaciones y g茅neros, podemos y debemos ofrecerles a los que, deponiendo sus contradicciones individuales o grupales, pol铆ticas, ideol贸gicas, filos贸ficas y est茅ticas, se congregaron hace 60 a帽os para fundar, echar a andar y ensanchar sistem谩ticamente las filas de la UNEAC con todos los artistas, escritores e intelectuales identificados con el criterio previamente expresado por Fidel acerca de que “ser谩 noble, ser谩 bello y ser谩 煤til, todo lo que sea noble, sea 煤til y sea bello” para “las grandes mayor铆as” de nuestro pueblo.[10]

* Luis Su谩rez Salazar (Guant谩namo, Cuba, 14 de mayo de 1950), integrante de la Secci贸n de Literatura Hist贸rico-Social de la Asociaci贸n de Escritores de la UNEAC.

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Notas

[1] Fidel Castro: “Palabra a los intelectuales”, en Jos茅 Bell, Delia Luisa L贸pez y Tania Caram. Documentos de la Revoluci贸n Cubana 1961, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008, p. 173.

[2] Luis Su谩rez Salazar: “La actualizaci贸n del socialismo: una cr铆tica ut贸pica”, en Gabriela Pulido Llano, Mario Ayala y Alberto Consuegra Sanfiel (editores.) Mirando a Cuba hoy: reformas y configuraciones en una etapa, Buenos Aires: Imago Mund铆, 2016, pp. 29-52.

[3] Aunque me identifico con la necesidad de realizar una diferenciaci贸n de g茅nero en el discurso oral y escrito, en lo adelante utilizar茅 el denominado “g茅nero no marcado” (masculino) que incluye tanto a las mujeres, como a los hombres.

[4] Fidel Castro: ob. cit., p. 172.

[5] Luis Su谩rez Salazar y Tania Garc铆a Lorenzo: “Los resultados del referendo del 24 de febrero de 2019: apuntes para un an谩lisis diferente al de la CNE”, in茅dito.

[6] Fidel Castro: ob. cit., p. 172.

[7] Ren茅 Tamayo Le贸n: “Pensar y actuar en Cuba”, en Granma, 24 de mayo de 2021, p. 5

[8] Osvaldo Dortic贸s: “Los artistas intelectuales y artistas juntos y dentro del pueblo”, en Jos茅 Bell, Delia Luisa L贸pez y Tania Caram, ob. cit. p. 199.

[9] UNESCO: “Declaraci贸n sobre Diversidad Cultural. Una visi贸n, una plataforma conceptual, un semillero de ideas, un paradigma nuevo”, p. 4, en www.educatolerancia.com, acceso 25 de mayo de 2021.

[10] Fidel Castro, ob. cit. p. 170.

www.uneac.org.cu




Fuente: Lahaine.org